arquímedes contra roma


Estaba agotado. Llevaba tres años empleando todo su ingenio para derrotar al ejército más poderoso del mundo. Había defendido las murallas durante el primer ataque instalando catapultas de distinto alcance que él mismo había diseñado. Si las fuerzas de Marcelo lo intentaban por la noche, les estaba esperando con escorpiones instalados en las torretas de las murallas, que junto al apoyo de los arqueros, hacían una matanza entre las fuerzas romanas. También acabó con las torres de asalto y con las sambucas que se acercaban al muro destrozándolas con rocas y bolas de plomo. Hizo que los barcos romanos se batiesen en retirada al ser sorprendidos por una lluvia de inmensos pedruscos que, lanzados desde las murallas de la ciudad, alcanzaban distancias inimaginables. Incluso empleó un sistema de poleas que elevaba los barcos del agua, para dejarlos caer a continuación y llevarlos a pique. Había conseguido desquiciar a la mismísima Roma con sus inventos.


Visto el panorama, los romanos habían recurrido a cortar los suministros para rendir Siracusa por medio del hambre. También habían intentado en varias ocasiones crear una quinta columna dentro de la ciudad. Pero durante tres años Siracusa fue inexpugnable. No fue hasta que no se produjo un intercambio de prisioneros, cuando Marcelo supo que la altura de algunos tramos de la muralla no era tan grande como habían calculado. Después todo fue más fácil. Aprovechando que los siracusanos estaban celebrando las fiestas dedicadas a Diana, mil hombres en fila se acercaron a las murallas escogidas y subieron por ellas. Ese fue el principio del fin. Tras muchos intentos los romanos consiguieron conquistar la ciudad, arrasándola.


Arquímedes, que pasaba los 70 años, había estado tres años luchando contra la poderosa Roma. Había estado a punto de vencer a la fuerza más poderosa del mundo antiguo. Pero ya poco podía hacer. Quizá seguir con sus cálculos..


Cuando los soldados romanos lo encontraron, estaba absorto en la resolución de un problema ayudándose con unos diagramas que había dibujado en la tierra. Uno de los soldados le ordenó que se rindiera, pero Arquímedes estaba ya en el mundo de las ideas: su problema era más importante que todo lo que ocurría a su alrededor. Al pisar el soldado los diagramas, el venerable anciano levantó la mirada del suelo, y empujando la pierna del soldado, le gritó: ¡¡No molestes a mis círculos!! ... Sin pensarlo, el soldado lo atravesó con una espada.. Aquel ignorante legionario acababa de matar al científico más grande de la antigüedad. El hombre que con su ingenio, sus poleas y sus catapultas, se enfrentó a todo un ejército.


Ocurrió en el 211 a.C. en la ciudad griega de Siracusa, en Sicilia. Y qué queréis que os diga. Me encanta esta historia.


Alineación al centro

Fuentes:
El asedio de Siracusa

Lecturas recomendadas:
La otra muerte de Arquímedes, por Javier Caballero
La inteligencia de Arquímedes contra la estrategia naval romana

3 comentarios:

Passy dijo...

Estimado Miguel Ángel:

Sólo dos líneas para saber que andas detrás de Roma; o de Arquímedes.

Saludos,

Myriam dijo...

desde luego con tu blog nunca dejo de aprender

Prudencio Salces dijo...

desde luego en tu blog nunca dejo de esperar...

Te echo de menos