Cuida lo que comes

En las últimas décadas el hombre está cambiando radicalmente sus hábitos alimenticios y los componentes de sus alimentos. Entre las sustancias de nuestra alimentación más dañinas que podemos encontrar en los productos habituales que consumimos destacan las siguientes :

  • Aditivos: Hay más de 4000 distintos, son, en general, muy perjudiciales y es fácil descubrir qué alimentos los llevan, leyendo los "ingredientes" en su etiqueta. Su denominación empieza por la letra E. Los más comunes son los colorantes (desde el E-100 al E-199), los conservantes (desde el E-200 al E-299), los antioxidantes (desde el E-300 al E-399) y también muchos emulsionantes, edulcorantes y potenciadores del sabor. Sirven para conservar los alimentos (conservantes, antisépticos y antioxidantes) y para alterar el sabor y el olor para hacerlos más apetitosos (aromatizantes, colorantes y potenciadores del sabor). Especialmente peligroso es el E-330, prohibido en muchos países pero aún muy utilizado. Por ejemplo, la mermelada de fresa debería de ser de color marrón (el color de la fresa cocida), pero... ¿La compraría Vd. con ese color?.

  • Ahumados: Contienen HPA (Hidrocarburos Policíclicos Aromáticos) a los que se les culpa del cáncer del aparato digestivo, bastante frecuente entre islandeses, húngaros y noruegos, grandes consumidores de productos ahumados, en especial el salmón. También contienen HPA los productos tostados (carnes, pan) y alimentos 'a la brasa' o en barbacoa.

  • Antibióticos: Utilizados para prevenir enfermedades en la ganadería y para favorecer el crecimiento, pasa a la carne del animal y luego al cuerpo humano. Se debe interrumpir su ingesta al menos una semana antes del sacrificio del animal pero, aún así, quedan restos. Por eso, cada vez son más las personas a las que los antibióticos no les hacen efecto, de tanto consumirlos a través de la carne (chuletas, pollo...).

  • Clostridios: Son los gérmenes que producen el botulismo, intoxicación muy grave. Se puede encontrar en latas mal esterilizadas y en carnes y embutidos mal curados. Como precaución no acepte latas abombadas (los clostridios producen gases) ni jamones o carnes curadas con un tono verdoso junto al hueso.

  • Cadmio: Las pilas y las baterías (especialmente las de botón, muy contaminantes), basuras y lodos industriales están contaminando los campos y aguas con este metal, que es muy tóxico para los riñones y que se acumula en el hígado e impide la fijación del calcio. Se le culpa del cáncer de próstata y de pulmón, bastante frecuentes en los trabajadores de la industria siderúrgica. Se han encontrado niveles preocupantes en almejas, mejillones, ostras, riñones, hígado y agua canalizada por tuberías de hierro galvanizado.

  • Clembuterol: Es un fármaco antiasmático que produce más carne y menos grasa en el ganado vacuno y se acumula especialmente en el hígado. La carne con clembuterol es más apetitosa a la vista, sin apenas grasa, pero es más seca, menos sabrosa y con mayor contenido de agua. Si deja de administrarse a la res 15 días antes del sacrificio se eliminan las concentraciones muy peligrosas. Sus efectos son graves: Cefaleas, temblores, síntomas de infarto de miocardio...

  • Glutamatos y potenciadores del sabor: Por ejemplo, el E-621 y el E-622 son muy utilizados en salsas, sopas y otros productos para compensar su falta de sabor. Se utilizan masivamente en la comida china, pero también se encuentran en las sopas de sobre y otros alimentos preparados. Si se ingiere entre 1 y 2 gramos sus síntomas son visión borrosa, dolor de cabeza, enrojecimiento, dolores musculares y de pecho, náuseas... y se los relaciona con la enfermedad de Párkinson.

  • Plomo: Es muy perjudicial y lo respiramos día a día proveniente del humo de los coches. Por eso están proliferando las gasolinas sin plomo. La dosis diaria admisible es 230 microgramos, pero se han encontrado hasta 1000 microgramos por kilogramo en lechugas. También se encuentra plomo en setas, espinacas, escarola, acelgas, uvas, agua canalizada con tuberías de plomo... El plomo altera el sistema nervioso y sanguíneo y produce daños en los riñones.

  • Nitratos: Abundan en hortalizas, sobre todo de invernadero y campos muy abonados, especialmente en espinacas, lechugas, acelgas, rábanos, apio, zanahorias, remolachas y judías verdes, pero también son muy frecuentes en los embutidos. Cuando las verduras se almacenan demasiado tiempo los nitratos se convierten en nitritos, que pueden provocar hipertensión, anemia y problemas nerviosos. Los niños son especialmente sensibles por lo que sus verduras deben ser rigurosamente frescas. El gran riesgo se produce cuando los nitritos se convierten en nitrosaminas, destructoras de vitaminas y cancerígenas. Los alimentos con menos nitrosaminas son las lentejas, guisantes, tomates, alcachofas, melones y sandias.

  • Pesticidas: Abundan en hortalizas de invernadero y en aquellos frutos provenientes de grandes extensiones de monocultivo (cultivo intensivo), pues es donde más pesticidas e insecticidas se usan. Algunos, como el DDT o el aldrin permanecen en el suelo más de 40 años y de aquí pasan a los frutos y de estos al hombre. En el organismo de cualquier europeo se ha encontrado DDT y se le culpa de la creciente infertilidad masculina. La solución es eliminar los grandes monocultivos puesto que los cultivos alternados se han mostrado muy eficaces contra las plagas y en caso de producirse no afectarían a grandes extensiones. Cada día tienen más aceptación los cultivos ecológicos pero aún necesitan ser potenciados por los consumidores y por las autoridades. Las frutas más protegidas de los pesticidas son las que tienen piel gruesa (plátanos, naranjas, limones...) y la que menos tomates, manzanas, peras, ciruelas, uvas, lechuga... que deben ser lavadas bien antes de ser consumidas.

  • Mercurio: Se encuentra principalmente en el pescado (sardinas, pez espada, atún, salmonete, caballa y lenguado principalmente). Atún y pez espada llegan a 100 microgramos por kilo, siendo la dosis diaria admisible de 35 microgramos. La concentración de mercurio en el pescado es mayor si este procede del Mediterráneo. Un contraveneno para el mercurio es el selenio que disminuye su toxicidad y que está presente en los cereales.

  • Tartracina: Es un colorante (E-102) utilizado para dar color rojizo. Está prohibido en muchos países, pero se sigue empleando en yogures de fresa, quesos de corteza roja, aperitivos salados, caramelos, dulces, batidos, helados, embutidos, refrescos... Produce alergias y trastornos digestivos. La dosis diaria admisible está en 7.5 microgramos, pero si se consumen varios alimentos que lo contengan es fácil superar esta cantidad.

  • Especias y sal: En general no son muy saludables. Es mejor reducir su consumo. La sal es necesaria para la vida, pero en grandes cantidades es un veneno mortal. Con la sal presente en otros alimentos (frutas, carnes, pescados...) se podría eliminar la sal de la cocina. En cualquier caso, reduzca su uso al mínimo.

Fuente: http://www.lcc.uma.es/~ppgg/html/ciencia.html

1 comentarios:

Very9marti@google.com dijo...

Mepueden darmas datos sobre sintomas de comer higado con clenbuteror