sábado, 15 de marzo de 2008

Creatas Tour 2008, crónica de un fracaso

Enero 2008. Una caravana de creacionistas viene de gira por España. Con el título “Lo que Darwin no sabía”, realizan una serie de conferencias en Barcelona, Málaga, Madrid, León y Vigo. Y las reacciones no tardan en producirse. Las Universidades de León y Vigo anulan las charlas tras recibir un aluvión de quejas por parte de aquellos que no aceptan que las instituciones públicas acojan este tipo de discursos.


En la página web creada especialmente para el evento los creatas publican la siguiente nota informativa:


“Es de lamentar que actos previstos en León y Vigo se hayan tenido que cancelar debido a las presiones sobre estas sedes por aquellos en España que tienen miedo de permitir la discusión de puntos de vista contrarios acerca de la macroevolución darwinista. Se debe plantear la pregunta de por qué es solo en esta área que no se pueden tratar los problemas con la teoría dominante. ¿Se tratará quizá de que hay más cuestiones involucradas que estrictamente la evidencia científica?”


Las crónicas del acto de Barcelona no son nada esplendorosas: “El inicio de la gira española del movimiento contra las teorías evolucionistas de Darwin nacido en Estados Unidos atrajo a más periodistas que a público. Poco más de 25 personas entregadas a la causa, pastores evangelistas, profesores y algún curioso, como se autodefinió”. Sin pena ni gloria.


Nuestro representante del PSSI (médicos y cirujanos por la integridad científica) en España, Antonio Martínez, oftalmólogo, declara: “Nosotros no somos creacionistas, simplemente consideramos que, a la luz de los avances científicos actuales, resulta una tomadura de pelo que se siga sustentado que la teoría de la evolución es la que da respuesta al origen y desarrollo de la vida en nuestro planeta”


Manuel Soler, Catedrático de Biología Animal de la Universidad de Granada y presidente de la Asociación Española de Biología Evolutiva, declara: “Las conferencias no son tales, y mucho menos científicas; son actos propagandísticos perfectamente diseñados para persuadir a un público desprevenido y de profundas convicciones religiosas que suele ser el perfil de la mayor parte de los asistentes.
Una de las estrategias seguidas habitualmente por los fundamentalistas bíblicos en la organización de estos actos propagandísticos es intentar que sean impartidos en universidades u otras instituciones de carácter científico para, de esta forma, poder reivindicar el carácter de “científico”.


La justificación del fracaso la podéis leer en Evolution News&Views:

“Los motivos indicados son variados, pero entre ellos son una naturaleza rebelde desde el derrumbamiento de la conexión Franco-Iglesia y una aceptación general del ateísmo creciente a través de Europa. Esto era fácilmente evidente en Barcelona cuando un periódico local imprimió un imagen de una persona sola que se sienta en un auditorio vacío. Aquella foto fue tomada cuarenta y cinco minutos antes de la conversación, que en realidad tenía 200 asistentes al comienzo”.


Y eso que el optimismo era patente en su página web (Lo que Darwin no sabía):
"La entrada es libre y gratuita hasta llenar el aforo. Se recomienda el registro previo en internet para asegurar la plaza".

Como bien dicen en el ‘Periódico de Catalunya’, quizá el problema no estaba en el lugar o en la publicidad, sino en que los barceloneses no creen extraterrestres ni en "superintelectos", término que fue columna vertebral del folleto repartido a la salida del auditorio:
"La evidencia indica que un superintelecto diseñó el universo y una gran variedad de formas de vida sobre la tierra, incluyendo a la humanidad. Este diseñador quiere que lo conozcamos".


Y ahora os toca a vosotros, amigos americanos. La gira, como si de estrellas del rock se tratase, continúa por América Central y América del Sur. Ánimo.

Nota: La evolución es un hecho...


Fuentes:

'Lo que Darwin no sabía' - página con información sobre la gira


What Darwin Didn´t Know, PandasThumb – inglés/castellano

Los creacionistas pasan por Barcelona sin pena ni gloria, el Periódico de Catalunya

Evolution News&Views


Más información sobre el 'creacionismo':


El escéptico digital


Páginas relacionadas en 'antrópicos':

Evolución Vs. Creacionismo

Religiones Paródicas

¡Qué dios nos coja confesados!


jueves, 13 de marzo de 2008

Ciencia y belleza

Benjamin Disraeli escribió: "La ciencia es para el mundo moderno lo que el arte fue para el antiguo". Y la Fundación Médica Británica Wellcome se ha propuesto demostrárnoslo, por lo menos estéticamente hablando, concediendo los premios a las mejores imágenes científicas del año, los Wellcome Image Awards 2008. En su mayoría están relacionadas con el campo de la biomedicina, siendo escogidas entre otras muchas por un jurado formado por neurocientíficos y expertos en percepción visual.


Células tumorales, cristales de vitamina C, una alfombra de glóbulos rojos, una mosca doméstica sobre cristales de azúcar, la imagen de un embrión de ratón visto con la nueva Tomografía de Proyección Óptica (OPT), la traquea de un gusano de seda, son algunos de los motivos más sorprendentes que encontramos en estas imágenes. Aquí os dejo algunas de las que más me han gustado. Os recomiendo que visitéis la Galería de Premiados de Wellcome





Células cancerígenas de mama



Alfombra de glóbulos rojos



Gestación de un embrión de ratón



Modelo molecular de un ribosoma


viernes, 29 de febrero de 2008

El día intercalar

Volvemos a estar de celebración. Supongo que uno siempre está dispuesto a buscar cualquier excusa para celebrar algo. En este caso se trata del aniversario de este blog. Y aprovecharé que hoy nos encontramos en el ‘día intercalar’ (29 de febrero) para traer aquí algunas curiosidades sobre el calendario.


Nuestro calendario fue heredado de los egipcios. Para ellos todo dependía de la crecida del Nilo, que tenía lugar cada 365 días. Este calendario solar también se regía por la tradición de los 12 meses, que desde tiempos prehistóricos había sido tenido en cuenta por los hombres al ver que durante este periodo de tiempo se recorría un ciclo completo de las estaciones, siendo esto fundamental para aquellas sociedades agrícolas. Por tanto este calendario egipcio tenía una duración constante, al igual que los meses, que tenían una duración de 30 días, añadiéndose al final de cada ciclo de 12 meses 5 días adicionales de carácter festivo.



Pero el año solar no tiene exactamente 365 días. Los egipcios sabían de la existencia del “año trópico”, que tiene una duración de cerca de 365 ¼ días. De todas formas decidieron no tenerlo en cuenta, soportando que las estaciones fueran corriéndose, y así cada 1460 años, el denominado "periodo de Sothis", el calendario volvía a armonizarse con la naturaleza.


Los romanos se guiaban por un calendario lunisolar de doce meses lunares (Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quintilis, Sextilis, September, October, November, December, Ianuarius y Februarius) al que cada cierto tiempo agregaban un mes intercalar cuando el calendario lo exigía por haberse retrasado, haciéndose las correcciones sin ningún cuidado ya que no seguían ningún sistema. Julio César decidió acabar con las inconveniencias de este calendario, que llegó a estar atrasado 80 días con respecto el sol allá por el 46.a.C., y adoptó el calendario egipcio con sus 5 días añadidos, pero decidió distribuirlos por todo el año. Como los romanos consideraban Febrero con un mes de mal agüero, decidieron acortarlo, teniendo así siete meses de 31 días, cuatro de 30 días y uno de 28. Julio César junto al astrónomo de Alejandría Sosígenes, que lo había traído expresamente para ayudarle a realizar los cálculos, decidieron tener en cuenta el cuarto de día adicional, cosa que no habían hecho los egipcios, y establecieron que un año de cada cuatro tendría un día más (aquí está el origen de los años bisiestos). Éste es el denominado “calendario juliano”.


El problema sigue estando en que el “año trópico” dura exactamente 365 días 5 horas 48 minutos y 46 segundos, o sea, 365, 24220 y no 365,25 días. Por tanto el “año juliano” se adelanta en un día al “año tropical” cada 128 años. El Papa Gregorio XIII, preocupado porque las fiestas religiosas se fueran desplazando a lo largo del año debido a estas diferencias acumuladas, impuso el 24 de Febrero 1582 el “calendario gregoriano” por medio de la bula “Inter Gravíssimas”. Del jueves 4 de Octubre de 1582 se pasó al Viernes 15 de Octubre, desapareciendo 10 días . Con esta reforma el equinoccio vernal quedó en el 21 de Marzo, y la Pascua Cristiana recuperó su posición primitiva. Y para prevenir un nuevo retraso en el futuro a partir de entonces se decidió actuar de la siguiente manera:



Como el año juliano se adelanta un día entero cada 128 años, en 384 años se debe adelantar 3 días, por lo que podemos decir que se adelanta 3 días enteros cada 4 siglos. La solución a la que se llegó fue que cada 400 años se omitieran 3 años bisiestos, por tanto, de cada 400 años se toman 3 años bisiestos, y se hacen comunes,
y sólo se permite que uno, el que es divisible por 400, sea bisiesto. Así, los años 1700, 1800 y 1900 no fueron bisiestos, como sí lo eran con el sistema juliano. A esto llamamos “calendario gregoriano”. Las iglesias protestantes y ortodoxas no aceptaron este cambio y siguieron con el juliano, creándose numerosos equívocos y desórdenes. Fue necesario más de un siglo para que las naciones protestantes y ortodoxas reconocieran las ventajas del sistema gregoriano. En 1700 lo adoptó Prusia y los demás estados alemanes. En 1751, Inglaterra y sus colonias americanas. Rusia y los países balcánicos lo hicieron en 1923.


Pero este sistema tampoco es perfecto. Necesita una corrección de 1 día cada 3300 años, ya que atrasa aproximadamente 26 segundos por año. Un margen de error inaceptable...


Fuentes:
400 años del Calendario Gregoriano -
Asociación Chilena de Astronomía y Aeronáutica
De los Números y su Historia - Los días de nuestros años - Isaac Asimov
Calendario Gregoriano - Wikipedia
Calendario Gregoriano - Saber Curioso
Doce meses y primero de Enero - Conoze




domingo, 24 de febrero de 2008

A la vejez, viruelas

Vivir más allá de los 90 años gozando de buena salud es mucho más que una cuestión de genes y suerte. Un reciente estudio ha determinado 5 factores correlacionados fundamentales para mantener una buena salud de por vida. Estos son:


- Abstenerse de fumar
- Controlar el peso
- Controlar la presión arterial
- Realizar ejercicio regularmente
- Prevenir la diabetes

Según el autor del estudio, el doctor especialista en medicina geriátrica Laurel B. Yeats, el mensaje a considerar es que un individuo tiene realmente alguna posibilidad de control sobre su destino con respecto a lo que puede hacer para mejorar las probabilidades de que no sólo llegará a viejo, sino que por entonces dispondrá de una buena salud y funcionalidad.

En el estudio de control de las variables se demostró:


- Los fumadores tienen el doble de riesgo de muerte antes de los 90 años que los no fumadores.

- El riesgo de muerte antes de los 90 aumenta en un 86% en los enfermos de diabetes.

- En un 44% en los sujetos obesos.

- En un 28% los sujetos con hipertensión.

- Comparados con los hombres que nunca habían hecho ejercicio regularmente, los que lo hicieron disminuyeron su riesgo entre un 20 y un 30 %


Podemos añadir las conclusiones de otro estudio que determina que muchas personas mayores tienen una mayor longevidad no porque eviten estas enfermedades, sino por viven bien a pesar de ellas. Se puede afirmar que estos pacientes en vez de retrasar la enfermedad, retrasan la inhabilidad que conlleva. Como afirman estos investigadores: “deberíamos tener en cuenta al individuo en la toma de decisiones del tratamiento, y no tomar medidas únicamente en base a su edad cronológica”.

Fuente: New York Times


domingo, 3 de febrero de 2008

Las relucientes fábricas celestes, por Isaac Asimov


En 1804, cuando la Revolución Industrial, allá por sus comienzos, se abría paso en la estructura económica inglesa, el poeta William Blake previó ya sus consecuencias con odio y malos presentimientos. En un prefacio al poema titulado “Milton” contrastaba las obras de Dios y del Demonio:

And was Jerusalem builded here
Among those dark Satanic mills?

(Y Jerusalem ¿fue construida aquí
entre esas lóbregas fábricas satánicas?)


Desde entonces no han faltado nunca voces que han lamentado la industrialización y todas sus secuelas, que se han quejado de la producción en serie de artefactos indistinguibles, del ajetreo de ruidos y basura sin sentido, de la masa informe de hormigón y asfalto que engulle interminablemente los verdes campos y de la incesante producción de efluvios (gaseosos, líquidos y sólidos), que progresivamente envenenan el aire, el agua y el suelo que nos da la vida. ¿Por qué no acabamos con la industrialización? Porque no podemos, porque dependemos demasiado de ella.


La producción en serie de artefactos iguales permite que un gran número de gente tenga algo. No son precisamente obras de arte, pero la alternativa es no tener nada. El resto del tinglado industrial proporciona empleo, un nivel de vida más alto, más esperanza de vida y una comodidad creciente.


Es un hecho que la mayoría de aquellos que denuncian la industrialización velan muy bien por sus beneficios. Normalmente figuran entre ellos los más afortunados, cuyo modo de vida depende por entero de las lóbregas fábricas satánicas. También es un hecho que el mundo siempre ha estado dispuesto a correr los peligros de la industrialización a cambio de sus beneficios. Ninguna sociedad de cierta enjundia ha abandonado nunca voluntariamente su industria, y las sociedades no industriales aspiran continuamente a adquirirla.


¿Un dilema irresoluble? ¿Y el espacio? Entre los múltiples beneficios del espacio sugeridos por aquellos que, como yo, son entusiastas de la expansión de la humanidad más allá de la atmósfera, figuran sus posibilidades en conexión con la industria. El espacio podría ser el escenario de una nueva revolución industrial que incluyera grandes complejos industriales en la Luna o en órbita alrededor de la Tierra. Las ventajas son muchas (siempre que puedan vencerse los obstáculos políticos y económicos). Sería posible diseñar un medio ambiente totalmente artificial y acomodado a las necesidades del proceso industrial. Y cabría sacar provecho de ciertas propiedades del espacio que son imposibles o difíciles de reproducir en la Tierra: ausencia de atmósfera, gravedad pequeña o nula, temperatura y radiación altas o bajas, y ausencia de un sistema ecológico que se pueda deteriorar o destruir.


Veremos el siglo XXI como una época en la que el sistema industrial de la Tierra irá entrando gradualmente en órbita. Y cuantas más industrias traspasen la atmósfera, menos quedará en el planeta. Mucho más importante que lo que este proceso aportará a la Tierra es lo que quitará de en medio: el ruido, el caos urbanístico y la contaminación.


Los desechos que se derivan inevitablemente de los procesos industriales serían reciclados con más facilidad en plantas de base espacial diseñadas desde el principio para tal propósito. Y en aquellos casos en que no sea posible reciclarlos, los productos de desecho vertidos en el espacio tienen, literalmente, millones y millones de veces más espacio donde disiparse que en la superficie terrestre, y además sin seres vivos a los que molestar.


Las fábricas del espacio, automatizadas y mecanizadas en su mayor parte, requerirán contingentes humanos relativamente pequeños para supervisar y mantener la producción; estas personas podrían reclutarse en su mayoría entre las colonias espaciales que se hallarían también en órbita.


Las colonias espaciales, y la misma Tierra, retendrían todos los beneficios de la industrialización y se librarían de todas sus desventajas, porque industria existiría, pero existiría en otra parte.


Por muy agradables y parecidas a la Tierra que pudieran ser las colonias espaciales, jamás igualarían la majestuosa extensión y la grandeza natural del planeta, ni la complejidad y variedad de su ecología. Una Tierra no industrializada podría convertirse así en gran atracción turística y lugar de retiro.


La Tierra sería un enorme mundo residencial, rural y natural, cuyas ciudades serían las colonias espaciales, mientras que las industrias en órbita serían las relucientes fábricas celestiales (ya no satánicas) de donde saldría el confort y la seguridad de los humanos.


Isaac Asimov - Muy Interesante, nº 69 - febrero 1987

domingo, 20 de enero de 2008

Ramón Llull y la ingeniería informática

A momo77


¿Quién es Ramón Llull?


Siempre se le ha visto como una personalidad excéntrica, original y visionaria, que avanzó a su tiempo eligiendo los caminos de la indagación intelectual de los modelos culturales de su época.


El beato Ramon Llull, Raimundo Lulio, Raymundus Lullus, Raymond Lully,… ‘Doctor Illuminatus’, ‘Doctor Inspiratus’, ‘Arabicus Christianus’,... tiene tantos nombres y títulos como oficios y obras. Escritor, filósofo, teólogo, místico, científico, alquimista, misionero, etcétera, sabemos que nació en Mallorca sobre 1232, tres años después de la conquista de la isla por parte del ejército de Jaime I. Fue hijo único de una familia catalana asentada en la isla a raíz de la conquista. Formó parte de la élite dirigente, y como tal, desarrollaba vida cortesana: música, poesía trovadoresca, escándalos amorosos... Hasta que a los 30 años experimentó un cambio existencial a raíz de una serie de visiones del Cristo crucificado, visiones que se repitieron durante cuatro días. En ese momento Llull decide abandonar todos sus bienes y familia (estaba casado y tenía dos hijos), y emprendió una nueva vida guiada por tres objetivos: la conversión de los infieles, la creación de obras para difundir el ideal cristiano, y la creación de escuelas para formar misioneros en lenguas orientales. Después de una larga etapa dedicada a estos objetivos, durante nueve años (1265-1274) el beato se dedica al estudio y a la vida contemplativa, visitando la abadía cisterciense de La Real y retirándose a la cima del Monte Randa, en Mallorca, donde recibió lo que él llamó “ilustración divina”. A raíz de estas experiencias se reafirmó en su idea de conversión de infieles, comenzando una nueva etapa en su vida, que se caracterizó en la contínua aventura como misionero laico, hasta su muerte en 1316, a la edad de 83-84 años, cuando regresaba a Mallorca de un viaje a Túnez, o en la misma isla. Y toda esta intensa vida no impidió que dejara por escrito su pensamiento en unas 256 obras en catalán, latín y árabe. Obras en las que encontramos de todo: poesía, proverbios, sermones, narrativa, política, ciencia, medicina, retórica, lógica, filosofía, teología, derecho ... o informática.




¿Ramón Llull y la informática?


En abril de 2001 durante unas conferencias de decanos y directores de escuelas técnicas celebradas en la Universidad de Córdoba se tomó al beato Ramón Llull como patrón de los ingenieros en informática, cuya fiesta se celebra el 27 de noviembre. Llull en sus obras filosóficas anticipó la lógica como un cálculo mecánico a través de símbolos. De hecho existen numerosos aspectos del sistema luliano que pueden acogerse como computables. Con el objetivo de convertir infieles, Llull diseñó una serie de máquinas combinatorias a base de símbolos, círculos y tablas, que en opinión de algunos podríamos considerar como el primer ordenador de la historia.


En el diseño de estas máquinas, Llull utilizaba diagramas para representar conceptos, estableciendo distintas relaciones gráficas para representar sus relaciones conceptuales, concibiendo su Arte como una herramienta para forjar juicios y silogismos. Asignó letras a los distintos conceptos del Arte, a los distintos principios básicos que según él tenía cada rama del saber, y a través de la combinación de estos principios se podría explorar todo el conocimiento, que como fin último estaba la demostración de la existencia de Dios. Todo esto fue una anticipación a la lógica simbólica moderna.


Será Leibniz quien posteriormente recoja la perspectiva de Llull, haciendo suya la idea luliana de la automatización del pensamiento humano mediante la combinación de letras. Dice Leibniz: ‘Según esto, cuando surja una controversia, no habrá ya más necesidad de discusión entre dos filósofos de la que hay entre dos calculadores. Bastará con coger la pluma, sentarse y decirse el uno al otro: ¡calculemos!’


Además de Leibniz, Ramón Llull influyó en Montaigne, Pascal, Descartes, Newton, Pico della Mirándola, Nicolás de Cusa o Giordano Bruno.


Sin lugar a dudas el pensamiento luliano posee una serie de ingredientes especulativos de gran interés. La posibilidad de crear un paradigma general en todos los campos del conocimiento humano, una unidad del saber, o la oportunidad, a partir de un pequeño número de conceptos, de descubrir la verdad o falsedad de cualquier argumento, son elementos que los pensadores y científicos de cualquier época no pueden dejar de considerar.



Fuentes:

'Llibre de les Bèsties' (introducció), Edicions Bromera, versió de Francesc Machirant

¿Quién es Ramón Llull? - Centre de Documentació Ramon Llull

Ramón Llull, patrón de los ingenieros informáticos - Noticias barrapunto.com, mayo 2001


domingo, 6 de enero de 2008

Saber cuándo parar

Muchas veces nos encontramos con situaciones en las que se produce aquello del “efecto bola de nieve” [1]. Situaciones en las que parece que no hay un final, cada nuevo elemento que aparece, cada nuevo factor, modifica las variables nuevamente y su fin se presume cada vez más complicado. No sabemos cuándo y cómo finalizará el problema, y tenemos que tomar la decisión de pararlo. Pero la cuestión es: ¿cuándo intervenir? En Teoría de la Computación se estudia este problema desde los años 30, al que se denomina “el problema de la parada” o “el problema de la detención”, y es considerado como el problema irresoluble más conocido.


Alan Turing, (1912-1954) matemático, criptógrafo, filósofo, precursor y pionero
de la Inteligencia Artificial, concibió, con lápiz y papel, la máquina computadora moderna hacia 1935. Todos los ordenadores actuales son en el fondo “máquinas de Turing”. Resumidamente una "máquina de Turing" es una “máquina” idealizada matemáticamente. La importancia de este dispositivo imaginario es que es capaz de resolver cualquier problema matemático si éste ha sido especificado como algoritmo. Turing pretendía resolver el “Entscheidungsproblem” de David Hilbert, esto es, “encontrar un algoritmo que determine la verdad o falsedad de cualquier proposición en el sistema formal”, demostrar en definitiva que cualquier problema bien definido se puede resolver ejecutando un algoritmo determinado.


A través de su “máquina” Turing demostró que existen problemas que un ordenador no puede
resolver, existen funciones que no son posibles calcular mediante la “máquina de Turing”, ya que no admiten una solución algorítmica. El más conocido de ellos es el “problema de la parada”, que consiste en determinar si una “máquina de Turing” cualquiera se parará en un tiempo determinado sobre una entrada determinada. Podemos decir que no existe ningún método que permita predecir en todos los casos, una vez que un computador ha comenzado un cálculo, si dicho cálculo terminará alguna vez. En algunos casos, lo más que puede hacer es ejecutar el programa y esperar (¿eternamente?). Este problema y sus conclusiones son fundamentales en el tratamiento de los “bucles infinitos”.




Steam-powered Turing Machine Mural, group of CSE students, 1987

Para intentar resolver este problema Turing imaginó una máquina equipada con una “caja negra, un “oráculo”, que sería un mecanismo que llevaría a cabo las tareas “no computables”. El oráculo consistiría en un dispositivo medidor perfecto más una memoria que contiene un valor (llamémoslo T, en honor a Turing) de cierta magnitud física. T es un número irracional, y su propiedad sería que en sus dígitos representaría lo programas que terminan y los que no. Hoy día no existe ninguna forma practicable de materializar un oráculo. De ser encontrada, el impacto sobre las ciencias de cómputo sería enorme. Pero mientras tanto, sólo nosotros podemos ver si un bucle es infinito y saber cuándo parar el proceso. Al fin y al cabo, son este tipo de cosas las que siempre nos han diferenciado de las máquinas, pues nosotros, a diferencia de las máquinas, tomamos decisiones a partir de emociones [2].


Notas:

[1] Entiéndase también como "márketing viral"
[2] Antrópicos: 'emoción y razón'