Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.



Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
¿Imaginan encontrarse en pleno prime time televisivo a tres tertulianos que en vez de vociferar los motivos por los que la Campanario le ha devuelto a la Esteban su hija en pijama, sin peinar y con una bolsa de ropa sucia, estuviesen debatiendo sobre distintas teorías del Universo, Dios, la ciencia o la vida extraterrestre? ¿Y si además estos tres tertulianos resultan ser tres de los más grandes divulgadores científicos de la historia? Absurdo, ¿verdad?

El siguiente video es el primero de cinco de un coloquio televisivo que se produjo en 1988 entre Stephen Hawking, Carl Sagan y Arthur C. Clarke sobre la Gran Teoría Unificada del Todo, y que gracias a Docuciencia podemos disfrutar. Un ‘talk-show’ muy distinto a los de ahora..




Hoy se cumple 60 años de la publicación de '1984' de Orwell. En la hemeroteca de La Vanguardia se puede leer un artículo de Miguel Masriera publicado en 1950 sobre 'la última novela' del escritor inglés George Orwell. Decía entonces Masriera sobre la pesimista visión de Orwell:


"Creo que, no ya tan sólo por lo que al porvenir de la ciencia afecta, sino por el porvenir de todo lo digno de este mundo, hay que preocuparse de la tendencia actual de la mayor parte de intelectuales a propagar un pesimismo integral respecto al futuro, recreándose, al parecer con sádico placer, en pintarlo con tan negros matices.

¿Qué se proponen con ello? Tenemos que creer en sus buenos propósitos de llamar la atención sobre el peligro que nos amenaza y que, por lo demás, es evidente. Pero si quieren que nos aprestemos a luchar contra él, ¿por qué nos pintan la batalla como perdida de antemano? Como buenos luchadores que han sido, saben que sin esperanza se baten muy pocos.. ¿O es que cansados de una lucha en la que, según ellos mismos reconocen, partieron con mal pie, se refugian en una posición de espectadores y enamorados del dramatismo de una situación, la describen con objetividad de artista? En éste último caso creo que podemos exigirles que no carguen la mano del patetismo desmoralizante. Si lo que en realidad pasa es que han perdido la fe en los destinos humanos, no deben olvidar que hay una civilización viva aún, que es la verdaderamente cristiana, que no la ha perdido y que cumplirá su misión, aunque ellos no hagan más que contemplarlo desde su atalaya literaria".

El Gran Hermano te observa



Fuente:
Hemeroteca La Vanguardia, martes 9 de mayo de 1950


Estaba agotado. Llevaba tres años empleando todo su ingenio para derrotar al ejército más poderoso del mundo. Había defendido las murallas durante el primer ataque instalando catapultas de distinto alcance que él mismo había diseñado. Si las fuerzas de Marcelo lo intentaban por la noche, les estaba esperando con escorpiones instalados en las torretas de las murallas, que junto al apoyo de los arqueros, hacían una matanza entre las fuerzas romanas. También acabó con las torres de asalto y con las sambucas que se acercaban al muro destrozándolas con rocas y bolas de plomo. Hizo que los barcos romanos se batiesen en retirada al ser sorprendidos por una lluvia de inmensos pedruscos que, lanzados desde las murallas de la ciudad, alcanzaban distancias inimaginables. Incluso empleó un sistema de poleas que elevaba los barcos del agua, para dejarlos caer a continuación y llevarlos a pique. Había conseguido desquiciar a la mismísima Roma con sus inventos.


Visto el panorama, los romanos habían recurrido a cortar los suministros para rendir Siracusa por medio del hambre. También habían intentado en varias ocasiones crear una quinta columna dentro de la ciudad. Pero durante tres años Siracusa fue inexpugnable. No fue hasta que no se produjo un intercambio de prisioneros, cuando Marcelo supo que la altura de algunos tramos de la muralla no era tan grande como habían calculado. Después todo fue más fácil. Aprovechando que los siracusanos estaban celebrando las fiestas dedicadas a Diana, mil hombres en fila se acercaron a las murallas escogidas y subieron por ellas. Ese fue el principio del fin. Tras muchos intentos los romanos consiguieron conquistar la ciudad, arrasándola.


Arquímedes, que pasaba los 70 años, había estado tres años luchando contra la poderosa Roma. Había estado a punto de vencer a la fuerza más poderosa del mundo antiguo. Pero ya poco podía hacer. Quizá seguir con sus cálculos..


Cuando los soldados romanos lo encontraron, estaba absorto en la resolución de un problema ayudándose con unos diagramas que había dibujado en la tierra. Uno de los soldados le ordenó que se rindiera, pero Arquímedes estaba ya en el mundo de las ideas: su problema era más importante que todo lo que ocurría a su alrededor. Al pisar el soldado los diagramas, el venerable anciano levantó la mirada del suelo, y empujando la pierna del soldado, le gritó: ¡¡No molestes a mis círculos!! ... Sin pensarlo, el soldado lo atravesó con una espada.. Aquel ignorante legionario acababa de matar al científico más grande de la antigüedad. El hombre que con su ingenio, sus poleas y sus catapultas, se enfrentó a todo un ejército.


Ocurrió en el 211 a.C. en la ciudad griega de Siracusa, en Sicilia. Y qué queréis que os diga. Me encanta esta historia.


Alineación al centro

Fuentes:
El asedio de Siracusa

Lecturas recomendadas:
La otra muerte de Arquímedes, por Javier Caballero
La inteligencia de Arquímedes contra la estrategia naval romana
Esto fue escrito en 1992...

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En las primeras décadas del siglo XXI se producirá una mutación en el imaginario juvenil. Un gran número de jóvenes vivirán como si el mundo real no existiera. Son los cyberpunks, los piratas informáticos, los sampleadores neuromantes, los tecnolibertarios, los salvajes urbanos y los buscadores místicos. Todos ellos coincidirán al rechazar un mundo que poco a poco se ha ido convirtiendo en una desbordada simulación tecnológica.

Si el dinero no existe, si se imponen los bebés probeta, si los padres son cooconers.. entonces mejor vivir en el ciberespacio. En éste todo es posible, virtualmente, por supuesto. Los cyberpunks, hackers y demás vaqueros electrónicos, compartirán la ubicuidad virtual y los lenguajes informáticos.





La telepresencia será el estado natural cuando los Bulletin Board System o BBS se conviertan en las nuevas plazas virtuales o bares telemáticos, en los que se encontrarán los jóvenes. Un adolescente de Cáceres y otro joven de Pekín podrán reunirse todas las tardes en un BBS de San Francisco para traficar signos o nuevos trucos para sobrevivir en los territorios informáticos.


Estas tribus urbanas practicarán la protesta electrónica no violenta. Se infiltrarán en las redes financieras planetarias para ejercer de modernos Robin Hood’s. La protesta violenta quedará para los salvajes urbanos, que agruparán a jóvenes sin identidad y procedentes del éxodo rural. Estos vivirán en los suburbios de las grandes ciudades. Las megalópolis se convertirán en sucursales del infierno: el hambre, la marginalidad, la angustia y el anonimato empujarán a los salvajes humanos a agruparse como una sociedad autónoma, nómada y guerrera.

Será el agosto de las grandes mafias, ahora conectadas a redes internacionales, y de las sectas, que cimentarán las bases de una nueva contrasociedad..


A. Sacristán - suplemento de Muy Interesante, agosto 1992

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Dejando a un lado la influencia de autores como William Gibson, ¿no os suena todo esto? Emails, foros, webs, weblogs, messenger, facebook... Bienvenidos a la ubicuidad virtual..


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Mundo Futuro

"Aunque la teoría del caos hace dudar de la validez a largo plazo de muchas previsiones sociales, apunta también algunas ideas constructivas, aunque vagas, para tenerlas presentes al leer artículos sobre economía y otros sistemas sociales. Una dice que un cambio real en los sistemas suele exigir la reorganización de su estructura. Otra, que para producir cambios en un sistema concreto hay que buscar puntos de apoyo máximo, puntos que con frecuencia no son evidentes y que a veces están lejos de los efectos que se buscan. Otra, que hay pruebas de que hace falta un poco de caos para que los sistemas se estabilicen y recuperen".


John Allen Paulos, matemático, divulgador científico y escritor
Es posible dar la vuelta (evertir) a una esfera sin romperla. Es decir, partiendo de una esfera es posible transformarla en otra que cumple que la parte interior del borde de la primera es la exterior de la segunda, y viceversa, sin necesidad de efectuar ningún corte en la superficie de la misma.

Este vídeo me ha dejado sin palabras..



Cada vez que se me ocurre usar Google para buscar información sobre algún tema relacionado con el evolucionismo me entran ganas cerrar el buscador de pura indignación. Internet es creata, me digo. Y como no me gusta renunciar a estar informado tengo que perder mi tiempo en leer muchas de las gilipolleces que aparecen en los enlaces de Google hasta que encuentro lo que estoy buscando. En estos casos los filtros no suelen ser eficientes. Mi intención era, en el día de Darwin (12 febrero de 2009, bicentenario del nacimiento de Charles Robert Darwin), publicar una entrada muy simple recordando lo que me enseñaron en la escuela la primera vez que me hablaron de selección natural. Pensé que era una buena idea recordar a la famosa polilla moteada. Así que, una vez decidido el tema, me pongo a buscar información adicional en Google.. y el resto os lo podéis imaginar: que si Darwin no tuvo en cuenta a Dios, que si el mito falso de la polilla moteada, que si Darwin es el enemigo.. blablabla.. Mejor cerrar el buscador..


Hable
mos de polillas moteadas. La historia comienza en la tierra natal de Darwin. Al parecer, en Inglaterra la polilla moteada (bismon betulia) existe en dos variedades, una clara y otra oscura. En tiempos de Darwin la clara era predominante a causa de que era menos visible en la corteza clara de los árboles cubiertos de liquen que frecuentaba. La corteza la salvaba de los animales que se alimentan de ella, a diferencia de la más oscura que destacaba más. Pero a medida que Inglaterra se fue industrializando el hollín mató el liquen que cubría la corteza y ésta oscureció.. Así que la variedad oscura acabó resultando menos visible contra la corteza y quedó protegida, convirtiéndose con el tiempo en predominante a través de la selección natural.



Imagen: Hypermarkup

En 1952, el Parlamento británico aprobó unas leyes para limpiar el aire. La cantidad de hollín disminuyó, los árboles recuperaron el liquen que cubría sus cortezas y la variedad de polilla blanca comenzó a aumentar. Una prueba más de que la teoría de la evolución es una teoría con éxito..



Pues bien, si nos entretenemos en leer los argumentos creacionistas, antievolucionistas, o lo que sean, nos encontraremos con comentarios tales como: No es un ejemplo de evolución... Las polillas no han cambiado excepto el ratio entre claras y oscuras... Esto es un ejemplo de selección natural, pero en ningún caso de mutación y de evolución... Es un ejemplo de variación dentro de una especie cuando se le aplica una presión a través del ambiente..



Para el que no lo vea, el caso de las polillas moteadas es un ejemplo microevolución por selección natural. Sería macroevolución si dieran lugar a una especie nueva. Como leí una vez en Paleofreak, si las polillas empezaran a producir escarabajos, eso no sería evolución, sería un milagro.


Todo esto me hace pensar que se está produciendo algo parecido en internet, algo así como una selección (no sé hasta qué punto natural) de argumentos en un sentido u otro, selección que se manifiesta en herramientas como el PageRank de Google. Una ‘lucha por la existencia’ en la red.
Y por ahora en el algoritmo de Google ganan los creatas por goleada, por lo menos en páginas en lengua castellana.. Será cosa de la contaminación.



Fuentes:

Introducción a la ciencia - Isaac Asimov



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¡Qué Dios nos coja confesados!
Evolución vs. Creacionismo
Regreso a los orígenes

El criptoanálisis es una de las ramas de la ciencia donde se conjugan el pensamiento lógico y la pura intuición. Un ejemplo de ello lo tenemos en Edgar Allan Poe. Aunque todos le recordamos como escritor, muy pocos conocen su vertiente de criptoanalista. Y era muy bueno. Como sabréis, en su relato El escarabajo de oro, Poe presenta un mensaje cifrado y cómo el protagonista logra resolverlo. El relato es una clase magistral de técnicas criptográficas.


Podemos considerar a Edgar Allan Poe como un maestro del criptoanálisis, aunque no era infalible. En cierta ocasión sus habilidades no fueron suficientes para resolver un criptograma. En 1839, en el semanario Alexander´s Messenger, el escritor desafió a los lectores a que le enviasen criptogramas afirmando que los resolvería en el acto. Un lector llamado G.W. Kulp le envió un texto cifrado escrito a mano que apareció en la revista en febrero de 1840. El texto cifrado comenzaba de la siguiente manera:


"Ge Jeasgdxv: Zij gl mw, laam, xzy zmlwhfzek ejlvdxw kwke tx ...".


Poe dijo que se trataba de una "jerga de caracteres tomados al azar, sin significado". Pero en 1975 un matemático llamado B.J.Winkel y un químico, M.Lyster, descifraron el texto. Según parece Poe no descifró el mensaje porque en el texto había 16 errores, uno de ellos grave. Poe no tuvo razón, pero tampoco estaba equivocado..


Fuente:
revista Muy Interesante, nº 243


Lecturas recomendadas:

La muerte de Poe en el nacimiento de Poe - Mateo de Paz
Según he podido leer esta mañana, ya somos más de mil millones de internautas.

En su momento, allá por 1997, cuando por la Web se asomaban poco más de 50 millones de personas, Tim Berners-Lee, uno de los padres de la criatura, comentó:

"Yo mido el tiempo en años Web y cada uno dura sólo 2,6 meses"..

Según sus cálculos, y teniendo en cuenta que inventó la Web en 1990, Internet tendría ahora más de 90 años reales...

...Y ahí sigue el abuelete. Parece que todavía no chochea..




Entradas relacionadas:
La red no debe tener dueño - Tim Berners-Lee

Esto de internet no deja de sorprenderle a uno. No señor. Desde que comencé a adentrarme en la red, lo primero que me llamó la atención es que todos nuestros hábitos se manifiestan también aquí. Aunque tengamos herramientas y gocemos de libertad para movernos a nuestro antojo, casi siempre acabamos haciendo lo mismo... Seguimos siendo animales rutinarios también en el ciberespacio... Es como si tuviéramos las oportunidad de visitar la Gran Biblioteca de Alejandría, y nos dedicáramos a curiosear siempre los mismos papiros.. Esto lo pude comprobar también cuando, dando cursos de formación, al final de la clase dejaba un rato a los alumnos para que hicieran lo que les viniese en gana. Era igual si se trataba de niños o adultos, todos acaban entrando en los mismos sitios todos los días.. Muy pocas veces rompían la rutina... Por eso, un buen ejercicio que procuro hacer por lo menos una vez a la semana es saltar el precipicio de la costumbre y, sin mapas ni brújulas, adentrarme en los cruces de caminos que forman la gran telaraña . En ocasiones incluso utilizo herramientas de búsqueda aleatoria, como puede ser ‘Random Google Page’, que con la sugerente frase ‘Take me into the unknown !” nos invita a dejar a un lado el criterio del PageRank impuesto por Google y aventurarnos a visitar cualquier nodo de la red, documentos pdf’s incluidos.. Es como aquella frase de Forrest Gump, la de la caja de los bombones: no sabes cuál te va a tocar.. Y esta mañana me ha tocado uno delicioso, uno con el envoltorio xkcd..


Por lo que he podido leer, xkcd es un cómic online creado por un tal Randall Munroe, un
diseñador de robots de la NASA, que el propio autor describe como “cómic web de romance, sarcasmo, matemáticas y lenguaje”. Ahí queda eso.. Bajo licencia Creative Commons, cada lunes, miércoles y viernes, aparece una nueva tira a eso de la medianoche. Dibujos muy simples -los clásicos hombres-palo- para tratar temas que van desde la vida o el amor, a ingeniosas bromas científicas o referencias a internet. Podemos visitar tanto la web original como una en castellano. He escogido algunas que me han gustado para mostrarlas aquí. Espero que acabéis como yo, soltando unos lagrimones de aquí te espero..

(como siempre, pulsar en la imagen para ampliar)


INTERNET




INSOMNIO




SEMÁFOROS





GPS BARATO

.



FALLOS DE TRADUCCIÓN





INGENIEROS





GIROSCOPIOS




El doctor Wagner se contuvo haciendo un esfuerzo. La cosa tenía mérito. Después dijo:

–Su pedido es un poco desconcertante. Que yo sepa, es la primera vez que un monasterio tibetano encarga una máquina de calcular electrónica. No quisiera parecer curioso, pero estaba lejos de pensar que un establecimiento de esta naturaleza tuviese necesidad de aquella máquina. ¿Puedo preguntarle qué piensa hacer con ella?

El lama se ajustó los faldones de su túnica de seda y dejó sobre la mesa la regla de cálculo con la que acababa de hacer la conversión de libras en dólares.

–Con mucho gusto. Su calculadora electrónica tipo cinco puede hacer, si su catálogo no miente, todas las operaciones matemáticas hasta diez decimales. Sin embargo, me interesan letras y no números. Tendría que pedirles que modificasen el circuito de salida, de modo que imprimiese letras en vez de columnas de cifras.

–No acabo de comprender...

–Desde la fundación de nuestro monasterio, hace más de tres siglos, nos hemos venido consagrando a cierta labor. Es un trabajo que acaso le parezca extraño, y por ello le pido que me escuche con espíritu abierto.

–De acuerdo.

–Es sencillo. Estamos redactando la lista de todos los nombres posibles de Dios.

–¿Cómo?

El lama prosiguió, imperturbable:
–Tenemos excelentes razones para creer que todos estos nombres requieren, como máximo, nueve letras de nuestro alfabeto.

–¿Y han estado haciendo esto durante tres siglos?

–Sí. Y hemos calculado que necesitaríamos quince mil años para completar nuestra tarea.

El doctor lanzó un silbido ahogado, como si estuviera un poco aturdido.
–O. K. Ahora comprendo por qué quiere usted alquilar una de nuestras máquinas. Pero, ¿cuál es el objeto de la operación?

El lama vaciló una fracción de segundo, y Wagner temió haber molestado a aquel singular cliente que acababa de hacer el viaje de Lhassa a Nueva York con una regla de calcular y el catálogo de la «Compañía de Calculadoras Electrónicas» en el bolsillo de su túnica de color azafrán.

–Puede llamarlo ritual si así lo quiere –respondió el lama–, pero tiene una gran importancia en nuestra fe. Los nombres del Ser Supremo, Dios, Júpiter, Jehová, Alá, etc., no son más que rótulos escritos por los hombres. Consideraciones filosóficas demasiado complejas para que se las exponga ahora nos han dado la certidumbre de que, entre todas las permutaciones y combinaciones posibles de letras, se encuentran los verdaderos nombres de Dios. Pues bien, nuestro objeto consiste en encontrarlos y escribirlos todos.

–Ya comprendo. Han empezado ustedes con A.A.A.A.A.A.A.A.A. y terminarán con Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.

–Con la diferencia de que utilizamos nuestro alfabeto. Desde luego, supongo que les será fácil modificar la máquina de escribir electrónica adaptándola a nuestro alfabeto. Pero hay otro problema más interesante, la disposición de circuitos especiales que eliminen las combinaciones inútiles. Por ejemplo, ninguna de las letras debe aparecer más de tres veces sucesivamente.

–¿Tres? Querrá decir dos.

–No. Tres. Pero la explicación detallada requeriría demasiado tiempo, aunque comprendiera usted nuestra lengua.

Wagner dijo, precipitadamente:
–Claro, claro. Prosiga.

–Le será fácil adaptar su calculadora automática para lograr este punto. Convenientemente dispuesta una máquina de este tipo puede permutar las letras unas tras otras e imprimir el resultado. De esta manera –concluyó el lama tranquilamente–, lograremos en cien días lo que nos habría costado quince mil años más.

El doctor Wagner creyó perder el sentido de la realidad. Las luces y los ruidos de Nueva York parecían esfumarse al llegar a las ventanas del building. Allá, a lo lejos, en su remoto asilo montañoso, los monjes tibetanos componían desde hacía trescientos años, generación tras generación, su lista de nombres desprovistos de sentido... ¿Acaso la locura de los hombres no tenía un límite? Pero el doctor Wagner no debía manifestar sus pensamientos. El cliente tiene siempre razón...

Respondió:
–No cabe duda de que podemos modificar la máquina tipo cinco de manera que imprima las listas como usted desea. Me preocupa más la instalación y el manejo. Además, no será fácil transportarla al Tibet.

–Esto puede arreglarse. Las piezas sueltas son lo bastante pequeñas para que puedan transportarse en avión. Por esto hemos escogido la máquina de ustedes. Envíen las piezas a la India, y nosotros nos encargaremos de lo demás.

–¿Desean los servicios de dos de nuestros ingenieros?

–Sí, para montar la máquina y vigilarla los cien días.

–Enviaré una nota a la dirección de personal –dijo Wagner, escribiendo en un bloc–. Pero aún hay dos cuestiones más que resolver...

Antes de que pudiese terminar la frase, el lama había sacado del bolsillo una hojita de papel.
–Aquí tiene el estado, certificado, de mi cuenta en el Banco Asiático.

–Muchas gracias. Perfectamente... Pero, si me permite, hay otra cuestión, tan elemental que casi no me atrevo a mencionarla. A menudo ocurre que se olvidan las cosas más evidentes... ¿Disponen de energía eléctrica?

–Tenemos un generador Diesel eléctrico de cincuenta kilovatios y ciento diez voltios. Fue instalado hace cinco años y funciona bien. Nos facilita la vida en el monasterio. Lo compramos principalmente para hacer girar los molinos de oración.

–Ah, ya. Naturalmente. Hubiese debido pensarlo...



La vista, desde el parapeto, producía vértigo. Pero uno se acostumbra a todo.

Tres meses habían transcurrido, y a Georges Hanley no le impresionaban ya los seiscientos metros de caída vertical que separaban el monasterio de los campos cuadriculados del llano. Apoyado en las piedras redondeadas por el viento, el ingeniero contemplaba con ojos cansinos las montañas lejanas cuyos nombres ignoraba. «La operación nombre de Dios», según la había bautizado un humorista de la Compañía, era sin duda el trabajo más desconcertante en que jamás hubiera participado.

Semana tras semana, la máquina tipo cinco modificada había llenado miles y miles de hojas con sus inscripciones absurdas. Paciente e inexorable, la máquina calculadora había agrupado las letras del alfabeto tibetano en todas las combinaciones posibles, agotando una serie tras otra. Los monjes recortaban ciertas palabras al salir de la máquina de escribir eléctrica y las pegaban devotamente en unos enormes registros. Dentro de una semana, su trabajo habría terminado.

Hanley ignoraba qué cálculos oscuros los habían llevado a la conclusión de que no hacía falta estudiar conjuntos de diez, de veinte, de cien o de mil letras, y no tenía ningún empeño en saberlo. En sus pesadillas, soñaba algunas veces que el gran lama decidía bruscamente complicar un poco más la operación y que había que proseguir el trabajo hasta el año 2060. El hombre parecía muy capaz de una cosa así.

Crujió la pesada puerta de madera. Chuk se reunió con él en la terraza. Chuk estaba fumando un cigarro, como de costumbre. Se había hecho popular entre los lamas repartiéndoles habanos. «Aquellos individuos podían estar completamente desquiciados –pensó Hanley–, pero no tenían nada de puritanos.» Las frecuentes excursiones al pueblo no habían carecido de interés.

–Escucha, Georges –dijo Chuk–, estoy preocupado.

–¿Se ha estropeado la máquina?

–No.

Chuk se sentó en el parapeto. Fue algo sorprendente, pues, de ordinario, temía el vértigo.

–Acabo de descubrir el objeto de la operación.

–¡Pero si ya lo sabíamos!

–Sabíamos lo que querían hacer los monjes, pero ignorábamos el porqué.

–¡Bah! Están chalados...

–Escucha, Georges, el anciano acaba de explicármelo. Piensan que cuando se hayan escrito todos estos nombres (que, según ellos, son unos nueve mil millones), se habrá alcanzado el divino designio. La raza humana habrá cumplido la misión para la que fue creada.

–Y después, ¿qué? ¿Esperan, acaso, que nos suicidemos?

–Sería inútil. Cuando la lista esté terminada, intervendrá Dios, y todo habrá acabado.

–¿Se acabará el mundo?

Chuk lanzó una risita nerviosa.

–Esto es lo mismo que le he dicho al anciano. Entonces él me ha mirado de un modo extraño, como el maestro a un discípulo particularmente lerdo, y me ha dicho: «¡Oh, no será una cosa tan insignificante!»

Georges reflexionó un momento.
–Es un tipo que, por lo visto, tiene grandes ideas –dijo–, pero no veo que cambie nada la situación. Ya habíamos convenido en que están locos.

–Si. Pero, ¿no te das cuenta de lo que puede ocurrir? Si, terminadas las listas, no suenan las trompetas del ángel Gabriel, en su versión tibetana, pueden pensar que es por culpa nuestra. A fin de cuentas, utilizan nuestra máquina. No me gusta esto... –Comprendo... –dijo Georges, muy despacio–, pero ya he visto otros casos parecidos. Cuando yo era pequeñín, hubo en Luisiana un predicador que anunció el fin del mundo para el domingo siguiente. Centenares de personas le creyeron. Incluso algunas se vendieron sus casas. Pero nadie se encolerizo cuando pasó el domingo. La mayoría pensó que había sido sólo un pequeño error de cálculo, y muchos de ellos siguen creyendo igual.

–Para el caso de que no lo hayas notado, debo advertirte que no estamos en Luisiana. Estamos solos, los dos, entre centenares de monjes. Son muy simpáticos, pero preferiría hallarme lejos cuando el viejo lama se dé cuenta del fracaso de la operación.

–Hay una solución: un pequeño sabotaje inofensivo. El avión llega dentro de una semana, y la máquina acabará su trabajo en cuatro días, a razón de veinticuatro horas por día. Sólo tenemos que hacer una reparación que dure tres o cuatro días. Si calculamos bien el tiempo, podemos hallarnos en el aeropuerto cuando salga de la máquina la última palabra.

Siete días más tarde, cuando sus caballitos montañeros descendían la carretera en espiral, Hanley dijo:
–Siento un poco de remordimiento. No huyo porque tenga miedo, sino porque me dan pena. No quisiera ver la cara que pondrá esta buena gente cuando se detenga la máquina.

–Si no me equivoco –dijo Chuk–, han adivinado perfectamente que huíamos, y les ha tenido sin cuidado. Ahora saben que la máquina es absolutamente automática y que huelga toda vigilancia. Y también creen que no habrá un después.

Georges se volvió en la silla y se quedó dormido. La mole del monasterio recortaba su parda silueta sobre el sol poniente. Unas lucecitas brillaban de vez en cuando bajo la masa sombría de las murallas, como los tragaluces de un navío en ruta. Eran lámparas eléctricas suspendidas en el circuito de la máquina número cinco.

« ¿Qué sucedería con la calculadora eléctrica? –se pregunto Georges–. ¿La destruirían los monjes, a impulsos del furor y el desengaño? ¿O volverían a comenzar de nuevo?»

Como si todavía estuviese allí, veía todo lo que pasaba en aquel momento en la montaña, detrás de las murallas. El gran lama y sus auxiliares examinaban las hojas, mientras los novicios recortaban nombres extravagantes y los pegaban en el enorme cuaderno. Y todo esto se realizaba en medio de un religioso silencio. No se oía más que el tableteo de la máquina, golpeando el papel como una lluvia mansa. La propia máquina calculadora, que combinaba millares de letras por segundo, era absolutamente silenciosa...

La voz de Chuk interrumpió sus sueños.
–¡Míralo! ¡He ahí una visión agradable!

Semejante a una minúscula cruz de plata, el viejo avión de transporte «D. C. 3» acababa de posarse allá abajo, en el pequeño aeródromo improvisado. Esta visión daba ganas de beber un buen trago de whisky helado. Chuk empezó a cantar, pero se interrumpió de pronto. Las montañas parecían restarle ánimos.

Georges consultó su reloj.

–Estaremos en el llano dentro de una hora –dijo. Y añadió–: ¿Crees que habrá terminado el cálculo?

Chuk no respondió, y Georges levantó la cabeza. Vio que el rostro de Chuk estaba muy pálido, vuelto hacia el cielo.

–Mira –murmuró Chuk.


Georges, a su vez, levantó los ojos.


Por última vez, encima de ellos, en la paz de las alturas, las estrellas se apagaban una a una...




Los nueve mil millones de nombres de Dios (1953),
Arthur C. Clarke




Diferencias también vistas en Gizmodo
2009 es el año dedicado a la Astronomía, a Galileo y a Darwin. Por un lado la UNESCO declara este 2009 como año de la Astronomía para conmemorar los cuatro siglos del primer telescopio de Galileo y de la publicación de dos de las Leyes de Kepler sobre el movimiento de los planetas. Por otra parte, el próximo 12 de Febrero se celebra el segundo centenario del nacimiento del naturalista inglés Charles Robert Darwin a la vez que se cumplen 150 años de la publicación de "El Origen de las Especies".



De las muchas actividades que se están llevando a cabo por el Año Darwin (sobretodo en Reino Unido, donde ya hay en marcha un sello de correos conmemorativo, dos largometrajes, un nuevo museo, dos exposiciones y numerosos simposios), la que más me ha sorprendido por su originalidad es la que está desarrollando en la blogocosa John Whitfield con su blog "Blogging the Origin". Whitfield, divulgador científico especializado en biología evolutiva, declara no haber leído "El Origen de las Especies". Así que, aprovechando la excusa que nos brinda este año, ha decidido leer la obra de Darwin y comentarla en su blog por capítulos. Una idea fantástica.

Y si Whitfield confiesa, yo también: no he leído "El Origen de las Especies". Tengo un ejemplar en la estantería que desde que lo compré hace unos años colabora silenciosamente con el aumento de la entropía del Universo... Pero hasta tal punto me ha gustado la idea que pienso unirme a ella. Puedo prometer y prometo leer "El Origen de las Especies" durante este 2009.. ¿Alguien más se apunta?


"Por tanto, cuando hablamos de la 'psicología como ciencia natural', no debemos suponer que esto hace referencia a una especie de psicología que se apoya sobre sólidos cimientos. Quiere decir precisamente lo contrario. Hace referencia a una psicología especialmente frágil, en las que las aguas de la crítica metafísica se fugan por todas las junturas, una psicología en la que tenemos que volver a considerar en una perspectiva más amplia todos los supuestos y todos los datos, formulándolos de otra manera. Se trata, en resumen, de una expresión de cautela y no de arrogancia... Una cadena de hechos desnudos, un poco de charla y discusión de opiniones, algunas clasificaciones y generalizaciones en el mero nivel descriptivo, un fuerte prejuicio acerca de que tenemos estados mentales, y que nuestro cerebro los condiciona... Esto no es ciencia, sino sólo esperanza de una ciencia... la mejor manera de hacer más fácil (los logros científicos) consiste en darse cuenta de cuán grande es la oscuridad en la que nos movemos a tientas, y en no olvidar nunca los supuestos de la ciencia natural con los que comenzamos son algo provisional y revisable".


William James, 1892, Text Book of Pyschology, MacMillan