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domingo, 13 de octubre de 2013

El yacimiento de los Castellares

La ruta arqueoturística de este fin de semana nos ha llevado a uno de los lugares más interesantes del sur de Córdoba: el paraje de los Castellares. Este espacio natural que se encuentra junto al río Genil, próximo a la laguna de Tíscar (de la que ya hemos hablado anteriormente), y a escasos 5 km de la localidad de Puente Genil, es conocido, además de por su tajo, que sigue el curso del río por el meandro que forma aquí el Genil, es conocido también digo, por ser el hábitat de un poblamiento protohistórico en la parte alta de la meseta, y que bien pudiera ser la localización de una ciudad mítica. Como veremos, no solo esto hace interesante este lugar, pues también pruebas fósiles que podemos encontrar nos muestran que toda esta zona del valle del Guadalquivir era un Golfo que comunicaba el Mediterráneo con el Atlántico.


Nos ponemos en marcha. Después de estudiar la información y decidirnos a visitar el lugar, vemos que para llegar al paraje de los Castellares podemos tomar una desviación de la carretera que va de Herrera a Écija, o como en mi caso, salir desde Puente Genil y cruzar por la aldea de la Ribera Baja. Por este último camino, en el que podemos practicar senderismo, circularemos por un carril entre membrillares y olivos, siempre cerca del río Genil, hasta llegar a un bosque de olmos desde donde ya podremos empezar a divisar la meseta de los Castellares, que hace un impresionante contraste con la horizontalidad de la campiña (aunque solo tenga unos 200 m de cota máxima). El tajo también nos llama la atención por su color, propio de la calcarenita de la que está formado.

A través de la información que podemos encontrar sobre el lugar, descubrimos que la parte superior de la meseta es conocida como "plaza de armas", nombre por otro lado poco original pues suele ser frecuente en otras ciudades antiguas. Y es que, como he mencionado, los restos arqueológicos indican que aquí hubo una ciudad íbera. Así lo atestiguan los hallazgos que se han producido, aunque lamentablemente no se hayan hecho suficientes investigaciones científicas sobre el lugar. Algunos historiadores han querido ver en los Castellares la mítica ciudad de Astapa, ciudad que fue fiel a los cartagineses y no quiso rendirse a Roma, prefiriendo inmolarse antes que caer en las manos de Marcio, según el relato de Tito Livio. La cuestión es polémica, pues mientras que para algunos investigadores Astapa se sitúa aquí, para otros sería la que después se llamaría Ostippo, y que es en la actualidad la ciudad sevillana de Estepa. Esta disputa lleva a curiosidades como observar por ejemplo que en los mapas topográficos oficiales se coloca a las ruinas de Astapa en los Castellares, cuando no está demostrado. El debate continúa a falta de una prueba contundente, aunque parece que los historiadores cada vez se posicionan más por Estepa para situar a la heroica ciudad. (Al final del post incluyo más información sobre el sacrificio de Astapa.)


Mapa de la zona. A la izquierda podemos ver como se menciona a las ruinas de Astapa.

El río Genil a su paso por la zona de los Castellares

Zona boscosa junto al arroyo de la Vizcaína

La "plaza de armas" de los Castellares

Lo que si que está claro es que en la meseta de la Castellares hubo un gran ciudad. Se han encontrado un buen número de piezas significativas del periodo que va desde finales de la Edad de Bronce hasta época íbera, y que incluyen fundamentalmente piezas de cerámica y objetos metálicos, así como algunas sepulturas romanas. Por desgracia poco se puede observar cuando se visita, pues el lugar ha sido muy desmantelado tanto por agricultores como por "cazatesoros" y buscadores de monedas, por lo que apenas queda material visible.





Aunque no podamos observar restos de la ciudad íbera, la visita nos puede deparar alguna que otra sorpresa. Si miramos bien entre las rocas de calcarenita y las mismas tierras de cultivo se pueden ver muchos fósiles de almejas (bivalvos) de varios millones de años, algunos restos con tamaños espectaculares como pueden verse en la última fotografía. Si tenemos en cuenta que el mar se retiró de esta zona de Andalucía entre el Mioceno Superior y el Plioceno (dando origen a la cuenca del Guadalquivir), esto sería lo que queda de algunos de los pobladores que han dejado testimonio de la presencia de vida marina en la zona.




Fósiles de almeja, algunos enormes

Con los Castellares nuevamente estamos ante un caso sangrante, al igual que sucede con otros yacimientos del sur de Córdoba. Esta zona de Andalucía es una de las más interesantes desde el punto de vista arqueológico, sobretodo en el periodo que va desde la Edad de Bronce a la Romanización, y sin embargo sigue siendo despreciada por investigadores y administraciones. A la espera que se produzca algún hallazgo que cambie la situación, solo nos queda poder seguir disfrutando de estos parajes mientras echamos un buen día de senderismo, siendo conscientes que transitamos por lugares con mucha historia... aunque todavía se encuentre oculta.



Fuentes:
El yacimiento de los Castellares - L.A.López Palomo


Notas:
- "La ciudad de Astapa, de remota antigüedad, fue poblada entre otros pueblos por los cartagineses, enemigos de los romanos. Durante la segunda guerra púnica posesionados los cartagineses de Astapa, tenían en continua alerta a las ciudades romanas de la comarca. Contra estos activos enemigos acudió Lucio Marcio, con ánimo de exterminarlos en el año 206 a. C. Sitiados los astapenses por las legiones, intentaron defenderse pero convencidos de la inutilidad de su empeño, resolvieron antes que rendirse y morir como esclavos hacer una gran pira de leña y colocar en ella a los ancianos, mujeres y niños junto con sus riquezas. Confiaron la custodia de la ciudad a cincuenta mancebos armados que tras la previsible derrota habrían de arrojarse al fuego junto con todos los supervivientes. Ante la inminente contienda se reunieron cuantos eran capaces de llevar armas, jurando darse muerte antes que dejarse vencer. Llenos de arrojo y desesperación salieron al campo de batalla con tal violencia que hicieron vacilar y retroceder a las legiones. Pero los romanos repuestos de la intimidatoria bravura astapense se rehicieron trabando rudo combate hasta acabar con todos ellos. Los romanos furiosos entraron en la ciudad contemplando asombrados como los astapenses se arrojaban y consumían entre las llamas antes que perecer bajo la espada de Roma. Fue tomada la ciudad, pero sin botín de guerra ni cautivos. " - Alejandro del Barco


lunes, 7 de octubre de 2013

Museo histórico de Montilla



Siguiendo con la ruta arqueoturística por el sur de Córdoba hoy nos detendremos en el Museo Histórico de Montilla, uno de esos espacios imperdibles para cualquier amante de la historia y la arqueología que esté interesado sobretodo en profundizar en la prehistoria, mundo íbero, romano, árabe y medieval de la Baetica, y más en concreto de lo que hoy conocemos como Campiña Sur Cordobesa. Conocida por ser tierra de vinos, Montilla destaca históricamente por ser la cuna de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. En el término de la localidad se han encontrado restos de ocupación humana desde el Paleolítico inferior, y todo parece indicar que hubo un núcleo íbero-romano en lo que hoy son los restos de su castillo. Algunos historiadores han querido ver en Montilla la antigua Munda de la que hablan las crónicas, lugar conocido por ser el escenario de la última batalla de la 2ª Guerra Civil Romana entre Julio César y los hijos de Pompeyo, pero sin embargo aún no se han encontrado pruebas convincentes. Montilla cuenta con numerosos lugares de interés tanto civiles como religiosos, como pueden ser los restos del castillo de los señores de Aguilar y marqueses de Priego, la Iglesia de Santiago o la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, así como varios museos, como el del Vino, el Garnelo y el Museo Histórico Local, que se encuentra en la Casa de la Cultura de localidad y que es nuestro destino de hoy.

Es conocido el interés de mucha gente de esta parte de Andalucía por indagar en el pasado arqueológico. Así fue que en Montilla durante los años 70 varios vecinos aficionados a la arqueología decidieron crear un grupo para fomentar su afición, grupo que en los 90 acabó convirtiéndose en la Asociación de Arqueología Agrópolis. Poco después, y gracias al trabajo y empeño de la asociación, se acabó creando en Montilla el Museo Histórico Local con el objetivo de proteger, conservar, difundir e investigar el patrimonio arqueológico de la zona, siendo registrado como Museo de Andalucía en 1997. Con varias salas de exposición permanente, el museo resulta sumamente educativo y didáctico, ya que usan tanto textos explicativos como dibujos y maquetas con la intención de acercar la historia tanto a pequeños como mayores. Dispone de cuatro salas que de derecha a izquierda iremos recorriendo, y que  desde la prehistoria hasta la época moderna, nos permitirá contemplar toda la historia del lugar.


Sala principal del museo

Para empezar, nada más entrar, encontraremos una primera vitrina dedicada a material paleontológico, con fósiles vegetales, trilobites, ostras, vieiras, etc, destacando un conjunto de "bellotas de mar" fósiles, crustáceos conocidos como Megabalanus, de cuando estas tierras de Andalucía eran zona costera. No podemos encontrar sin embargo la que podría ser la pieza estrella del museo, los restos de una ballena fosilizada encontrada en 1957, y que fue entonces el primer cetáceo fósil español descubierto. Los restos de aquel increíble descubrimiento fueron trasladados para su estudio y catalogación, pero por desgracia nunca volvieron. Todo parece indicar que está acumulando polvo en alguno de los sótanos del Museo Nacional de Ciencias. Una verdadera pena.

Vitrina con material paleontológico

Una vez vista esta primera y sorprendente vitrina, cruzaremos la representación de un dolmen, para adentrarnos en la primera sala del museo: la prehistoria. Entre sonidos de animales y representaciones de pinturas rupestres tanto de Andalucía como de la zona cantábrica, podremos encontrar desde cantos rodados a flechas de sílex, raederas o raspadores del Paleotítico Inferior y periodo Musteriense, recipientes y utensilios del Neolítico, vasos y cuencos de cerámica, así como puntas de flecha del Calcolítico, o bien hachas y fragmentos cerámicos de la Edad de Bronce. Por espacio solo pondré algunas fotografías que tomé de las muchas piezas que hay.

Vista de la sala dedicada a la prehistoria






A continuación seguiremos por la sala central, dedicada al mundo ibérico, romano y árabe. Por orden cronológico en primer lugar podremos observar los restos arqueológicos del periodo orientalizante, de los misteriosos tartesios y de los íberos. Fragmentos cerámicos con dibujos geométricos, monedas turdetanas, representaciones de armas (como la mítica falcata), adornos.., destacando entre todas las piezas un exvoto ibérico de bronce del que hablaré posteriormente, pues es la colección de exvotos del museo lo que me pareció más interesante de la visita.






La parte dedicada al mundo romano es la más extensa. Por desgracia una de sus piezas más destacada no se encuentra aquí. Se trata de una estatua de Diana cazadora que actualmente está expuesta en el Museo Arqueológico de Córdoba. En su lugar se ha puesto una representación de la misma. De la época imperial romana, que incluye dos salas, se pueden encontrar adornos personales, cerámica, vidrios, instrumental médico, así como un reloj de sol romano, ajuares, molinos de piedra, monedas, lápidas, sepulturas, y un largo etcétera de piezas de la vida cotidiana que nos permitirán comprobar el paralelismo de esta época con la nuestra.

Diana cazadora








Me ha llamado la atención el poco material que hay tanto visigodo, como musulmán y medieval, justamente de lo que más esperaba encontrar. Esto vendría a demostrar lo poco poblada que estuvo esta zona durante ese periodo. Del periodo musulmán podemos ver monedas, cerámica, candiles, algún capitel, pero de todas las piezas me quedo con los relojes de sol. Aquí una muestra..

Reloj de sol árabe

La última sala del museo va desde la época medieval a la moderna. Como digo, llama mucho la atención el poco material que hay de esta época. Veremos un par de escudos de armas, una preciosa colección de campanas, una espada de ceremonias, así como algunos objetos religiosos.

Colección de campanas

Escudo de los Marqueses de Priego

Como he comentado, lo que considero más interesante es su conjunto de exvotos o pequeñas figuras de ofrenda tanto humanas como zoomorfas de la época íbera y romana, la mayoría realizadas en barro cocido, destacando entre todas una figura de un jinete ibérico realizada en bronce, pieza emblemática del museo. Suponemos que es la representación de un jefe de un poblado ibérico, quizá un héroe, prueba una vez más de la existencia de una aristocracia íbera.

Jinete ibérico

Extraños exvotos ibéricos


Exvotos romanos

Representación de la diosa Juno

Casi siempre que hago una visita a algún yacimiento o museo suelo ser algo crítico en esta parte de la publicación. La dejadez y el desinterés es lo que más me molesta y es de lo que suelo dejar constancia a la hora de hablar de mi impresión sobre un espacio. Sin embargo en esta ocasión no es así. Aunque quizá le vendría bien modernizarse algo, el museo tiene realmente mucho encanto. Desde el primer momento que entré me sentí muy bien atendido por su personal, con quien tuve oportunidad de comentar el panorama de la difusión de la historia entre los vecinos de la localidad. El museo está muy bien pensado desde un punto de vista didáctico, enfocado sobretodo a las visitas escolares. Desde sus vitrinas podemos hacer un gran recorrido por toda la historia de la zona; y en su conjunto presenta algunas piezas realmente fantásticas. Sin duda un espacio que vale la pena conocer. Aquí tenéis más datos:

Dirección: Casa de la Cultura. C/ Padre Miguel Molina, 2
Ciudad: Montilla, Córdoba
Teléfono: 957 655981 
Email: museohistorico@montilla.es
Asociación Agrópolis: asc.agropolis@hotmail.com

Horarios:

Sábados y domingos de 11 a 13:30 h
Martes a viernes de 10:30 a 14:00 h

Entrada gratuita

jueves, 8 de agosto de 2013

La Cueva de los Murciélagos

Este fin de semana estuve visitando la Cueva de los Murciélagos, un Monumento Natural cercano pero hasta ahora desconocido para mi. Localizada al sur de la provincia de Córdoba, en plena Sierra Subética, en la cima del Cerro de los Murciélagos, a escasos 4 km de la bellísima localidad de Zuheros, esta cueva destaca por la importancia de su conjunto calcáreo y por sus pinturas. Aunque se han encontrado restos del Paleolítico medio (hombre de Neanderthal, 100.000-35.000 a.C.), así como pinturas grabadas en roca y utensilios de piedra del Paleolítico superior (Homo sapiens, 30.000-9.000 a.C.), la cueva es conocida por ser uno de los yacimientos Neolíticos más importantes de Andalucía, pues hay pruebas de que alrededor del 6.000 a.C. la cueva fue habitada permanentemente por un grupo humano. De esta época se pueden observar pinturas que representan cabras así como figuras humanas, utensilios de barro, cuchillos de sílex, cuentas de collar, etc. Al fondo de la cueva se conservan los restos del enterramiento de un individuo del Neolítico que fue depositado con su ajuar en un gour (desgraciadamente la visita turística no permite observar estos restos). Después del Calcolítico (3.000-2.000 a.C.) la cueva fue abandonada y no es nuevamente ocupada hasta los siglos III y IV d.C., durante el Imperio Romano, periodo del que también se conservan algunos restos como dados de hueso o monedas de cobre. Se especula que desde entonces la cueva ha sido ocupada sucesivamente por habitantes del pueblo que se refugiaban allí en épocas de conflicto, como pudo ocurrir durante la Guerra Civil Española. Pero sin duda, lo que más llama la atención al visitante son sus conjuntos de estalactitas, estalagmitas, banderas y gours. Aunque la zona explorada tiene un recorrido aproximado de 2 km, los visitantes sólo pueden visitar unos 450 metros, recorrido que se hace prácticamente en una hora, con sus más de 700 escalones, llegando a descender alrededor de 63 metros en el interior del cerro, encontrándonos en todo momento a una temperatura constante de 9ºC. De la mano del guía podemos admirar el corredor de las pinturas, la sala de las formaciones o la sala del órgano, entre otras. Como es lógico el uso de cámaras fotográficas está restringido, por lo que sólo se puede hacer unas pocas fotografías en zonas específicas (y sin flash), un pequeño recuerdo que nos llevaremos a casa de las maravillas que esconde en su interior la Cueva de los Murciélagos. 

Más información y visitas: Portal del Ayuntamiento de Zuheros 









martes, 17 de abril de 2012

La realidad del problema argentino






"No hay mucha discusión posible: Argentina llegó a su peak oil particular en 1998 y su ritmo de declive es bastante considerable. Peor aún, en una terrible confirmación del Export Land Model el ritmo de declive de sus exportaciones es el doble de rápido que el de la producción. De hecho, los datos no lo muestran porque Flujos de Energía aún usa los datos del BP Statistical Review de 2011 referidos a 2010, pero en realidad Argentina ha pasado ya a ser un país importador de petróleo, como se mostraba en la última revista de prensa. Tal transición es un mazazo para el país andino y un fuente de fuertes desequilibrios en su balanza de pagos, y origen de múltiples disputas con las empresas de explotación de hidrocarburos en suelo argentino, no sólo Repsol. De hecho, la acusación recurrente a Repsol es la de no invertir lo suficiente para revertir esta situación de declive, sin comprender que el declive tiene una fuerte componente geológica y es difícil, si no imposible en términos económicos, de revertir. En esta tesitura el Gobierno Argentino ha optado por incautarse la totalidad del pastel petrolero, en un intento desesperado de retener un poquito más de esa riqueza que se le escapa de entre los dedos a pasos agigantados".


Causa y efecto - Antonio Turiel, The Oil Crash


martes, 27 de mayo de 2008

Amartizar




Imagen única en su clase:
La sonda Phoenix descendiendo sobre el polo norte de Marte.
Tomada por la nave Mars Reconnaissance Orbiter.
NASA/JPL/Universidad de Arizona





Sobre el terreno de Marte.
NASA/JPL/Universidad de Arizona






El horizonte visto desde la Phoenix.
NASA/JPL/Universidad de Arizona


Galería: NASA - Phoenix images



Amartizar, según el buscador de la R.A.E..:
La palabra amartizar no está en el Diccionario.

Aterrizar, según el buscador de la R.A.E. :
(1ª entrada):
Dicho de un avión o de un artefacto volador cualquiera: Posarse tras una maniobra de descenso, sobre tierra firme o sobre cualquier pista o superficie que sirva a tal fin.

Tierra, según el buscador de la R.A.E. :
(1ª entrada) Planeta en el que habitamos.
(2ª entrada) Parte superficial del planeta Tierra no ocupada por el mar.
(3ª entrada) Material desmenuzable de que principalmente se compone el suelo natural.
(4ª entrada) Suelo o piso.


Amarar
, según el buscador de la R.A.E.:

Dicho de un avión o de un vehículo espacial: Posarse en el agua.
(Otras: acuatizar, amerizar, amarizar)

Alunizar, según el buscador de la R.A.E..:
Dicho de una nave espacial o tripulante de ella: Posarse en la superficie de la Luna.

Sugerencias:
posarse en Sol: Asolizar, posarse en Mercurio: Amercurizar, posarse en Venus: Avenusizar, posarse en Júpiter: Ajupitizar, posarse en Saturno: Asaturnizar, posarse en Neptuno: Aneptunizar, posarse en Urano: Auranizar, posarse en Plutón: Aplutonizar, posarse en Titán: Titanizar, posarse en Fobos: afoboizar, posarse en Ganímedes: Ganimedesear, ...