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martes, 22 de enero de 2013

catetos, hipotenusa




El Teorema de Pitágoras establece que en todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa (el lado de mayor longitud del triángulo rectángulo) es igual a la suma de los cuadrados de los catetos (los dos lados menores del triángulo, los que conforman el ángulo recto).

  c^2 = a^2 + b^2 \,

Vía: Scinerds

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cisnes negros

"La gente siempre se concentra en el hecho de que hay una probabilidad minúscula de que esto o lo otro suceda, y lo que quieren es que asumas que tiene algún significado, o motivo. Pero los sucesos extraños se dan en todo momento. Si se reparte una mano de cartas de Bridge, y de la baraja se sacan 13 cartas, y se miran, la probabilidad de volver a recibir exactamente las mismas cartas es de 1 sobre 600 mil millones, es decir que la probabilidad de poder tener en la mano lo que tienes es muy pequeña, pero es la que tienes en la mano. O sea que el ser “raro” por si mismo no quiere decir nada, y la cuestión no es la probabilidad de tener esas cartas, y que luego se repitan las mismas, que es muy poco probable, sino encontrar la probabilidad de que suceda algo de tipo general. O sea que un suceso o evento en particular, o una confluencia de sucesos, siempre es poco probable, pero esta es la pregunta equivocada que todo el mundo hace. La pregunta correcta es: ¿cuál es la probabilidad de que algo del tipo general suceda? Y eso es todo".


John Allen Paulos, profesor de matemáticas y escritor estadounidense conocido por sus ensayos divulgativos.


...

Nota:

Según el profesor Nassim Taleb, se define un 'cisne negro' como un hecho fortuito que satisface tres propiedades: gran repercusión, probabilidades imposibles de calcular y efecto sorpresa..

Primero: su incidencia produce un efecto desproporcionadamente grande.

Segundo: tiene una pequeña probabilidad, pero imposible de calcular, en base a la información disponible antes de ser percibido el hecho.

Tercero: su efecto sorpresa, ya que en la observación no hay ningún elemento convincente que indique que el evento vaya a ser más probable.


Podemos observar estas propiedades en las crisis financieras.











Fuentes:



Entrevista a John Allen Paulos - 'Calculamos fatal', Redes

El cisne negro de Nassim Taleb, Pensamiento Sistémico blog

martes, 27 de abril de 2010

La enseñanza de las matemáticas



Video subtitulado y distribuido bajo los términos de uso de TED Conferences LLC.


Nota:

El Dr. Arthur Benjamin es un matemático estadounidense especializado en combinatoria. Conocido por sus presentaciones de «matemagia», también es autor de dos libros sobre matemáticas, ha sido editor de una revista sobre matemáticas y ha ganado premios regionales y nacionales en Estados Unidos por su labor docente.

miércoles, 18 de febrero de 2009

previsiones

"Aunque la teoría del caos hace dudar de la validez a largo plazo de muchas previsiones sociales, apunta también algunas ideas constructivas, aunque vagas, para tenerlas presentes al leer artículos sobre economía y otros sistemas sociales. Una dice que un cambio real en los sistemas suele exigir la reorganización de su estructura. Otra, que para producir cambios en un sistema concreto hay que buscar puntos de apoyo máximo, puntos que con frecuencia no son evidentes y que a veces están lejos de los efectos que se buscan. Otra, que hay pruebas de que hace falta un poco de caos para que los sistemas se estabilicen y recuperen".


John Allen Paulos, matemático, divulgador científico y escritor

domingo, 15 de febrero de 2009

la paradoja de smale

Es posible dar la vuelta (evertir) a una esfera sin romperla. Es decir, partiendo de una esfera es posible transformarla en otra que cumple que la parte interior del borde de la primera es la exterior de la segunda, y viceversa, sin necesidad de efectuar ningún corte en la superficie de la misma.

Este vídeo me ha dejado sin palabras..


domingo, 1 de febrero de 2009

poe criptoanalista

El criptoanálisis es una de las ramas de la ciencia donde se conjugan el pensamiento lógico y la pura intuición. Un ejemplo de ello lo tenemos en Edgar Allan Poe. Aunque todos le recordamos como escritor, muy pocos conocen su vertiente de criptoanalista. Y era muy bueno. Como sabréis, en su relato El escarabajo de oro, Poe presenta un mensaje cifrado y cómo el protagonista logra resolverlo. El relato es una clase magistral de técnicas criptográficas.


Podemos considerar a Edgar Allan Poe como un maestro del criptoanálisis, aunque no era infalible. En cierta ocasión sus habilidades no fueron suficientes para resolver un criptograma. En 1839, en el semanario Alexander´s Messenger, el escritor desafió a los lectores a que le enviasen criptogramas afirmando que los resolvería en el acto. Un lector llamado G.W. Kulp le envió un texto cifrado escrito a mano que apareció en la revista en febrero de 1840. El texto cifrado comenzaba de la siguiente manera:


"Ge Jeasgdxv: Zij gl mw, laam, xzy zmlwhfzek ejlvdxw kwke tx ...".


Poe dijo que se trataba de una "jerga de caracteres tomados al azar, sin significado". Pero en 1975 un matemático llamado B.J.Winkel y un químico, M.Lyster, descifraron el texto. Según parece Poe no descifró el mensaje porque en el texto había 16 errores, uno de ellos grave. Poe no tuvo razón, pero tampoco estaba equivocado..


Fuente:
revista Muy Interesante, nº 243


Lecturas recomendadas:

La muerte de Poe en el nacimiento de Poe - Mateo de Paz

lunes, 15 de diciembre de 2008

Las tres hijas


Nieto: Abuela, me aburrooooooo.

Abuela: ¿Quieres que te cuente un cuento?


Nieto: ¡¡Sí!!

Abuela: Esta es la historia del rey que tenía tres hijas, las metió en tres botijas, y la tapó con pez. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?

Nieto: ¡¡Sí!!

Abuela: No, no me digas que sí. Dime si quieres que te cuente la historia del rey que tenía tres hijas, las metió en tres botijas, y la tapó con pez. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?


Nieto: ¡¡Nooo!!

Abuela: No, no me digas que no. Dime si quieres que te cuente la historia del rey que tenía tres hijas, las metió en tres botijas, y la tapó con pez. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?


...

(ad infinitum)


Véase
Literatura Fractal


miércoles, 10 de diciembre de 2008

inspiración, intuición directa y originalidad

"En las artes se podría decir que los criterios estéticos son soberanos. La estética en las artes es tema sofisticado, y los filósofos han dedicado vidas enteras a su estudio. Podría argumentarse que en matemáticas y en las ciencias tales criterios son meramente secundarios, siendo soberano el criterio de verdad. Sin embargo, parece que es imposible separar uno de otro cuando consideramos los temas de inspiración e intuición. Mi impresión es que la fuerte convicción de la validez de un soplo de inspiración (no 100% fiable, añadiría, pero al menos mucho más fiable que el puro azar) está ligada muy estrechamente con sus cualidades estéticas. Una idea bella tiene mucha mayor probabilidad de ser correcta que una idea fea. Esa ha sido al menos mi propia experiencia, y sentimientos similares han sido expresados por otros. Por ejemplo, Hadamard escribe:

... es evidente que no puede tener lugar ningún descubrimiento o invención importante sin la voluntad de encontrar (...) Pero hay algo más: la intervención del sentido de la belleza juega su parte como un medio indispensable para encontrar. Hemos llegado a una conclusión doble:

que la invención es elección
que esta elección está gobernada imperiosamente por el sentido de la belleza.


También Dirac, por ejemplo, afirma abiertamente que su agudo sentido de la belleza fue el que le hizo capaz de descubrir su ecuación para el electrón, mientras otros la habían buscado en vano.

(...) Mi conjetura es que, incluso para el repentino golpe de intuición, aparentemente producido ya listo por la mente inconsciente, es la consciencia la que es el árbitro, y la idea será rápidamente rechazada y olvidada si no 'sonase' cierta. El rechazo 'estético' al que me estoy refiriendo podría ser tal, estoy suponiendo, que prohibiera que las ideas poco atractivas alcancen cualquier nivel apreciablemente permanente de la conciencia."


Roger Penrose - La nueva mente del emperador

domingo, 30 de noviembre de 2008

que la suerte te acompañe

La posibilidad de morir por un rayo en España es de una entre diez millones, la de acertar las seis cifras de la "primitiva" es aún menor: una de cada catorce millones.


La lotería es un síntoma de cómo las personas se suelen dejar guiar por la ilusión y optan por estos juegos de azar como vía para hacerse ricas, llevadas por la falsa percepción de que lograr ser agraciados es más probable de lo que realmente es, explica en una entrevista a Efe Olga Julià de Ferran, profesora del Departamento de Probabilidad, Lógica y Estadística de la Universidad de Barcelona. Para esta experta en bioestadística, los juegos de azar, a los que tan aficionados son los españoles, son "muy engañosos", ya que si uno calcula la posibilidad real que tiene de lograr un premio importante "se le pasan las ganas" de jugar, cuando en la vida cotidiana ocurren "casualidades" más normales de lo que parecen a ojos de un profano en matemáticas.


Al ser humano le cuesta pensar en términos de probabilidad y a menudo la intuición "nos engaña", afirma Olga Julià. Una muestra: muchas personas se sorprenden cuando se les explica que en un grupo de 30 individuos la probabilidad de que dos de ellos hayan nacido el mismo día del año es de un 71%, un porcentaje alto que creen casi increíble, aunque sin embargo, ven normal tener un boleto con una combinación de la Loto que difícilmente acertarán.
"Hay cosas que vemos 'raras', porque no conocemos casos, que son más probables de lo que creemos y, por el contrario, hay otras menos probables que pensamos que nos pueden pasar a nosotros", afirma esta profesora, quien recalca que si en España el Euromillón suele tocar a menudo es únicamente "porque en este país se juega más".


Fuente: electrónica fácil

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Cuando hablamos de la Lotería de Navidad las advertencias estadísiticas no sirven de nada. Jugar a la Lotería de Navidad en España es más que una tradición. Es casi una obligación... Ya puede venir el mayor experto en estadística ( y aguafiestas) a informarnos..





A quien le interese más información sobre la Lotería de Navidad le recomiendo el siguiente blog: Gordo Lotería Navidad. En este sitio encontraréis varias aplicaciones para calcular la probabilidad de que vuestro número salga agraciado. Si no estoy equivocado este año han cambiado los datos, pero como curiosidad, con los datos del año pasado, el número que yo llevo tiene una probabilidad de ganar de un: 4,61%.. Así que la esperanzas de publicar un post diciendo que soy rico son pocas, muy, pero que muy, pocas...

Por cierto, un par de curiosidades más. Primera: a un abuelo mío le cayó un rayo cuando cuidaba sus ovejas. Mató al rebaño pero él se salvó.. de puro milagro. Segunda: conozco a una mujer que ya ha perdido la cuenta de cuántas veces le ha tocado la lotería, el cupón, las rifas, etcétera.. ¿Algún matemático por aquí? Que me lo explique..

miércoles, 29 de octubre de 2008

Mnemotecnia

¿Qué tienen en común ...

1- La frase (en inglés):
How I want a drink, alcoholic of course, after the heavy lectures involving quantum mechanics.

[Cómo deseo un trago, alcohólico claro está, después de las pesadas lecturas sobre mecánica cuántica].

2- Los versos que escribió el francés
Maurice Decerf:

Que j’aime à faire apprendre un nombre utile aux sages !
Immortel Archimède, artiste, ingénieur,
qui de ton jugement peut priser la valeur ?
Pour moi ton problème eut de sérieux avantages !



3- Los versos en alemán:

Dir, O Held, O alter Philosoph, du Reisen-genie!
Wie viele Tausende bewundern
Geister

Himmlisch wie Du und göttlich!

Noch reiner in Aeonen

Wird das und strahlen

Wie im lichten Morgenrot!

[A ti, ¡oh héroe, oh viejo filósofo, oh tú, gran genio! ¡Cuántos miles de maravillados espíritus celestes y divinos como tú! ¡Aún más puros por millones de años nos iluminarán como la aurora!]

4- La siguiente frase de Julio Zuniga: Con 1 palo y 5 ladrillos se pueden hacer mil cosas.

5- El poema de
Manuel Golmayo:

Soy y seré a todos definible;

mi nombre tengo que daros:

cociente diametral siempre inmedible

soy, de los redondos aros.

6- Los siguientes versos:

Ves a Dios y sabes realmente lo oculto,
magia con magia, tremenda maravilla,
cálculo laborioso con no más misterio:
Este número es mágico.
Sólo ves los primeros,
mas no quieras registrar todos.
Suponiendo su infinito, infinita cosa
y maravilla sientes y tienes.
Admiradlo con sencillez increible,
más respeto total y lentamente surge
eminente la formidable infinitud,
sentida como grandiosa.
Esta gran cifra simboliza la paz,
comuniones comunes, justicia y cariño.
Cada provechoso pueblo
es buscador tozudo de maravillas.


7- Y el poema de
Rafael Nieto París:

Soy p, lema y razón ingeniosa

de hombre sabio, que serie preciosa

valorando enunció magistral.


Con mi ley singular bien medido

el Grande Orbe, por fin, reducido

fue al sistema ordinario real.


Arquímedes, en ciencias preciado

crea p, monumento afamado,

y aunque intérmina dio valuación,


periferia del círculo supo,

duplicando geométrico grupo,

resolver y apreciarle extensión.


Teorema legó, memorable

como raro favor admirable

de la espléndida ciencia inmortal;


y amplia ley, filosófica fuente

de profunda verdad y ascendente

magnitud, descubrió universal.


martes, 21 de octubre de 2008

La paradoja de parrondo

Este post es producto de esos caprichosos saltos que se producen cuando relacionamos ideas, que tan importantes son en este mundo de internet (o de la WWW, que estaría mejor dicho). Búsqueda de información sobre computación cuántica - lectura de un artículo en ‘Investigación y ciencia’ sobre juegos cuánticos - un nombre que aparece, el firmante del artículo: Juan M.R. Parrondo... Y esa curiosidad iterada que lleva a toparse de bruces con una paradoja: ¿es posible que dos malos resultados puedan dar lugar a uno bueno? ¡Vaya pregunta! Pues Juan Manuel Rodríguez Parrondo, Físico, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es lo que demuestra a través de su paradoja.


Parrondo nos propone jugar a dos juegos de azar basados en lanzamientos de monedas. En ambos, si sale cara al lanzar la moneda ganamos, y si sale cruz perdemos.

El primer juego consiste en lanzar una moneda al aire en la que la probabilidad de salir una cara es algo menor que una cruz. Podemos imaginar que en esta moneda “mala” la probabilidad de salir cara es de 1/2-e (imaginemos que en vez de un 50% es de un 49,5) y la probabilidad de salir cruz es 1/2+e, siendo 'e' un valor positivo. Podemos observar que las probabilidades de perder a largo plazo serían altas, por lo que no es muy recomendable que digamos. Tenemos un juego perderdor.

El segundo juego que nos propone es más complejo. Usaremos dos monedas, una muy “buena”, con una probabilidad de 3/4 de salir cara y 1/4 de salir cruz, y otra moneda muy “mala”, con posibilidad de perder 9/10+e (más de un 90%), y posibilidad de ganar 1/10–e (menos de un 10%). Además, en este juego usaremos una moneda u otra en función de cuánto dinero tenemos en ese momento: si es múltiplo de 3 jugamos con la moneda “mala” y si no es múltiplo de 3 con la “buena”.


Todo parece indicar que jugar al segundo juego es más beneficioso, ya que usamos la moneda “buena” 2 de cada 3 veces. Pero no es así. Tengamos en cuenta que la selección de la moneda depende del resultado de las tiradas precedentes. Parrondo demuestra (usando cadenas de Markov) que la probabilidad de ganar al segundo juego es menor de 1/2 si 'e' es positivo. Si 'e' es igual a 0 sería 1/2. Pero en la mayoría de los casos las probabilidades de ganar están entre 1/2 y 1/3. Por lo tanto, el segundo juego tampoco es recomendable. Otro juego perdedor.


Por tanto, tenemos dos juegos en los que acabaremos perdiendo a la larga. El descubrimiento de Parrondo es que cuando se combinan ambos juegos de cierta manera podemos ganar. En particular, si se juegan en secuencias de dos en dos (AABBAABB) o cuando se salta al azar de un juego al otro (AAAAB, AAABB, etc), la tendencia se inclina a nuestro favor. Digamos que el juego primero, a pesar de usar una moneda “mala”, redistribuye el uso de las otras monedas del segundo juego, haciendo que se use más la moneda “buena”.

Estos ‘juegos paradójicos’ son empleados en áreas como la biología o la economía. Podemos explicar por ejemplo por qué pueden obtenerse beneficios en Bolsa al invertir en dos carteras a la baja, o por qué los alelos que por separado tienden a desaparecer por selección natural se refuerzan si aparecen juntos en un mismo organismo (pregunta: ¿esto podría explicar por qué de unos padres feos sale una macizorra?). La paradoja de Parrondo ha servido también para explicar los “motores brownianos”, cómo el alternar sistemas caóticos pueden producir uno no caótico, o cómo los modelos de poblaciones de virus y bacterias, que por sí solas se extinguirían, combinadas hacen proliferar la especie.

Parrondo explica en una entrevista cómo surgió la idea de los juegos:


"
Yo me ocupo de modelos estocásticos: algo que varía en el tiempo aleatoriamente. En concreto trabajo con modelos matemáticos que describen el transporte de proteínas en la célula, que se hace con una especie de minúsculos motores moleculares. En el mundo de lo muy pequeño todo está vibrando permanentemente, y esas fluctuaciones aleatorias de movimiento, llamado "movimiento browniano", son ineludibles; lo que hace el motor molecular es aprovecharlas. Siempre se había pensado que eran destructivas, que impedían que el sistema trabajara bien, y en cambio el motor de la proteína usa precisamente el carácter aleatorio del movimiento. Había un modelo matemático que trataba de explicarlo y en él están inspirados los juegos.

En realidad, los modelos de motores brownianos, que se llaman ratchets, describen el movimiento de una partícula sometida a distintos campos de fuerzas. En vez de hablar de posición de la partícula, yo hablo de ganancia en un juego. Es una traducción. Me di cuenta de que en estos ratchets las partículas oscilan entre dos estados; en cada uno de ellos la partícula va, digamos, hacia la derecha; pero cuando oscila entre los dos estados se invierte la tendencia y la partícula va hacia la izquierda. Y dices, ¡hombre, qué curioso, tienes dos cosas que cuando se combinan hacen lo contrario que solas! Yo traduje eso a un lenguaje de juegos de azar".


También he podido leer que hace unos meses saltó la noticia de que se había descubierto la secuencia más óptima en la paradoja de Parrondo. Un científico de la UCM, Luis Dinis, que trabaja junto a Parrondo en el Departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear, demostró que la secuencia entre los dos juegos A y B que más beneficios produce es la siguiente: ABAAB (y así sucesivamente).


No sé vosotros, pero a mí todo esto me da que pensar.. ¿A alguien se le ocurre alguna aplicación?



Fuentes:
El País, entrevista a J.M.R.Parrondo
Noticia: desarrollan una secuencia que optimiza los 'juegos de Parrondo'
La paradoja de Parrondo


jueves, 26 de junio de 2008

razón contra autoridad

“Yo he aprendido de mis maestros árabes a tomar la razón por guía; tú te contentas con seguir atado a la cadena de una autoridad basada en fábulas, porque ¿qué otro nombre se puede dar a la autoridad más que el de cadena? Igual que los animales estúpidos son conducidos por una cadena, y no saben a dónde ni por qué se les conduce, pues se limitan a seguir la cadena que los sujeta, así la mayoría de vosotros estáis prisioneros de la credulidad animal y os dejáis conducir encadenados hasta creencias peligrosas, llevados por la autoridad de lo que está escrito”.


El inmovilismo de la enseñanza tradicional sobre la ciencia árabe.
Adelardo de Bath (1075- 1160)




Durante más de mil años los hispanomusulmanes guardaron en sus bibliotecas algunos de los textos científicos griegos, indios y árabes más importantes que se habían escrito hasta entonces. Fue por el 1120, cuando el monje inglés Adelardo de Bath, poniendo en riesgo su vida, decide asistir a las escuelas de Córdoba haciéndose pasar por un estudiante hispano-árabe, para hacerse con una copia de los Elementos de Euclídes. Gracias a esta operación de espionaje científico esta obra fue conocida en el resto de Europa.


Además de su trabajo como traductor de los Elementos al latín, tradujo también las tablas de al-Jwārizmī y una Introducción a la astronomía árabe. Escribió un tratado sobre el ábaco y otro sobre el astrolabio. Como filósofo escribió obras donde se cuestionaba la forma de la Tierra (que él creía redonda), así como preguntas sobre la gravedad (¿cuánto caería una roca si se lanzase por un agujero que atravesase la Tierra?) o sobre por qué la materia no puede ser destruida.
Adelardo de Bath transmitió la idea de que de los árabes se aprende la ciencia moderna bajo la guía de la razón. Es por todo esto y mucho más por lo que se considera a Adelardo de Bath como el primer científico inglés.

Más informacion:

Adelardo de Bath
Adelard of Bath - biographie


miércoles, 4 de junio de 2008

Uno,diez,.. ¿Cómo sigue?, por Isaac Asimov

Siempre me ha desconcertado un poco mi incapacidad para resolver acertijos matemáticos, ya que (en el fondo de mi corazón) siento como si esto fuera incompatible conmigo mismo. Por cierto que muchos de mis queridos amigos han intentado la explicación que en lo profundo de mi ser reposa una vena de estupidez hábilmente escondida, pero de alguna manera esta teoría nunca me ha convencido.

Lamentablemente no tengo ninguna otra explicación que dar.

Entonces puede usted imaginarse que cuando me encuentro con un problema para el que puedo encontrar la respuesta, mi corazón canta de alegría. Esto me ocurrió una vez cuando era muy joven, y nunca me he olvidado. Déjeme que le explique con cierto detalle, pues así llegaré adonde deseo llevarlo.

En esencia, el problema es éste. A usted le dan el número que desee de pesas de valores enteros: de un gramo, dos gramos, tres gramos, cuatro gramos, etc. De ellas usted debe elegir un número suficiente para que, sumándolas de manera apropiada, pueda pesar cualquier número entero de gramos desde uno hasta mil. Bueno, entonces ¿cómo se deben elegir las pesas de manera de tener el menor número posible que nos permita lograr lo propuesto?

Yo razoné de esta manera...

Tengo que comenzar con una pesa de 1 gramo, ya que es la única manera de pesar un gramo. Si ahora tomo una segunda pesa de 1 gramo puedo pesar dos gramos usando ambas pesas de 1 gramo. Pero puedo ahorrar pesas si, en lugar de una segunda pesa de 1 gramo tomo una de 2 gramos, pues entonces no solo puedo pesar dos gramos con esta nueva pesa, sino que también puedo pesar tres gramos empleando la de 2 gramos más la de 1 gramo.

¿Cómo sigo? ¿una pesa de 3 gramos, quizá? Eso seria antieconómico, porque tres gramos ya se pueden pesar con las de 2 gramos más la de 1 gramo. De modo que di un paso más y elegí una pesa de 4 gramos. Eso no sólo me dio la posibilidad de pesar cuatro gramos, sino también cinco gramos (4 gramos más 1 gramo), seis gramos (4 gramos más 2 gramos) y siete gramos (4 gramos mas 2 gramos mas 1 gramo).

A esta altura comenzaba a percibir un cierto patrón constante. Si siete gramos era el máximo que podía alcanzar, en el paso siguiente tendría que elegir una pesa de 8 gramos y eso me llevaría hasta quince gramos (8 gramos mas 4 gramos mas 2 gramos mas 1 gramo) pasando por todos los pesos enteros intermedios. El peso siguiente era el de 16 gramos, y ya veía claramente que para pesar cualquier numero de gramos uno tenia que tomar una serie de pesas (empezando con la de 1 gramo), cada una de las cuales fuera el doble de la anterior.

Eso significaba que yo podía pesar cualquier número de gramos desde uno hasta mil mediante diez y solo diez pesas: de 1 gramo, 2 gramos, 4 gramos, 8 gramos, 16 gramos, 32 gramos, 64 gramos, 128 gramos, 256 gramos y 512 gramos. En realidad estas pesas me permitían llegar hasta 1.023 gramos.

Ahora podemos olvidarnos de los pesos y trabajar con números solamente. Usando los números, 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256 y 512 y solo esos, usted puede expresar cualquier otro número hasta el 1.023 inclusive, sumando dos o más de ellos. Por ejemplo, el numero 100 se puede expresar como 64 mas 32 mas 4, el numero 729 se puede expresar como 512 mas 128 mas 64 mas 16 mas 8 mas 1. Y, por supuesto, el 1.023 se puede expresar como la suma de los diez números.

Si agrega usted a esta lista de números el 1.024, entonces puede seguir formando números hasta el 2.047; y si luego agrega el 2.048, puede seguir formando números hasta el 4.095; y si luego agrega...

Bueno, si usted comienza con el 1 y lo sigue duplicando indefinidamente, tendrá usted una sucesión de números que mediante sumas adecuadas le permitirán expresar absolutamente cualquier número finito.

Hasta aquí todo está bien, pero esta sucesión tan interesante de números, 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64,..., parece un tanto desprolija. Seguramente debe haber una forma más prolija de expresarla. Y aquí la tienen.

Olvidémonos por un minuto del 1 y abordemos el 2. Si lo hacemos podemos empezar con la trascendente afirmación que 2 es 2 (¿hay oposición?). Pasando al número siguiente, podemos decir que 4 es 2 por 2. Luego, 8 es 2 por 2 por 2; 16 es 2 por 2 por 2 por 2; 32 es... Pero ustedes ya se dan cuenta.

Así que podemos escribir la sucesión (seguimos ignorando el 1) como: 2, 2 por 2,2 por 2 por 2, 2 por 2 por 2 por 2, etc. En todo esto hay una especie de uniformidad y regularidad agradable, pero todos esos 2 por 2 por 2 nos hacen ver manchas. Por lo tanto, en lugar de escribir todos los números 2, sería conveniente contar cuántos 2 se multiplican empleando el método exponencial.

Así, si 4 es igual a 2 por 2, lo llamaremos 2 2 (dos a la segunda potencia o dos al cuadrado). Lo mismo, si 8 es 2 por 2 por 2, podemos indicar que son tres los números 2 que se multiplican escribiendo 8 como 2 3 (dos a la tercera potencia o dos al cubo). Siguiendo esa línea de razonamiento vemos que 16 es 2 4 (dos a la cuarta potencia), 32 es 2 5 (dos a la quinta potencia), etc. En cuanto al 2 mismo, tenemos un solo número 2 y lo llamamos 2 1 (dos a la primera potencia).

Y algo más. Podemos decidir que 2 0 (dos a la potencia cero) sea igual a 1. (En realidad es conveniente que todo número elevado a la potencia cero sea igual a 1. Así, 3 0 es igual a 1, y también lo son 17 0 y 1.965.211 0 . Pero, por el momento, sólo nos interesa el 2°, y lo tomaremos igual a 1.)

Es decir que en lugar de la sucesión 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64,..., tenemos la sucesión 2°, 2 1 , 2 2 , 2 3 , 2 4 , 2 5 , 2 6 ,... Es la misma sucesión si tenemos en cuenta los valores de sus distintos términos, pero la segunda forma de escribirla es de alguna manera más elegante y, según veremos, más útil.

Empleando estas potencias de 2 podemos expresar cualquier número. He dicho antes que 100 puede expresarse como 64 más 32 más 4. Esto quiere decir que se puede expresar como 2 6 más 2 5 más 2 2 . Del mismo modo si 729 es igual a 512 más 128 más 64 más 16 más 8 más 1, también se lo puede expresar como 2 9 más 2 7 más 2 6 más 2 4 más 2 3 más 2 0 . Y por supuesto que 1.023 es 2 9 más 2 8 más 2 7 más 2 6 más 2 5 más 2 4 más 2 3 más 2 2 más 2 1 más 2 0 .

Pero seamos sistemáticos en esto. Estamos empleando diez potencias distintas del 2 para expresar cualquier número por debajo del 1.024, así que nada nos cuesta construirlos a todos. Si no queremos emplear una cierta potencia en la suma que hace falta para expresar un número dado, entonces basta con que la multipliquemos por 0. Si queremos emplearla, la multiplicamos por 1. Esas son las únicas alternativas: o bien usamos una cierta potencia, o no la usamos; o bien la multiplicamos por 1, o por 0.

Empleando un asterisco para indicar la multiplicación, podemos decir que 1.023 es:

1*2 9 más 1*2 8 más 1*2 7 más 1*2 6 más 1*2 5 más 1*2 4 más 1*2 3 más 1*2 2 más 1*2 1 más 1*2 0 .

Hemos empleado todas las potencias. En cambio, al expresar el 729 tendremos:

1*2 9 más 0*2 8 más 1*2 7 más 1*2 6 más 0*2 5 más 1*2 4 más 1*2 3 más 0*2 2 más 0*2 1 más 1*2 0 .

Y análogamente al expresar el 100 podemos escribir:

0*2 9 + 0*2 8 + 0*2 7 + 1*2 6 + 1*2 5 + 0*2 4 + 0*2 3 + 1*2 2 + 0*2 1 +0*2 0 .

Usted podría preguntar: ¿por qué molestarse en incluir todas esas potencias que después no usa?
Primero usted las escribe y luego las borra multiplicándolas por cero. Sin embargo, la cuestión reside en que si usted las escribe a todas sistemáticamente, sin excepción, luego puede dar por sabido que están allí y omitirlas del todo, quedándose sólo con los unos y los ceros.

Entonces podemos escribir

1.023 como 1111111111;

podemos escribir

729 como 1011011001,

y podemos escribir

100 como 0001100100.

De hecho, podemos ser sistemáticos en todo esto y, recordando el orden de las potencias, podemos usar las diez potencias para expresar todos los números hasta el 1.023 de esta manera:

0000000001 igual a 1
0000000010 igual a 2
0000000011 igual a 3
0000000100 igual a 4
0000000101 igual a 5
0000000110 igual a 6
0000000111 igual a 7,
y así siguiendo hasta
..............................
1111111111 igual a 1.023.

Por supuesto que no tenemos por qué limitarnos nada más que a diez potencias del número 2, podemos tener once potencias o catorce, o cincuenta y tres, o un número infinito. Pero sería bastante cansado escribir un número infinito de unos y ceros solamente para indicar si cada una de las infinitas potencias del 2 se usa o no se usa. Así que se adopta la convención de omitir todas las potencias altas del número 2 que no se usan en un número dado y comenzar por la potencia más alta que sí se usa, continuando a partir de ésa. En otras palabras, no escriba la línea indefinida de ceros que aparecerían a la izquierda. En ese caso, los números se pueden representar como

01
10
11
100
101
110
111
es igual a 1
es igual a 2
es igual a 3
es igual a 4
es igual a 5
es igual a 6
es igual a 7

De esta manera, absolutamente cualquier número se puede expresar como una cierta combinación de unos y ceros, y la verdad es que unas pocas tribus primitivas han empleado un sistema de numeración como éste.

Pero el primer matemático civilizado que lo hizo sistemáticamente fue Gottfried Wilhelm Leibniz, hace cerca de tres siglos. Este se sintió maravillado y gratificado porque razonó que el 1, que representa la unidad, era un símbolo evidente de Dios, mientras que el 0 representaba la nada que, además de Dios, también existía en un principio. En consecuencia, si todos los números pueden representarse simplemente empleando el 1 y el 0, seguramente esto es lo mismo que decir que Dios creó al Universo a partir de la nada.

A pesar de tan terrible simbolismo, esta cuestión de los unos y ceros no causó ninguna impresión en absoluto a los hombres de negocios más prosaicos. Muy bien puede ser una curiosidad matemática fascinante, pero ningún contador va a trabajar con 1011011001 en lugar de 729.

Pero de repente, resulta que este sistema de numeración basado en dos (también llamado “sistema binario”, palabra que proviene del latín binarius , que significa “dos por vez”) es ideal para las computadoras electrónicas.

Después de todo, los dos dígitos diferentes, el 1 y el 0, se pueden equiparar en la computadora con las dos posiciones distintas de una llave dada: “si” (encendida) y “no” (apagada). Hagamos que “si” represente el 1 y “no” represente el 0, entonces, si la maquina contiene diez llaves, el numero 1.023 se puede indicar como si-si-si-si-si-si-si-si-si-si, el numero 729 será si-no-si-si-no-si-si-no-no-si; y el numero 100 será no-no-no-si-si-no-no-si-no-no.


De: De los números y su historia. Isaac Asimov