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jueves, 12 de febrero de 2015

12 de febrero, Día de Darwin

El Día de Darwin es una celebración instituida para conmemorar el aniversario del nacimiento de Charles Darwin, el 12 de febrero de 1809. La celebración quiere resaltar la contribución de Darwin a la ciencia y promover la práctica de la ciencia en general.



 El primer apoyo del evento surge de asociaciones de librepensadores, organizaciones humanistas y la Fundación por la libertad religiosa. El Center Center for Inquiry, and the la American Humanist Association en Estados Unidos, así como la British Humanist Association en Reino Unido, han ayudado a difundir el Día de Darwin. En 1999, la Campus Freethought Alliance y la Alianza de las Sociedades Humanistas Laicas comienzan a promover el Día de Darwin entre sus miembros. Todos los grupos humanistas y escépticos son bienvenidos para incrementar las celebraciones alrededor del 12 de febrero tanto en Estados Unidos como otros países.

Fuente: wikipedia

Más información: DarwinDay.org
 

domingo, 20 de julio de 2014

45 años de la llegada del hombre a la Luna

La pisada más importante de la humanidad se dio tal día como hoy de hace 45 años. Desde entonces parece que hemos ido perdiendo interés por la Luna.. Gran error. 





sábado, 12 de abril de 2014

La noche de Yuri

 Por si no tenéis planes para esta noche os propongo asistir a una fiesta diferente. Se trata de Yuri's Night, La Noche de Yuri, una celebración a nivel global para recordar que fue un 12 de abril de 1961 el día que el cosmonauta soviético Yuri Gagarin realizó su vuelo a bordo de la nave Vostok I convirtiéndose en el primer hombre lanzado al espacio. Tuvieron que pasar cuarenta años, para que en la entrada del nuevo siglo alguien del Space Generation Advisory Council pensara que no había mejor manera de recordar la proeza de Yuri que organizar una fiesta. Y como además resulta que también fue en un 12 de abril, aunque esta vez de 1981, cuando se lanzó el primer Transbordar Espacial, qué mejor manera que unir ambos acontecimientos en una celebración mundial que sería La Fiesta De La Exploración Espacial. Así, desde 2001, cada 12 de abril se organiza este evento con el propósito de aumentar en interés de los ciudadanos por el espacio y fomentar la "cultura espacial".







Por supuesto que este acontecimiento tiene página web oficial: Yuri's Night. Allí podemos ver que para este año hay preparadas 201 fiestas en un total 47 países que son los que se han sumado a la iniciativa. Podéis buscar la más cercana. Seguramente os pille algo lejos la que organiza la Base Amundsen-Scott en el Polo Sur geográfico. Pero a lo mejor no tanto alguna de las siguientes:


Argentina: Yurinastas in the Night. Sede de "La Commissión", Casilda, Santa Fe, 2170.

Costa Rica: ACAE's Space Movie Night. Condominio Tramonto, Casa 20, Cipreses, Curridabat, San José.

España:  Noche de Yuri. Alicante, Valencia.

México: Space Apps Challenge Mazatlán 2014. Culiacan, Mazatlan & Los Mochis, Mazatlán, Sinaloa.

Portugal:  Yuri Night.  Albufeira, Faro.

Aquellos que no nos viene bien ninguna de estas localizaciones siempre podemos organizar nuestra fiesta particular. Y si hay buena música y telescopio de por medio, mejor.


 Yuri's Night, 2013, Canadá. Img: yurisnight.net

Yuri's Night, Virginia. Img: Wikipedia

 Yuri's Night, Goddard Space Flight Center, Maryland. Img: Wikipedia

Yuri's Night, Colorado. Img: yurisnight.net





miércoles, 9 de abril de 2014

Mundo Futuro III

Han tenido que pasar 7 años y una portada en Menéame para que me decida a publicar la 3ª parte de Mundo Futuro. Supongo que en su momento me pareció tan fantasioso lo que se contaba en aquella parte del suplemento especial de Muy Interesante de octubre 1992 que decidí dar por cerrada la serie. Ha pasado tanto tiempo que ni estoy seguro. Así que es un buen momento para terminar la trilogía todo gracias a la iniciativa de EvilGeniusFromHell (sic) y al interés de los meneantes. Dejar claro que todo lo que aquí se expone sale de los artículos que por 1992 publicaron Alejandro Sacristán, José Antonio Mayo y María Estalayo, entre otros. Resulta llamativo seguir hablando en futuro de aquellas ideas que se planteaban en unos artículos publicados hace ya la friolera de 22 años.

Img: Portada del espacial 'Los próximos 100 años' de Muy Interesante

Es esta tercera parte, que va de 2060 al 2092, la que la autora del artículo, María Estalayo, denominó LA SOCIEDAD DE LAS UTOPÍAS. Un momento en el que ser humano ya habría cubierto todas sus necesidades materiales e iría, ahora sí, en pos de la utopía. Teniendo la 'mente global' como objetivo, se desarrollará un proyecto espiritual que integre a la humanidad con el planeta y con el resto del universo. Veamos lo que proponía la autora entonces..

Vivir todas las experiencias de hombres y animales será la gran conquista tecnológica de finales del siglo XXI. Podremos repetir en la conciencia de un ser vivo la memoria y los sentimientos de un antepasado. Algo parecido a aquella fantástica película de 1983 llamada Proyecto Brainstorm. Ya en 1992 el físico Freeman J. Dyson aseguraba que llegaría el momento en que la distinción entre vivo o muerto, presente y pasado, sería algo confuso, debido a las 'máquinas de los recuerdos'. También defendía los implantes de recuerdos artificiales (tal y como se mostraba en la por entonces reciente Desafío Total). Freema Dyson también imaginaba un mundo en el que en lugar de admirar la belleza de la naturaleza desde fuera, se miraría directamente, a través de los ojos de los animales. Para entonces ya conoceríamos los códigos electroquímicos por los que las imágenes son convertidas en sensaciones. Podría devolverse por tanto la vista a los ciegos, incluso si carecen de ojos. Se podría ir más allá y bucear en la memoria genética de la célula hasta recomponer la historia de los seres vivos del planeta, algo que la autora del artículo relaciona con la, también por entonces reciente, teoría de Rupert Sheldrake sobre los campos morfogenéticos.

Img: Proyecto Brainstorm. MGM.

Una vez cubiertas todas las necesidades tanto materiales como energéticas, gracias entre otras cosas al control de la población, la conquista del espacio y el desarrollo tecnologías microscópicas, la autora planteaba que la humanidad tendería al dominio de la última frontera: la mente y  la muerte. La comunicación directa cerebro a cerebro y la telepatía, algo que ya planteaba Asimov en La mente errabunda (donde concebía un transductor implantado en el cuerpo capaz de convertir la información electrónica en un tipo de impresión que el cerebro puede interpretar), cambiará la relación entre las personas. Se llegaría a comprender al otro en su totalidad, por lo que devengaríamos en seres cuasi espirituales. Habríamos alcanzado la mente global. Estaría por resolver por tanto dónde quedaría la intimidad y la individualidad.

 Img: X-Men. 20th Century Fox

Pero también debemos considerar que ya para entonces la humanidad podría haber mutado, deshaciéndose de la carga corporal. La vejez y la enfermedad no serán por tanto un problema. En 1992 algunos expertos en robótica, como Hans Moraver, defendían que no había razones para que no fuéramos en un futuro inmortales. Moraver planteaba colocar el cerebro en un cuerpo de metal. Otros, como Dougal Dixon, proponían alteraciones genéticas para que el cuerpo durase eternamente. O Paul Segall, que defendía que la clonación crearía embriones que servirían como banco de células y tejidos.

Y llegaríamos así al último paso evolutivo, desde las estructuras de calcio a las ectoplasmáticas. El ya mencionado Freeman Dyson imaginaba seres humanos muy evolucionados, formando una nube desmaterializada que viviría en los espacios interplanetarios. Una conciencia única en forma de nube galáctica. Algo ya propuesto anteriormente por Fred Hoyle en La nube negra. El secreto estaría según autores como Arthur C. Clarke en la cuarta dimensión. Un objeto que se moviera en esa dimensión sería invisible en nuestro mundo tridimensional, defendía. Clarke aseguraba que esa cuarta dimensión se podría crear artificialmente.

Pero si a finales del siglo XXI no hemos alcanzado un grado tan evolucionado de desarrollo espiritual, de todas formas seguiríamos con la expansión tecnológica. Llegaremos a terreformar planetas hasta el momento inhabitables. Serán la biología molecular, las neurofisiología y la física espacial las áreas del conocimiento que dominarán el siglo XXI, aseguraba la autora del artículo. Dyson proponía el diseño de naves espaciales que pesasen sólo un kilo. Naves que no se construirían, sino que crecerían, pues estarían organizadas biológicamente y sus planos se escribirían en el lenguaje del ADN. Estas naves, dotadas de una evolucionada inteligencia artificial, podrían desarrollar alas, patas, o lo que necesitasen una vez llegadas a destino.


Img: Prototipo de insecto robot de la NASA. 1992.

En este avance por el espacio nos encontraremos inevitablemente con otras civilizaciones. La mayoría de los estudios de prospectiva ya entonces situaban en las últimas décadas del siglo XXI el encuentro con alienígenas, y lo que ello supondrá de transformación de nuestro planeta. Como defendía entonces María Estalayo, quizá antes logremos tomar contacto con otras especies no humanas terrestres, como los defines. Si a finales del siglo XXI llegamos a un estado de comunicación absoluta con animales e incluso plantas (y tal vez con el propio planeta), el ser humano habrá trascendido su condición de especie. La mayoría de nosotros no estará aquí para vivir semejante experiencia, pero tan solo el planteárselo es ya un fantástico viaje.

Img: Contact. Warner Bros Pictures.



Fuente:
Suplemento de la revista Muy Interesante nº 137, octubre 1992.


Entradas relacionadas:

Mundo Futuro I
Mundo Futuro II

sábado, 29 de marzo de 2014

Hora del planeta 2014

Desde hace 8 años, cientos de millones de personas de todo el mundo, empresas, gobiernos y centros educativos unen sus voces en defensa del medio ambiente. Por eso, La Hora del Planeta se ha convertido en la mayor campaña de movilización y participación jamás organizada.

En 2013, más de 7.000 ciudades de 150 países apagaron las luces de sus principales monumentos y edificios emblemáticos, enviando así un claro mensaje: los gestos simbólicos pueden generar grandes cambios si conseguimos un compromiso global durante todo el año.

La campaña tomó entonces una nueva dimensión invitando a los ciudadanos a ir más allá y adoptar medidas de ahorro energético durante todo el año. Fue el año de los pequeños y grandes compromisos para crear un modelo de vida más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Fue el año de los retos, de los desafíos y la gran pregunta ¿ Qué serías capaz de hacer para salvar el planeta?


Este año WWF plantea un nuevo desafío: vamos a crear una comunidad global interconectada que demuestre que hasta dónde podemos llegar para cambiar el mundo en que vivimos. Queremos que todos, individuos, empresas, ayuntamientos y centros educativos, apuesten por ser más eficientes y autosuficientes en el uso de la energía y promuevan las energías limpias para lograr, de esta manera, reducir el nivel de emisiones de C02 del planeta.

Usa tu imaginación y tus redes sociales para difundir la campaña entre tus seguidores y anímales a hacer los mismo. Cuantos más seamos, más fuerte se oirá nuestra voz..

Que la inspiración de una hora mágica sirva para construir un futuro sostenible
.

El próximo 29 de marzo, de 20.30 a 21.30 apaga la luz.




Vía: WWF España

jueves, 20 de marzo de 2014

Locos por Cosmos

Después de vistos dos episodios de la nueva serie de Cosmos, no puedo más que elogiar el trabajo de sus creadores. Si ya el primero fue fantástico, el segundo episodio de Cosmos es el mejor documental sobre Evolución que he visto nunca. Espectacular, accesible, demoledor. Deja claro que la Evolución es un hecho, por si alguien tenía dudas. Es tan brutal que la publicidad en las pausas es de una levedad abrumadora. Absurda y vacía por comparación. Qué gozada de programa. Y lo mejor es ver el pánico que ha desatado en los sectores conservadores de Estados Unidos..


Delilah, de dos años, también se vuelve loca por el Cosmos de Neil Degrasse Tyson. Se emociona y da saltos de alegría cuando reconoce el Sol y la Luna, el Cinturón de asteroides, Júpiter o los anillos de Saturno en las animaciones. Solo hay que ver su pijama para ver que es una apasionada por el espacio. Maravillosa. Ahí podemos tener a una futura científica.. 
















viernes, 14 de marzo de 2014

Eterno Félix Rodríguez de la Fuente

"Todos debemos ir engrosando ese pequeño ejército, ¡Que el día de mañana se considerará un ejército heroico!, mucho más que los que lucharon con las armas en la mano: el ejército de los que un buen día dijeron que había que hacer algo para proteger a una Madre que no se queja, que nos ha dado todo lo que tenemos, ¡y a la que estamos matando...!"


Esta arenga pertenece al que muchos consideran el principal impulsor del conservacionismo ambiental de España, el naturalista y divulgador Félix Rodríguez de la Fuente. Por esas casualidades de la vida, nació y murió un 14 de marzo, pues el mismo día que cumplía 52 años un accidente de helicóptero segó su vida en el momento que grababa la famosa carrera de perros de Alaska, la Editarod. Esto ocurrió en el año 1980. Mucho ha llovido desde entonces y todavía hoy seguimos lamentando su pérdida, pues nadie ha venido a sustituir su innegable carisma a la hora de transmitir la pasión por la naturaleza y su interés por despertar la conciencia ecológica. Y todo eso en un tiempo en que España estaba todavía sumida por la imposición del nacionalcatolicismo, que llegó incluso a censurar que en su programa se mencionase la evolución. Así estábamos. 

Img: wikipedia

El 'amigo Félix' era un licenciado en medicina apasionado por la biología y la naturaleza, que a partir de 1964 empezó a aparecer en el programa 'Fin de semana' de Televisión Española y que llamó tanto la atención que acabó teniendo su propio espacio televisivo, con 'Fauna' en 1968, 'Planeta Azul' en 1970, y su serie más famosa, "El hombre y la Tierra", que llegó a emitir 124 capítulos entre 1973 y 1980. Fue también colaborador de programas de radio y desarrolló diversos proyectos editoriales como la famosa "Enciclopedia Salvat de la Fauna" o la "Enciclopedia Salvat de la Fauna Ibérica y Europea" coordinada por el gran Joaquín Araujo y que tiene un sitio especial entre los estantes de casa. También varias colecciones más, así como otros libros, cuadernos de campo y artículos. Todo servía para transmitir su interés por la defensa de la naturaleza, luchando siempre por los animales en peligro extinción, poniendo sobretodo el énfasis en la defensa del lobo, considerado en aquella época como una alimaña por gran parte de la España profunda. 

Img: wikipedia

Su mensaje inolvidable pervive después de tantos años a pesar del rumbo que sigue esta sociedad. Por eso es tan importante preservar su legado y seguir difundiéndolo 34 años después. Quizás, como se ha hecho con la nueva serie de Cosmos, alguien debería plantearse coger el testigo y seguir con su trabajo de divulgación televisiva, con un programa serio que conserve en todo momento el espíritu de la inolvidable "El hombre y la Tierra". Algo que ahora mismo se antoja como un imposible.

Os dejo con las palabras del inolvidable Félix..



 "El hombre es síntesis del Universo,
el planeta es síntesis del Universo,
entre el hombre y la Tierra
hay el abrazo profundo,
el cordón umbilical irrompible,
que puede haber entre el niño y la madre,
cuando el niño está en el claustro materno.

Si el cordón se rompe,
el niño muere,
y la propia madre está en peligro"
Félix Rodríguez de la Fuente

martes, 18 de febrero de 2014

La Mezquita de Córdoba, más que una Catedral

En estas últimas semanas se está hablando mucho de la intención por parte de la iglesia de apropiarse de la Mezquita-Catedral de Córdoba a perpetuidad para 2016. A parte del absurdo que supone el concepto de 'eternidad', queda claro que la maniobra de la iglesia es eliminar completamente la idea de Mezquita para hacerla definitivamente Catedral, hasta el punto de borrar su nombre oficial, "Mezquita-Catedral" (asignado por la UNESCO el 2 de noviembre de 1984 en Buenos Aires), por el nombre de "Catedral de Córdoba" o "Catedral de Córdoba, antigua Mezquita". Recordemos que aunque viene de lejos esta pretensión de la iglesia de apropiarse totalmente de este monumento Patrimonio de la Humanidad (y resalto esto, pues pertenece a todos), fue en 2006 cuando el avispado obispado de Córdoba lanzó esta ofensiva de usurpación inscribiendo a su nombre la Mezquita-Catedral, valiéndose de dos artículos de la antigua Ley Hipotecaria de tiempos del dictador Francisco Franco. Y no fue muy complicado, tan solo bastó la firma del obispo y 30 euros (alrededor de 41 dólares americanos) para adjudicársela. Buena inversión.

Jardín de columnas de la Mezquita-Catedral. Img: vazyvite

Por suerte parece que se está produciendo una reacción ante esta injusticia. Durante estos días una plataforma ciudadana está recogiendo firmas on-line a través de Change.org para detener la ambición de la iglesia. "Salvemos la Mezquita de Córdoba. Por una Mezquita-Catedral de todos" es el encabezado de la petición dirigida tanto a la Junta de Andalucía como a la UNESCO. La petición dice así:

"Ante los continuados intentos de apropiación jurídica, económica y simbólica por el Obispado de Córdoba, incumpliendo gravemente los principios que inspiraron dicho reconocimiento, desde la ciudadanía pedimos la intervención de las administraciones públicas y de la Unesco con el fin de preservar del peligro que corre su declaración como Patrimonio Mundial, solicitamos:
  • Que deje de emplearse institucionalmente solo el término Catedral para referirse a todo el monumento
  • El reconocimiento jurídico de su titularidad pública
  • La gestión pública y transparente de la Mezquita-Catedral
  • La redacción de un Código de Buenas Prácticas
La dirección para unirse a esta petición: 

Hasta el momento de escribir este post la petición lleva 72.000 firmas recogidas, algo que como era de esperar es ignorado por el obispo de Córdoba, que se niega a responder preguntas de los periodistas sobre el tema. Tal es su civismo.


Cúpula de la maqsura de la Mezquita-Catedral. Img: wikipedia

Y como una cosa lleva a la otra, la discusión sobre la titularidad de la Mezquita-Catedral acaba provocando el absurdo debate de quién llegó antes. El mismo obispado de Córdoba en el momento de la inmatriculación de la Mezquita-Catedral recordó que antes de ser Mezquita fue una antigua basílica visigoda, la de San Vicente, del siglo IV d.C. Si buceamos en la historia a partir de ahí, fue sobre el 750 d.C. cuando la basílica visigoda se convirtió en Mezquita, hasta que el 29 de junio de 1236 el obispo de Osma la consagró al culto católico para hacerla Catedral de Córdoba. La "purificación" se produjo en el reinado de Carlos V, cuando permitió construir la Catedral en el centro de la Mezquita, algo de lo que se arrepentiría cuando visitó las obras años después: "Yo no sabía lo que era esto, pues no hubiera permitido que se llegase a la antigua; porque hacéis lo que puede hacerse en otras partes, y habéis desecho lo que era singular en el mundo”. 

 Núcleo de la Mezquita-Catedral, capilla catedralicia. Img: infocordoba

Sin embargo, un tema muy desconocido por la poca información que se ofrece (me imagino que intencionadamente) es que antes de haber una basílica visigoda, en el espacio en el que hoy se encuentra la Mezquita-Catedral hubo un templo romano dedicado al dios Jano. Muestra de ello lo podemos ver en el museo de la Mezquita-Catedral, donde se encuentra las dos caras del dios. Y según expertos, algunas columnas de las 850 de la Mezquita están realizadas con materiales del antiguo templo romano. Pero como digo parece que incomoda mucho sacar este tema a la luz. Yo mismo me vi envuelto en una polémica la semana pasada en un foro de internet, porque al ofrecer esta información, era negada y criticada de manera sistemática por sectarios, que prefieren vivir en la ignorancia, o lo que es peor, en el fundamentalismo y la manipulación. Todo por no admitir que hubo allí un culto anterior al cristiano.

 Jano bifronte.  Img: Wiccaceltibera

Pero podemos retroceder aún más, al tiempo de la primera Corduba, la íbera, tan ignorada y despreciada por las autoridades cordobesas, que se encontraba situada en la Colina de los Quemados (en lo que hoy es el Parque Cruz Conde), pues según defienden algunos historiadores (aunque no hay pruebas de ello y parece más producto de la leyenda) de aquella época sería un Templo de Salomón que se encontraría en el mismo lugar en donde hoy está la Mezquita-Catedral, del que no quedarían restos. De esto habla un texto árabe, que cuenta que al pasar Salomón y ver una gran hondonada en el espacio que hoy ocupa la Mezquita-Catedral, dijo: “Rellenad y nivelad este lugar pues aquí se alzará un templo en el que se rendirá culto al Altísimo”.

Por tanto estamos hablando de un espacio que históricamente ha estado dedicado al culto, pero sobretodo estamos hablando de un espacio que representa el encuentro de civilizaciones, por lo que la pretensión de la iglesia no deja de ser un atentado a la misma esencia de Córdoba. Como dijo Manuel Fernández en su obra Amar Córdoba: 

“La Mezquita es territorio de la divinidad. Así lo corroboran sus entrañas, sobre las que la historia ha ido colocando estratos. Jano, el dios romano, tuvo a bien bajar del Olimpo y permitir adoración en este espacio junto al río Betis, cuando Córdoba todavía era un proyecto sin más credo y religión que la del primero que llegase. Los visigodos, los siguientes en amar Córdoba, construyeron en su suelo una basílica dedicada a San Vicente y, en ella, adoraron los cristianos a Dios, hasta que Tarik derrotó a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete y los árabes tomaron parte de la iglesia para construir la gran Mezquita, donde Alá fue la gran divinidad de esta ciudad cuando era la perla de al-Andalus”.


Vista de la Mezquita-Catedral anocheciendo. Img: Españaescultura



miércoles, 12 de febrero de 2014

Aborto y descenso de la delincuencia

En estos días, en los que en España estamos retrocediendo en derechos por la política ultraconservadora que está desarrollando el actual gobierno con su mayoría parlamentaria, imponiéndonos a todos su hipócrita moral, su miseria material y su pretendida superioridad espiritual, muchos no podemos dejar sentir rabia e impotencia por tardes como la de ayer, en la que se volvieron a pisotear los derechos de las mujeres a la vez que se acababa con la Justicia Universal, decidiendo no perseguir internacionalmente a torturadores, asesinos, genocidas, dictadores y fascistas, llevándonos por tanto a todos a un retroceso absoluto en Derechos Humanos. Todos los días nos escandalizamos ante las noticias de abusos que se están produciendo por la falta de separación de poderes, vemos como se indulta a delincuentes, se hace la vista gorda ante la corrupción, se realizan amnistías fiscales para que los defraudadores no paguen por sus delitos, se carga todo el peso de la crisis económica en las clases bajas mientras se protege con todos los instrumentos a los más poderosos, se muestran fuertes con los débiles y cobardes con los fuertes, muestran una absoluta falta de compasión por los más desfavorecidos, alardean de datos macroeconómicos (ilusos ellos) mientras desprecian las alarmantes cifras de cierre de empresas, paro y pobreza. Esta derecha, carca y antigua, heredera ideológica de la dictadura, que se proclama liberal pero que no renuncia a seguir mamando de lo público, es un hazmerreír en toda Europa y está arrastrando a la tan proclamada por ellos "marca España" al mayor de los ridículos. 

No me extenderé más con la crítica. Resultan tan vergonzosas las declaraciones que se están produciendo estos días en todos los ámbitos por dirigentes y representantes del Partido Popular que se califican por sí mismas.

Pero volvamos a lo que nos traía aquí, al tema del aborto, que durante estos días vuelve a la palestra por la reforma que pretende imponer el actual gobierno. Sé que el aborto es un tema delicado. Para los que se califican de pro vida es en el momento de la concepción cuando comienza una vida, equiparando el valor de un feto al de un recién nacido. Para los pro elección, el derecho de la mujer a abortar supera a cualquier otro factor.. Podemos considerar también un tercer grupo, que no cree que el feto sea totalmente equivalente a un recién nacido, aunque considera que debería tener ciertos derechos. ¿Dónde quedaría la línea? Realmente es un tema complicado con muchas sensibilidades de por medio y que se debe debatir desde muchos puntos de vista. Y lo digo bien claro, se debe debatir, y no dejar a un lado la opinión de expertos y afectados.



Hace unos años ya traje aquí un lúcido artículo de Carl Sagan sobre el tema: entre la vida y la elección.

Hoy traeré otra reflexión, la que Steve D. Levitt y Stephen J. Dubner plantearon en su best-séller internacional Freakonomics. En un capítulo del libro los autores se propusieron demostrar que existía una relación entre el aborto y el descenso de la delincuencia. Os dejo con su reflexiones.

El perjuicio que el Estado ocasionaría a la mujer embarazada al denegar su elección resulta evidente... La maternidad, o el aumento de la descendencia, pueden imponer a la mujer una vida y un futuro angustioso. El daño psicológico puede ser inminente. El cuidado de un hijo puede poner a prueba la salud mental y física. También la angustia, para todos los involucrados, asociada al niño no deseado, y el problema de criar a un hijo en una familia que ya es incapaz, psicológicamente o de otra forma, de cuidad de él.

En Estados Unidos, a finales de los 70, varios estados comenzaron a permitir el aborto en circunstancias extremas, como violación, incesto o peligro para la madre. El 22 de enero de 1973, la legalización del aborto se extendió a todo el país gracias al fallo del Tribunal Supremo en el caso "Roe contra Wade". Como se ha podido ver en el párrafo anterior, el veredicto se basaba especialmente en las dificultades de la madre potencial. El Tribunal dio voz a lo que muchas madres sabían desde mucho tiempo atrás, a saber, que cuando una mujer no desea tener un hijo, generalmente cuenta con buenas razones para ello. Existen mil razones para que sienta que no puede proporcionar un ambiente familiar adecuado en ese momento.

El primer año después del caso "Roe contra Wade", en Estados Unidos abortaron cerca de 750.000 mujeres (un aborto por cada cuatro nacimientos). En 1980, el número de abortos alcanzó la cifra de 1,6 millones (uno por cada 2,5 nacimientos), momento en que la cifra se estabilizó. 

Antes de "Roe contra Wade", las mujeres que podían concertar y permitirse un aborto ilegal eran mujeres de clase media y alta. Ahora, en lugar de un procedimiento ilícito que podía costar quinientos dólares, cualquier mujer estaba en situación de abortar con facilidad, a menudo por cien dólares.

¿Qué tipo de mujer tenía más probabilidades de beneficiarse del precedente creado por "Rose contra Wade"? Con frecuencia se trataba de mujeres solteras, adolescentes o pobres, y en ocasiones, las tres cosas al mismo tiempo. ¿Qué tipo de futuro podría haber tenido su hijo? Según un estudio el hijo típico que no nació en los primeros años tras la legalización del aborto habría tenido un 50% más de probabilidades de vivir en la pobreza que la media; también un 60% más de crecer con un solo progenitor. Estos dos factores se encuentran entre los principales que permiten predecir que un niño tendrá un futuro criminal. Crecer en una familia monoparental aproximadamente duplica la propensión de un niño a cometer un delito. Al igual que tener una madre adolescente. Otro estudio ha demostrado que entre los factores que conducen a la criminalidad, el más determinante es el bajo nivel educativo materno.

No cabe duda de que la legalización del aborto en Estados Unidos tuvo miles de consecuencias. El infanticidio disminuyó de manera radical. También lo hicieron los matrimonios "de penalti" y el número de niños entregados en adopción (lo que condujo al auge de adopciones de niños extranjeros). Las concepciones aumentaron casi un 30%, pero los nacimiento descendieron un 6%, lo cual indica que muchas mujeres utilizaban el aborto como método radical de control de la natalidad. 

No obstante, tal vez el efecto más drástico de la legalización del aborto, y que tardaría años en salir a la luz, fue su impacto en la criminalidad. A principios de los 90, cuando la primera generación de niños que nacieron tras "Roe contra Wade" dejaba atrás la adolescencia -la edad en que los hombres jóvenes se introducen en el mundo de la delincuencia- el índice de criminalidad comenzó a descender. Lo que faltaba en esta generación, por supuesto, eran los niños con mayores probabilidades de convertirse en delincuentes. Y el índice de criminalidad continuó descendiendo cuando toda una generación alcanzaba la mayoría de edad sin aquellos niños cuyas madres no habían querido traer un nuevo ser al mundo. La legalización del aborto supuso menos hijos no deseados, los hijos no deseados suponen un alto índice de criminalidad; por consiguiente, la legalización del aborto supone menos crímenes.

  

 Fuente: Freakonomics. S.D Levitt y S. J. Dubner. Ediciones B.


martes, 11 de febrero de 2014

Día contra la vigilancia masiva

Hoy 11 de Febrero, internet lucha por la privacidad y la neutralidad de la red. La Asociación de internautas ha publicado el siguiente comunicado que reproduzco aquí:


11 de febrero: 

#ElDíaQueNosDefendemos 

 #TheDayWeFightBack 

 #StoptheNSA

Hoy se celebra por todo Internet el Día contra la Vigilancia Masiva y para recordar la figura de Aaron Swartz. Desde esta Asociación, queremos sumarnos con este artículo a la celebración de este evento apoyado por multitud de organizaciones para denunciar un estilo de sociedad basado en la vigilancia digital de todo lo que decimos, vemos, escuchamos y hacemos a diario.

 En 1947 se reunía el Comité de Actividades Antiamericanas (la conocida como comisión McCarthy) y acusaba a gente tan poco sospechosa de ser antiamericana como Humphrey Bogart, Lauren Bacall, John Huston o Gene Kelly, entre otros muchos. Eran los tiempos del inicio de la Guerra Fría, y había una obsesión casi enfermiza por eliminar cualquier indicio de disidencia o comportamiento comunista fuera y dentro de los Estados Unidos.

En la Unión Soviética, el modo común de proceder con los ciudadanos era el de someterlos a una estrecha vigilancia. En una época en que las telecomunicaciones estaban muy poco desarrolladas la única opción posible era la que hemos visto en multitud de películas. Se asignaba un grupo de varias personas para turnarse en la vigilancia de ese ciudadano a todas horas, se aparcaba un coche o dos sin ningún disimulo a la puerta de su casa y se le seguía día y noche allá donde fuera. Además se instalaban micrófonos en su domicilio y si era posible, también alguna cámara de vigilancia para tenerlo bien controlado en todo momento. Se buscaba sobre todo descubrir si aquella persona mostraba comportamientos, ideas o tendencias "occidentales" y por tanto, totalmente contrarias al "espíritu" y modo de vida soviéticos.

Lo que caracterizaba a la antigua U.R.S.S. por encima de todo era la total falta de libertad de sus ciudadanos, algo de lo que los americanos se enorgullecían precisamente, o de lo que al menos presumían día sí y día también.

Uno podría pensar que por lo que se le tenía tanto miedo a la expansión del comunismo soviético era porque constituía una dictadura férrea que impedía disfrutar la más básica libertad a sus ciudadanos y de hecho, ése era el motivo por el que muchos rusos trataban de escapar a Occidente siempre que tenían la más mínima oportunidad, para liberarse de un ambiente que era completamente irrrespirable.

Sin embargo, años después de la caída del muro, nos encontramos con que las mismas tácticas que ya empleaban los gobiernos de Stalin, Brezhnev o Chernenko están siendo empleadas por los gobiernos americanos, y ahora más concretamente por el gobierno de Barack Obama, único responsable final de esta situación.

Ahora no se aparcan limusinas negras a las puertas de los domicilios de los americanos y del resto del mundo, es mucho más sencillo aparcarlas a las puertas de su conexión a Internet; ya no hace falta instalar micrófonos y cámaras en esos mismos domicilios, vienen de serie en todo tipo de ordenadores, tablets y smartphones y pueden activarse de forma remota a voluntad cuando se necesitan. Y ni siquiera hace falta seguir a los ciudadanos físicamente allá donde vayan, para eso está la información que proporcionan todos los mecanismos de geolocalización, o el rastro digital que deja el uso de una simple tarjeta de crédito, por ejemplo.

Pero hay algo que no ha cambiado nada desde aquella época. El objetivo final es el mismo, la caza del disidente, del que piensa diferente, del que tiene otro enfoque de cómo debería ser el mundo. Y si es posible, también su eliminación.

Aaron Swartz era uno de ellos. Siendo como fue uno de los pioneros en el desarrollo de Internet como lo conocemos hoy día, nada parecería indicar que pudiera ser algún día objetivo prioritario de los servicios de inteligencia americanos. Todo lo contrario, puede suponerse que era un orgullo para los EEUU que otro de sus conciudadanos fuese responsable de multitud de avances en Internet. Sin embargo, cometió un "pecado mortal" para el gobierno. Un buen día decidió liberar miles de documentos del M.I.T. para que todo el mundo tuviera la posibilidad de acceder a ellos.

Ya no importaba que hubiese sido, con sólo 14 años, uno de los principales responsables del estándar RSS para la fácil diseminación de la información a través de Internet, o que hubiera colaborado en la aparición de las licencias Creative Commons, o que desarrollara el lenguaje Markdown para la generación sencilla de contenido HTML o tantas otras cosas.

Ahora era un disidente, y el gobierno americano giró sus ojos amenazantes hacia él en cuestión de segundos. Lo demás ya es historia. Presiones y más presiones al más puro estilo soviético hasta que, cansado ya de todo, decidió ( o mejor dicho, decidieron por él ) suicidarse un 11 de enero de 2013 a la edad de 26 años.

Pero Aaron Swartz no es el único caso. Todos conocemos muy bien la cantidad de falsas pruebas y montajes que se han intentado en torno a la figura de Julian Assange para tratar de cazarlo. Como conocemos las torturas a las que se ha sometido al soldado Bradley (Chelsea) Manning, origen real de las filtraciones del llamado caso Wikileaks.

Y también conocemos muy bien el caso de Edward Snowden, cuyo "pecado" en este caso fue hacer caso a su conciencia y denunciar unas prácticas poco éticas por parte de la NSA. Como resultado de la persecución americana se vio obligado a permanecer más de un mes en el aeropuerto moscovita de Sheremetievo para evitar ser también cazado por el gobierno americano, hasta que las autoridades rusas le concedieron asilo temporal por un año en Rusia. Pero no nos engañemos, para los rusos que lo protegen también es una molestia; sólo han visto en él una moneda de cambio excepcional para cuando pueda serles útil.

En resumen, no seamos ingenuos; a pesar de todas las proclamas para intentar convencer al mundo de que "América es el país de la libertad", Obama no se diferencia gran cosa de gente tan poco recomendable como Stalin. Aaron Swartz no era un criminal, y Snowden o Assange tampoco han traicionado a los Estados Unidos. Es el gobierno americano , con Barack Obama a la cabeza, el que ha traicionado su propia Constitución.

Probablemente los padres de la patria americana, que vivieron en una época donde la ética y la libertad eran valores prioritarios, estarían hoy avergonzados de lo que otros han hecho con su país; y probablemente, al igual que hacían miles de rusos durante la etapa soviética, hace tiempo que habrían huido de Estados Unidos en busca de un lugar mejor donde vivir.

No en vano, y quizás de forma profética, Benjamin Franklin declaró ya en 1755 que "aquellos que están dispuestos a ceder parte de una libertad esencial a cambio de una seguridad temporal, no merecen ni la una ni la otra" Y el pueblo americano en particular (pero también todos nosotros en el resto del mundo) debería despertar de una vez y reclamar que se respeten sus derechos más básicos y se acabe de una vez con la vigilancia masiva de las vidas de miles de millones de personas.

Hay que dejarse de paños calientes ya; la vigilancia masiva de los ciudadanos, tanto americanos como extranjeros, es un método dictatorial de control de la sociedad que atenta contra los Derechos Humanos y que debería desaparecer de una vez. Derechos Humanos que de forma hipócrita, los Estados Unidos de América se comprometieron a respetar, y que obviamente no lo hacen. Y seguramente habría que empezar a conocer a los "Estados Unidos de América" por el nombre más adecuado de "Unión de Repúblicas Socialistas Americanas". Los métodos son los mismos. Los fines, también. Y quizás la comisión McCarthy debería volver a actuar para sentar en el banquillo a gente que -ahora sí- es más que sospechosa de usar métodos soviéticos y de coartar las libertades esenciales del individuo, como lo son Barack Obama y de ahí para abajo, todo su gobierno. De haber ocurrido así, no tendríamos que estar lamentando hoy la pérdida de Aaron Swartz.

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martes, 28 de enero de 2014

La necesidad de cambiar de gafas ante las señales de insostenibilidad

La necesidad de cambiar de gafas

  
 Hasta hace bien poco, cuando se les preguntaba a las personas mayores de los países desarrollados si creían que sus hijos e hijas vivirían mejor que ellas, la gran mayoría respondía que sí. Desde hace poco, cuando se le pregunta a la gente no tan mayor si cree que sus hijos e hijas vivirán mejor que ellos casi nadie se atreve a decir que sí. Quizá porque empiezan a intuir los daños que la civilización está causando al planeta. A pesar de las constantes alabanzas a la tecnología y al progreso, realizadas sobre todo en los medios de comunicación, existe la sospecha, cada vez más extendida, de que no se puede continuar con este modelo de producción y consumo por mucho tiempo. Comienza a atisbarse la idea de que se están superando límites que nunca tendrían que haberse ignorado ni traspasado.

Las percepciones básicas sobre el deterioro de los ríos, los valles, los pozos, los suelos, las costas, el aire, los bosques, los animales, los ecosistemas, chocan con la celebración de la tecnología y el desarrollo, creando un sombra de inquietud en los países enriquecidos y un desgarro en los empobrecidos.

Las soluciones que se proponen suelen ser siempre las mismas: construir más infraestructuras, desarrollar tecnologías complejas, aumentar la producción, estimular el crecimiento... Con ello tal vez se podrán resolver, según se dice, algunos de los daños. El resultado, sin embargo, es que el deterioro ecológico crece a una velocidad cada vez mayor.

Quien ha tenido que caminar sobre el barro cada vez que llovía está encantado con el asfalto y verá siempre bien nuevas ampliaciones de la superficie asfaltada, porque hasta hace poco lo que sobraba era tierra. Quien ha tenido que acarrear a sus espaldas leña desde lejos todos los días, está encantado con su camión y verá con complicidad que haya cada vez más camiones acarreando objetos de acá para allá. Quien ha lavado pañales en un lavadero con temperaturas próximas a la congelación estará encantada con la caldera de gas, y no le parecerá mal que esté todo el día encendida.

Las mejoras vividas o percibidas han afianzado los esquemas (las gafas) con las que miramos la realidad. Si algo es bueno, pensamos, entonces más de lo mismo será mejor. Desde esta lógica es posible ver con buenos ojos la movilidad creciente, la producción creciente, el consumo creciente, el comercio internacional creciente, y por supuesto el crecimiento continuado.

Pero la Tierra no es creciente sino dinámicamente estable. Y ya ha enseñado sus límites. Las dificultades para extraer petróleo en las mismas cantidades que en el pasado, la fuerte reducción de la biodiversidad, el cambio climático generado por el ser humano, la contaminación de los océanos, la cementación y desertificación de una parte creciente del territorio son signos de los límites de la biosfera.



Lo que quizá era bueno en pequeñas cantidades puede no serlo si las cantidades son grandes. Casi nada sigue la regla del cuanto más mejor. Hay un momento en que el exceso de lo bueno se convierte en malo. En la naturaleza muy pocas funciones son lineales. Asfaltar un poco quizá sea bueno, pero asfaltar mucho se convierte en un problema. Moverse un poco está bien, pero moverse mucho está resultando letal para la supervivencia de los ecosistemas. Cortar leña es útil para calentarse, pero si se corta demasiada tal vez desaparezca el bosque del que se sacaba la leña. Hoy la movilidad, la extracción de materiales, el exceso de producción y buena parte de la agricultura industrial están incapacitando progresivamente a la biosfera para que pueda seguir dando cobijo al ser humano.

Lo que era bueno en un mundo abundante puede convertirse en malo en un mundo esquilmado y escaso. Lo que era insignificante o indiferente en un planeta sano puede ser muy perjudicial para un planeta enfermo. El cáncer es el crecimiento en exceso de determinadas células. Tal vez el llamado desarrollo sea un crecimiento en exceso.

Estamos presos de nuestra propia cultura, de nuestra manera de entender el mundo, de las categorías mentales con las que organizamos la percepción. Somos hijos e hijas de los supuestos que aprendimos heredados de la primera industrialización.

Al igual que el elefante adulto del circo permanece atado a un minúscula estaca porque aprendió de pequeño que no se podía mover, así permanecemos atados a las categorías culturales y mentales que aprendimos cuando la industrialización era pequeña en magnitud y todavía no era suficientemente destructora. Cuando una categoría cultural o esquema mental funciona tiende a reforzarse. Sin embargo una vez que se ha reforzado resulta muy difícil desprenderse de ella aunque en la práctica resulte incorrecta o contraproducente. Si se desprendiera de su mirada aprendida de pequeño el elefante podría darle una patada a la estaca. Nosotros y nosotras también.

Se denomina efecto borde al fenómeno que nos hace incapaces de ver un cambio sustancial debido a que se ha alcanzado mediante pequeños incrementos. La rana se muere incapaz de apreciar los cambios cuando se calienta poco a poco el caldero en el que se encuentra. Una persona entra en un concesionario de coches con la idea de comprarse un modelo que, aún con esfuerzo, se ajuste a sus ingresos económicos. El vendedor, conocedor de este efecto, le va proponiendo pequeñas mejoras (llantas, climatizador, tapicería, etc.) y cuando ya la tiene convencida le dice: “claro que por un poco más puede usted llevarse un modelo superior, que ya es un verdadero coche”. “Un pequeño esfuerzo más y tengo un verdadero coche”, piensa la persona compradora. Finalmente sale del concesionario un poco preocupada, pero satisfecha. Acaba de comprar algo que no había previsto y que sin embargo no podrá pagar o le mantendrá atado durante los próximos cinco años. “Por un poco más”. Los pequeños incrementos han impedido ver la modificación en términos absolutos. Es posible que tenga que vender el coche para comprar la gasolina.

Poco a poco, pero cada vez a mayor velocidad, se ha ido destruyendo la base biológica sobre la que poder vivir. La capacidad de carga de la Tierra ha sido traspasada, pues hemos pasado de vivir del interés a esquilmar el capital natural.





Los pequeños incrementos han hecho posible que cambios enormes pasaran casi desapercibidos. El efecto borde ha dificultado ver el balance global en muchas de las variables imprescindibles para la vida.

A menudo las categorías culturales y mentales alcanzan un campo de visión pequeño y nos impiden ver la totalidad. Cuentan de un borracho que buscaba desesperado las llaves perdidas alrededor de una farola. Un pareja que pasaba por allí le animó a que buscara más lejos, por ejemplo debajo de los coches aparcados o entre los contenedores y él contestó que no, pues allí no había bastante luz. En ocasiones las categorías culturales se quedan cortas. Sólo dejan ver la parte de la realidad que enfoca la farola. Se mira sólo en el campo que queda delimitado por la categoría. Por eso muchas personas piensan que las ciudades de la India son más sucias que las europeas. Simplemente contabilizan la suciedad que se ve. La basura generada en las urbes europeas, aunque es muy superior, se ve menos.

Mancha y contamina más lejos, más abajo o más arriba. Lo mismo pasa con la higiene compulsiva: mientras limpias tu cuerpo ensucias el planeta con productos químicos, pero esta segunda parte no queda iluminada por la farola. En buena medida esto le pasa a la economía convencional. Sólo permite ver aquello que es comercializado y contabilizado en dinero. Lo que cae fuera de sus cuentas son externalidades: la calidad del suelo, la diversidad biológica, el orden radiactivo, el afecto, la identidad de una comunidad, la vida de quienes tienen poca renta, la de las siguientes generaciones o el trabajo de muchas mujeres, no son aspectos iluminados por la luz de la economía. Y sin embargo desde este estrecho campo de visión, materializado en el PIB o en los indicadores de la bolsa, se elaboran las políticas y se toman las decisiones más importantes de los gobiernos y las empresas.


Muchas de estas categorías mentales operan como supuestos no discutibles. Configuran nuestra cultura sin ser puestas en tela de juicio. Parece fuera de toda duda que la historia siempre va de peor a mejor, que la gente común maneja cada vez más información, que el progreso tecnológico nos va a hacer vivir mejor, que es deseable aumentar la producción, que el desarrollo de los países ricos es bueno para todos los países, que el crecimiento económico nos hará tener menos dificultades. Muchos supuestos fueron instalados en la base de la cultura bastantes años atrás: “creced y multiplicaos”. Otros son más recientes: “lo más importante es la economía” o “el crecimiento económico es un bien”.

Muchas de estas categorías mentales permanecen en nuestros cerebros por inercia aún cuando estén desadaptadas, pero otras han sido y están siendo intencionalmente implantadas. Son funcionales al mantenimiento de los privilegios del poder. Son parte de la ideología dominante.

A estas alturas debería verse como un sinsentido que los gobiernos subvencionen a quienes cambian rápidamente de automóvil. Sin embargo a muchas personas les parece razonable que los fondos públicos se usen para apoyar a las empresas más grandes del planeta porque esto sirve, dicen, para mantener los puestos de trabajo. Las empresas más grandes del planeta sin embargo son las que proporcionalmente menos mano de obra acogen, por eso, entre otras cosas, son las más grandes. Puestos a subvencionar empleos, los fondos podrían destinarse por ejemplo a la recuperación de ecosistemas imprescindibles o la producción artesanal, más intensivas en mano de obra que las cadenas de montaje.

Del mismo modo carece de toda lógica que cada mañana se crucen en las carreteras camiones de galletas en recorridos opuestos de muchos kilómetros. Desde un punto de vista ecológico no tiene sentido realizar estos transportes de larga distancia para poder ingerir unos pocos hidratos de carbono venidos de lejos, en la cocina de tu casa. Un automóvil todo-terreno es una máquina que mueve 2.500 kilos para transportar 90. No parece el colmo de la eficiencia. Sin embargo todas éstas son cosas que se nos antojan normales.

No da igual aficionarse a correr en rallies que hacer puenting (tirarse desde un puente con una cuerda semielástica). Para la cultura normal son dos maneras de hacer deporte, dos hobbies, dos formas legítimas de entretenerse. Una cultura de la sostenibilidad, sin embargo, las ve de forma muy diferente. Si bien es cierto que ambas distraen y producen satisfacción poniendo el sistema nervioso al límite, la primera requiere una fuerte cantidad de energía, aísla los ecosistemas, ahuyenta a los animales –a algunos de forma definitiva– produce residuos y contaminación, sólo puede practicarse con una fuerte dependencia tecnológica, es incompatible con que otras personas realicen otras actividades... mientras que la segunda, el puenting, aprovecha una construcción que se ha realizado para otros fines, utiliza la energía del propio cuerpo, apenas contamina y es compatible con la vida de los ecosistemas. Un cambio de gafas hacia una cultura de la sostenibilidad permitiría ver la diferencia. Hoy este cambio cultural es ya una cuestión de supervivencia.

Siguiendo con los ejemplos de gafas con las que comprendemos el mundo, no es lo mismo hablar de producción que hablar de extracción. La economía que se estudia en las universidades y se difunde en los medios de comunicación confunde ambos conceptos. Por eso utiliza denominaciones tales como “países productores de petróleo” o “producción neta de minerales”, cuando en realidad debería decirse “países extractores de petróleo” o “extracción irreversible de minerales”. Extraer lleva a la categoría mental más genérica de restar, mientras que el concepto de producción lleva a la de sumar. Esta confusión es fatal para hacer las verdaderas cuentas del progreso. Una buena parte del progreso no es otra cosa que sustraer los recursos de sus depósitos y esquilmarlos para siempre.


  
El pensamiento único propone la economía como el eje central de percepción y valoración de la realidad y descarta aquello que no se traduce en beneficios monetarios, que para este reducido campo de visión son externalidades. Lo que la economía llama externalidades muchas veces son, desde el punto de vista de la cultura de la sostenibilidad, las cosas esenciales o centrales. El trabajo de reproducción de la naturaleza es marginal en la economía, excepto cuando se le puede sacar provecho comercial, sin embargo nos abre la posibilidad de seguir viviendo. El trabajo de muchas mujeres del planeta dedicado a la alimentación, crianza y cuidado de las personas, no se contabiliza, e incluso puede llegar a no considerarse trabajo o actividad. Los trabajadores asalariados, para la economía convencional, llegan a la puerta de la oficina sanos y alimentados como por arte de magia.

Los indicadores de la economía neoclásica no distinguen entre producción de cosas necesarias y producción de cosas superfluas y con frecuencia dan más valor a las que, además de innecesarias, son contraproducentes desde un punto de vista ecológico. Ir y volver en avión en el día, desde París o Barcelona, para comer con los amigos en Venecia, es valorado por la economía como un signo de buena vida. Sin embargo para una cultura de la sostenibilidad es un signo de muerte. Pero todavía no hemos incorporado las categorías esenciales necesarias para darnos cuenta de ello.




 


Primer capítulo de ‘Cambiar las gafas para mirar el mundo’. 
Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual (Coords.). 
Colección Cartografías del vivir, nº1. Libros en acción.