razón contra autoridad

“Yo he aprendido de mis maestros árabes a tomar la razón por guía; tú te contentas con seguir atado a la cadena de una autoridad basada en fábulas, porque ¿qué otro nombre se puede dar a la autoridad más que el de cadena? Igual que los animales estúpidos son conducidos por una cadena, y no saben a dónde ni por qué se les conduce, pues se limitan a seguir la cadena que los sujeta, así la mayoría de vosotros estáis prisioneros de la credulidad animal y os dejáis conducir encadenados hasta creencias peligrosas, llevados por la autoridad de lo que está escrito”.


El inmovilismo de la enseñanza tradicional sobre la ciencia árabe.
Adelardo de Bath (1075- 1160)




Durante más de mil años los hispanomusulmanes guardaron en sus bibliotecas algunos de los textos científicos griegos, indios y árabes más importantes que se habían escrito hasta entonces. Fue por el 1120, cuando el monje inglés Adelardo de Bath, poniendo en riesgo su vida, decide asistir a las escuelas de Córdoba haciéndose pasar por un estudiante hispano-árabe, para hacerse con una copia de los Elementos de Euclídes. Gracias a esta operación de espionaje científico esta obra fue conocida en el resto de Europa.


Además de su trabajo como traductor de los Elementos al latín, tradujo también las tablas de al-Jwārizmī y una Introducción a la astronomía árabe. Escribió un tratado sobre el ábaco y otro sobre el astrolabio. Como filósofo escribió obras donde se cuestionaba la forma de la Tierra (que él creía redonda), así como preguntas sobre la gravedad (¿cuánto caería una roca si se lanzase por un agujero que atravesase la Tierra?) o sobre por qué la materia no puede ser destruida.
Adelardo de Bath transmitió la idea de que de los árabes se aprende la ciencia moderna bajo la guía de la razón. Es por todo esto y mucho más por lo que se considera a Adelardo de Bath como el primer científico inglés.

Más informacion:

Adelardo de Bath
Adelard of Bath - biographie


1 comentarios:

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Los árabes cuidaron el saber en la Antigüedad. Lástima que hoy en día mantengan posiciones arcaicas. un abrazo.