La paradoja del prisionero

Un juez de sinceridad y honestidad reconocida, pronuncia su fallo ante un condenado:

"Una mañana de este mes serás ejecutado, pero no lo sabrás hasta esa misma mañana, de modo que cada noche te acostarás con la duda, que presiento terrible, de si esa será tu última de vida".



En ese momento el reo capta una contradicción fundamental. Si el mes tiene 30 días, es evidente que no podrá ser jamás ajusticiado el día 30, ya que el 29 por la noche tendría la certeza de que la mañana siguiente habría de morir, lo que se contrapone con los propios términos de la sentencia. Esto es irrefutable. De modo que el día 30 queda absolutamente eliminado como posible. Entender esto cabalmente es, ya, vislumbrar la paradoja. Descartado el treinta, el condenado arguye:

"El 30 está vedado para el verdugo, porque violaría la letra y el espíritu del fallo condenatorio -el 29 por la noche ya no tendría yo duda alguna-, así que el último día posible es el 29. Pero entonces, el día 28 por la noche tendré la certeza de que por la mañana seré ejecutado, lo que también contradice la sentencia. Deberé descartar igualmente el 29".

Si seguimos repitiendo el razonamiento para el resto de los días, el prisionero concluye triunfalmente que la condena es de ejecución imposible, y comienza a dormir aliviado, aguardando que transcurra el mes para pedir su libertad.

Sin embargo, sorpresa, un día cualquiera -digamos el 13 del mes- el verdugo, con el hacha afilada en la mano, despierta al reo... La sentencia se cumplió literalmente.

El planteo paradójico nos lleva a esta pregunta: ¿dónde falló el razonamiento del prisionero?

4 comentarios:

Susana dijo...

Supongo que en fiarse de sus propios cálculos y que seguramente habría leído el texto de Larra "vuelva usted mañana".

daviccy dijo...

FALLO 1: dejar que lo condenen a muerte

FALLO 2: Los cálculos del reo son los siguientes: si llego al dia 29 las posibilidades de que me ejecuten el 30 son del 100%, con lo cual sabré a ciencia cierta que me ejecutarán ergo ese día (el 30) no me van a ejecutar...
Sin embargo si llega VIVO al día 28 la posibilidades de que lo ejecuten el día 30 YA NO SON DEL 100% sino que descienden al 50% (o lo ejecutan el 29 o el 30), con lo cual perdería la certeza de cuando lo van a ejecutar. El prisionero no tiene en cuenta que para que la certeza de que no lo condenen el dia 30 se mantenga (hecho que sustenta todo el resto de su razonamiento), tiene necesariamente que llegar vivo al dia 29.

¿Acerté? Estuve haciendo cuentas y todo...

Anónimo dijo...

Excelente razonamiento daviccy, pienso lo mismisimo que tu

i75mara dijo...

Señor Anónimo, a lo mejor también te interesa la entrada que se publicó a continuación de ésta: El diablo de la botella.

http://antropicos.blogspot.com/2008/04/el-diablo-de-la-botella.html

Saludos