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sábado, 29 de marzo de 2014

Hora del planeta 2014

Desde hace 8 años, cientos de millones de personas de todo el mundo, empresas, gobiernos y centros educativos unen sus voces en defensa del medio ambiente. Por eso, La Hora del Planeta se ha convertido en la mayor campaña de movilización y participación jamás organizada.

En 2013, más de 7.000 ciudades de 150 países apagaron las luces de sus principales monumentos y edificios emblemáticos, enviando así un claro mensaje: los gestos simbólicos pueden generar grandes cambios si conseguimos un compromiso global durante todo el año.

La campaña tomó entonces una nueva dimensión invitando a los ciudadanos a ir más allá y adoptar medidas de ahorro energético durante todo el año. Fue el año de los pequeños y grandes compromisos para crear un modelo de vida más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Fue el año de los retos, de los desafíos y la gran pregunta ¿ Qué serías capaz de hacer para salvar el planeta?


Este año WWF plantea un nuevo desafío: vamos a crear una comunidad global interconectada que demuestre que hasta dónde podemos llegar para cambiar el mundo en que vivimos. Queremos que todos, individuos, empresas, ayuntamientos y centros educativos, apuesten por ser más eficientes y autosuficientes en el uso de la energía y promuevan las energías limpias para lograr, de esta manera, reducir el nivel de emisiones de C02 del planeta.

Usa tu imaginación y tus redes sociales para difundir la campaña entre tus seguidores y anímales a hacer los mismo. Cuantos más seamos, más fuerte se oirá nuestra voz..

Que la inspiración de una hora mágica sirva para construir un futuro sostenible
.

El próximo 29 de marzo, de 20.30 a 21.30 apaga la luz.




Vía: WWF España

martes, 28 de enero de 2014

La necesidad de cambiar de gafas ante las señales de insostenibilidad

La necesidad de cambiar de gafas

  
 Hasta hace bien poco, cuando se les preguntaba a las personas mayores de los países desarrollados si creían que sus hijos e hijas vivirían mejor que ellas, la gran mayoría respondía que sí. Desde hace poco, cuando se le pregunta a la gente no tan mayor si cree que sus hijos e hijas vivirán mejor que ellos casi nadie se atreve a decir que sí. Quizá porque empiezan a intuir los daños que la civilización está causando al planeta. A pesar de las constantes alabanzas a la tecnología y al progreso, realizadas sobre todo en los medios de comunicación, existe la sospecha, cada vez más extendida, de que no se puede continuar con este modelo de producción y consumo por mucho tiempo. Comienza a atisbarse la idea de que se están superando límites que nunca tendrían que haberse ignorado ni traspasado.

Las percepciones básicas sobre el deterioro de los ríos, los valles, los pozos, los suelos, las costas, el aire, los bosques, los animales, los ecosistemas, chocan con la celebración de la tecnología y el desarrollo, creando un sombra de inquietud en los países enriquecidos y un desgarro en los empobrecidos.

Las soluciones que se proponen suelen ser siempre las mismas: construir más infraestructuras, desarrollar tecnologías complejas, aumentar la producción, estimular el crecimiento... Con ello tal vez se podrán resolver, según se dice, algunos de los daños. El resultado, sin embargo, es que el deterioro ecológico crece a una velocidad cada vez mayor.

Quien ha tenido que caminar sobre el barro cada vez que llovía está encantado con el asfalto y verá siempre bien nuevas ampliaciones de la superficie asfaltada, porque hasta hace poco lo que sobraba era tierra. Quien ha tenido que acarrear a sus espaldas leña desde lejos todos los días, está encantado con su camión y verá con complicidad que haya cada vez más camiones acarreando objetos de acá para allá. Quien ha lavado pañales en un lavadero con temperaturas próximas a la congelación estará encantada con la caldera de gas, y no le parecerá mal que esté todo el día encendida.

Las mejoras vividas o percibidas han afianzado los esquemas (las gafas) con las que miramos la realidad. Si algo es bueno, pensamos, entonces más de lo mismo será mejor. Desde esta lógica es posible ver con buenos ojos la movilidad creciente, la producción creciente, el consumo creciente, el comercio internacional creciente, y por supuesto el crecimiento continuado.

Pero la Tierra no es creciente sino dinámicamente estable. Y ya ha enseñado sus límites. Las dificultades para extraer petróleo en las mismas cantidades que en el pasado, la fuerte reducción de la biodiversidad, el cambio climático generado por el ser humano, la contaminación de los océanos, la cementación y desertificación de una parte creciente del territorio son signos de los límites de la biosfera.



Lo que quizá era bueno en pequeñas cantidades puede no serlo si las cantidades son grandes. Casi nada sigue la regla del cuanto más mejor. Hay un momento en que el exceso de lo bueno se convierte en malo. En la naturaleza muy pocas funciones son lineales. Asfaltar un poco quizá sea bueno, pero asfaltar mucho se convierte en un problema. Moverse un poco está bien, pero moverse mucho está resultando letal para la supervivencia de los ecosistemas. Cortar leña es útil para calentarse, pero si se corta demasiada tal vez desaparezca el bosque del que se sacaba la leña. Hoy la movilidad, la extracción de materiales, el exceso de producción y buena parte de la agricultura industrial están incapacitando progresivamente a la biosfera para que pueda seguir dando cobijo al ser humano.

Lo que era bueno en un mundo abundante puede convertirse en malo en un mundo esquilmado y escaso. Lo que era insignificante o indiferente en un planeta sano puede ser muy perjudicial para un planeta enfermo. El cáncer es el crecimiento en exceso de determinadas células. Tal vez el llamado desarrollo sea un crecimiento en exceso.

Estamos presos de nuestra propia cultura, de nuestra manera de entender el mundo, de las categorías mentales con las que organizamos la percepción. Somos hijos e hijas de los supuestos que aprendimos heredados de la primera industrialización.

Al igual que el elefante adulto del circo permanece atado a un minúscula estaca porque aprendió de pequeño que no se podía mover, así permanecemos atados a las categorías culturales y mentales que aprendimos cuando la industrialización era pequeña en magnitud y todavía no era suficientemente destructora. Cuando una categoría cultural o esquema mental funciona tiende a reforzarse. Sin embargo una vez que se ha reforzado resulta muy difícil desprenderse de ella aunque en la práctica resulte incorrecta o contraproducente. Si se desprendiera de su mirada aprendida de pequeño el elefante podría darle una patada a la estaca. Nosotros y nosotras también.

Se denomina efecto borde al fenómeno que nos hace incapaces de ver un cambio sustancial debido a que se ha alcanzado mediante pequeños incrementos. La rana se muere incapaz de apreciar los cambios cuando se calienta poco a poco el caldero en el que se encuentra. Una persona entra en un concesionario de coches con la idea de comprarse un modelo que, aún con esfuerzo, se ajuste a sus ingresos económicos. El vendedor, conocedor de este efecto, le va proponiendo pequeñas mejoras (llantas, climatizador, tapicería, etc.) y cuando ya la tiene convencida le dice: “claro que por un poco más puede usted llevarse un modelo superior, que ya es un verdadero coche”. “Un pequeño esfuerzo más y tengo un verdadero coche”, piensa la persona compradora. Finalmente sale del concesionario un poco preocupada, pero satisfecha. Acaba de comprar algo que no había previsto y que sin embargo no podrá pagar o le mantendrá atado durante los próximos cinco años. “Por un poco más”. Los pequeños incrementos han impedido ver la modificación en términos absolutos. Es posible que tenga que vender el coche para comprar la gasolina.

Poco a poco, pero cada vez a mayor velocidad, se ha ido destruyendo la base biológica sobre la que poder vivir. La capacidad de carga de la Tierra ha sido traspasada, pues hemos pasado de vivir del interés a esquilmar el capital natural.





Los pequeños incrementos han hecho posible que cambios enormes pasaran casi desapercibidos. El efecto borde ha dificultado ver el balance global en muchas de las variables imprescindibles para la vida.

A menudo las categorías culturales y mentales alcanzan un campo de visión pequeño y nos impiden ver la totalidad. Cuentan de un borracho que buscaba desesperado las llaves perdidas alrededor de una farola. Un pareja que pasaba por allí le animó a que buscara más lejos, por ejemplo debajo de los coches aparcados o entre los contenedores y él contestó que no, pues allí no había bastante luz. En ocasiones las categorías culturales se quedan cortas. Sólo dejan ver la parte de la realidad que enfoca la farola. Se mira sólo en el campo que queda delimitado por la categoría. Por eso muchas personas piensan que las ciudades de la India son más sucias que las europeas. Simplemente contabilizan la suciedad que se ve. La basura generada en las urbes europeas, aunque es muy superior, se ve menos.

Mancha y contamina más lejos, más abajo o más arriba. Lo mismo pasa con la higiene compulsiva: mientras limpias tu cuerpo ensucias el planeta con productos químicos, pero esta segunda parte no queda iluminada por la farola. En buena medida esto le pasa a la economía convencional. Sólo permite ver aquello que es comercializado y contabilizado en dinero. Lo que cae fuera de sus cuentas son externalidades: la calidad del suelo, la diversidad biológica, el orden radiactivo, el afecto, la identidad de una comunidad, la vida de quienes tienen poca renta, la de las siguientes generaciones o el trabajo de muchas mujeres, no son aspectos iluminados por la luz de la economía. Y sin embargo desde este estrecho campo de visión, materializado en el PIB o en los indicadores de la bolsa, se elaboran las políticas y se toman las decisiones más importantes de los gobiernos y las empresas.


Muchas de estas categorías mentales operan como supuestos no discutibles. Configuran nuestra cultura sin ser puestas en tela de juicio. Parece fuera de toda duda que la historia siempre va de peor a mejor, que la gente común maneja cada vez más información, que el progreso tecnológico nos va a hacer vivir mejor, que es deseable aumentar la producción, que el desarrollo de los países ricos es bueno para todos los países, que el crecimiento económico nos hará tener menos dificultades. Muchos supuestos fueron instalados en la base de la cultura bastantes años atrás: “creced y multiplicaos”. Otros son más recientes: “lo más importante es la economía” o “el crecimiento económico es un bien”.

Muchas de estas categorías mentales permanecen en nuestros cerebros por inercia aún cuando estén desadaptadas, pero otras han sido y están siendo intencionalmente implantadas. Son funcionales al mantenimiento de los privilegios del poder. Son parte de la ideología dominante.

A estas alturas debería verse como un sinsentido que los gobiernos subvencionen a quienes cambian rápidamente de automóvil. Sin embargo a muchas personas les parece razonable que los fondos públicos se usen para apoyar a las empresas más grandes del planeta porque esto sirve, dicen, para mantener los puestos de trabajo. Las empresas más grandes del planeta sin embargo son las que proporcionalmente menos mano de obra acogen, por eso, entre otras cosas, son las más grandes. Puestos a subvencionar empleos, los fondos podrían destinarse por ejemplo a la recuperación de ecosistemas imprescindibles o la producción artesanal, más intensivas en mano de obra que las cadenas de montaje.

Del mismo modo carece de toda lógica que cada mañana se crucen en las carreteras camiones de galletas en recorridos opuestos de muchos kilómetros. Desde un punto de vista ecológico no tiene sentido realizar estos transportes de larga distancia para poder ingerir unos pocos hidratos de carbono venidos de lejos, en la cocina de tu casa. Un automóvil todo-terreno es una máquina que mueve 2.500 kilos para transportar 90. No parece el colmo de la eficiencia. Sin embargo todas éstas son cosas que se nos antojan normales.

No da igual aficionarse a correr en rallies que hacer puenting (tirarse desde un puente con una cuerda semielástica). Para la cultura normal son dos maneras de hacer deporte, dos hobbies, dos formas legítimas de entretenerse. Una cultura de la sostenibilidad, sin embargo, las ve de forma muy diferente. Si bien es cierto que ambas distraen y producen satisfacción poniendo el sistema nervioso al límite, la primera requiere una fuerte cantidad de energía, aísla los ecosistemas, ahuyenta a los animales –a algunos de forma definitiva– produce residuos y contaminación, sólo puede practicarse con una fuerte dependencia tecnológica, es incompatible con que otras personas realicen otras actividades... mientras que la segunda, el puenting, aprovecha una construcción que se ha realizado para otros fines, utiliza la energía del propio cuerpo, apenas contamina y es compatible con la vida de los ecosistemas. Un cambio de gafas hacia una cultura de la sostenibilidad permitiría ver la diferencia. Hoy este cambio cultural es ya una cuestión de supervivencia.

Siguiendo con los ejemplos de gafas con las que comprendemos el mundo, no es lo mismo hablar de producción que hablar de extracción. La economía que se estudia en las universidades y se difunde en los medios de comunicación confunde ambos conceptos. Por eso utiliza denominaciones tales como “países productores de petróleo” o “producción neta de minerales”, cuando en realidad debería decirse “países extractores de petróleo” o “extracción irreversible de minerales”. Extraer lleva a la categoría mental más genérica de restar, mientras que el concepto de producción lleva a la de sumar. Esta confusión es fatal para hacer las verdaderas cuentas del progreso. Una buena parte del progreso no es otra cosa que sustraer los recursos de sus depósitos y esquilmarlos para siempre.


  
El pensamiento único propone la economía como el eje central de percepción y valoración de la realidad y descarta aquello que no se traduce en beneficios monetarios, que para este reducido campo de visión son externalidades. Lo que la economía llama externalidades muchas veces son, desde el punto de vista de la cultura de la sostenibilidad, las cosas esenciales o centrales. El trabajo de reproducción de la naturaleza es marginal en la economía, excepto cuando se le puede sacar provecho comercial, sin embargo nos abre la posibilidad de seguir viviendo. El trabajo de muchas mujeres del planeta dedicado a la alimentación, crianza y cuidado de las personas, no se contabiliza, e incluso puede llegar a no considerarse trabajo o actividad. Los trabajadores asalariados, para la economía convencional, llegan a la puerta de la oficina sanos y alimentados como por arte de magia.

Los indicadores de la economía neoclásica no distinguen entre producción de cosas necesarias y producción de cosas superfluas y con frecuencia dan más valor a las que, además de innecesarias, son contraproducentes desde un punto de vista ecológico. Ir y volver en avión en el día, desde París o Barcelona, para comer con los amigos en Venecia, es valorado por la economía como un signo de buena vida. Sin embargo para una cultura de la sostenibilidad es un signo de muerte. Pero todavía no hemos incorporado las categorías esenciales necesarias para darnos cuenta de ello.




 


Primer capítulo de ‘Cambiar las gafas para mirar el mundo’. 
Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual (Coords.). 
Colección Cartografías del vivir, nº1. Libros en acción.

jueves, 23 de enero de 2014

Quo vadis Europa?

Preocupante. Así podemos calificar la deriva que está tomado la Unión Europea en los últimos días con respecto a sus políticas medio ambientales. Lo que se ha vendido a bombo y platillo como un gran éxito de las aspiraciones ecologistas europeas tiene trampa. Veamos. El pasado miércoles los responsables de Cambio climático y Energía de la UE presentaron los objetivos medio ambientales para los próximos 15 años. En principio todo pintaba bien para los que defendemos una mayor regulación medioambiental: para 2030 las emisiones de los 28 países deberán reducirse un 40% respecto al nivel que tenían en 1990. Además, también proponían que el 27% de la energía producida sea renovable. Lo que parecía una serie de buenas medidas (aunque muy insuficientes a mi parecer) en nombre de salvar el planeta, tiene letra pequeña..

 Por lo que sabemos la UE ha decidido que no se apostará de manera decidida por las renovables. Ese 27% exigido para 2030 compromete al conjunto de la UE, por lo que no habrá objetivos de reducción de emisiones contaminantes para los Estados. Y ya sabemos lo que eso significa conociendo como funciona la Unión Europea. En los próximos años veremos a los distintos Estados miembros disputar entre sí para ver quién debe hacer más para llegar al 27% del conjunto.



Además todo parece indicar que la reducción de un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990 será insuficiente. Grupos como Greepeace piden una reducción del 55%, ya que consideran que incluso si no se aplicase ninguna política medioambiental las emisiones caerían en torno al 32% en 2030. 

Por otro lado la UE ha dejado claro que es favorable a que el fracking avance en Europa. Se ha decidido proponer leyes que regulen de una manera vaga el más que posible daño al medio ambiente así como la seguridad durante la extracción de gas esquisto en el controvertido proceso de fracturación de la roca de manera hidáulica, lo que se conoce como fracking. La Comisión insta a los países miembros a que busquen este tipo de gas y anuncia que está estudiando fijar las condiciones políticas y jurídicas para regular el proceso de extracción a la vez que se preserva el medio ambiente, algo que es un absurdo por mucho que se empeñen. Sabemos del riesgo que corren los acuíferos con este tipo de prácticas, por no hablar de la alteración del subsuelo y aumento de riesgo de seímos, todo para obtener una energía costosa en un proceso ineficiente comparado con otros medios sostenibles. Sin embargo todo esto parece no tener importancia al ver como Estados Unidos ha reducido sus costos de energía gracias al fracking. Como si fuese comparable un territorio con el otro.




Durante años Europa ha querido liderar la guerra contra el cambio climático y ha sido en algunos aspectos un ejemplo que deberían seguir muchos otros países. La Unión Europea ha intentado establecer el estándar mundial de regulación climática, el desarrollo de políticas duras sobre emisiones y el impulso de las renovables, pero todo esto parece irse al traste por el persistente debate económico. Las tesis de Gran Bretaña y Francia fundamentalmente (aunque no dudo del papel del actual gobierno español en todo esto) se han impuesto, siempre pensando en los mercados. El insostenible desarrollo económico que propician nuestros líderes cortoplacistas vuelve una vez más a ganar la partida. Ignoran que detrás de este crisis económica hay otras más terrorífica, la energética y la medio ambiental. Esta Unión Europea injusta y egoísta vuelve a ser irrelevante una vez más. Eso sí, dentro de unos meses nos bombardearán con propaganda para elijamos en las urnas a los próceres de la ineficacia y la corrupción. Yo ya tengo claro a quien no votaré.



 


jueves, 19 de septiembre de 2013

Recortes en investigación



 "Este año la investigación era una marioneta cuyos hilos eran manejados por el propio Consejo Mundial. Las naciones occidentales habían alineado sus investigaciones en un gesto hacia la economía de medios. El Consejo Mundial era un animal político. Renfrew tenía la impresión de que la política del Consejo iba encaminada a apoyar los esfuerzos más visibles y muy poco más. El programa del reactor a fusión seguía llevándose la parte del león, pese a que sus progresos eran casi nulos. Los mejores grupos del Cav, como la radioastronomía, habían sido disueltos el año pasado, cuando el Consejo decidió que la astronomía como conjunto era poco práctica y que sus trabajos debían ser suspendidos «hasta nueva orden».  El momento en que esta orden sería dada de nuevo era un extremo que el Consejo eludía sin reparos. La idea general era que en el momento actual de profunda crisis las naciones occidentales tenían que prescindir de sus investigaciones de lujo en beneficio de una concentración hacia los problemas ecológicos y los variados desastres que ocupaban constantemente los titulares de los periódicos. Pero uno tenía que navegar al viento que soplase, Renfrew lo sabía muy bien". 

Fragmento de 'Cronopaisaje', de Gregory Bendford . 1980




martes, 27 de agosto de 2013

Asnos estúpidos, por Isaac Asimov

 Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos. Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados con anterioridad: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño nunca se había tenido que tachar ninguno de los nombres anotados.

  En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantó la vista al notar que se acercaba un mensajero.

-Naron -saludó el mensajero-. ¡Gran Señor!

-Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.

-Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.

-Estupendo, estupendo. Hoy en día ascienden muy aprisa. Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son?
  
El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.

-Ah, sí -dijo Naron- lo conozco.

Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes.

Escribió, pues: La Tierra.

-Estas criaturas nuevas -dijo luego- han establecido un récord. Ningún otro grupo ha pasado tan rápidamente de la inteligencia a la madurez. No será una equivocación, espero.

-De ningún modo, señor -respondió el mensajero.

-Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?

-Sí, señor.

-Bien, ese es el requisito -Naron soltó una risita-. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.

-En realidad, señor -dijo el mensajero con renuencia-, los observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.

Naron se quedó atónito.

-¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?

-Todavía no, señor.

-Pero si poseen la energía termonuclear, ¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?

-En su propio planeta, señor.

Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:

-¡En su propio planeta!

-Si, señor.

Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable, como nadie, en la galaxia.

-¡Asnos estúpidos! -murmuró.
FIN
 "Silly Asses", 1957



Vía: Ciudad Seva


miércoles, 14 de agosto de 2013

Contaminación lumínica

Como todos sabréis durante estos días la Tierra pasa a través de la corriente de residuos del cometa Swift-Tuttle, lo que nos permite ver la lluvia de estrellas conocida como Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo. Esta lluvia de estrellas, aunque visible desde cualquier latitud, favorece al hemisferio norte, donde es muy popular ya que transcurre en pleno agosto, mes de buen tiempo y durante el cual mucha gente está de vacaciones. Así que no es extraño ver a muchos vecinos de pueblos y ciudades salir a las afueras para poder verlas, debido a la imposibilidad de poder disfrutar de un cielo despejado en sus poblaciones. Si pensamos que durante millones de años los seres vivos han adaptado sus procesos biológicos de acuerdo con los ciclos astronómicos fundamentales, la acción de la contaminación lumínica de la mano del hombre está provocando una agresión medioambiental de la que muchas veces no somos conscientes. Los efectos fundamentales de esta contaminación lumínica son la intrusión lumínica, la dispersión hacia el cielo, el deslumbramiento y el sobreconsumo de energía. Algo tan fácil como evitar la emisión directa de luz hacia el cielo orientado las luminarias en paralelo al horizonte, usando bombillas eficientes con la potencia suficiente para nuestras necesidades y no más, o simplemente apagando a partir de determinadas horas los alumbrados ornamentales, reduciríamos drásticamente la contaminación. Encontrar hoy en día un lugar cerca de nuestras ciudades donde no haya contaminación lumínica es harto difícil. Cualquier población está recubierta por un halo luminoso visible a decenas de kilómetros, y aunque en menor medida, cualquier vivienda, nave industrial o cortijo, por pequeño que sea, alegando motivos de seguridad, también produce un exceso de contaminación lumínica a varios kilómetros a su alrededor que se evitaría con sólo seguir las indicaciones antes mencionadas.

No somos conscientes de que además de los efectos que producimos en nuestra propia salud y en la biodiversidad (algo poco estudiado todavía), la emisión indiscriminada de luz también tiene un gran impacto cultural, pues este atentado contra el paisaje nocturno provoca la desaparición de los astros, privándonos del contacto directo con el universo y lo que eso supone de empobrecimiento personal. Hace falta más concienciación e implicación por parte de los ciudadanos así como de las distintas administraciones. Un problema realmente fácil de resolver si se quiere.  


Esta foto la tomé desde mi casa esta madrugada, alrededor de las 5 y media. Como se puede ver, la contaminación a la salida de la población es brutal. Apenas podemos ver Júpiter, el único punto de luz visible en el cielo de la fotografía. Lamentable.



martes, 17 de abril de 2012

La realidad del problema argentino






"No hay mucha discusión posible: Argentina llegó a su peak oil particular en 1998 y su ritmo de declive es bastante considerable. Peor aún, en una terrible confirmación del Export Land Model el ritmo de declive de sus exportaciones es el doble de rápido que el de la producción. De hecho, los datos no lo muestran porque Flujos de Energía aún usa los datos del BP Statistical Review de 2011 referidos a 2010, pero en realidad Argentina ha pasado ya a ser un país importador de petróleo, como se mostraba en la última revista de prensa. Tal transición es un mazazo para el país andino y un fuente de fuertes desequilibrios en su balanza de pagos, y origen de múltiples disputas con las empresas de explotación de hidrocarburos en suelo argentino, no sólo Repsol. De hecho, la acusación recurrente a Repsol es la de no invertir lo suficiente para revertir esta situación de declive, sin comprender que el declive tiene una fuerte componente geológica y es difícil, si no imposible en términos económicos, de revertir. En esta tesitura el Gobierno Argentino ha optado por incautarse la totalidad del pastel petrolero, en un intento desesperado de retener un poquito más de esa riqueza que se le escapa de entre los dedos a pasos agigantados".


Causa y efecto - Antonio Turiel, The Oil Crash


jueves, 3 de julio de 2008

Crisis del petróleo: ¿quién se beneficia?

Durante estos días se celebra en Madrid el XIX Congreso Mundial del Petróleo. Y la conclusión a la que han llegado es la siguiente: ni los mayores expertos son capaces de ponerse de acuerdo en cuáles son los motivos. No saben si la crisis se debe a la especulación financiera, a una crisis estructural o a la falta de oferta.


Por un lado las petroleras hablan de factores estructurales como la escasez de la oferta o las dificultades por las grandes inversiones necesarias para extraer petróleo de nuevos yacimientos: Portavoces de Repsol-YPF, BP, Cepsa y Shell coincidieron hoy en señalar que no existe tal burbuja especulativa y que, si el precio del petróleo sube cada vez más, se debe a la pujante demanda de los países emergentes y a que el coste de producción es cada vez mayor.

A esto se suma la fiscalidad, según afirma Antonio Brufau, presidente de Repsol-YPF, siendo esta responsable del 90% del precio del petróleo. Brufau reconoció no saber hasta dónde va a llegar el precio del crudo, aunque reconoció que no estaría justificado que alcanzara los 200 dólares/barril, como ya algunos vaticinan, porque hay suficiente producción.(...)

En este sentido, el presidente ejecutivo de Royal Dutch Shell, Jeroen Van der Veerr, aseguró que "no hay carencias físicas para recoger crudo en Oriente Medio".



Para el ministro de Industria español, la actual subida se debe "al menos en parte al actual funcionamiento del mercado, a la entrada masiva de nuevos jugadores e inversores institucionales y a una regulación demasiado laxa", lo que "ha ayudado a crear una burbuja".



El director de la Agencia Internacional de la Energía dice, la producción de la OPEP está al máximo y los productores no OPEP trabajan a todo gas, pero las reservas no muestran un crecimiento inusual. Estos factores demuestran que son principalmente los fundamentales los que empujan el precio hacia arriba.



Otros afirman que detrás del vertiginoso aumento del precio del petróleo estaría una burbuja especulativa. La debilidad del dólar, la inestabilidad geopolítica (las próximas elecciones en EEUU o la crisis diplomática entre Israel e Irán, que amenaza con cerrar el estrecho de Órmuz), junto a la crisis de las hipotecas ‘subprime’ podría estar detrás de todo esto. En este último caso, parece que los fondos de inversión que hasta ahora estaban dedicados exclusivamente al sector inmobiliario se han refugiado en los mercados de materias primas, provocando un alza de precios, como está ocurriendo con los cereales.

¿Qué está sucediendo? ¿Se acaba el petróleo o es cosa de los intermediarios? Algo si que tengo claro: alguien se está beneficiando con todo esto. Y si los expertos no se ponen de acuerdo en las causas de esta crisis, les recomendaría que aplicasen el método que utilizan los detectives en las novelas: preguntarse quién se beneficia. Ahí está la respuesta al enigma.

Por lo que parece la solución a la actual crisis pasa por una reducción del consumo en occidente. Eso ya está empezando a ocurrir en Estados Unidos, donde el consumo de gasolina en el primer trimestre se ha reducido en un 3%. La demanda creciente de China e India empujará a los países occidentales a reducir su consumo, desarrollándose nuevos modelos económicos. Después de todo, a lo mejor nosotros también acabamos beneficiándonos con esta crisis. Por de pronto, deberíamos empezar a poner los ojos en el ejemplo de Japón.

lunes, 31 de marzo de 2008

Carta de Einstein a Roosevelt

Albert Einstein
Old Grove Rd.
Nassau Point
Peconic, Long Island

2 de Agosto de 1939

F. R. Roosevelt
President of the United States
White House
Washington, D.C.

Señor;
Algunos recientes trabajos de E. Fermi y L. Szilard, quienes me han sido comunicados mediante manuscritos, me llevan a esperar, que en el futuro inmediato, el elemento uranio puede ser convertido en una nueva e importante fuente de energía. Algunos aspectos de la situación que se han producido parecen requerir mucha atención y, si fuera necesario, inmediata acción de parte de la Administración. Por ello creo que es mi deber llevar a su atención los siguientes hechos y recomendaciones.

En el curso de los últimos cuatro meses se ha hecho probable -a través del trabajo de Loiot en Francia así como también de Fermi y Szilard en Estados Unidos- que podría ser posible el iniciar una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, por medio de la cual se generarían enormes cantidades de potencia y grandes cantidades de nuevos elementos parecidos al uranio. Ahora parece casi seguro que esto podría ser logrado en el futuro inmediato.

Este nuevo fenómeno podría utilizado para la construcción de bombas, y es concebible -pienso que inevitable- que pueden ser construidas bombas de un nuevo tipo extremadamente poderosas. Una sola bomba de ese tipo, llevada por un barco y explotada en un puerto, podría muy bien destruir el puerto por completo, conjuntamente con el territorio que lo rodea. Sin embargo, tales bombas podrían ser demasiado pesadas para ser transportadas por aire.

Los Estados Unidos tiene muy pocas minas de uranio, con vetas de poco valor y en cantidades moderadas. Hay muy buenas vetas en Canadá y en la ex-Checoslovaquia, mientras que la fuente más importante de uranio está en el Congo Belga.

En vista de esta situación usted podría considerar que es deseable tener algún tipo de contacto permanente entre la Administración y el grupo de físicos que están trabajando en reacciones en cadena en los Estados Unidos. Una forma posible de lograrlo podría ser comprometer en esta función a una persona de su entera confianza quien podría tal vez servir de manera extra oficial. Sus funciones serían las siguientes:

a) Estar en contacto con el Departamento de Gobierno, manteniéndolos informados de los próximos desarrollos, y hacer recomendaciones para las acciones de Gobierno, poniendo particular atención en los problemas de asegurar el suministro de mineral de uranio para los Estados Unidos.

b) acelerar el trabajo experimental, que en estos momentos se efectúa con los presupuestos limitados de los laboratorios de las universidades, con el suministro de fondos. Si esos fondos fueran necesarios con contactos con personas privadas que estuvieran dispuestas a hacer contribuciones para esta causa, y tal vez obteniendo cooperación de laboratorios industriales que tuvieran el equipo necesario.

Tengo entendido que Alemania actualmente ha detenido la venta de uranio de las minas de Checoslovaquia, las cuales han sido tomadas. Puede pensarse que Alemania ha hecho tan claras acciones, porque el hijo del Sub Secretario de Estado Alemán, von Weizacker, está asignado al Instituto Kaiser Wilheln de Berlín, donde algunos de los trabajos americanos están siendo duplicados.

Su Seguro Servidor,
A. Einstein


lunes, 15 de octubre de 2007

Blog Action Day, por el medio ambiente




Hoy 15 de octubre se celebra el “Blog Action Day”, una iniciativa que surge de la blogsofera estadounidense y que invita a que nos unamos todos los bloggers de la red para hablar de un mismo tema: el medio ambiente. Todo blogger posteará algo acerca del medio ambiente a su manera y en relación a la temática de su blog. Pensemos en el siguiente dato para entender la importancia de esta iniciativa: La explosión de los blogs ha sido el mayor fenómeno desde el nacimiento de internet. Hoy día hay más gente que lee blogs que periódicos.



Mientras estaba pensando qué exponer para tratar este tema, me vino a la memoria la siguiente anécdota que refleja muy bien algunos aspectos fundamentales en esto de la crisis medioambiental:


Hace unos meses el presidente de la Comisión Europea don José Manuel Durao Barroso, defensor de la lucha contra el cambio climático, fue preguntado por las críticas que había recibido por ser el propietario de un Volkswagen Tuareg 4x4 que emite 265 gramos de CO2 por kilómetro. Barroso apeló a su libertad individual y respondió que nunca había querido ser un ejemplo para nadie y que se fijasen en lo que dice y no en lo que hace... ¿Quiere esto decir que el cambio climático es una cuestión que afecta a los demás? ¿O es que el cambio climático es una farsa? ...


El cambio climático no es una farsa. Es de una gran irresponsabilidad hacer caso omiso de una catástrofe y confiar ingenuamente que si existe un problema ya vendrán otros a solucionarlo, o se solucionará por sí mismo. Y el daño ya está hecho. Ahí están las pruebas. El dióxido de carbono que se encuentra en la atmósfera seguirá ahí durante décadas. En los últimos 10 años se ha registrado un incremento de temperatura que no se había registrado en los últimos 1000 años. La temperatura media, desde los sesenta a los noventa, ha aumentado 0.6º. En el mejor de los casos, en los próximos cien años, si esto sigue así, habrá un aumento de temperaturas de hasta 4.8º.


Desde los últimos años sesenta, la cubierta de nieve ha disminuido aproximadamente un 10% en las latitudes medias y altas del hemisferio norte. La duración media de la capa exterior de hielo de los lagos y ríos se redujo aparentemente unas dos semanas durante el siglo XX.



La tendencia hacia tormentas más poderosas y hacia períodos de sequía más prolongados es una constante en los modelos informáticos. Ciclones y huracanes más frecuentes y devastadores, inundaciones y sequías más numerosas e intensas.


En las grandes cuencas hidrográficas africanas del Níger, el lago Chad y el Senegal, el total del agua disponible ha disminuido entre un 40% y un 60%, y la desertificación se ha agravado debido a una disminución del promedio anual de precipitaciones, aguas de escorrentía y humedad del suelo, sobre todo en el África meridional, septentrional y occidental.


Los científicos han observado cambios inducidos al menos en 420 procesos físicos y comunidades o especies biológicas. En los Alpes, algunas especies vegetales se han desplazado unos 4 metros hacia arriba por decenio, y algunas plantas que anteriormente se encontraban sólo en las cumbres de las montañas han desaparecido.


En toda Europa, el período vegetativo en los huertos controlados de especies mixtas se prolongó 10,8 días entre 1959 y 1993. Las mariposas, libélulas, polillas, escarabajos y otros insectos viven ahora en latitudes y alturas superiores, donde anteriormente hacía demasiado frío para que pudieran sobrevivir.





Podríamos seguir ofreciendo datos, a diferencia de empresarios, periodistas y científicos con claros intereses económicos en negar las evidencias, que en ningún caso presentan pruebas. Y no podemos fiarnos de los políticos, que siguen más interesados en sus propios beneficios partidistas, y que no hacen políticas para más de un mandato. Se requieren medidas ya. Medidas a corto y medio plazo. Y soluciones a largo. Debemos pasar a una nueva economía energética a escala mundial, procurando que el perjuicio a escala social y económica sea el menor posible. Sobretodo en los países del tercer mundo, que serán los más perjudicados a todos los niveles por su dificultad para adaptarse a las nuevas condiciones.


Para luchar contra el efecto invernadero debemos reducir en más de la mitad nuestra dependencia de los combustibles fósiles, aumentando además su eficiencia. Debemos seguir introduciendo y mejorando la tecnología de paneles solares, conversión de biomasa, centrales eólicas, hidroeléctricas, geotérmicas ... Pero, ¿qué pasa con el CO2 que ya está en el aire?


James Lovelock, el creador de la Hipótesis de Gaia, apuntaba recientemente la posibilidad de usar los océanos para eliminarlo. Lovelock propone construir unos gigantescos tubos de unos 100 a 200 metros de longitud y unos 10 metros de diámetro, con una válvula de un solo paso en la parte inferior. Su objetivo sería mezclar las aguas superficiales, pobres en nutrientes, con las profundas, más ricas. Fertilizaríamos así las algas para que florecieran, provocando por un lado que el dióxido cayera al mar absorbido por las algas, y a su vez produciendo sulfuro de metilo, “el precursor de los núcleos que forman nubes que reflejan la luz solar", según Lovelock . Es una idea. Y nos faltan ideas


Otra posibilidad sería plantar árboles. Aunque el daño es tal que la cantidad a repoblar sería de una superficie comparable a la de Estados Unidos.


O el empleo de energía nuclear. Las centrales nucleares no generan efecto invernadero. Sin embargo... Los radioisótopos producidos tienen una vida media de siglos o milenios. Hoy día la única solución para eliminar los desechos de las centrales nucleares es enterrar este material, aunque debemos asegurarnos que no haya filtraciones durante siglos. Aún así dejaríamos esta macabra herencia a las generaciones futuras para que ellos solucionasen nuestro problema. Y también está el peligro de los gobiernos y grupos terroristas, que tendrían la tentación de usar el uranio y el plutonio de estas centrales para la fabricación de armas atómicas.


Cuando aumente el precio del gas y del petróleo por su escasez y costo de extracción (su producción sigue una curva en forma de campana, que subirá hasta llegar a un máximo, y después descenderá), los opositores al empleo de energía nuclear desaparecerán. Toda la gente que tiene un frigorífico preferirá tener centrales nucleares y seguir usando el frigorífico, antes que no poder usarlo, aunque estén sin residuos nucleares.


El empleo de la energía nuclear puede ser un remedio temporal al problema de los combustibles fósiles hasta que hallemos algo mejor. ¿Fusión nuclear tal vez? Una central de fusión nuclear podría funcionar con agua del mar, por ejemplo, prescindiendo de uranio y plutonio, y sin generar gases invernaderos ni residuos radiactivos. Pero hoy día un generador de fusión generaría tanta energía como la que necesita para funcionar.





Se debe seguir investigando. Por ahora no existe una fuente de energía limpia. Todo parece indicar que el hidrógeno será la energía del futuro. Actualmente los científicos investigan en dos campos. Uno, muy avanzado y en fase de desarrollo, se refiere a las pilas de combustible. El otro, mucho más remoto, se refiere a la fusión de núcleos de hidrógeno. Pero no todos los expertos son tan optimistas. Uno de los grandes problemas que plantea el uso del hidrógeno como combustible es que, aunque es el elemento más abundante en el universo, rara vez se encuentra aislado en nuestro planeta. Eso supone que para conseguir hidrógeno puro hay que utilizar energía y, a pesar de los avances, todavía no resulta rentable la energía necesaria para producirlo respecto a la que se obtiene al utilizarlo como combustible. El ingeniero francés J.M. Jancovici, experto en la materia, calcula que para producir de forma sostenible el hidrógeno necesario para que todos los coches franceses pudieran funcionar con este combustible, sería necesario instalar más de un millón de molinos de viento, o multiplicar por 10 ó 15 el número de presas hidráulicas que hay en el país.


Sin embargo muchos somos optimistas y creemos que la mejora tecnológica permitirá hacer del hidrógeno un combustible rentable en poco tiempo, y que las energías sostenibles pueden ser la solución para producir hidrógeno sin costes ambientales. Esta revolución del hidrógeno podría favorecer el reparto internacional de la riqueza y el desarrollo de los países y las comunidades más pobres. Éstas tendrán la posibilidad de disponer de generadores autónomos de energía eléctrica a precios muy ajustados, y obtendrían el hidrógeno mediante energías limpias y sostenibles, evitando la dependencia del petróleo y de los países que lo producen o las empresas que lo comercializan.


Todas las grandes revoluciones sociales y económicas que se han producido en la historia de la humanidad han venido ocasionadas por una revolución energética. Y quién sabe. Una nueva revolución podría estar por llegar por parte de la “economía del hidrógeno”. O tal vez se descubra una nueva tecnología insospechada que proporcione la energía del futuro sin coste medioambiental. Pero como he dicho sería de una gran irresponsabilidad pensar así y no hacer nada mientras tanto.


Lo que está claro es que es un problema global, que nos afecta a todos, y que nos obliga a adoptar una nueva forma de pensar. El problema creado por el cambio climático es económico, político, moral y científico. Como ha dicho recientemente Carlo Rubbia, premio Nobel de Física, “Estamos en estado crítico. Hay que crear una sociedad nueva”... Aunque con políticos con una mentalidad como la de Durao Barroso mal empezamos.


Fuentes:
Secretaría de la Convención sobre el Cambio Climático
El hidrógeno, energía del futuro
Diario el mundo

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lunes, 14 de mayo de 2007

La energía del futuro


Hace ya tiempo escuché una entrevista en Televisión Española donde Jean-Marc Jancovici, ingeniero francés experto en problemas de cambio climático, exponía sus teorías sobre futuribles crisis energéticas. De todo lo que contó en la entrevista me llamó especialmente la atención lo referente al empleo de la energía solar. Jancovici venía a decir que los dos usos más eficientes que podemos darle a esta es, por un lado, calentar espacios – orientar las ventanas como es debido, construir las casas muy aisladas, arquitectura inteligente en definitiva – y por otro obtener electricidad del sol. Pero esta energía no la obtendríamos con los paneles fotovoltaicos que empleamos hoy en día, sino a través de lo que se llama energía solar de concentración, utilizando unos grandes espejos que sirvan para calentar un líquido, que sirva a continuación para alimentar un generador de vapor como en una central térmica clásica. Y quizá lo más interesante es que estos generadores se podrían disponer en las zonas tropicales, sobretodo en aquellos países en vías de desarrollo.


Hace tan solo unas semanas escuché por la radio que se había inaugurado en las afueras de Sevilla una nueva planta de energía solar y térmica, empleando este mismo método de concentración. La empresa en cuestión se llama Solúcar, y es la primera planta solar en Europa que comercializa la energía que produce con espejos. Su intención es generar energía suficiente para llegar a satisfacer las necesidades energéticas de los habitantes de Sevilla capital. Actualmente produce unos 11 mw de electricidad, sin generar ningún tipo de gases contaminantes.



Todavía resulta caro obtener este tipo de energía, pero al igual que ocurrió con la energía eólica, los costos van disminuyendo al ir avanzando el desarrollo tecnológico.

¿Será esta realmente la energía del futuro?

Fuente:
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_6619000/6619095.stm