Quo vadis Europa?

Preocupante. Así podemos calificar la deriva que está tomado la Unión Europea en los últimos días con respecto a sus políticas medio ambientales. Lo que se ha vendido a bombo y platillo como un gran éxito de las aspiraciones ecologistas europeas tiene trampa. Veamos. El pasado miércoles los responsables de Cambio climático y Energía de la UE presentaron los objetivos medio ambientales para los próximos 15 años. En principio todo pintaba bien para los que defendemos una mayor regulación medioambiental: para 2030 las emisiones de los 28 países deberán reducirse un 40% respecto al nivel que tenían en 1990. Además, también proponían que el 27% de la energía producida sea renovable. Lo que parecía una serie de buenas medidas (aunque muy insuficientes a mi parecer) en nombre de salvar el planeta, tiene letra pequeña..

 Por lo que sabemos la UE ha decidido que no se apostará de manera decidida por las renovables. Ese 27% exigido para 2030 compromete al conjunto de la UE, por lo que no habrá objetivos de reducción de emisiones contaminantes para los Estados. Y ya sabemos lo que eso significa conociendo como funciona la Unión Europea. En los próximos años veremos a los distintos Estados miembros disputar entre sí para ver quién debe hacer más para llegar al 27% del conjunto.



Además todo parece indicar que la reducción de un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990 será insuficiente. Grupos como Greepeace piden una reducción del 55%, ya que consideran que incluso si no se aplicase ninguna política medioambiental las emisiones caerían en torno al 32% en 2030. 

Por otro lado la UE ha dejado claro que es favorable a que el fracking avance en Europa. Se ha decidido proponer leyes que regulen de una manera vaga el más que posible daño al medio ambiente así como la seguridad durante la extracción de gas esquisto en el controvertido proceso de fracturación de la roca de manera hidáulica, lo que se conoce como fracking. La Comisión insta a los países miembros a que busquen este tipo de gas y anuncia que está estudiando fijar las condiciones políticas y jurídicas para regular el proceso de extracción a la vez que se preserva el medio ambiente, algo que es un absurdo por mucho que se empeñen. Sabemos del riesgo que corren los acuíferos con este tipo de prácticas, por no hablar de la alteración del subsuelo y aumento de riesgo de seímos, todo para obtener una energía costosa en un proceso ineficiente comparado con otros medios sostenibles. Sin embargo todo esto parece no tener importancia al ver como Estados Unidos ha reducido sus costos de energía gracias al fracking. Como si fuese comparable un territorio con el otro.




Durante años Europa ha querido liderar la guerra contra el cambio climático y ha sido en algunos aspectos un ejemplo que deberían seguir muchos otros países. La Unión Europea ha intentado establecer el estándar mundial de regulación climática, el desarrollo de políticas duras sobre emisiones y el impulso de las renovables, pero todo esto parece irse al traste por el persistente debate económico. Las tesis de Gran Bretaña y Francia fundamentalmente (aunque no dudo del papel del actual gobierno español en todo esto) se han impuesto, siempre pensando en los mercados. El insostenible desarrollo económico que propician nuestros líderes cortoplacistas vuelve una vez más a ganar la partida. Ignoran que detrás de este crisis económica hay otras más terrorífica, la energética y la medio ambiental. Esta Unión Europea injusta y egoísta vuelve a ser irrelevante una vez más. Eso sí, dentro de unos meses nos bombardearán con propaganda para elijamos en las urnas a los próceres de la ineficacia y la corrupción. Yo ya tengo claro a quien no votaré.



 


0 comentarios: