sobre software libre, linux, microsoft...



Estimado P.


Entiendo tus dudas sobre estas herramientas. Nuestra sociedad se está caracterizando por cambios radicales en todos los sectores. Y en el campo de la informática, y especialmente en el ámbito del software, linux está siendo toda una revolución de los modelos ya existentes. Una revolución silenciosa. Así que si te parece bien, utilizaré este medio para romper en parte ese silencio.


Para empezar te hablaré de programas. Imagina que un programa informático es como una receta de cocina. En esa receta encontrarás desde los ingredientes y las cantidades, hasta cómo proceder para combinar esos ingredientes y obtener un digno resultado final. Bien. Ahora imagina que esa receta que tu tienes no puedes modificarla: no puedes cambiar los ingredientes, ni las cantidades, ni el procedimiento. Si resulta además que tu receta es realmente excelente y te apetece pasármela para que yo intente hacerla, tampoco te está permitido: si lo hicieras podrías ir directo a la cárcel. ¿Te parece esto libertad? Pues eso mismo es lo que ocurre con nuestros programas informáticos.


A finales de la década de los sesenta, la mayoría de las empresas que se dedicaban al sector informático eran fundamentalmente fabricantes de ordenadores. Fabricantes que no valoraban el software (programas) que sus máquinas incorporaban, apenas unas cuantas aplicaciones junto a algún tipo de sistema operativo. Podemos considerar que un sistema operativo es aquel programa encargado de la administración de los recursos del sistema, programas como MS Windows o Linux. Diremos por tanto que a finales de los setenta la informática se encontraba en un momento en el que el software no tenía valor por sí mismo ya que lo que importaba era la máquina física. En aquella época los estudiantes e investigadores tenían libre acceso al código fuente de los programas que manejaban, esto es, las líneas de código escritas en algún lenguaje de programación, y se servían de esta accesibilidad al núcleo de los programas para poder estudiarlos y mejorarlos en beneficio de toda la comunidad.


Es por entonces cuando los Laboratorios Bell deciden diseñar un sistema operativo que fuese de fácil mantenimiento y que diera una buena gestión a los recursos, así como una alta portabilidad. Esto supondrá el nacimiento de lo que se conocerá como sistema operativo Unix. En poco tiempo Unix obtiene una gran popularidad y aquellas empresas que antes habían dado muy poco valor al software empiezan a tomar conciencia del gran error que habían cometido: el software podía ser rentable. Así, IBM deja de dar el código fuente de su sistema operativo, y a finales de los setenta Digital Research empieza a vender el suyo. Comienza por tanto la era del software privativo.


El entorno se irá cerrando cada vez más a partir de entonces. Y es aquí donde aparece la figura de Richard Stallman, trabajador por entonces en el MIT, que oponiéndose a todo lo que estaba ocurriendo decide iniciar un gran proyecto con el propósito de conseguir abrir otra vez el código fuente de los programas. Este proyecto será GNU. En el primer manifiesto de GNU, Stallman explica a toda la comunidad en qué consiste el proyecto, cómo lo orientará y los motivos que le han llevado a crearlo. Se habla por primer vez del concepto de software libre.


Aunque solemos confundir software libre con software gratuito, debemos tener muy claro que software libre son aquellos programas de los cuales podemos conseguir su código fuente, podemos estudiarlo, podemos modificarlo y podemos redistribuirlo, sin que nos obliguen a pagar por ello. Podemos pedir el dinero que queramos por los programas y su código, por su soporte, por los libros que vendamos al respecto, o el material que proporcionemos, como cd’s. Sin embargo no podemos impedir a los usuarios que distribuyan lo que les hemos vendido. Este proyecto (o filosofía) considera cuatro libertades fundamentales:

  1. Libertad para poder usar el programa para cualquier propósito.
  2. Libertad para estudiarlo y adaptarlo a nuestras propias necesidades.
  3. Libertad para distribuir libremente copias, ayudando al vecino.
  4. Libertad para mejorar el programa y hacer públicas las mejoras.

El proyecto GNU comienza a producir software en 1984, con el propósito último de crear su propio sistema operativo y aplicaciones, y teniendo siempre la vista puesta en crear algo similar al sistema Unix que tan buenos resultados estaba dando. Entre las propuestas que aparecen destaca la de un profesor de Holanda, Andrew Tanenbaum, que decide escribir un sistema operativo para que sus estudiantes pudieran investigar y modificar. El nuevo sistema operativo se llamaría Mini Unix, más conocido como Minix, una pequeña joya para el estudio y el diseño, pero de muy difícil implementación en entornos reales.

Y es entonces cuando entra en escena Linux.

En agosto de 1991, un estudiante de la Universidad de Helsinki, Linus Torvalds, anuncia en una lista de noticias que había creado su propio núcleo de sistema operativo y lo ofrecía a toda la comunidad para que lo probaran y sugirieran mejoras para hacerlo más utilizable. Éste sería el origen del núcleo (kernel) del sistema operativo conocido como Linux. La idea de Linus Torvalds era crear un sistema Unix para el ordenador personal y, a diferencia de la mayoría de los sistemas operativos del mercado que tienen como objetivo que únicamente el software original pueda ser instalado legalmente en los equipos, desde un principio Linus se interesará en presentarlo bajo una licencia que permita su libre uso y distribución, haciendo así realidad el proyecto de Stallman de desarrollar un sistema operativo libre. Podemos decir por tanto que Linux es el exponente más conocido del software libre. Cuando adquirimos una versión de Linux, tenemos acceso a su código, podemos modificarlo a nuestro antojo, podemos adaptarlo, podemos enriquecerlo, y podemos hacer copias para nuestros vecinos. No se nos considerará ‘piratas’ por hacer todo esto, ni tendremos que ir a la cárcel durante unos pocos años. Linux es probablemente el proyecto software más grande que jamás se ha hecho, un proyecto desarrollado por miles de personas de distintas partes del mundo unidas con el fin común de desarrollar un nuevo software, libre.


Otro día podemos seguir hablando de todo esto. Podemos hablar, por ejemplo, sobre cómo las administraciones públicas son cada día más conscientes del potencial del software libre, de los bajos costos que supone, y de por qué la sociedad debería exigir que el dinero de los impuestos no vayan a parar a manos de unas cuantas empresas en situación de monopolio. Vale.


5 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Hola, muy ilustrativo este informe que nos ofreces sobre las variantes que tenemos para nuestros ordenadores. No conocía el tema con tanta profundidad. Saludos!

Neutrino dijo...

Muy interesante ha sido leerlo. En grandes empresas y en gobiernos parece que el s.o linux va por buen camino. La asignatura pendiente es el usuario domestico. Yo pronto intentaré instalar el Ubuntu en mi ordenador.
Saludos

i75mara dijo...

Hace unos días se presentó un estudio que indicaba que España es el país de la unión europea donde más se está imponiendo el software libre. Comunidades como Extremadura o Andalucía se lo han tomado muy en serio y poco a poco lo van incorporando a la administración pública, a diferencia de lo que ocurrió hace muy poco en el ayto. de Barcelona, que en el momento de renovar todos los sistemas informáticos, decidieron llegar a acuerdos con Microsoft.

Buena elección la de Ubuntu. Es la versión que más se está imponiendo, con actualizaciones prácticamente todos los días y muy cercana a los usuarios. La instalación resulta sencilla. Ya no es como antes que uno tenía que configurarlo todo. Linux es como todo, levanta pasiones, odios e indiferencia.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Jajajaj supongo que con ese nick de i75.... tu eres del mismo gremio que yo (soy un i78) asi que me da la impresión de has podido pasar por los centros de cálculo de la "bañera" politécnica, jajajaj
Estoy equivocado?
Que recuerdos, eh?

i75mara dijo...

Buen observador. Es curioso porque al hacer este post estuve pensando en hablar de los terminales 'tontos' que usábamos por entonces en la politécnica.
Lo que más recuerdo es el calor que hacía. Nunca olvidaré un examen de estadística en pleno julio, sudando todos como pollos.. Y aquellos bocatas de calamares!!

Salud