jueves, 12 de febrero de 2015
12 de febrero, Día de Darwin
martes, 10 de febrero de 2015
El impacto de la evolución del pensamiento, según Freud
sábado, 28 de diciembre de 2013
El colapso de la especie
Todo esto da que pensar, ¿verdad?
sábado, 5 de enero de 2013
miércoles, 2 de febrero de 2011
Cisnes negros
"La gente siempre se concentra en el hecho de que hay una probabilidad minúscula de que esto o lo otro suceda, y lo que quieren es que asumas que tiene algún significado, o motivo. Pero los sucesos extraños se dan en todo momento. Si se reparte una mano de cartas de Bridge, y de la baraja se sacan 13 cartas, y se miran, la probabilidad de volver a recibir exactamente las mismas cartas es de 1 sobre 600 mil millones, es decir que la probabilidad de poder tener en la mano lo que tienes es muy pequeña, pero es la que tienes en la mano. O sea que el ser “raro” por si mismo no quiere decir nada, y la cuestión no es la probabilidad de tener esas cartas, y que luego se repitan las mismas, que es muy poco probable, sino encontrar la probabilidad de que suceda algo de tipo general. O sea que un suceso o evento en particular, o una confluencia de sucesos, siempre es poco probable, pero esta es la pregunta equivocada que todo el mundo hace. La pregunta correcta es: ¿cuál es la probabilidad de que algo del tipo general suceda? Y eso es todo".
John Allen Paulos, profesor de matemáticas y escritor estadounidense conocido por sus ensayos divulgativos.
...
Nota:
Según el profesor Nassim Taleb, se define un 'cisne negro' como un hecho fortuito que satisface tres propiedades: gran repercusión, probabilidades imposibles de calcular y efecto sorpresa..
Primero: su incidencia produce un efecto desproporcionadamente grande.
Segundo: tiene una pequeña probabilidad, pero imposible de calcular, en base a la información disponible antes de ser percibido el hecho.
Tercero: su efecto sorpresa, ya que en la observación no hay ningún elemento convincente que indique que el evento vaya a ser más probable.
Podemos observar estas propiedades en las crisis financieras.
Fuentes:
Entrevista a John Allen Paulos - 'Calculamos fatal', Redes
El cisne negro de Nassim Taleb, Pensamiento Sistémico blog
miércoles, 12 de enero de 2011
Simbiogénesis
Lynn Margulis, bióloga estadounidense, y unas de las principales figuras del evolucionismo
domingo, 22 de noviembre de 2009
jueves, 12 de febrero de 2009
polillas moteadas
Hablemos de polillas moteadas. La historia comienza en la tierra natal de Darwin. Al parecer, en Inglaterra la polilla moteada (bismon betulia) existe en dos variedades, una clara y otra oscura. En tiempos de Darwin la clara era predominante a causa de que era menos visible en la corteza clara de los árboles cubiertos de liquen que frecuentaba. La corteza la salvaba de los animales que se alimentan de ella, a diferencia de la más oscura que destacaba más. Pero a medida que Inglaterra se fue industrializando el hollín mató el liquen que cubría la corteza y ésta oscureció.. Así que la variedad oscura acabó resultando menos visible contra la corteza y quedó protegida, convirtiéndose con el tiempo en predominante a través de la selección natural.
En 1952, el Parlamento británico aprobó unas leyes para limpiar el aire. La cantidad de hollín disminuyó, los árboles recuperaron el liquen que cubría sus cortezas y la variedad de polilla blanca comenzó a aumentar. Una prueba más de que la teoría de la evolución es una teoría con éxito..
Pues bien, si nos entretenemos en leer los argumentos creacionistas, antievolucionistas, o lo que sean, nos encontraremos con comentarios tales como: No es un ejemplo de evolución... Las polillas no han cambiado excepto el ratio entre claras y oscuras... Esto es un ejemplo de selección natural, pero en ningún caso de mutación y de evolución... Es un ejemplo de variación dentro de una especie cuando se le aplica una presión a través del ambiente..
Para el que no lo vea, el caso de las polillas moteadas es un ejemplo microevolución por selección natural. Sería macroevolución si dieran lugar a una especie nueva. Como leí una vez en Paleofreak, si las polillas empezaran a producir escarabajos, eso no sería evolución, sería un milagro.
Todo esto me hace pensar que se está produciendo algo parecido en internet, algo así como una selección (no sé hasta qué punto natural) de argumentos en un sentido u otro, selección que se manifiesta en herramientas como el PageRank de Google. Una ‘lucha por la existencia’ en la red. Y por ahora en el algoritmo de Google ganan los creatas por goleada, por lo menos en páginas en lengua castellana.. Será cosa de la contaminación.
Fuentes:
Introducción a la ciencia - Isaac Asimov
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¡Qué Dios nos coja confesados!
Evolución vs. Creacionismo
Regreso a los orígenes
domingo, 6 de enero de 2008
Saber cuándo parar
Alan Turing, (1912-1954) matemático, criptógrafo, filósofo, precursor y pionero de la Inteligencia Artificial, concibió, con lápiz y papel, la máquina computadora moderna hacia 1935. Todos los ordenadores actuales son en el fondo “máquinas de Turing”. Resumidamente una "máquina de Turing" es una “máquina” idealizada matemáticamente. La importancia de este dispositivo imaginario es que es capaz de resolver cualquier problema matemático si éste ha sido especificado como algoritmo. Turing pretendía resolver el “Entscheidungsproblem” de David Hilbert, esto es, “encontrar un algoritmo que determine la verdad o falsedad de cualquier proposición en el sistema formal”, demostrar en definitiva que cualquier problema bien definido se puede resolver ejecutando un algoritmo determinado.
A través de su “máquina” Turing demostró que existen problemas que un ordenador no puede resolver, existen funciones que no son posibles calcular mediante la “máquina de Turing”, ya que no admiten una solución algorítmica. El más conocido de ellos es el “problema de la parada”, que consiste en determinar si una “máquina de Turing” cualquiera se parará en un tiempo determinado sobre una entrada determinada. Podemos decir que no existe ningún método que permita predecir en todos los casos, una vez que un computador ha comenzado un cálculo, si dicho cálculo terminará alguna vez. En algunos casos, lo más que puede hacer es ejecutar el programa y esperar (¿eternamente?). Este problema y sus conclusiones son fundamentales en el tratamiento de los “bucles infinitos”.
Steam-powered Turing Machine Mural, group of CSE students, 1987
Para intentar resolver este problema Turing imaginó una máquina equipada con una “caja negra, un “oráculo”, que sería un mecanismo que llevaría a cabo las tareas “no computables”. El oráculo consistiría en un dispositivo medidor perfecto más una memoria que contiene un valor (llamémoslo T, en honor a Turing) de cierta magnitud física. T es un número irracional, y su propiedad sería que en sus dígitos representaría lo programas que terminan y los que no. Hoy día no existe ninguna forma practicable de materializar un oráculo. De ser encontrada, el impacto sobre las ciencias de cómputo sería enorme. Pero mientras tanto, sólo nosotros podemos ver si un bucle es infinito y saber cuándo parar el proceso. Al fin y al cabo, son este tipo de cosas las que siempre nos han diferenciado de las máquinas, pues nosotros, a diferencia de las máquinas, tomamos decisiones a partir de emociones [2].
Notas:
[1] Entiéndase también como "márketing viral"
[2] Antrópicos: 'emoción y razón'
jueves, 25 de octubre de 2007
Tiempo al tiempo
Repasemos lo que sabemos hasta ahora:
El primer modelo matemático para el tiempo y el espacio lo proporcionó Isaac Newton (1687) en sus Principia. En este modelo el tiempo y el espacio constituyen un fondo donde ocurren los sucesos. El tiempo está separado del espacio y por tanto no es afectado por los sucesos que en éste último se produjeran. En este modelo el tiempo es como una línea recta, como una autopista, infinita en ambas direcciones. El propio tiempo es considerado eterno, siempre ha existido y seguirá existiendo siempre.
En 1915 Albert Einstein propuso su Teoría General de la Relatividad, un modelo nuevo donde se combina la dimensión temporal con las tres espaciales para formar un contínuo espacio-tiempo. En este modelo se incorporan los efectos de la gravedad, y podemos decir por tanto que el Universo no es un plano, ya que está deformado por la materia y la energía.
Podemos imaginarlo usando una lámina de goma en la que depositamos una gran bola de acero: esta bola representa un cuerpo cósmico con gran masa, como el Sol. El peso de la bola curva la lámina. Si ahora hacemos rodar pequeñas bolas sobre la lámina de goma, no irán en línea recta, sino que sus trayectorias serán desplazadas por esta curvatura, girando alrededor de la bola grande. De esta manera es como funcionan los campos gravitatorios, aunque teniendo en cuenta que éstos actúan en tres dimensiones espaciales. Pero a diferencia de la teoría de Newton, aquí el tiempo está entrelazado con el espacio, de manera que no se curva el espacio sin involucrase el tiempo. El tiempo también adquiere forma. En la relatividad general, el tiempo y el espacio no existen independientemente del Universo o separadamente uno del otro.
Y ahora para complicar las cosas aún más, este científico propone que el Universo no tiene una dimensión temporal, sino dos. Podemos decir que el tiempo no sería la línea que une el pasado con el futuro, sino que según esta hipótesis en realidad es una curva dentro de .. ¡¡¡ seis dimensiones !!!, cuatro espaciales y dos temporales. Y es que esto no es tan simple... Una dimensión extra del tiempo no es suficiente. Se necesita además una dimensión adicional del espacio. Es la única forma para producir ecuaciones que funcionen con la nueva teoría.
Las dimensiones adicionales del espacio no son algo nuevo. Los científicos llevan trabajando con ellas desde hace años intentando unificar la Teoría de la Gravedad y la Teoría Cuántica, las dos teorías parciales fundamentales que utilizan los científicos para describir el universo. Recordemos que la Teoría de la Relatividad General describe la fuerza de la gravedad y la estructura a gran escala del Universo. La Mecánica Cuántica, por el contrario se ocupa de fenómenos a escalas extremadamente pequeñas. Pero hasta ahora estas dos teorías son inconsistentes entre sí. Falta algún eslabón entre las dos...
Y ese eslabón podrían ser estas dimensiones adicionales del espacio, que serían tan pequeñas que no las notaríamos, algo así como una billonésima de una billonésima de un centímetro, aunque algo tan pequeño como una partícula subatómica sí que podría detectar su presencia. Según se cree el Big Bang que inició el crecimiento del Universo hace 14 mil millones de años expandió sólo tres dimensiones espaciales, dejando el resto muy pequeñas. Muchos teóricos de hoy creen que existen hasta 11 dimensiones, 10 espaciales y una temporal :esta es la llamada Teoría M.
Pero lo que Bars nos propone es una nueva dimensión temporal, que podría tener importantes consecuencias si esto fuera así, ya que habría que revisar los principios fundamentales de la física. Y entre las consecuencias : al dejar de ser el tiempo una línea para convertirse en un plano, éste podría enrollarse sobre sí mismo, permitiendo los viajes en el tiempo.
“Mi esperanza”, dice Bars, “es que este camino que estoy siguiendo me lleve al lugar adecuado”.
Y es que para comprender el origen y el destino del Universo, necesitamos una teoría cuántica de la gravitación, una teoría unificada completa y consistente de todo el Universo.
¿Será esta formulación el descubrimiento clave para una teoría unificada? ¿Qué supondría descubrir la teoría última del Universo?
En palabras de Stephen Hawking: “Si se encontrase una teoría que fuese matemáticamente consistente e hiciese predicciones que estuviesen de acuerdo con las observaciones, llegaríamos al momento cumbre de la lucha intelectual por comprender el Universo ... Aunque sólo sería el primer paso hacia la comprensión de lo que sucede a nuestro alrededor y de nuestra propia existencia”.
Fuentes:
El Universo en una cáscara de nuez- Stephen Hawking
Barrapunto.com
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La revolución de Einstein
Teoría de cuerdas
Cuerdas cósmicas
miércoles, 18 de julio de 2007
Evolución, aburrimiento y terror
Mal que les pese a muchos, hoy en día se suelen considerar como correctas las ideas básicas de la Teoría de la Evolución, aunque debemos de admitir que existen numerosos puntos débiles en sus platenamientos. De todos ellos, quizá el que me resulte más interesante sea la defensa de Darwin y sus seguidores del "gradualismo", creencia según la cual el cambio se produce o debe producirse de forma gradual, y no por medio de saltos.
Por supuesto esto entra en conflicto con el "Principio antrópico".
sábado, 16 de junio de 2007
Teoría de los campos morfogenéticos
Según Sheldrake:
"Morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos morfogenéticos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden. Estos campos organizan no solo los campos de organismos vivos sino también de cristales y moléculas. Cada tipo de molécula, cada proteína por ejemplo, tiene su propio campo mórfico -un campo de hemoglobina, un campo de insulina, etc. De igual manera cada tipo de cristal, cada tipo de organismo, cada tipo de instinto o patrón de comportamiento tiene su campo mórfico. Estos campos son los que ordenan la naturaleza. Hay muchos tipos de campos porque hay muchos tipos de cosas y patrones en la naturaleza..."
Cuando expuso esta teoría a través de su obra Una nueva ciencia de la vida, un editorial de Nature, la prestigiosa revista científica, le consideró "el mejor candidato a la hoguera que ha habido en muchos años", y sostenía que sería una pérdida de tiempo y dinero el contrastar sus conjeturas. Tan sólo la revista New Scientist tomó partido por su teoría como la única que puede responder al enigma de cómo se producen las formas.
Según el investigador, estos campos permiten la transmisión de información entre organismos de la misma especie sin mediar efectos espaciales. Es como si dentro de cada especie del universo, sea ésta una partícula o una galaxia, un protozoo o un ser humano, existiese un vínculo que actuara instantáneamente en un nivel sub-cuántico fuera del espacio y el tiempo. Este vínculo es lo que Sheldrake denomina campo mórfico o morfogenético. Al tratarse de una transmisión de información y no de energía, ello no contradice la Teoría de la Relatividad.
Uno de los ejemplos que expone Sheldrake es el de los famosos monos de la isla de Koshima, en aguas de Japón. Un grupo de científicos alimentaba a estos monos con batatas o boniatos sin lavar. Una hembra que respondía al nombre de Imo, descubrió que lavando la batata en el mar, además de perder la piel la molesta arenilla, éstas sabían mejor. Pronto todos los monos de la isla de Koshima aprendieron el truco. Pero, y esto es lo extraño, todos los monos del continente comenzaron a lavar sus boniatos, y ello a pesar de haberse evitado el contacto de los monos de Koshima con los del resto del país.
Pero este extraño contagio no sólo funciona con animales, también tiene lugar con cristales. Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en el laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo. Al principio se pensó que la causa pudiera ser que investigadores visitantes portaran diminutos trozos de cristal en sus ropas o en sus barbas. Pero finalmente esta causa fue desechada. Aparentemente los cristales aprenden mediante resonancias mórficas.
¿Cómo se puede uno imaginar este campo? De la misma manera que un físico describe un campo gravitacional: un trapo elástico en el que una gran masa provoca un hundimiento. El campo de las formas es semejante. Está plano, si no existe forma alguna. El primer átomo produce la primera arruga, y cuando la forma está completa se produce un valle, que Sheldrake denomina creoda. Cuando la forma es de creación reciente, como un nuevo cristal, su valle o creoda es muy poco profundo, pero cada vez que la forma se repite, su creoda se hunde más. Las formas con millones de años tienen profundidades abismales.
Las células aciertan con el campo morfogenético correspondiente gracias a un fenómeno de resonancia mórfica. El ADN sería como una antena que captaría los mensajes mórficos.
viernes, 18 de mayo de 2007
Teoría de cuerdas
La teoría de la Relatividad de Einstein consigue explicar una de ellas, la gravedad.
La Mecánica Cuántica explica las otras tres.
La diferencia entre ambas teorías es que la Relatividad explica lo que sucede con cuerpos masivos o muy grandes, como el propio Universo, mientras que la Teoría Cuántica describe qué sucede con objetos muy pequeños, como los átomos. Sin embargo, ambas teorías parecen excluyentes, aunque han sido corroboradas experimentalmente. El objetivo de la física es la unificación de ambas teorías, una teoría que explique conjuntamente las cuatro fuerzas, y aquí es donde aparece la Teoría supersimétrica de cuerdas.
En la Teoría de cuerdas, los objetos básicos no son partículas que ocupan un solo punto en el espacio, sino cuerdas unidimensionales. Sus cabos pueden estar sueltos o unidos, formando bucles cerrados.
Tal como las cuerdas de un violín, las de la teoría de cuerdas presentan ciertas figuras de vibración, o frecuencias resonantes, cuyas longitudes de onda se adaptan de forma precisa en ambos extremos.
Pero así como las diferentes frecuencias resonantes de un violín dan origen a diferentes notas musicales, las diferentes oscilaciones de una cuerda dan lugar a diferentes masas y cargas de fuerza, que son interpretadas como partículas fundamentales. En grandes líneas, cuanto menor es la longitud de onda de la oscilación, mayor es la masa de la partícula correspondiente.
Según esta teoría, todo lo que existe en el Universo está formado por unas cuerdas vibrantes infinitesimalmente pequeñas. Estas cuerdas, cien trillones de veces más pequeñas que un protón, vibran. Y cada modo de vibración corresponde con una partícula distinta.
Esta teoría tiene hoy en día una versión más elaborada, llamada Teoría M, que afirma que existen 11 dimensiones.
Fuente: El Universo en una cáscara de nuez - S.Hawking
domingo, 11 de marzo de 2007
Cuerdas cósmicas
Según las nuevas teorías el Universo puede haber sido creado a partir de unas cuerdas cósmicas: hilos invisibles más delgados que un átomo, terriblemente energéticos – pues la energía del Big Bang está en su interior – y desconcertantemente excéntricos en su comportamiento. Los hilos estarían repartidos de modo disperso, como una madeja de hilo desenrollado a lo largo y ancho del cosmos, y se moverían a una velocidad cercana a la luz.
Desde la década de los sesenta, cuando empezó la fiebre de los agujeros negros, ningún objeto astronómico ha sorprendido e intrigado tanto. Las cuerdas cósmicas logran explicar como pudieron millones de galaxia surgir del plasma primitivo del Big Bang.
Una de las virtudes de esta teoría es que puede observarse por la observación. Aunque las cuerdas en sí son invisibles, sus efectos no tienen por qué serlo. La idea de las supercuerdas nació de la física de partículas, más que en el campo de la cosmología (a pesar del nombre, la cuerdas cósmicas no tienen nada que ver con la teoría de las “supercuerdas”, que mantiene que las partículas elementales tienen forma de cuerda). Surgió en la década de los sesenta cuando los físicos comenzaron a entrelazar las tres fuerzas no gravitacionales – electromagnetismo y fuerzas nucleares fuertes y débiles – en una teoría unificada.
En 1976, el concepto de las cuerdas se había hecho un poco más tangible, gracias a Tom Kibble. Kibble estudiaba las consecuencias cosmológicas de las grande teorías unificadas. Estaba particularmente interesado en las condiciones del 10^-35 segundo después del Big Bang, cuando las temperaturas en el cosmos embrionario bajaron más de billones de billones de grados. Ese fue el momento en que las fuerzas y las partículas se diferenciaron unas de otras.
A los cosmólogos les gusta visualizar esta revolucionaria transición como una especie de “cristalización”: el espacio, en un principio saturado de energía, cambió a la forma más vacía y más fría que rodea actualmente nuestro planeta. Pero la cristalización fue, probablemente, imperfecta. En el cosmos recién nacido podría haberse estropeado con defectos y grietas, a medida que se enfriaba rápidamente y se hinchaba.
Según imaginó Kibble, los defectos cósmicos podrían ser delgados filamentos de energía, de masa altamente concentrada, que han durado hasta nuestros días, tejiendo una vasta red de grietas en la textura del espacio-tiempo. Dentro de cada cuerda aún reinarían las abrasadoras condiciones de la gran unificación.
Hoy las cuerdas deberían estar completamente dispersas. “Las posibilidades de tropezarse con una curva de una cuerda son muy escasas” dice David Bennett, de Fermilab. Bennett afirma que la curva media tendría alrededor de un millón de años luz de circunferencia; la más cercana a nosotros estaría a mil millones de años luz.
sábado, 3 de marzo de 2007
La hipótesis de la panspermia
Panspermia es la hipótesis que sugiere que las "semillas" o la esencia de la vida prevalecen diseminadas por todo el Universo y que la vida comenzó en la Tierra gracias a la llegada de tales semillas a nuestro planeta. Estas ideas tienen su origen en algunas de las consideraciones del filósofo griego Anaxágoras. El astrónomo Sir Fred Hoyle también apoyó la idea de la panspermia.
Existen evidencias de bacterias capaces de sobrevivir largos períodos de tiempo incluso en el espacio exterior, lo que apoyaría el mecanismo subyacente de este proceso. Estudios recientes en la India han hallado bacterias en la atmósfera a altitudes de más de 40 km donde son susceptibles de haber llegado desde las capas inferiores de la misma. Bacterias Streptococcus mitus que fueron llevadas a la Luna por accidente en la Surveyor 3 en 1967, pudieron ser revividas sin dificultad cuando llegaron de vuelta a la Tierra tres años después.
Una posible consecuencia de la panspermia sería que la vida en todo el Universo poseería una base bioquímica similar, a menos que hubiera más de una fuente original de vida.
Una objeción a la panspermia es que las bacterias no sobrevivirían a las altísimas temperaturas y las fuerzas involucradas en un impacto contra la Tierra, aunque no se ha llegado aún a posiciones concluyentes en este punto (ni a favor ni en contra) pues se conocen algunas especies de bacterias extermófilas capaces de soportar condiciones de radiación, temperatura y presión extremas que hacen penas en que la vida pueda adquirir formas insospechadamente resistentes.
El análisis del meteorito ALH84001, generalmente considerado como originado en el planeta Marte, sugiere que contiene estructuras que podrían haber sido causadas por formas de vida microscópica. Esta es hasta la fecha la única indicación de vida extraterrestre y aún es muy controvertida.
Sus defensores sostiene que allá donde comenzara la vida, su diseminación por el universo la siguió.
miércoles, 28 de febrero de 2007
La hipótesis Gaia
Este es el fundamento de la hipótesis Gaia (Diosa de la Tierra en la antigua Grecia), expuesta por el químico atmosférico James Lovelock en 1979 y convertida en la teoría favorita de los ecologistas. ¿Cómo un pedazo de roca fundida perdida en la galaxia puede estar viva? Lovelock compara con una secuoya, un árbol gigante de madera muerta en un 99 por ciento, que sólo tiene una fina película de tejido vivo sobre la superfície. Alrededor de este científico se ha creado una sólida escuela de naturalistas, los gaianos.
Lovelock supuso que, si la Tierra era un sistema vivo, debería disponer de algún mecanismo semejante a la homeostasis que permite a los seres vivos el mantenimiento del equilibrio y la estabilidad internos cuando se producen cambios que podrían alterarlos. En el caso de la Tierra, la homeorresis (término más adecuado para aplicar al planeta que el de homeostasis) actuaría más bien manteniendo los “desequilibrios”. En realidad, la distribución de compuestos químicos en el planeta azul no es la que sería de esperar en una situación de equilibrio fisicoquímico. Podemos decir que la inestable atmósfera terrestre es casi una aberración, ya que se compone de gases muy reactivos que teóricamente deberían combinarse entre sí para formar compuestos más estables. Lovelock afirma que la Tierra tiene una atmósfera diferente, en desequilibrio, debido a la presencia de vida.
Desde que Lovelock propuso su hipótesis ha seguido trabajando en busca de pruebas que la sustentaran. La bióloga estadounidense Lynn Margulis colaboró con Lovelock desde el principio, aportando a la hipótesis pruebas biológicas. El matemático Andrew J. Watson también colaboró con Lovelock desde el principio en el diseño de algunos modelos matemáticos que explican la existencia de relaciones homeorréticas. Después de casi treinta años de investigación, puede ya hablarse de Gaia como una teoría más que una hipótesis.
En los últimos años la hiótesis de Gaia se ha hecho respetable y se ha visto reforzada por otras tres reuniones celebradas en un college de Oxford, por la fundación de una sociedad científica (The Gaia Society) que se presentó públicamente en la Royal Society en 1998, por la admisión del propio Lovelock como miembro (fellow) de dicha sociedad, y por varios doctorados honorarios y premios internacionales concedidos también a Lovelock.
Podemos considerar que la especie humana es el resultado de una serie de acontecimientos casuales que se han producido a lo largo de la evolución. Y que, dado que la aniquilación de nuestra especie no haría desaparecer la vida en la Tierra, es conveniente que cuidemos del planeta si queremos seguir formando parte de su biosfera.









