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martes, 25 de marzo de 2014

Monumento a las ratas de laboratorio

En 1876 Charles Darwin comentó para Times, haciendo referencia a la controversia levantada entonces en torno a la vivisección: "Las mujeres, que desde lo más hondo de su corazón y desde lo más profundo de su ignorancia son las más apasionadas oponentes a semejante tipo de experimentos, tengo la esperanza de que cesen en sus quejas cuando aprendan que tales experimentos se realizan bajo la influencia de anestésicos, y que en tiempos futuros servirán para rescatar y salvar a miles de mujeres de una horrible y prolongada muerte".

Dejando a un lado el machismo de Darwin y centrándonos en lo que nos trae aquí, está claro que la medicina ha avanzado -y sigue avanzando- gracias a la experimentación animal. Pero también es cierto que existen métodos alternativos cuya eficacia ha sido constatada y que reducen el número de víctimas. Aún así, se calcula que cada año se utilizan entre 50 y 100 millones de animales vertebrados. Estas cifras no incluyen invertebrados, ratas, pájaros, ranas y animales no destetados. Una barbaridad.

En el Instituto de Citología y Genética de Novosibirsk, Rusia, han querido rendir homenaje a toda estas víctimas por la ciencia, y en concreto a las ratas de laboratorio que fueron sacrificadas en la investigación del ADN, con una estatua de una rata tejiendo una cadena de ADN. Un gesto simbólico de gratitud hacia el animal que más se ha utilizado para descifrar los misterios de la genética y el desarrollo de fármacos.






Todo esto me ha hecho recordar un chiste gráfico sobre las ratas de laboratorio..


miércoles, 12 de febrero de 2014

Aborto y descenso de la delincuencia

En estos días, en los que en España estamos retrocediendo en derechos por la política ultraconservadora que está desarrollando el actual gobierno con su mayoría parlamentaria, imponiéndonos a todos su hipócrita moral, su miseria material y su pretendida superioridad espiritual, muchos no podemos dejar sentir rabia e impotencia por tardes como la de ayer, en la que se volvieron a pisotear los derechos de las mujeres a la vez que se acababa con la Justicia Universal, decidiendo no perseguir internacionalmente a torturadores, asesinos, genocidas, dictadores y fascistas, llevándonos por tanto a todos a un retroceso absoluto en Derechos Humanos. Todos los días nos escandalizamos ante las noticias de abusos que se están produciendo por la falta de separación de poderes, vemos como se indulta a delincuentes, se hace la vista gorda ante la corrupción, se realizan amnistías fiscales para que los defraudadores no paguen por sus delitos, se carga todo el peso de la crisis económica en las clases bajas mientras se protege con todos los instrumentos a los más poderosos, se muestran fuertes con los débiles y cobardes con los fuertes, muestran una absoluta falta de compasión por los más desfavorecidos, alardean de datos macroeconómicos (ilusos ellos) mientras desprecian las alarmantes cifras de cierre de empresas, paro y pobreza. Esta derecha, carca y antigua, heredera ideológica de la dictadura, que se proclama liberal pero que no renuncia a seguir mamando de lo público, es un hazmerreír en toda Europa y está arrastrando a la tan proclamada por ellos "marca España" al mayor de los ridículos. 

No me extenderé más con la crítica. Resultan tan vergonzosas las declaraciones que se están produciendo estos días en todos los ámbitos por dirigentes y representantes del Partido Popular que se califican por sí mismas.

Pero volvamos a lo que nos traía aquí, al tema del aborto, que durante estos días vuelve a la palestra por la reforma que pretende imponer el actual gobierno. Sé que el aborto es un tema delicado. Para los que se califican de pro vida es en el momento de la concepción cuando comienza una vida, equiparando el valor de un feto al de un recién nacido. Para los pro elección, el derecho de la mujer a abortar supera a cualquier otro factor.. Podemos considerar también un tercer grupo, que no cree que el feto sea totalmente equivalente a un recién nacido, aunque considera que debería tener ciertos derechos. ¿Dónde quedaría la línea? Realmente es un tema complicado con muchas sensibilidades de por medio y que se debe debatir desde muchos puntos de vista. Y lo digo bien claro, se debe debatir, y no dejar a un lado la opinión de expertos y afectados.



Hace unos años ya traje aquí un lúcido artículo de Carl Sagan sobre el tema: entre la vida y la elección.

Hoy traeré otra reflexión, la que Steve D. Levitt y Stephen J. Dubner plantearon en su best-séller internacional Freakonomics. En un capítulo del libro los autores se propusieron demostrar que existía una relación entre el aborto y el descenso de la delincuencia. Os dejo con su reflexiones.

El perjuicio que el Estado ocasionaría a la mujer embarazada al denegar su elección resulta evidente... La maternidad, o el aumento de la descendencia, pueden imponer a la mujer una vida y un futuro angustioso. El daño psicológico puede ser inminente. El cuidado de un hijo puede poner a prueba la salud mental y física. También la angustia, para todos los involucrados, asociada al niño no deseado, y el problema de criar a un hijo en una familia que ya es incapaz, psicológicamente o de otra forma, de cuidad de él.

En Estados Unidos, a finales de los 70, varios estados comenzaron a permitir el aborto en circunstancias extremas, como violación, incesto o peligro para la madre. El 22 de enero de 1973, la legalización del aborto se extendió a todo el país gracias al fallo del Tribunal Supremo en el caso "Roe contra Wade". Como se ha podido ver en el párrafo anterior, el veredicto se basaba especialmente en las dificultades de la madre potencial. El Tribunal dio voz a lo que muchas madres sabían desde mucho tiempo atrás, a saber, que cuando una mujer no desea tener un hijo, generalmente cuenta con buenas razones para ello. Existen mil razones para que sienta que no puede proporcionar un ambiente familiar adecuado en ese momento.

El primer año después del caso "Roe contra Wade", en Estados Unidos abortaron cerca de 750.000 mujeres (un aborto por cada cuatro nacimientos). En 1980, el número de abortos alcanzó la cifra de 1,6 millones (uno por cada 2,5 nacimientos), momento en que la cifra se estabilizó. 

Antes de "Roe contra Wade", las mujeres que podían concertar y permitirse un aborto ilegal eran mujeres de clase media y alta. Ahora, en lugar de un procedimiento ilícito que podía costar quinientos dólares, cualquier mujer estaba en situación de abortar con facilidad, a menudo por cien dólares.

¿Qué tipo de mujer tenía más probabilidades de beneficiarse del precedente creado por "Rose contra Wade"? Con frecuencia se trataba de mujeres solteras, adolescentes o pobres, y en ocasiones, las tres cosas al mismo tiempo. ¿Qué tipo de futuro podría haber tenido su hijo? Según un estudio el hijo típico que no nació en los primeros años tras la legalización del aborto habría tenido un 50% más de probabilidades de vivir en la pobreza que la media; también un 60% más de crecer con un solo progenitor. Estos dos factores se encuentran entre los principales que permiten predecir que un niño tendrá un futuro criminal. Crecer en una familia monoparental aproximadamente duplica la propensión de un niño a cometer un delito. Al igual que tener una madre adolescente. Otro estudio ha demostrado que entre los factores que conducen a la criminalidad, el más determinante es el bajo nivel educativo materno.

No cabe duda de que la legalización del aborto en Estados Unidos tuvo miles de consecuencias. El infanticidio disminuyó de manera radical. También lo hicieron los matrimonios "de penalti" y el número de niños entregados en adopción (lo que condujo al auge de adopciones de niños extranjeros). Las concepciones aumentaron casi un 30%, pero los nacimiento descendieron un 6%, lo cual indica que muchas mujeres utilizaban el aborto como método radical de control de la natalidad. 

No obstante, tal vez el efecto más drástico de la legalización del aborto, y que tardaría años en salir a la luz, fue su impacto en la criminalidad. A principios de los 90, cuando la primera generación de niños que nacieron tras "Roe contra Wade" dejaba atrás la adolescencia -la edad en que los hombres jóvenes se introducen en el mundo de la delincuencia- el índice de criminalidad comenzó a descender. Lo que faltaba en esta generación, por supuesto, eran los niños con mayores probabilidades de convertirse en delincuentes. Y el índice de criminalidad continuó descendiendo cuando toda una generación alcanzaba la mayoría de edad sin aquellos niños cuyas madres no habían querido traer un nuevo ser al mundo. La legalización del aborto supuso menos hijos no deseados, los hijos no deseados suponen un alto índice de criminalidad; por consiguiente, la legalización del aborto supone menos crímenes.

  

 Fuente: Freakonomics. S.D Levitt y S. J. Dubner. Ediciones B.


lunes, 7 de octubre de 2013

Museo histórico de Montilla



Siguiendo con la ruta arqueoturística por el sur de Córdoba hoy nos detendremos en el Museo Histórico de Montilla, uno de esos espacios imperdibles para cualquier amante de la historia y la arqueología que esté interesado sobretodo en profundizar en la prehistoria, mundo íbero, romano, árabe y medieval de la Baetica, y más en concreto de lo que hoy conocemos como Campiña Sur Cordobesa. Conocida por ser tierra de vinos, Montilla destaca históricamente por ser la cuna de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. En el término de la localidad se han encontrado restos de ocupación humana desde el Paleolítico inferior, y todo parece indicar que hubo un núcleo íbero-romano en lo que hoy son los restos de su castillo. Algunos historiadores han querido ver en Montilla la antigua Munda de la que hablan las crónicas, lugar conocido por ser el escenario de la última batalla de la 2ª Guerra Civil Romana entre Julio César y los hijos de Pompeyo, pero sin embargo aún no se han encontrado pruebas convincentes. Montilla cuenta con numerosos lugares de interés tanto civiles como religiosos, como pueden ser los restos del castillo de los señores de Aguilar y marqueses de Priego, la Iglesia de Santiago o la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, así como varios museos, como el del Vino, el Garnelo y el Museo Histórico Local, que se encuentra en la Casa de la Cultura de localidad y que es nuestro destino de hoy.

Es conocido el interés de mucha gente de esta parte de Andalucía por indagar en el pasado arqueológico. Así fue que en Montilla durante los años 70 varios vecinos aficionados a la arqueología decidieron crear un grupo para fomentar su afición, grupo que en los 90 acabó convirtiéndose en la Asociación de Arqueología Agrópolis. Poco después, y gracias al trabajo y empeño de la asociación, se acabó creando en Montilla el Museo Histórico Local con el objetivo de proteger, conservar, difundir e investigar el patrimonio arqueológico de la zona, siendo registrado como Museo de Andalucía en 1997. Con varias salas de exposición permanente, el museo resulta sumamente educativo y didáctico, ya que usan tanto textos explicativos como dibujos y maquetas con la intención de acercar la historia tanto a pequeños como mayores. Dispone de cuatro salas que de derecha a izquierda iremos recorriendo, y que  desde la prehistoria hasta la época moderna, nos permitirá contemplar toda la historia del lugar.


Sala principal del museo

Para empezar, nada más entrar, encontraremos una primera vitrina dedicada a material paleontológico, con fósiles vegetales, trilobites, ostras, vieiras, etc, destacando un conjunto de "bellotas de mar" fósiles, crustáceos conocidos como Megabalanus, de cuando estas tierras de Andalucía eran zona costera. No podemos encontrar sin embargo la que podría ser la pieza estrella del museo, los restos de una ballena fosilizada encontrada en 1957, y que fue entonces el primer cetáceo fósil español descubierto. Los restos de aquel increíble descubrimiento fueron trasladados para su estudio y catalogación, pero por desgracia nunca volvieron. Todo parece indicar que está acumulando polvo en alguno de los sótanos del Museo Nacional de Ciencias. Una verdadera pena.

Vitrina con material paleontológico

Una vez vista esta primera y sorprendente vitrina, cruzaremos la representación de un dolmen, para adentrarnos en la primera sala del museo: la prehistoria. Entre sonidos de animales y representaciones de pinturas rupestres tanto de Andalucía como de la zona cantábrica, podremos encontrar desde cantos rodados a flechas de sílex, raederas o raspadores del Paleotítico Inferior y periodo Musteriense, recipientes y utensilios del Neolítico, vasos y cuencos de cerámica, así como puntas de flecha del Calcolítico, o bien hachas y fragmentos cerámicos de la Edad de Bronce. Por espacio solo pondré algunas fotografías que tomé de las muchas piezas que hay.

Vista de la sala dedicada a la prehistoria






A continuación seguiremos por la sala central, dedicada al mundo ibérico, romano y árabe. Por orden cronológico en primer lugar podremos observar los restos arqueológicos del periodo orientalizante, de los misteriosos tartesios y de los íberos. Fragmentos cerámicos con dibujos geométricos, monedas turdetanas, representaciones de armas (como la mítica falcata), adornos.., destacando entre todas las piezas un exvoto ibérico de bronce del que hablaré posteriormente, pues es la colección de exvotos del museo lo que me pareció más interesante de la visita.






La parte dedicada al mundo romano es la más extensa. Por desgracia una de sus piezas más destacada no se encuentra aquí. Se trata de una estatua de Diana cazadora que actualmente está expuesta en el Museo Arqueológico de Córdoba. En su lugar se ha puesto una representación de la misma. De la época imperial romana, que incluye dos salas, se pueden encontrar adornos personales, cerámica, vidrios, instrumental médico, así como un reloj de sol romano, ajuares, molinos de piedra, monedas, lápidas, sepulturas, y un largo etcétera de piezas de la vida cotidiana que nos permitirán comprobar el paralelismo de esta época con la nuestra.

Diana cazadora








Me ha llamado la atención el poco material que hay tanto visigodo, como musulmán y medieval, justamente de lo que más esperaba encontrar. Esto vendría a demostrar lo poco poblada que estuvo esta zona durante ese periodo. Del periodo musulmán podemos ver monedas, cerámica, candiles, algún capitel, pero de todas las piezas me quedo con los relojes de sol. Aquí una muestra..

Reloj de sol árabe

La última sala del museo va desde la época medieval a la moderna. Como digo, llama mucho la atención el poco material que hay de esta época. Veremos un par de escudos de armas, una preciosa colección de campanas, una espada de ceremonias, así como algunos objetos religiosos.

Colección de campanas

Escudo de los Marqueses de Priego

Como he comentado, lo que considero más interesante es su conjunto de exvotos o pequeñas figuras de ofrenda tanto humanas como zoomorfas de la época íbera y romana, la mayoría realizadas en barro cocido, destacando entre todas una figura de un jinete ibérico realizada en bronce, pieza emblemática del museo. Suponemos que es la representación de un jefe de un poblado ibérico, quizá un héroe, prueba una vez más de la existencia de una aristocracia íbera.

Jinete ibérico

Extraños exvotos ibéricos


Exvotos romanos

Representación de la diosa Juno

Casi siempre que hago una visita a algún yacimiento o museo suelo ser algo crítico en esta parte de la publicación. La dejadez y el desinterés es lo que más me molesta y es de lo que suelo dejar constancia a la hora de hablar de mi impresión sobre un espacio. Sin embargo en esta ocasión no es así. Aunque quizá le vendría bien modernizarse algo, el museo tiene realmente mucho encanto. Desde el primer momento que entré me sentí muy bien atendido por su personal, con quien tuve oportunidad de comentar el panorama de la difusión de la historia entre los vecinos de la localidad. El museo está muy bien pensado desde un punto de vista didáctico, enfocado sobretodo a las visitas escolares. Desde sus vitrinas podemos hacer un gran recorrido por toda la historia de la zona; y en su conjunto presenta algunas piezas realmente fantásticas. Sin duda un espacio que vale la pena conocer. Aquí tenéis más datos:

Dirección: Casa de la Cultura. C/ Padre Miguel Molina, 2
Ciudad: Montilla, Córdoba
Teléfono: 957 655981 
Email: museohistorico@montilla.es
Asociación Agrópolis: asc.agropolis@hotmail.com

Horarios:

Sábados y domingos de 11 a 13:30 h
Martes a viernes de 10:30 a 14:00 h

Entrada gratuita

miércoles, 18 de abril de 2012

Incentivos económicos en la donación de sangre



Leo esta mañana en el diario El Mundo:
  • Grifols pide que se permita vender plasma como un ingreso extra para parados

     

  • "El presidente de Grifols, Víctor Grífols, cuya compañía es el tercer productor mundial de hemoderivados, ha pedido al Gobierno que permita el pago por donaciones de plasma -que se extrae de la sangre- en España, como forma incluso de que los desempleados tengan unos ingresos extra".
  • "En una conferencia en la escuela de negocios Esade, el directivo de esta multinacional ha afirmado que si se permitiera el pago de donaciones, Grifols podría pagar "60 o 70 euros por semana" a un posible donante, que, "sumado al paro, es una forma de vivir", ha añadido".



Y curiosamente ayer, releyendo 'Freakonomics', el libro de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, me encontré con lo que contaban sobre los incentivos económicos:

"En los años sesenta, varios investigadores llevaron a cabo un experimento que enfrentaba un incentivo moral a un incentivo económico. En este caso, querían averiguar la motivación tras las donaciones de sangre. Descubrieron que cuando la gente recibe un pequeño estipendio por donar sangre en lugar de un simple elogio por su altruismo, las donaciones decrecen. El estipendio convirtió un noble acto de caridad en una dolorosa forma de ganarse unos dólares, y no merecía la pena.

¿Y si a los donantes de sangre se les hubiese ofrecido un incentivo econmómico de 50, 500 o 5.000 dólares? Sin duda el número de donantes habría cambiado drásticamente.

Pero algo más habría cambiado drásticamente, porque todo incentivo posee un lado oscuro. Si medio litro de sangre valiese 5.000 dólares, podemos estar seguros de que mucha gente lo tendría en cuenta. Más de uno robaría sangre a punta de cuchillo, literalmente. Intentaría hacer pasar sangre de cerdo por su propia sangre. Burlaría los límites de donación utilizando documentos de identidad falsos. Ante cualquier incentivo, cualquier situación, la gente deshonesta tratará de obtener un beneficio sin importar los medios a emplear.

O como W.C.Fields dijo en una ocasión: algo que merece la pena tener es algo por lo que merece la pena engañar"



miércoles, 3 de diciembre de 2008

corteza de mesto para curar la rabia

Curioso el título del post, ¿verdad? Alguno habrá sonreído al leerlo. ‘A ver por dónde nos sale ahora éste’. Como si pudiera verlo.. Para los demás, para los que no habéis sonreído, el Mesto (con mayúscula), era un árbol, híbrido entre encina y alcornoque, que se encontraba en las cercanías de Montalbán de Córdoba, y que a la edad nada despreciable de ochocientos años, se desplomó, harto de todos nosotros.


Curioseando por la interné vemos que entre alcornoques y encinas se puede llegar a producir una hermosa hibridación natural que da como resultado lo que conocemos como un mesto, un árbol perenne, corpulento, de copa muy densa y oval que puede alcanzar hasta unos 25 metros de altura.





Pero el título de este post, que incluso se puede llegar a considerar metafórico, viene a raíz de la información que podemos encontrar en un curioso libro de medicina y farmacia, publicado en 1836, y que gracias a google reader podemos disfrutar de su lectura desde nuestro ordenador. En el boletín de medicina se cuenta con todo lujo de detalles ‘los buenos efectos de la cáscara o corteza del mesto en la curación de la rabia’. A través de un caso práctico -joven imprudente mordido por perro rabioso- el médico que defiende el tratamiento nos cuenta como, enfrentándose al método que se empleaba por entonces en estos casos, la administración de ungüento de mercurio en fricciones, decide usar como remedio corteza cocida de mesto, que aplica como loción exterior en las heridas. El tratamiento nos lo describe de la siguiente manera:


“La confianza que le había infundido en el remedio, fue superior a toda repugnancia; cocida la corteza del mesto, empezó su uso como a las nueve de la mañana, en disposición que siempre quería que se la estuviesen dando por el consuelo que en su interior sentía: su uso fue a pasto los ochos días primeros en los que desaparecieron todas las señales, calmándose la irritación que le había ocasionado el mercurio; el uso del cocimiento fue en los restantes días hasta la cuarentena, dos o tres dosis en cada turno: las heridas que antes le dolían se curaron en muy poco tiempo con el fomento de este precioso medicamento, su convalecencia y restablecimiento fue pronto, no tuvo novedad y aun vive”.


Final feliz.

E
sta obra es la única información que he encontrado en internet sobre esta curiosidad médica. Podemos encontrar algunos comentarios sobre otro árbol, el tejo, con propiedades similares a las descritas. Del tejo se dice que contiene glucósidos, resinas, principios amargos, vitamina C y un alcaloide venenoso llamado «taxina», y antiguamente se empleaba en fresco contra las picaduras de serpiente y la rabia.




El Mesto, el nuestro, el montalbeño, el que se escribe con mayúscula, ha vuelto a la memoria de muchos en estos fríos días de otoño ya que acaba de ver la luz la segunda edición, corregida y aumentada, de El Mesto de las Rosas, obra del poeta cordobés Prudencio Salces. Para hablar de esta obra, mejor que mis palabras, las de Luis Quiñones:


“El mesto de las Rosas está considerada como una de las mejores obras de su autor, Prudencio Salces, poeta cordobés, cuya voz, en este texto, adquiere el tono de la íntima reflexión autobiográfica. La poesía de estas páginas dialoga con el verso y la prosa, para encontrar en sus palabras la palpitación sonora de un paisaje vivido y experiencial, desde los borrosos recuerdos de la infancia hasta la honda madurez de un presente que, a medias, incomoda y enjuicia su autor”.


...
Y hasta aquí puedo leer. Más información en el blog de Prudencio Salces.






Fuente:

Boletín de Medicina, cirugía y farmacia
Escrito por Sociedad Médica Oficial de Socorros Mutuos
Publicado por s.n., 1836
Notas sobre el artículo: Vol. 2, Año 1835

Procedente de Universidad Complutense de Madrid

Enlace al libro electrónico

miércoles, 26 de noviembre de 2008

un artista del hambre

Es cierto. En más de una ocasión he pensado que los que dedicamos parte de nuestro tiempo a escribir en un blog nos parecemos cada vez más al protagonista de aquel cuento de Kafka, 'un artista del hambre'. En nuestro caso el ayuno será metafórico, pero nuestro mérito, al igual que le ocurría al 'artista', también es la insatisfacción. Al igual que él practicamos el exhibicionismo. Y también nosotros perdemos la cuenta de los días con la costumbre.. Hasta que llega un día, como el de hoy, en que un mirón se detiene ante la jaula en la que hemos decidido meternos, y sonríe, incrédulo, al ver el número que aparece escrito en la tablilla. Pues en mi tablilla hoy se podía leer: 199 post.. Ha sido el mirón el que me ha recordado que éste será mi post número 200. Y yo ni siquiera lo sabía..


Y entoces surgió la pregunta: ¿de qué hablar en una entrada tan significativa como la número 200? Después de darle algunas vueltas, llegué a la conclusión que estaría bien volver a recordar algo que publiqué en su momento y que a más de uno os puede interesar. Por entonces lo titulé: “el valor terapéutico de los blogs”. Decía así:


"En un artículo publicado recientemente en Scientific American se pone de relieve los beneficios terapéuticos de escribir en un blog. El proceso de escribir sobre experiencias personales, pensamientos y sentimientos, además de servir como mecanismo anti-estrés (algo de sobra conocido por científicos y escritores), produciría más beneficios fisiológicos, entre ellos mejoraría el sueño, la memoria, estimularía la actividad celular, aceleraría la recuperación de operaciones quirúrgicas, e incluso se reducirían las cargas virales en pacientes con VIH. Estudios presentados por oncólogos hablan de una mejoría mental y física en aquellos pacientes con cáncer que practican escritura creativa justo antes de un tratamiento, en comparación con aquellos que no lo hacen.


Según la doctora Alice Flaherty, experta en el tema, entre otros procesos neurológicos, en el acto de la escritura liberaríamos dopamina, produciendo las mismas sensaciones placenteras que tenemos al practicar un deporte, realizar actividades artísticas o escuchar música... Eso sí, también nos cuenta que en el extremo opuesto el bloguero puede llegar a caer en la ‘hipergrafia’, o deseo incontrolable de escribir. El mal del bloguero compulsivo... No todo iba a ser bueno".


Así que ya sabéis. A escribir.. mejor o peor.. Aunque sea con receta médica... Después de todo, no se está tan mal en esta jaula.


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PD: Recordando a Kafka, no puedo cerrar este post sin poner un video de “els joglars”.. ¿Recordáis? Se trata de aquella parodia sobre los intelectuales..


martes, 11 de noviembre de 2008

El primer cornudo certificado


En el archivo del Museo de Ciencias Naturales de Madrid se encuentra un sensacional documento del siglo XVIII que certifica el primer caso datado de hombre cornúpeta. Era español y, al parecer, Caballero de Santiago. Tenía astas espirales, como las de un carnero, y las perdió por obra de un misericordioso serrucho de cirujano.

El documento dice así:





Del Conde de Floridablanca al Director del Real Gabinete de Historia Natural, don Joseph Clavijo:

“Remito a Vm dos hastas pequeñas cortadas á un hombre por el Zirujano don Josef Correa.”

De don Joseph Clavijo al Conde de Floridablanca:
“Señor. Quedan colocadas en este real gabinete las dos hastas cortadas á un hombre por el zirujano don Josef Correa, que V.E. se sirvió remitirme con el testimonio que acredita este suceso extraordinario (...), y lo participo a V.E. en cumplimiento de mi obligación”.


El “documento que acredita este suceso extraordinario”, es el acta con los testimonios del autor y testigos de la amputación de la madera del aire que tuvo lugar en la Villa de Madrid.


Testimonio del cirujano:

“Dn Josef Correa, Cirujano en esta Corte ante VI. Como mejor proceda; digo que combiene á mi derecho justificar como en uno de los días del mes de Abril próximo pasado de este año ha llegado á mi casa un cavallero de distinción que confesó ser del Reyno de Murcia, y de hedad de sesenta y siete años poco más, o menos, y con la pretensión de que le reconociese dos mostrosidades que segun se demostravan heran hablando con el respeto devido dos palos de madera de ayre, ó hastas del mismo color, dureza substancia y figura que los de un cordero los que he reconocido en presencia de (...); cuyo cavallero expuso haber andado varias tierras y lugares a fin de que se los cortasen, y ningún Zirujano quiso encargarse en dicha operación, por lo cual fueron por mi separados por medio de la sierra de amputar, lo que así juro por Dios (...).


Sigue la declaración de Candida Trijueque, asombrada testigo del prodigio:

“(...) en uno de los días del Mes de Abril, aunque no sabe qual de ellos (...), llegó un hombre embozado y con sombrero de tres vientos, y estubo hablando algun rato con el Dn Josef Correa que vive en la propia calle de la Cavavaja (...), y vió que á dicho hombre se le mandó sentar y sentó en una silla, y se quitó su sombrero e inmediatamente se le bieron de manifiesto dos cuernos (...), y haviendo visto y reconocido los dos cuernos el expresado Correa dijo á el sugeto que los traia puestos (y tenía un vestido Militar de color perla, y en el, y al lado del pecho una Venera del Habito de Santiago con una cinta ó cordón encarnado) quiere VI quitárselos y respondió esa es mi pretensión (...). El nominado Josef Correa sacó una sierra armada con su botante de hierro y mango de madera torneado (...) y con la asistencia de los nominados que le sostenían para alibio de su dolencia se los cortó y en cuyo acto habrá tardado como mas de media hora (...)”.


Al leer las declaraciones anteriores, el cirujano don Gerónimo López, dijo:

“que toda su narrativa es cierta y que lo sabe por haber lo visto y haver ayudado como uno delos que hallaron presentes á hacer la operación (...)”.



Y Francisco Loyti, también cirujano, asegura que:

“(...) vio entrar en dicha tienda un hombre embozado, y que (...) se quitó su sombrero y se desembozó á cuyo tiempo se vino en conocimiento de ser cavallero del Abito de Santiago (...) y sele divisaron dos bultos que llamaban de monstuosidad por hallarse en persona racional aunque cada uno de por sí se decía heran cuernos lo que no se pronunció en su presencia (...)”.





Por desgracia para la ciencia, los cuernos del caballero se perdieron, pero queda la palabra del conde, el historiador, los cirujanos y la dama.



Fuente:
Revista Muy Interesante, nº 116, enero 1991

Más información:
"Cuernos humanos", por el Dr. José Manuel Reverte Coma

jueves, 6 de noviembre de 2008

corazón y mente

Entrevista en el programa Cara a Cara de CNN+ a los autores del libro "Corazón y Mente" (Planeta) Valentín Fuster y Luís Rojas Marcos

Enlace vídeo entrevista

martes, 22 de julio de 2008

Experiencia

La medicina siempre asegura que la prueba de sus prácticas es la experiencia.


Platón tenía razón, por tanto, cuando decía que para llegar a ser un verdadero médico se debe haber sufrido todas las enfermedades que uno pretende curar y todos los accidentes y adversidades que uno pretende diagnosticar.



Michel de Montaigne,
Ensayos, 1588

viernes, 23 de mayo de 2008

El valor terapéutico de los blogs

En un artículo publicado recientemente en Scientific American se pone de relieve los beneficios terapéuticos de escribir en un blog. El proceso de escribir sobre experiencias personales, pensamientos y sentimientos, además de servir como mecanismo anti-estrés (algo de sobra conocido por científicos y escritores), produciría más beneficios fisiológicos, entre ellos mejoraría el sueño, la memoria, estimularía la actividad celular, reduciría la carga viral e incluso aumentaría la velocidad de curación después de una cirugía. Estudios presentados por oncólogos hablan de una mejoría mental y física en aquellos pacientes con cáncer que practican escritura creativa justo antes de un tratamiento, en comparación con aquellos que no lo hacen.


Según la doctora Alice Flaherty, experta en el tema, entre otros procesos neurológicos, en el acto de la escritura liberaríamos dopamina, produciendo las mismas sensaciones placenteras que tenemos al practicar un deporte, realizar actividades artísticas o escuchar música... Eso sí, también nos cuenta que en el extremo opuesto el bloguero puede llegar a caer en la ‘hipergrafia’, o deseo incontrolable de escribir. El mal del bloguero compulsivo... No todo iba a ser bueno.




Fuente: Scientific American


viernes, 25 de abril de 2008

La dieta de la madre puede determinar el sexo del bebé

Las universidades de Exeter y Oxford han presentado un estudio que defiende que la dieta que siguen las madres en el momento de la concepción de sus bebés podría ser fundamental para condicionar el sexo de éstos. Así, muchas calorías y desayunos regulares propiciarían engendrar hijos varones. El promedio de ingesta calórica para las mujeres que habían tenido hijos fue de 2413 por día, en comparación con 2283 calorías diarias para las mujeres que habían tenido niñas. Según esto, las dietas actuales bajas en calorías serían las causantes del descenso del nacimiento de niños en países desarrollados.

Visto: BBC News, High-calorie diet liked to boys

jueves, 13 de marzo de 2008

Ciencia y belleza

Benjamin Disraeli escribió: "La ciencia es para el mundo moderno lo que el arte fue para el antiguo". Y la Fundación Médica Británica Wellcome se ha propuesto demostrárnoslo, por lo menos estéticamente hablando, concediendo los premios a las mejores imágenes científicas del año, los Wellcome Image Awards 2008. En su mayoría están relacionadas con el campo de la biomedicina, siendo escogidas entre otras muchas por un jurado formado por neurocientíficos y expertos en percepción visual.


Células tumorales, cristales de vitamina C, una alfombra de glóbulos rojos, una mosca doméstica sobre cristales de azúcar, la imagen de un embrión de ratón visto con la nueva Tomografía de Proyección Óptica (OPT), la traquea de un gusano de seda, son algunos de los motivos más sorprendentes que encontramos en estas imágenes. Aquí os dejo algunas de las que más me han gustado. Os recomiendo que visitéis la Galería de Premiados de Wellcome





Células cancerígenas de mama



Alfombra de glóbulos rojos



Gestación de un embrión de ratón



Modelo molecular de un ribosoma


domingo, 24 de febrero de 2008

A la vejez, viruelas

Vivir más allá de los 90 años gozando de buena salud es mucho más que una cuestión de genes y suerte. Un reciente estudio ha determinado 5 factores correlacionados fundamentales para mantener una buena salud de por vida. Estos son:


- Abstenerse de fumar
- Controlar el peso
- Controlar la presión arterial
- Realizar ejercicio regularmente
- Prevenir la diabetes

Según el autor del estudio, el doctor especialista en medicina geriátrica Laurel B. Yeats, el mensaje a considerar es que un individuo tiene realmente alguna posibilidad de control sobre su destino con respecto a lo que puede hacer para mejorar las probabilidades de que no sólo llegará a viejo, sino que por entonces dispondrá de una buena salud y funcionalidad.

En el estudio de control de las variables se demostró:


- Los fumadores tienen el doble de riesgo de muerte antes de los 90 años que los no fumadores.

- El riesgo de muerte antes de los 90 aumenta en un 86% en los enfermos de diabetes.

- En un 44% en los sujetos obesos.

- En un 28% los sujetos con hipertensión.

- Comparados con los hombres que nunca habían hecho ejercicio regularmente, los que lo hicieron disminuyeron su riesgo entre un 20 y un 30 %


Podemos añadir las conclusiones de otro estudio que determina que muchas personas mayores tienen una mayor longevidad no porque eviten estas enfermedades, sino por viven bien a pesar de ellas. Se puede afirmar que estos pacientes en vez de retrasar la enfermedad, retrasan la inhabilidad que conlleva. Como afirman estos investigadores: “deberíamos tener en cuenta al individuo en la toma de decisiones del tratamiento, y no tomar medidas únicamente en base a su edad cronológica”.

Fuente: New York Times


lunes, 24 de diciembre de 2007

Entre la vida y la elección, por Carl Sagan


Entre la “vida” y la “elección”
(La cuestión del aborto)

Revista Parade, 22 de abril de 1990 - Miles de millones, 1997
Carl Sagan

“La humanidad gusta de pensar en términos de extremos opuestos. Está acostumbrada a formular sus creencias bajo la forma de esto ‘o lo otro’, entre los que no reconoce posibilidades intermedias. Cuando se la fuerza a reconocer que no cabe optar por los extremos, todavía sigue inclinada a mantener que son válidos en teoría, pero que en las cuestiones prácticas las circunstancias nos obligan a llegar a un compromiso”.
John Dewey, Experience and Education, I, 1938.


La cuestión quedó zanjada hace años. El poder judicial optó por el término medio. Uno pensaría que la polémica había concluido, pero sigue habiendo concentraciones masivas, bombas e intimidación, muertes de trabajadores de clínicas abortistas, detenciones, intensas campañas, drama legislativo, audiencias del Congreso, decisiones del Tribunal Supremo, grandes partidos políticos que casi se definen sobre la materia y eclesiásticos que amenazan con la perdición a los políticos. Los adversarios se lanzan acusaciones de hipocresía y asesinato. Se invocan por igual el espíritu de la Constitución y la voluntad de Dios. Se recurre a argumentos dudosos como si fueran certidumbres. Los bandos en liza apelan a la ciencia para fortalecer sus posiciones. Se dividen las familias, maridos y mujeres deciden no hablar del asunto, viejos amigos dejan de hablarse. Los políticos examinan los últimos sondeos para descubrir qué les dicta la conciencia. Entre tanto grito, resulta difícil que los adversarios se escuchen. Las opiniones se polarizan. Las mentes se cierran.

¿Es ilícito interrumpir un embarazo? ¿Siempre? ¿A veces? ¿Nunca? ¿Cómo decidir? Escribimos este artículo para entender mejor cuáles son las posturas enfrentadas y para ver si conseguimos hallar una posición que satisfaga ambas. ¿No existe término medio? Hay que sopesar los argumentos de uno y otro bando para determinar su consistencia y plantear supuestos prácticos, puramente hipotéticos en más de un caso. Si pareciera que algunos de estos supuestos van demasiado lejos, solicitamos del lector que tenga paciencia, pues estamos tratando de forzar las diversas posturas hasta su punto de ruptura a fin de advertir sus debilidades y fallos.

Cuando se reflexiona sobre ello, casi todo el mundo reconoce que no hay una respuesta tajante. Vemos que muchos partidarios de posturas divergentes experimentan cierta inquietud o incomodidad cuando se dualiza lo que hay detrás de los argumentos enfrentados (en parte por eso se rehúyen tales confrontaciones). La cuestión afecta con seguridad a interrogantes más hondos: ¿cuáles son nuestras responsabilidades mutuas?, ¿debemos permitir que el Estado intervenga en los aspectos más íntimos y personales de nuestra vida? ¿dónde están los límites de la libertad? ¿qué significa ser humano?

Respecto de los múltiples puntos de vista, existe la extendida opinión, sobre todo en los medios de comunicación que rara vez tienen el tiempo o la inclinación debidos para establecer distinciones sutiles de que sólo existen dos, “pro elección” y “pro vida”. Así es como se autodenominan los dos bandos contendientes y así los llamaremos aquí. En la caracterización más simple, un partidario de la elección sostendrá que la decisión de interrumpir un embarazo sólo corresponde a la mujer y que el Estado no tiene derecho a intervenir, en tanto que un antiabortista mantendrá que el embrión o feto está vivo desde el momento de la concepción, que está vida nos impone la obligación moral de preservarla y que el aborto equivale a un asesinato. Ambas denominaciones (pro elección y pro vida) se eligieron pensando en influir sobre quienes aún no se habían decidido: pocos desearán ser incluidos entre los adversarios de la libertad de elección o los enemigos de la vida. La libertad y la vida son, desde luego, dos de nuestros valores más apreciados, y aquí parecen hallarse en un conflicto fundamental.

Consideraremos sucesivamente estas dos posiciones absolutistas.

Un bebé recién nacido es con seguridad el mismo ser que justo antes de nacer. Existen pruebas sólidas de que un feto ya bien desarrollado reacciona a los sonidos, incluyendo la música, pero en especial a la voz de su madre. Puede chuparse el pulgar o sobresaltarse. De vez en cuando genera ondas cerebrales de adultos. Hay quienes afirman recordar su nacimiento o incluso el entorno uterino. Quizá se piense dentro del útero. Resulta difícil sostener que en el momento del parto sobreviene abruptamente una transformación hacia la personalidad plena. ¿Por qué, pues, debería considerarse asesinato matar un bebé el día después de nacer pero no el día antes?

En términos prácticos, esto es poco importante. Menos del 1% de los abortos registrados en Estados Unidos tienen lugar en los tres últimos meses del embarazo (y tras una investigación más atenta se descubre que la mayoría corresponden a abortos naturales o errores de cálculos), sin embargo, los abortos realizados durante el tercer trimestre proporcionan una prueba de los límites del punto de vista “pro elección”. ¿Abarca el “derecho innato de una mujer a controlar su propio cuerpo” el de matar un feto casi completamente desarrollado y que, a todos los fines, resulta idéntico a un recién nacido?

Creemos que muchos de quienes defienden la libertad reproductiva se sienten, al menos en ocasiones, inquietos ante esta pregunta, pero son reacios a planteársela porque es el comienzo de una pendiente resbaladiza. Si resulta inadmisible suspender un embarazo el noveno mes, ¿qué sucede con el octavo, el séptimo, el sexto…? ¿No cabe deducir que el Estado puede intervenir en cualquier momento si reconocemos su capacidad para actuar en un determinado momento del embarazo? Esto invoca el espectro de unos legisladores, predominantemente varones y opulentos, decidiendo que mujeres que viven en la pobreza carguen con unos niños que no pueden permitirse el lujo de criar; obligando a adolescentes a traer al mundo hijos para los que no están emocionalmente preparadas; diciendo a las mujeres que aspiran a una carrera profesional que deben renunciar a sus sueños, quedarse en casa y criar niños; y, lo peor de todo, condenando a las víctimas de violaciones e incestos a aceptar sin más la prole de sus agresores. Las prohibiciones legislativas del aborto suscitan la sospecha de que su auténtico propósito sea controlar la independencia y la sexualidad de las mujeres.

¿Con qué derecho los legisladores se permiten decir a las mujeres qué deben hacer con su cuerpo? La privación de la libertad de reproducción es degradante. Las mujeres ya están hartas de ser avasalladas. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que es justo que se prohíba el asesinato y que se imponga una pena a quien lo comete. Muy débil sería la defensa del asesino si alegara que se trataba de algo entre su víctima y él, y que eso no concernía a los poderes públicos. ¿No es deber del Estado impedir que se elimine un feto si ese acto constituye de hecho el asesinato de un ser humano? Se supone que una de las funciones del Estado es proteger al débil frente al fuerte.

Si no nos oponemos al aborto en alguna etapa del embarazo, ¿no existe el peligro de considerar a toda una categoría de seres humanos indigna de nuestra protección y respeto? ¿No es ésa una de las características del sexismo, el racismo, el nacionalismo y el fanatismo? ¿Acaso quienes se dedican a combatir tales injusticias no deberían evitar escrupulosamente que se cometa otra?

Hoy por hoy no existe el derecho a la vida en ninguna sociedad de la Tierra, ni ha existido en el pasado (con unas pocas excepciones, como los jainistas de la India): criamos animales de granja para su sacrificio, destruimos bosques, contaminamos ríos y lagos hasta que ningún pez puede vivir en ellos, matamos ciervos y alces por deporte, leopardos por su piel y ballenas para hacer abono, atrapamos delfines que se debaten faltos de aire en las grandes redes para atunes, matamos cachorros de foca a palos, y cada día provocamos la extinción de una especie. Todas esas bestias y plantas son seres vivos como nosotros. Lo que (supuestamente) está protegido no es la vida en sí, sino la vida humana.

Aun con esa protección, el homicidio ocasional es un hecho corriente en las ciudades y libramos guerras “convencionales” con un costo tan elevado que por lo general preferimos no pensar demasiado en ello. (Significativamente, suelen justificarse las matanzas en masa organizadas por los estados redefiniendo como subhumanos a nuestros adversarios de raza, nacionalidad, religión, e ideología). Esa protección, ese derecho a la vida, no reza para los 40.000 niños menores de 5 años que mueren cada día en el planeta por causa de inanición, deshidratación, enfermedades y negligencias que habrían podido evitarse.

La mayoría de quienes defienden el “derecho a la vida” no se refieren a cualquier tipo de vida, sino, especial y singularmente, a la vida humana. También ellos, como los partidarios de la elección, deben decidir qué distingue a un ser humano de otros animales y en qué momento de la gestación emergen esas cualidades específicamente humanas, sean cuales fueren.

Pese a las numerosas afirmaciones en contra, la vida no comienza en el momento de la concepción; es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de la Tierra, hace 4.600 millones de años. Tampoco la vida humana comienza en la concepción, sino que es una cadena ininterrumpida que se remonta a los orígenes de nuestra especie, hace cientos de miles de años. Más allá de toda duda, cada espermatozoide y cada óvulo humano están vivos. Es obvio que no son seres humanos, pero lo mismo podría decirse de un óvulo fecundado.

En algunos animales, un óvulo puede desarrollarse hasta convertirse en un adulto sano sin la contribución de un espermatozoide. No sucede así, por lo que sabemos, entre los seres humanos, Un espermatozoide y un óvulo no fecundado comprenden conjuntamente toda la donación genética de una persona. En ciertas circunstancias, tras la fecundación pueden llegar a convertirse en un bebé. Sin embargo, la mayoría de óvulos fecundados aborta de modo espontáneo. La conclusión del desarrollo no está garantizada. Ni el espermatozoide ni el óvulo aislados, como así tampoco el óvulo fecundado, pasan de ser un bebé o un adulto potenciales. ¿Por qué, pues, no se considera asesinato destruir un espermatozoide o un óvulo si uno y otro son tan humanos como el óvulo fecundado producido por su unión, y en cambio sí se considera asesinato destruir un óvulo fecundado, aunque sólo sea un bebé en potencia?

De una eyaculación humana media surgen centenares de millones de espermatozoides (agitando la cola y a una velocidad de 12 cm por hora). Un hombre joven y sano puede producir en una o dos semanas espermatozoides suficientes para doblar la población humana de la tierra. ¿Significa esto que la masturbación es un asesinato en masa? ¿Qué decir, entonces, de las poluciones nocturnas o del simple acto sexual? ¿Muere alguien cuando cada mes se expulsa el óvulo no fecundado? ¿Deberíamos llorar todos esos abortos espontáneos? Muchos animales inferiores pueden desarrollarse en laboratorio a partir de una sola célula corporal. Las células humanas pueden ser objeto de clonación. (La cepa más famosa quizá sea la He La, bautizada así por Helen Lane, su donante.) a la luz de tal tecnología, ¿sería un crimen en masa la destrucción de células potencialmente clonables? ¿Y el derramamiento de una gota de sangre?

Todos los espermatozoides y óvulos son mitades genéticas de seres humanos potenciales.

¿Es preciso hacer esfuerzos heroicos por salvar y preservar a todos y cada uno, en razón de ese “potencial”? Existe desde luego, una diferencia entre suprimir una vida y no salvarla. También es muy distinta la probabilidad de supervivencia de un espermatozoide de la de un óvulo fecundado. Sin embargo, el absurdo de un cuerpo de ínclitos conservadores de semen nos lleva a preguntarnos si es el simple “potencial” que tiene un óvulo fecundado de convertirse en un bebé convierte realmente su destrucción en un asesinato.

A los enemigos del aborto les preocupa que, una vez autorizado el inmediato a la concepción, ninguna argumentación lo impida en cualquier momento subsiguiente del embarazo. Temen que un día resulte admisible matar a un feto que sea, inequívocamente, un ser humano. Tanto los partidarios de la elección como los de la vida (al menos algunos) se ven empujados a posiciones tajantes por su temor compartido a esa pendiente resbaladiza. Otra pendiente resbaladiza es aquella a la que llegan los antiabortistas dispuestos a hacer una excepción en el caso angustioso de un embarazo fruto de la violación del incesto.

Ahora bien, ¿por qué debería depender el derecho a la vida de circunstancias de la concepción? ¿Puede el Estado decidir la vida para la prole de una unión legítima y la muerte para la concebida por la fuerza o la coerción, cuando en ambos casos se trata de la vida de un niño? ¿Cómo puede ser esto justo? Por otra parte, ¿por qué no hacer extensiva a cualquier otro feto la excepción que se aplica a éstos? A tal motivo se debe en parte el que algunos antiabortistas adopten la postura, considerada indignante por muchas otras personas, de oponerse al aborto en cualquier circunstancia (excepto, quizá, cuando corre peligro la vida de la madre).

En todo el mundo, la causa más frecuente de aborto es, con mucho, el control de la natalidad. ¿No deberían, entonces, los adversarios del aborto distribuir anticonceptivos y enseñar su uso a los escolares? Ése sería un medio eficaz de reducir los abortos. Por el contrario, Estados Unidos se halla muy por detrás de otras naciones en el desarrollo de métodos seguros y eficaces de control de la natalidad y, en muchos casos, la oposición a tales investigaciones (y a la educación sexual) ha procedido de las mismas personas que se oponen al aborto.

La búsqueda de un criterio éticamente sólido y no ambiguo acerca de si el aborto es admisible en algún momento tienen profundas raíces históricas. Con frecuencia, y sobre todo en la tradición cristiana, esta búsqueda estuvo ligada a la cuestión del instante en que el alma penetra en el cuerpo, materia no demasiado susceptible de investigación científica y tema polémico incluso entre teólogos eruditos. Se ha afirmado que la infusión del alma tenía lugar en el semen antes de la concepción, durante ésta, en el momento en que la madre percibe por vez primera los movimientos del feto en su seno y el nacimiento mismo o incluso más tarde.

Cada religión tiene su doctrina. Entre los cazadores-recolectores no suele haber prohibiciones contra el aborto, y también era corriente en la Grecia y la Roma antiguas. Por el contrario, los asirios, más severos, empalaban en estacas a las mujeres que trataban de abortar. El Talmud judío enseña que el feto no es una persona y, en consecuencia, carece de derechos. Tanto en el antiguo Testamento como en el Nuevo, (que abundan en prohibiciones en extremo minuciosas, con respecto a la indumentaria, dieta y palabras) no aparece una sola mención que prohíba de modo específico el aborto. El único pasaje que menciona algo relevante en ese sentido (Éxodo 21:22) declara que si surge una pelea y una mujer resulta accidentalmente lesionada y aborta, el responsable debe pagar una multa.

Ni San Agustín ni Santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no “parece” humano). Esta idea fue adoptada por la iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia Católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S.J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya “formado”, aproximadamente hacia el final del primer trimestre.

Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado. Se resucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada espermatozoide era un minúsculo ser humano plenamente formado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum. En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de los católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota.

Desde la época colonial hasta el siglo XIX, en Estados Unidos la mujer era libre de decidir hasta que “el feto se movía”. Un aborto en el primer trimestre de embarazo, e incluso en el segundo, constituía, en el peor de los casos, una infracción. Rara vez se solicitaba una condena al respecto, y resultaba casi imposible de obtener, en parte porque dependía por entero del propio testimonio de la mujer acerca de si había sentido los movimientos del feto, y en parte por la repugnancia del jurado a declararla culpable por haber ejercido su derecho a elegir. Se sabe que en 1800 no existía en Estados Unidos una sola disposición concerniente al aborto. En la práctica totalidad de los periódicos (ya hasta en muchas publicaciones eclesiásticas) aparecían anuncios de productos abortivos, aunque el lenguaje empleado fuese convenientemente eufemístico.

Hacia 1900, en cambio, en todos los estados de la Unión, el aborto estaba vedado en cualquier momento del embarazo, excepto cuando fuese necesario para salvar la vida de la mujer. ¿Qué sucedió para que se produjera un cambio tan extraordinario? La religión tuvo poco que ver. Las drásticas transformaciones económicas y sociales que se producían en Estados Unidos estaban transformando la sociedad agraria en otra urbana e industrializada. Norteamérica estaba pasando de una de las tasas más altas de natalidad del mundo a una de las más bajas. Es innegable que el aborto desempeñó un papel en ello y estimuló fuerzas para su supresión.

Una de las más significativas fue la profesión médica. Hasta mediados del siglo XIX la medicina constituía una actividad sin reconocimiento oficial y sin supervisión. Cualquiera podía colocar un cartel a la puerta de su casa y autotitularse médico. Con el auge de una nueva elite médica de formación universitaria, ansiosa de incrementar el rango y la influencia de los facultativos, se constituyó la asociación Médica Americana. Durante su primera década la AMA empezó a presionar para que el aborto sólo pudiera ser efectuado por quienes poseyesen título facultativo. Los nuevos conocimientos en embriología, afirmaban los médicos, habían revelado que el feto era humano incluso antes de que la madre sintiese su presencia.

El asalto de la profesión médica contra el aborto no se debió a una inquietud por la salud de la mujer, sino, según se decía, por el bienestar del feto. Había que ser médico para saber cuándo resultaba moralmente justificable un aborto, porque la cuestión dependía de hechos científicos y médicos que sólo los facultativos comprendían. Al mismo tiempo, las mujeres quedaban excluidas de las facultades de medicina, donde habrían podido adquirir conocimientos tan arcanos. Tal como se desarrollaban las cosas, las mujeres nada tenían que decir acerca de la interrupción de sus propios embarazos. También correspondía a los médicos determinar si la gestación planteaba un riesgo para la mujer y quedaba enteramente a su discreción decidir qué era arriesgado y qué no lo era. Para la mujer rica, podía tratarse de un peligro para su tranquilidad emocional o incluso para su estilo de vida. La mujer pobre se veía a menudo obligada a recurrir al aborto clandestino. Así fue la ley hasta la década de los sesenta de este siglo, cuando una coalición de individuos y organizaciones, entre las que figuraba la AMA, trató de abolirla y restablecer los valores más tradicionales que se encarnarían en el caso Roe contra Wade.

Si uno mata deliberadamente a un ser humano, se dice que ha cometido un asesinato. Si el muerto es un chimpancé (nuestro más próximo pariente biológico, con el que compartimos el 99,6% de genes activos) cualquiera, entonces no es asesinato. Hasta la fecha, el asesinato se aplica sólo al hecho de matar seres humanos. Por eso resulta clave en el debate sobre el aborto la cuestión del momento en que surge la personalidad (o, si se prefiere, el alma). ¿Cuándo se hace humano el feto? ¿Cuándo emergen las cualidades distintivamente humanas?

Reconocemos que la fijación de un momento exacto tiene que pasar por alto las diferencias individuales. Por este motivo, si hay que trazar una línea, se debe proceder con cautela, es decir, pecar más por exceso que por defecto. Hay personas que se oponen al establecimiento de un límite numérico, y compartimos su inquietud, pero si tiene que existir una ley sobre esta materia, que represente un compromiso útil entre las dos posiciones extremas, hay que determinar, al menos aproximadamente, un período de transición hacia la personalidad.

Cada uno de nosotros partió de un punto. Un óvulo fecundado tiene aproximadamente el tamaño del punto que hay al final de esta frase. La unión trascendental de espermatozoide y óvulo suele tener lugar en una de las dos trompas de Falopio. Una célula se convierte en dos, dos se convierten en cuatro, etcétera (una aritmética exponencial de base 2). Hacia el décimo día el óvulo fecundado se ha trocado en una especie de esfera hueca que se encamina hacia otro reino, el útero. A su paso destruye tejidos, absorbe sangre de los vasos capilares, se baña en la sangre materna, de la que extrae oxígeno y nutrientes, y se fija como una especie de parásito a la pared del útero. Hacia la tercera semana, para cuando se produce la primera falta, el embrión en formación tiene dos milímetros de longitud y desarrolla varias partes del cuerpo. Sólo en esta etapa comienza a depender de una placenta rudimentaria. Recuerda algo a un gusano segmentado. Hacia el final de la cuarta semana ya mide unos cinco milímetros.

Es reconocible ahora como vertebrado, su corazón en forma de tubo comienza a latir, se advierte algo parecido a los arcos branquiales de un pez o un anfibio, y una cola pronunciada. Parece más bien una lagartija acuática o un renacuajo. Este es el final del primer mes de gestación. Hacia la quinta semana, cabe distinguir las grandes divisiones del cerebro. Se evidencia lo que más tarde serán los ojos y aparecen unos pequeños brotes que luego se transformarán en brazos y piernas. Hacia la sexta semana el embrión mide 13 milímetros. Los ojos permanecen todavía a los lados de la cabeza, como en la mayor parte de los animales, y la cara reptiliana posee unas hendiduras unidas que más tarde darán lugar a la boca y la nariz. Hacia el final de la séptima semana la cola casi ha desaparecido y se advierten ya caracteres sexuales (aunque ambos sexos parecen femeninos). La cara es de mamífero, pero un tanto porcina.


Hacia el final de la octava semana la cara semeja la de un primate, si bien aún no es del todo humana. En sus elementos esenciales ya están presentes la mayoría de las partes del cuerpo. La anatomía del cerebro inferior está bien desarrollada. El feto revela respuestas reflejas a estímulos sutiles. Hacia la décima semana la cara tiene ya un aspecto inconfundiblemente humano. Comienza a ser posible distinguir niños de niñas. Las uñas y las grandes estructuras óseas no resultan evidentes hasta el tercer mes. Hacia el cuarto mes se puede diferenciar la cara de un feto de la de otro. En el quinto mes la madre suele sentir sus movimientos. Los bronquiolos pulmonares no empiezan a desarrollarse hasta aproximadamente el sexto mes y los alvéolos aún más tarde.

¿Cuándo accede, pues, un feto a la personalidad, habida cuenta de que sólo una persona puede ser asesinada? ¿Cuándo la cara se torna claramente humana, cerca del final del primer trimestre? ¿Cuándo reacciona ante estímulos, también al final del primer trimestre? ¿Cuándo se torna lo bastante activo para que la madre lo sienta, hacia la mitad del segundo trimestre? ¿Cuándo los pulmones alcanzan un grado de desarrollo suficiente para que el feto pueda respirar por sí mismo, llegado el caso, el aire exterior?

Lo malo de estos hitos del desarrollo no es sólo que sean arbitrarios: más inquietante resulta el hecho de que ninguno implica características exclusivamente humanas, al margen de la cuestión superficial de la apariencia facial. Todos los animales reaccionan ante los estímulos y se mueven a su antojo. Muchos son capaces de respirar. Sin embargo, eso no impide que los matemos por miles de millones. Los reflejos, el movimiento y la respiración no son lo que nos hace humanos.

Otros animales nos superan en velocidad, fuerza, resistencia, a la hora de trepar, excavar o camuflarse, en vista, olfato, oído, o en el dominio del aire o del agua. Nuestra única gran ventaja es el pensamiento. Somos capaces de reflexionar, de imaginar acontecimientos que todavía no han sucedido, de concebir cosas. Así fue como inventamos la agricultura y la civilización. El pensamiento es nuestra bendición y nuestra maldición, y nos hace ser lo que somos. El pensamiento tiene lugar, desde luego, en el cerebro, sobre todo en las capas superiores de la “materia gris” replegada que llamamos corteza cerebral. Cerca de 100.000 millones de neuronas cerebrales constituyen la base material del pensamiento. Las neuronas están unidas entre sí y sus conexiones desempeñan un papel crucial en lo que llamamos pensamiento, pero la conexión a gran escala de las neuronas no empieza hasta el sexto mes de embarazo.

Mediante la colocación de electrodos inofensivos en la cabeza de un individuo, los científicos pueden medir la actividad eléctrica emanada de la red de neuronas cerebrales. Diferentes tipos de acción mental revelan distintas clases de ondas cerebrales, pero las pautas regulares típicas del cerebro humano de un adulto no aparecen en el feto hasta cerca de la trigésima semana del embarazo, hacia el comienzo del tercer trimestre. Hasta entonces, los fetos, por vivos y activos que parezcan, carecen de la necesaria arquitectura cerebral. Todavía no pueden pensar.

Aceptar que se puede matar cualquier criatura viva, en especial una que más tarde tal vez se convierta en un bebé, es problemático y doloroso, pero hemos rechazado los extremos “siempre” y “nunca”, y eso nos coloca, querámoslo o no, en la pendiente resbaladiza. Si tenemos que optar por un criterio de desarrollo, aquí es donde hay que trazar la raya: cuando se hace posible un mínimo asomo de pensamiento característicamente humano.

Se trata, en realidad, de una definición muy conservadora, rara vez se encuentran en un feto ondas cerebrales regulares. Serían útiles nuevas investigaciones (también comienzan tardíamente las ondas cerebrales bien definidas durante la gestación de fetos babuinos y ovejas). Si pretendemos que el criterio sea todavía más estricto para tomar en consideración el desarrollo cerebral precoz de algún feto, podemos trazar la raya a los seis meses. Ahí es en donde la trazó el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1973, aunque por razones completamente diferentes. Su decisión en el caso Roe contra Wade modificó la legislación estadounidense sobre el aborto, que lo permite a petición de la mujer sin limitaciones durante el primer trimestre y, con ciertas restricciones encaminadas a proteger su salud, en el segundo trimestre y autoriza a los estados a prohibir el aborto en el tercer trimestre, excepto cuando exista una seria amenaza para la vida o la salud de la mujer. En la decisión de Webster de 1989, el Tribunal Supremo se negó explícitamente a revocar la sentencia del caso Roe contra Wade, pero de hecho invitó a las 50 legislaturas estatales a que decidiesen por su cuenta.

¿Cuál fue el razonamiento en el caso Roe contra Wade? No reconocía peso legal a lo que suceda con los niños una vez nacidos o con la familia. El tribunal determinó, en cambio, que el derecho de una mujer a la libertad de reproducción se halla protegido por la garantía constitucional de su intimidad. Ahora bien, ese derecho no es omnímodo. Hay que sopesar la garantía de intimidad de la mujer y el derecho a la vida del feto, y cuando el tribunal consideró la cuestión otorgó prioridad a la intimidad en el primer trimestre y a la vida en el tercero. La transición no se estableció según las consideraciones tratadas hasta ahora en este capítulo: cuándo sucede la “infusión del alma” o en qué momento reviste el feto suficientes rasgos humanos para ser protegido por la legislación contra el asesinato. El criterio adoptado fue, por el contrario, si el feto podía vivir fuera de la madre. Esto es lo que se denomina “viabilidad “, y depende en parte de la capacidad de respirar. Sencillamente, los pulmones no están desarrollados y el feto no puede respirar (por muy perfeccionado que fuese el pulmón artificial de que se le dotase) hasta cerca de la vigésimo cuarta semana, hacia el comienzo del sexto mes. Es por esto por lo que la legislación estadounidense permite a los estados prohibir los abortos en el tercer trimestre. Se trata de un criterio muy pragmático.

Según la argumentación, si en una cierta etapa de la gestación pudiese ser viable el feto fuera del útero, entonces su derecho a la vida se impondría al derecho de la mujer a la intimidad. Ahora bien, ¿qué significa “viable”? Incluso un recién nacido a término no es viable sin cuidado y cariño considerables. Hace tan solo unas décadas, antes de las incubadoras, la viabilidad de los bebés nacidos en el séptimo mes era improbable. ¿Hubiera sido admisible entonces abortar en el séptimo mes?

¿Se tornaron de repente inmorales los abortos en el séptimo mes tras la invención de las incubadoras? ¿Qué sucederá si en el futuro se desarrolla una nueva tecnología que permita a un útero artificial mantener un feto vivo incluso antes del sexto mes, proporcionándole oxígeno y nutrientes a través de la sangre (como hace la madre a través de la placenta)? Reconocemos que es improbable que vaya a existir esa tecnología a corto plazo o que llegue a estar al alcance de gran número de personas, pero ¿sería entonces inmoral abortar antes del sexto mes cuando antes no lo era? Una moralidad que depende de la tecnología y cambia con ésta es una moralidad frágil y, para algunos, inaceptable.

Es más, ¿por qué han de ser la respiración, el funcionamiento de los riñones o la capacidad de resistir las enfermedades, por ejemplo, justificativos de la protección legal? ¿Sería admisible matar un feto que revelase pensamientos y sentimientos pero que no fuera capaz de respirar? A nuestro juicio, el argumento de la viabilidad no puede determinar de manera coherente cuándo son admisibles los abortos. Se requiere otro criterio. Una vez más, ofrecemos la consideración del primer atisbo de pensamiento humano.

Puesto que, por término medio, el pensamiento fetal comienza a manifestarse incluso después del desarrollo fetal de los pulmones, creemos que la sentencia del caso Roe contra Wade fue una decisión buena y prudente respecto de una cuestión compleja y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre (excepto en los casos de grave necesidad médica ) se alcanza un equilibrio justo entre las reivindicaciones enfrentadas de la libertad y de la vida.