Los negativos congelados de Shackleton

Uno de los temas que más me apasionan desde niño son las historias de los pioneros de la exploración, y más en concreto todo lo que rodea a la carrera hacia el Polo Sur. Recuerdo que cuando mis profesores mandaban trabajos escolares sobre algún tema que nos interesase para después exponerlo en voz alta delante de todos, los míos siempre iban sobre la exploración espacial o sobre las historias de Amudsen, Scott y Shackleton, los inmortales héroes de la exploración antártica a inicios del siglo XX. Aunque siempre que nos referimos a la conquista del Polo Sur acabamos hablando de ellos, del triunfo de Amudsen, de la muerte de Scott a su regreso y de la desastrosa expedición transantártica de Shackleton, no debemos olvidar que también hay otros que no son tan conocidos, como Richard E. Byrd, Otto Nordenskjold, Julián Irizar o Luis Pardo, que merecen ser conocidos. Ha pasado un siglo de todas estas aventuras y todavía nos fascina esa etapa heroica, llena de rivalidades que, pese a los años, siguen existiendo a día de hoy. Por eso cada vez que sale una noticia sobre algún hallazgo de la era heroica todos los medios fijan su interés en estos hombres, y también muchos (los británicos fundamentalmente) vuelven a ensalzar aquellas actitudes imperialistas que perviven entre otras cosas gracias al exclusivismo del Tratado Antártico. Lo podemos ver estos días con el revuelo que han causado el revelado de hasta 22 fotografías de la expedición imperial Transantártica de Ernest Shackleton, revelado realizado por la fundación Antartic Heritage Trust (Fundación del Patrimonio de la Antártida). Al parecer los negativos de estas fotografías se encontraban congelados en la cabaña del cabo Evans que en su día usó Robert Scott como campamento base en la carrera hacia el Polo Sur y que posteriormente también fue usada por Shackleton en su odisea. Entre las latas de galletas y botellas de licor, se encontraba una caja que guardaba un pequeño tesoro: 22 placas de nitrato de celulosa, congeladas y pegadas entre sí, que después de un año de trabajo nos permiten contemplar escenas del día a día de la expedición, así como paisajes que se iban encontrando.

Iceberg y tierra. Mirando hacia el sur a lo largo de la península Punta Hut (Hut Point) a la isla de Ross.
Foto:Antarctic Heritage Trust, nzaht.org

Isla de Ross, en la Antártida. Alexander Stevens, jefe científico y geólogo mira al sur desde el Aurora.
 La península Hut Point al fondo.
Foto:Antarctic Heritage Trust, nzaht.org

Alexander Stevens, a bordo del Aurora (segundo barco con equipo de apoyo).
Foto:Antarctic Heritage Trust, nzaht.org

En los últimos años Shackleton se ha convertido en protagonista de muchos manuales sobre liderazgo. La historia de la expedición transantártica (1914-1916) que se vio condenada al fracaso cuando su barco, el Endurance, quedó atrapado en el hielo, y como "el Jefe" Shackleton se las apañó para que tanto él como su tripulación regresasen a casa sanos y salvos tras casi dos años en el hielo, se estudia en numerosas escuelas de negocios para aprender a gestionar una crisis. A través de esta historia los alumnos descubren la importancia de la perseverancia, la resiliencia, la capacidad de adaptación o la perspectiva. Seguro que estas fotografías se sumarán al material que emplean las escuelas de los futuros líderes empresariales para motivarlos. Esperemos que del ejemplo de Shackleton los alumnos aprendan sobretodo la responsabilidad, el no lavarse las manos ante sus errores, algo que por desgracia parece que han olvidado muchos políticos y empresarios de hoy en día. Una lección fundamental que nunca debería olvidarse y que podemos aprender del ejemplo de estos grandes aventureros.

Más información:
Antartic Photo Gallery (Antartic Heritage Trust)

Fuentes:
Fundación Antartic Heritage Trust
Wikipedia
 

2 comentarios:

Jose Miranda Garcia dijo...

Hola Miguel Ángel, descubrí tu blog hace poco y me parece interesantísimo y muy entretenido. Te ánimo a que sigas así. Respecto a este artículo, de acuerdo contigo en todo, ejemplo a seguir. A mi particularmente me gusta más la conquista del Everest.

Un abrazo Jose

Miguel Roar dijo...

Hola Jose,
Gracias por tus palabras. Pues sí, ya hace casi 7 años que empecé a utilizar esta herramienta para dar rienda suelta a mi curiosidad. Aunque ha habido años que lo he tenido bastante abandonado (decidí "vivir de las rentas", de las más de 300 visitas diarias que tiene el blog), últimamente he vuelto a animarme, pese a que la blogosfera ya está muy pasada de moda. A raíz del boom de las redes sociales han quedado muchos cadáveres abandonados, muchos blogs sin actualizar. Por eso quizá también me parece más divertido escribir ahora..
Un abrazo!