Teoría de cuerdas

En el Universo existen cuatro fuerzas fundamentales: la gravedad, la electromagnética, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil.

La teoría de la Relatividad de Einstein consigue explicar una de ellas, la gravedad.

La Mecánica Cuántica explica las otras tres.


La diferencia entre ambas teorías es que la Relatividad explica lo que sucede con cuerpos masivos o muy grandes, como el propio Universo, mientras que la Teoría Cuántica describe qué sucede con objetos muy pequeños, como los átomos. Sin embargo, ambas teorías parecen excluyentes, aunque han sido corroboradas experimentalmente. El objetivo de la física es la unificación de ambas teorías, una teoría que explique conjuntamente las cuatro fuerzas, y aquí es donde aparece la Teoría supersimétrica de cuerdas.


En la Teoría de cuerdas, los objetos básicos no son partículas que ocupan un solo punto en el espacio, sino cuerdas unidimensionales. Sus cabos pueden estar sueltos o unidos, formando bucles cerrados.

Tal como las cuerdas de un violín, las de la teoría de cuerdas presentan ciertas figuras de vibración, o frecuencias resonantes, cuyas longitudes de onda se adaptan de forma precisa en ambos extremos.

Pero así como las diferentes frecuencias resonantes de un violín dan origen a diferentes notas musicales, las diferentes oscilaciones de una cuerda dan lugar a diferentes masas y cargas de fuerza, que son interpretadas como partículas fundamentales. En grandes líneas, cuanto menor es la longitud de onda de la oscilación, mayor es la masa de la partícula correspondiente.

Según esta teoría, todo lo que existe en el Universo está formado por unas cuerdas vibrantes infinitesimalmente pequeñas. Estas cuerdas, cien trillones de veces más pequeñas que un protón, vibran. Y cada modo de vibración corresponde con una partícula distinta.

Esta teoría tiene hoy en día una versión más elaborada, llamada Teoría M, que afirma que existen 11 dimensiones.

Fuente: El Universo en una cáscara de nuez - S.Hawking

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