Imagine a una joven mujer policía contenta con su vocación; luego imagínenla teniendo que decirle a una familia cuyo hijo se ha perdido, que ha sido encontrado muerto, asesinado en un bosque cercano. O piensen en un jóven médico recien titulado que tiene que decirles que la biopsia revela invasión por un tumor de metastasis agresiva. Doctores y policías saben que muchos aceptan la cruda verdad con dignidad pero que otros tratan en vano de negarla.


Cualquiera que sea la respuesta, médicos y policías no tienen cómo escapar de su deber.


Por estas razonas este artículo es el más difícil que he escrito. Mi teoría Gaia ve a la Tierra comportándose como si estuviera viva, y desde luego, cualquier cosa viva puede disfrutar de buena salud, o sufrir enfermedades. Gaia me ha convertido en un médico planetario y me tomo mi profesión seriamente, y ahora, yo también vengo a traer malas noticias.


Los centros climáticos de todo el mundo, que son el equivalente de los laboratorios de patología de un hospital, vienen informando de la condición física de la Tierra, y los especialistas en clima la ven seriamente enferma, a punto de sufrir una fiebre maligna que podría durar 100.000 años. Me veo en la obligación de decirles, como miembro de la familia Tierra y como parte íntimamente relacionada con ella, que ustedes y especialmente la civilización están en grave peligro.


Nuestro planeta se ha mantenido sano y apto para la vida, igual como lo hace un animal, durante la mayor parte de los más de tres mil millones de años de su existencia. Fue una pésima suerte que nosotros empezáramos a contaminar en una época en que el sol calienta demasiado para resultar confortable. Le hemos dado fiebre a Gaia y pronto su situación se agravará hasta un estado semejante al coma. El planeta ya ha pasado por esto y se recuperó, pero le tomó más de 100.000 años. Somos los responsables y sufriremos las consecuencias: a medida que avance el siglo, la temperatura aumentará 8 grados centígrados en regiones templadas y 5 grados en los trópicos.


La mayor parte de la masa de tierra tropical se convertirá en desierto y ya no servirá como regulador (del clima), lo que se suma al 40% de la superficie de la Tierra que hemos devastado para alimentarnos.


Curiosamente, la polución aerosol del hemisferio norte está reduciendo el calentamiento global porque refleja la luz solar al espacio. Este 'oscurecimiento global' es transitorio y podría desaparecer en pocos días como el humo que es, dejándonos completamente expuestos al calor del invernadero global. Estamos en el clima del tonto, que se mantiene fresco de forma accidental gracias al humo, y antes de que este siglo termine, miles de millones de nosotros moriremos y las pocas parejas de humanos capaces de reproducirse que sobrevivan estarán en el Artico donde el clima se mantiene tolerable.


Al no ver que la Tierra ya no regula su clima y su composición, hemos cometido el error de tratar de hacerlo nosotros, actuando como si estuviéramos al mando. Y al hacerlo, no hemos condenado a la peor forma de esclavitud. Si elegimos ser los mayordomos de la Tierra, entonces somos responsables de mantener la atmósfera, el océano y la superficie de la tierra en condiciones correctas para la vida. Tarea que pronto descubriremos que es imposible - y que antes de que tratáramos a Gaia tan mal, ella hacía gratuitamente por nosotros.


Para comprender hasta qué punto es imposible, piensen como se las arreglarían ustedes para regular su propia temperatura o la composición de su sangre. Las personas con riñones que fallan conocen el eterno problema diario de ajustar el consumo de agua, sal y proteína. El artefacto tecnológico de la diálisis ayuda, pero no es sustituto de unos riñones sanos.


Mi nuevo libro 'La Venganza de Gaia' expande estas ideas, pero se preguntarán por qué la ciencia tardó tanto en reconocer la verdadera naturaleza de la Tierra. Creo que se debe a que la visión de Darwin era tan buena y clara que nos ha tomado hasta ahora digerirla. En tiempos de Darwin, poco se sabía sobre química de la atmósfera y los océanos y debieron haber pocas razones para que Darwin se preguntara si los organismos cambiaban su entorno además de adaptarse a él.


Si en esa época se hubiera sabido que la vida y el ambiente están estrechamente compenetrados, Darwin habría visto que la evolución implicaba no solamente a los organismos sino también a toda la superficie planetaria. Entonces podríamos haber mirado a la Tierra como si estuviera viva, y haber sabido que no podemos contaminar el aire o usar su piel -sus bosques y ecosistemas oceánicos- como una mera fuente de productos que nos alimenten y amueblen nuestras casas. Habríamos percibido de forma instintiva que esos ecosistemas deben permanecer intactos porque son parte de la Tierra viviente.


Así que ¿qué debemos hacer? Lo primero es tomar conciencia del ritmo sobrecogedor de cambio y comprender qué queda poco tiempo para actuar; luego, cada comunidad y cada nación debe descubrir el mejor uso de sus recursos para sostener la civilización tanto tiempo como sea posible. Nuestra civilización es intensiva en energía y no podemos apagarla sin estrellarnos, así que necesitamos la seguridad de un descenso propulsado. En Gran Bretaña estamos acostumbrados a pensar en toda la humanidad y no solamente en nosotros mismos; el cambio ambiental es global pero tenemos que ocuparnos de las consecuencias aquí, en el Reino Unido.


Por desgracia nuestra nación está actualmente tan urbanizada que es casi como una gran ciudad y contamos con areas pequeñas para agricultura y bosques. Dependemos del mundo comercial para sustentarnos. El cambio climático nos negará nuestros suministros regulares de alimento y combustible que viene de ultramar.


Podríamos crecer lo suficiente como para ser capaces de alimentarnos con la dieta de la Segunda Guerra Mundial, pero la noción de que todavía hay suficiente tierra para producir combustible orgánico o para convertirla en granjas de energía eólica es absurda. Haremos cuanto podamos para sobrevivir, pero lamentablemente no veo a los Estados Unidos o las economías emergentes de China e India deteniéndose a tiempo, y ellos son la principal fuente de emisiones. Ocurrirá lo peor y los que sobrevivan tendrán que adaptarse a un clima infernal.


Posiblemente, lo más triste es que Gaia va a perder tanto o más que nosotros. No solamente se extinguirá vida silvestre y ecosistemas completos, pero en la civilización humana, el planeta tiene un recurso precioso. No somos sólo una enfermedad. Somos, por nuestra inteligencia y comunicación, el sistema nervioso del planeta. Es a través nuestro, que Gaia se ha visto a sí misma desde el espacio y empieza a conocer su lugar en el universo.


Deberíamos ser el corazón y la mente de la Tierra, no su enfermedad. Seamos valientes y dejemos de pensar solamente en las necesidades y derechos, reconozcamos que hemos hecho daño a la Tierra viviente y que necesitamos hacer las paces con Gaia. Debemos hacerlo cuando todavía somos fuertes como para negociar y no una chusma desesperada dirigida por señores de la guerra brutales. Más aún, deberíamos recodar que somos parte de ella, y que ella es realmente nuestro hogar.


James Lovelock

El autor es un científico medioambientalista independiente y miembro de la Royal Society.

Un botijo es una vasija de barro cocido que se usa para refrescar agua. Tiene una base redonda y un vientre abultado que se estrecha en la parte superior donde se encuentra asidero por el que se agarra el botijo. A un lado del asa se encuentra la boca por la que se procede al llenado mientras que en el lado opuesto se halla el pitorro o pitón por el que se desliza el chorro de agua al beber de él.

El funcionamiento del botijo es muy sencillo: se basa en la refrigeración por evaporación.

El botijo está hecho de un material muy poroso. El agua del interior se filtra por los poros de la arcilla y en contacto con el ambiente seco exterior característico del clima mediterráneo se evapora por esos minúsculos agujeritos. Pero para pasar al estado gaseoso el agua necesita energía (calor) y puede tomarla del ambiente, pero también del líquido que queda en el interior, bajando así su temperatura.

Este efecto podemos notarlo en diferentes situaciones: cuando se riegan las calles en verano para refrescar el ambiente, cuando nos ponemos una compresa mojada sobre la frente para disminuir la fiebre o cuando sudamos y al evaporarse el sudor refrigeramos nuestro cuerpo. Como ya sabemos el agua es un ávido consumidor de calor, por eso es agente refrigerante muy efectivo.

Notas curiosas:

Es una costumbre habitual en Andalucía, dejar unas horas el botijo lleno de agua con un chorrito de anís antes de usarlo por primera vez.

En condiciones favorables se puede conseguir una disminución de temperatura de unos 10 a 15ºC.

El humor muchas veces suele ser una puerta para hacer comprensibles muchos conceptos científicos complejos y abstractos.

La Teoría Matemática de la Caza Mayor, de Henry Pétard, es una humorada científica que, más allá de la no explicitada intención de su autor, se nos aparece como un desopilante recurso didáctico para explicar los más actuales métodos de investigación de la matemática, la física teórica y la física experimental, aplicados a la caza de un león que deambula somnoliento por el desierto de Sahara.


Es así que entre los métodos matemáticos encontramos los siguientes:


a) Método axiomático o de Hilbert: colocamos una jaula en el Sahara y dentro de ella encerramos dos axiomas:

1- la clase de los leones del Sahara es no-vacía, y

2- si hay un león en el Sahara, hay un león en la jaula. Mediante ciertas reglas de inferencia, de estos axiomas se puede concluír el siguiente teorema:

3- hay un león en la jaula, con lo cual lo habremos cazado.


b) Método de la geometría de inversión: suponemos que la jaula es esférica, nos introducimos en ella y cerramos la puerta. Procedemos a la inversión, con lo cual el león entra en la jaula y nosotros salimos de ella.


c) Método proyectivo: suponiendo que el desierto es un plano, proyectamos este plano en una recta, y luego esta recta en un punto. Necesariamente el león habrá de estar en ese punto, y lo mantenemos allí encerrado.


d) Método de Bolzano Weiestrass: dividimos el Sahara en dos y ponemos una barrera bien sólida. Suponemos que el león ha de estar en una de ambas mitades, la cual volvemos a dividir en otros dos sectores mediante una barrera, y así sucesivamente. El diámetro de estos nuevos recintos se achica cada vez más y el león queda finalmente aprisionado en un espacio cuyo diámetro es arbitrariamente pequeño.


Los métodos de la física teórica para la caza del león no son menos delirantes:

a) Método de Schröedinger: en un momento dado existe una probabilidad positiva de que el león se halle en la jaula. Siéntese y espere.


b) Método relativista: desparrámese por el desierto cebo formado por materia interestelar. Una vez distribuído proyectemos un rayo de luz, y este se curvará rodeando al león. Aprovechemos su desconcierto para cazarlo impunemente.


Y por último, los métodos de la física experimental:

a) Método termodinámico: consiste en construír una membrana semiimpermeable, permeable a todo menos a los leones. No habrá más que barrer con ella todo el desierto.

b) Método de desintegración: radiemos el desierto con neutrones. Cuando el león adquiera radiactividad y comience a desintegrarse, ya no será capaz de defenderse y podremos cazarlo. Y hay aún otro método similar, consistente en dar de comer espinaca a los herbívoros del Sahara (vegetal que, como sabemos, contiene mucho hierro), pero magnetizándola previamente. El león comerá los herbívoros y quedará magnetizado, con lo cual sólo bastará atraerlo hacia la jaula mediante un gigantesco imán.

Fuente: CienciaNet
Imagina la siguiente situación:

Estás de visita turística con una agencia que entre sus negocios adicionales está el hacer fotos a los turistas en distintos parajes alejados de zonas comunicadas. Cuando acabas la visita, vuelves a la base a varios kilómetros y tienes que esperar a que se descarguen e impriman las fotografías que te han tomado.


Esto mismo ocurría en una empresa de deporte de aventura en Nueva Zelanda, que realizaban una serie de actividades por un circuito de cavernas. A su dueño se le ocurrió una idea para que cuando los turistas llegasen a la base no tuviesen que esperar las fotografías y tener las imágenes listas para llevar:


Como el uso de redes telefónicas o redes inalámbricas estaba descartado por lo difícil del terreno, se le ocurrió usar palomas mensajeras, con las tarjetas de memoria de las cámaras digitales sujetas a sus patas con velcro.


Así, demostró, que se puede llegar a transmitir más de 3 Gigabytes en 6 minutos. Esto es más rápido que cualquier conexión de banda ancha.


Aunque, este sistema no se salva de sus posibles "crackers": los halcones.

Fuente: Laflecha.net
Rupert Sheldrake cree haber resuelto uno de los grandes misterios de la biología: ¿cómo sabe el ADN de la célula de un brazo que está en el brazo y no en el hígado?, ¿por qué a lo largo de nuestra vida tenemos el mismo rostro si nuestras células se renuevan sin cesar?. Para explicarlo no sirven los parámetros físicos conocidos, ya que las formas de vida están determinadas por una extraña fuerza no energética, que provoca todas las formas pasadas; un campo que actúa más allá del espacio y el tiempo: el campo morfogenético.


Según Sheldrake:

"Morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos morfogenéticos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden. Estos campos organizan no solo los campos de organismos vivos sino también de cristales y moléculas. Cada tipo de molécula, cada proteína por ejemplo, tiene su propio campo mórfico -un campo de hemoglobina, un campo de insulina, etc. De igual manera cada tipo de cristal, cada tipo de organismo, cada tipo de instinto o patrón de comportamiento tiene su campo mórfico. Estos campos son los que ordenan la naturaleza. Hay muchos tipos de campos porque hay muchos tipos de cosas y patrones en la naturaleza..."


Cuando expuso esta teoría a través de su obra Una nueva ciencia de la vida, un editorial de Nature, la prestigiosa revista científica, le consideró "el mejor candidato a la hoguera que ha habido en muchos años", y sostenía que sería una pérdida de tiempo y dinero el contrastar sus conjeturas. Tan sólo la revista New Scientist tomó partido por su teoría como la única que puede responder al enigma de cómo se producen las formas.


Según el investigador, estos campos permiten la transmisión de información entre organismos de la misma especie sin mediar efectos espaciales. Es como si dentro de cada especie del universo, sea ésta una partícula o una galaxia, un protozoo o un ser humano, existiese un vínculo que actuara instantáneamente en un nivel sub-cuántico fuera del espacio y el tiempo. Este vínculo es lo que Sheldrake denomina campo mórfico o morfogenético. Al tratarse de una transmisión de información y no de energía, ello no contradice la Teoría de la Relatividad.


Uno de los ejemplos que expone Sheldrake es el de los famosos monos de la isla de Koshima, en aguas de Japón. Un grupo de científicos alimentaba a estos monos con batatas o boniatos sin lavar. Una hembra que respondía al nombre de Imo, descubrió que lavando la batata en el mar, además de perder la piel la molesta arenilla, éstas sabían mejor. Pronto todos los monos de la isla de Koshima aprendieron el truco. Pero, y esto es lo extraño, todos los monos del continente comenzaron a lavar sus boniatos, y ello a pesar de haberse evitado el contacto de los monos de Koshima con los del resto del país.


Pero este extraño contagio no sólo funciona con animales, también tiene lugar con cristales. Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en el laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo. Al principio se pensó que la causa pudiera ser que investigadores visitantes portaran diminutos trozos de cristal en sus ropas o en sus barbas. Pero finalmente esta causa fue desechada. Aparentemente los cristales aprenden mediante resonancias mórficas.


¿Cómo se puede uno imaginar este campo? De la misma manera que un físico describe un campo gravitacional: un trapo elástico en el que una gran masa provoca un hundimiento. El campo de las formas es semejante. Está plano, si no existe forma alguna. El primer átomo produce la primera arruga, y cuando la forma está completa se produce un valle, que Sheldrake denomina creoda. Cuando la forma es de creación reciente, como un nuevo cristal, su valle o creoda es muy poco profundo, pero cada vez que la forma se repite, su creoda se hunde más. Las formas con millones de años tienen profundidades abismales.


Las células aciertan con el campo morfogenético correspondiente gracias a un fenómeno de resonancia mórfica. El ADN sería como una antena que captaría los mensajes mórficos.

Soy seguidor de la serie "House". De todos los capítulos que he visto, quizá el que más me impactó fue el de aquella "supermodelo" bellísima que acaban descubriendo que era una especie de hermafrodita. El Doctor House, al hacer su valoración final decía con rotundidad : "La hembra suprema es un hombre". Hace poco alguien me habló de esta enfermedad, y de ahí este post.


Se la conoce como el Síndrome de Morris o también como el Síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA), y los pacientes con este tipo de trastorno de tipo hormonal, son incapaces de asimilar las hormonas masculinas más conocidas como andrógenos. Así pues, durante la gestación y posterior crecimiento de los fetos con esta enfermedad se ven incapaces de desarrollar organos sexuales externos masculinos y por contra desarrollan organos sexuales (en apariencia) femeninos.


Podemos decir por tanto que un feto “masculino” es incapaz de asimilar las hormonas necesarias para su desarrollo total como varón, desarrollándose entonces como hembra.


Hay dos tipos de enfermedad, la total y la parcial. En una SIA total se presentan organos sexuales femeninos, apariencia externa femenina, pechos desarrollados, vello púbico escaso… . El otro tipo es el de SIA parcial, donde dependiendo de su grado se pueden dar casos de fusiones entre órganos sexuales masculinos y femeninos.


En las últimas décadas el hombre está cambiando radicalmente sus hábitos alimenticios y los componentes de sus alimentos. Entre las sustancias de nuestra alimentación más dañinas que podemos encontrar en los productos habituales que consumimos destacan las siguientes :

  • Aditivos: Hay más de 4000 distintos, son, en general, muy perjudiciales y es fácil descubrir qué alimentos los llevan, leyendo los "ingredientes" en su etiqueta. Su denominación empieza por la letra E. Los más comunes son los colorantes (desde el E-100 al E-199), los conservantes (desde el E-200 al E-299), los antioxidantes (desde el E-300 al E-399) y también muchos emulsionantes, edulcorantes y potenciadores del sabor. Sirven para conservar los alimentos (conservantes, antisépticos y antioxidantes) y para alterar el sabor y el olor para hacerlos más apetitosos (aromatizantes, colorantes y potenciadores del sabor). Especialmente peligroso es el E-330, prohibido en muchos países pero aún muy utilizado. Por ejemplo, la mermelada de fresa debería de ser de color marrón (el color de la fresa cocida), pero... ¿La compraría Vd. con ese color?.

  • Ahumados: Contienen HPA (Hidrocarburos Policíclicos Aromáticos) a los que se les culpa del cáncer del aparato digestivo, bastante frecuente entre islandeses, húngaros y noruegos, grandes consumidores de productos ahumados, en especial el salmón. También contienen HPA los productos tostados (carnes, pan) y alimentos 'a la brasa' o en barbacoa.

  • Antibióticos: Utilizados para prevenir enfermedades en la ganadería y para favorecer el crecimiento, pasa a la carne del animal y luego al cuerpo humano. Se debe interrumpir su ingesta al menos una semana antes del sacrificio del animal pero, aún así, quedan restos. Por eso, cada vez son más las personas a las que los antibióticos no les hacen efecto, de tanto consumirlos a través de la carne (chuletas, pollo...).

  • Clostridios: Son los gérmenes que producen el botulismo, intoxicación muy grave. Se puede encontrar en latas mal esterilizadas y en carnes y embutidos mal curados. Como precaución no acepte latas abombadas (los clostridios producen gases) ni jamones o carnes curadas con un tono verdoso junto al hueso.

  • Cadmio: Las pilas y las baterías (especialmente las de botón, muy contaminantes), basuras y lodos industriales están contaminando los campos y aguas con este metal, que es muy tóxico para los riñones y que se acumula en el hígado e impide la fijación del calcio. Se le culpa del cáncer de próstata y de pulmón, bastante frecuentes en los trabajadores de la industria siderúrgica. Se han encontrado niveles preocupantes en almejas, mejillones, ostras, riñones, hígado y agua canalizada por tuberías de hierro galvanizado.

  • Clembuterol: Es un fármaco antiasmático que produce más carne y menos grasa en el ganado vacuno y se acumula especialmente en el hígado. La carne con clembuterol es más apetitosa a la vista, sin apenas grasa, pero es más seca, menos sabrosa y con mayor contenido de agua. Si deja de administrarse a la res 15 días antes del sacrificio se eliminan las concentraciones muy peligrosas. Sus efectos son graves: Cefaleas, temblores, síntomas de infarto de miocardio...

  • Glutamatos y potenciadores del sabor: Por ejemplo, el E-621 y el E-622 son muy utilizados en salsas, sopas y otros productos para compensar su falta de sabor. Se utilizan masivamente en la comida china, pero también se encuentran en las sopas de sobre y otros alimentos preparados. Si se ingiere entre 1 y 2 gramos sus síntomas son visión borrosa, dolor de cabeza, enrojecimiento, dolores musculares y de pecho, náuseas... y se los relaciona con la enfermedad de Párkinson.

  • Plomo: Es muy perjudicial y lo respiramos día a día proveniente del humo de los coches. Por eso están proliferando las gasolinas sin plomo. La dosis diaria admisible es 230 microgramos, pero se han encontrado hasta 1000 microgramos por kilogramo en lechugas. También se encuentra plomo en setas, espinacas, escarola, acelgas, uvas, agua canalizada con tuberías de plomo... El plomo altera el sistema nervioso y sanguíneo y produce daños en los riñones.

  • Nitratos: Abundan en hortalizas, sobre todo de invernadero y campos muy abonados, especialmente en espinacas, lechugas, acelgas, rábanos, apio, zanahorias, remolachas y judías verdes, pero también son muy frecuentes en los embutidos. Cuando las verduras se almacenan demasiado tiempo los nitratos se convierten en nitritos, que pueden provocar hipertensión, anemia y problemas nerviosos. Los niños son especialmente sensibles por lo que sus verduras deben ser rigurosamente frescas. El gran riesgo se produce cuando los nitritos se convierten en nitrosaminas, destructoras de vitaminas y cancerígenas. Los alimentos con menos nitrosaminas son las lentejas, guisantes, tomates, alcachofas, melones y sandias.

  • Pesticidas: Abundan en hortalizas de invernadero y en aquellos frutos provenientes de grandes extensiones de monocultivo (cultivo intensivo), pues es donde más pesticidas e insecticidas se usan. Algunos, como el DDT o el aldrin permanecen en el suelo más de 40 años y de aquí pasan a los frutos y de estos al hombre. En el organismo de cualquier europeo se ha encontrado DDT y se le culpa de la creciente infertilidad masculina. La solución es eliminar los grandes monocultivos puesto que los cultivos alternados se han mostrado muy eficaces contra las plagas y en caso de producirse no afectarían a grandes extensiones. Cada día tienen más aceptación los cultivos ecológicos pero aún necesitan ser potenciados por los consumidores y por las autoridades. Las frutas más protegidas de los pesticidas son las que tienen piel gruesa (plátanos, naranjas, limones...) y la que menos tomates, manzanas, peras, ciruelas, uvas, lechuga... que deben ser lavadas bien antes de ser consumidas.

  • Mercurio: Se encuentra principalmente en el pescado (sardinas, pez espada, atún, salmonete, caballa y lenguado principalmente). Atún y pez espada llegan a 100 microgramos por kilo, siendo la dosis diaria admisible de 35 microgramos. La concentración de mercurio en el pescado es mayor si este procede del Mediterráneo. Un contraveneno para el mercurio es el selenio que disminuye su toxicidad y que está presente en los cereales.

  • Tartracina: Es un colorante (E-102) utilizado para dar color rojizo. Está prohibido en muchos países, pero se sigue empleando en yogures de fresa, quesos de corteza roja, aperitivos salados, caramelos, dulces, batidos, helados, embutidos, refrescos... Produce alergias y trastornos digestivos. La dosis diaria admisible está en 7.5 microgramos, pero si se consumen varios alimentos que lo contengan es fácil superar esta cantidad.

  • Especias y sal: En general no son muy saludables. Es mejor reducir su consumo. La sal es necesaria para la vida, pero en grandes cantidades es un veneno mortal. Con la sal presente en otros alimentos (frutas, carnes, pescados...) se podría eliminar la sal de la cocina. En cualquier caso, reduzca su uso al mínimo.

Fuente: http://www.lcc.uma.es/~ppgg/html/ciencia.html
en la película de Ridley Scott "Blade Runner" se juega una de las mejores partidas de ajedrez de todos los tiempos ?

Se la conoce como "La Inmortal"

Allá por el año 1851 se jugó la partida más famosa de ajedrez entre Adolf Anderssen (blancas) y Lionel Kieseritzky (negras). Más de un siglo después, esta partida se usaría en Blade Runner como puerta de acceso entre un replicante y su creador. La partida simboliza la lucha de los replicantes por ser inmortales. Así como un simple peón deja de serlo al llegar a la octava línea, los replicantes quieren alcanzar la inmortalidad. Por muchas piezas que elimine, Roy no consigue escapar de su muerte. Es como un intento desesperado de agarrarse a lo que sea para continuar viviendo. Al final se da cuenta de que la acumulación de piezas no le supone la victoria y que su muerte es sólo es cuestión de tiempo.





No obstante, parece que la partida se encuentra ligeramente alterada para ajustarse a las necesidades dramáticas del guión, más allá de las habituales diferencias entre versiones de esta famosa partida.

Esta es la partida original en forma algebraica:

Anderssen - Kieseritzky (London 1851): 1 e4 e5 2 f4 exf4 3 Bc4 Qh4+ 4 Kf1 b5 5 Bxb5 Nf6 6 Nf3 Qh6 7 d3 Nh5 8 Nh4 Qg5 9 Nf5 c6 10 Rg1 cxb5 11 g4 Nf6 12 h4 Qg6 13 h5 Qg5 14 Qf3 Ng8 15 Bxf4 Qf6 16 Nc3 Bc5 17 Nd5 Qxb2 18 Bd6 Qxa1+ 19 Ke2 Bxg1 20 e5 Na6 21 Nxg7+ Kd8 22 Qf6+ Nxf6 23 Be7 Checkmate.

Fuente: Microsiervos

En el siglo noveno después de Cristo "Los Elementos" de Euclides fue traducido en las escuelas de Córdoba, siendo depositaria y única usufructuaria del tesoro euclidiano durante la Edad Media.


Esta situación de privilegiado
monopolio terminó en una de las primeras operaciones de espionaje científico que se tiene memoria. En 1120, el británico Adelardo de Bath, previamente adiestrado en el idioma, usos y costumbres, y disfrazado de estudiante hispano-árabe, logró introducirse en las escuelas cordobesas y sacar una copia de "Los Elementos" que fue publicada en 1472. Hasta 1535, año en que se descubre el texto griego, Europa no cuenta más que con esta traducción árabe. Con estos antecedentes, era razonable pensar que si en alguna arquitectura pre-renacentista se había empleado racionalmente la proporción áurea, este lugar no podía ser otro que la ciudad de Córdoba.


En unas pruebas realizadas en 1951 por la Diputación de Córdoba, se realizó un test a estudiantes de arquitectura en que se pedía que dibujaran el rectángulo ideal, dando una mayor puntuación a quien racional o instintivamente dibujara el áureo. Se detectó que la mayoría de los alumnos cordobeses habían trazado uno, menos esbelto que el armónico, con la proporción aproximada de 1,3. El hecho era suficientemente significativo para ser investigado. La repetición del test con personas nacidas o residentes en Córdoba conducía reiteradamente a esa proporción. La frecuencia de la proporción 1,3 desbordó la debida al cálculo de probabilidades.


Efectuado un rastreo en los edificios cordobeses se detectó dicha proporción. Nos encontramos ante una nueva invariante en la arquitectura cordobesa: la proporción 1,3. La encontramos en edificios como la Mezquita de Córdoba, la Torre de la Mar Muerta, la Sinagoga, así como en algunos mosaicos romanos hallados en Alcolea, esculturas y sarcófagos romanos.




La Mezquita de Córdoba


Bien podía suceder que si bien el hombre ideal davinciano debería ser de 'proporciones divinas', el hombre cordobés es según sus propias características étnicas 'humano.