"Tengo que admitir que en mis obras de ciencia-ficción no siempre pongo en práctica lo que predico en mis ensayos científicos.

En éstos sostengo la firme convicción que la velocidad de la luz es una barrera definitiva imposible de franquear, pero en mis historias de ciencia-ficción siempre hablo de viajes a velocidades mayores que la de la luz.

También sostengo en mis artículos que a la larga la «inteligencia artificial» robótica será muy distinta de la «inteligencia natural», y que estos dos tipos de inteligencia se complementarán más que entrar en conflicto.

Pero en mis historias de robots, que llevo más de medio siglo escribiendo, éstos han experimentado una continua evolución, y cada vez son más complejos, más competentes y más y más parecidos a los seres humanos. Por último, mi suprema creación robótica, R. Daneel Olivaw, ha acabado por ser totalmente idéntico a los seres humanos, tanto física como intelectualmente. En realidad, lo único que delata su condición de robot es que es mucho más inteligente, mucho más honrado, mucho más virtuoso y recto de lo que jamás podría serlo un ser humano.

¿Significa esto que me contradigo? Sí ".



Isaac Asimov, escritor y bioquímico.



La semana pasada traje aquí una conversación entre Tagore y Einstein que giraba fundamentalmente en torno a la idea del libre albedrío. El místico Tagore defendía el libre albedrío, ya fuera en el plano subatómico, donde se acogía al principio de incertidumbre para mostrar a Einstein que la existencia no está predeterminada, como en el plano de la existencia humana, al hablar de la libertad que expresa nuestra realidad poniendo como ejemplo a los músicos indios y su amor por la improvisación. Por su parte, el científico Einstein defendía la causalidad de forma universal, argumentando que incluso es positivo que creamos que esto no es así. Nuestra idea de libertad por tanto no dejaría de ser una ilusión creada por el cerebro.


Esta conversación entre los dos premios Nobel es una pequeña muestra del debate que lleva siglos produciéndose. El libre albedrío es uno de los temas centrales de la historia de la filosofía y la ciencia. ¿Realmente tenemos el control de nuestras propias acciones? ¿O somos autómatas que ejecutamos una secuencia de acciones propuestas de antemano por nuestro cerebro inconsciente? A todos nos gusta sentir la idea de libertad, creer que somos seres humanos libres, no robots ni esclavos.


Pero curiosamente, y según ha demostrado recientemente una serie de cuatro experimentos, la mayoría de nosotros pensamos que tenemos mucho más libre albedrío que los demás. Así lo afirman investigadores de la universidad de Princeton, en Estados unidos, que estudiaron las diferencias entre la forma de percibimos a nosotros mismos y cómo nos perciben los demás. En el experimento 1, los participantes veían su propio pasado y su futuro como menos predecible a priori que el de sus compañeros. En los experimentos 2 y 3, los participantes pensaron que había más caminos posibles (buenos y malos) en su propio futuro que en el futuro de sus compañeros. En el experimento 4, los participantes consideraron su comportamiento futuro, en comparación con el de sus compañeros, como más impulsado por intenciones y deseos (en lugar de la personalidad, las características aleatorias de la situación o la historia). Aquí se puede leer más información sobre los experimentos.


Así, mientras que nos vemos a nosotros mismos como seres autónomos con la capacidad de tomar decisiones entre diversas opciones disponibles, parece que no vemos lo mismo en los demás. Son los otros los que caminan por la vida dirigidos. Nuestras acciones se deben a una situación dada, y son las intenciones y los deseos los que nos movilizan, mientras que en la misma situación, las acciones del otro son producto de su personalidad o de las circunstancias. Y es que parece que solemos ver la personalidad como algo muy fijo en una persona, y por tanto vemos las acciones de los demás como más predecibles, no dejando lugar a su libre albedrío.


Descubrimientos como el funcionamiento de las neuronas espejo parecen indicarnos que evolucionamos hacia una mayor conexión entre nuestras mentes, hacia un mayor entendimiento del otro. Y sin embargo, investigaciones como esta ponen en duda esos argumentos: si no vemos al otro como igual, siempre será más difícil el encuentro.



Más información:






Video "EARTH: The Pale Blue Dot"

por Michael Marantz

Voz: Carl Sagan





"Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido".



Carl Sagan, al final de la serie 'Cosmos'.


Durante 1930 Rabindranath Tagore y Albert Einstein se encontraron en Berlín y Nueva York. La conversación que traigo es una traducción de la publicada en “La religión del hombre” de Tagore.



TAGORE: Hoy estuve discutiendo con el Doctor Mendel sobre los nuevos descubrimientos matemáticos que nos dicen que en el reino de los átomos infinitesimales la casualidad entra en juego; el drama de la existencia no estaría predestinado en el carácter.


EINSTEIN: Los hechos que llevan a la ciencia a encaminarse a esta visión no se despiden de la causalidad.


TAGORE: Tal vez no, aún así parece que la idea de causalidad no está en los elementos, sino que otra fuerza constituye con ellos un universo organizado.


EINSTEIN: Uno trata de entender cómo es el orden desde un plano superior. El orden está ahí, donde los grandes elementos se combinan y guían la existencia, pero en los elementos mínimos este orden no es perceptible.


TAGORE: Tal dualidad está en las profundidades de la existencia, la contradicción del libre impulso y el deseo director que trabaja sobre él generando un ordenado esquema de cosas.


EINSTEIN: La física moderna no nos dice que ellos sean contradictorios. Las nubes lucen como una sola desde la distancia, pero si las observas desde cerca, se muestran como un conjunto de agua desordenado.


TAGORE: Yo encuentro que existe paralelismo en la psicología humana. Nuestras pasiones y deseos están desregulados, pero nuestro carácter subyuga esos elementos en una totalidad armoniosa ¿Sucede algo similar en el mundo físico? ¿Son los elementos rebeldes, movilizados por un impulso individual? ¿Y hay en el mundo físico un principio que les domine y les inserte en una ordenada organización?


EINSTEIN: Incluso los elementos no están exentos de un orden permanente; los elementos siempre mantendrán su orden específico, ahora y siempre hacia adelante, justo como lo han hecho todo el tiempo. Existe, por tanto, un orden permanente en los elementos.




TAGORE: De otra manera, el drama de la existencia sería demasiado azaroso. Es la constante armonía de casualidad y determinación lo que la hace eternamente nueva y vivencial.


EINSTEIN: Yo creo que lo que sea que hagamos o vivamos tiene su causalidad; es bueno, sin embargo, que nosotros no podamos ver a través de ella.


TAGORE: Existe en el comportamiento humano un elemento de elasticidad también, algo de libertad al interior de un pequeño rango que expresa nuestra personalidad. Es tal cual el sistema musical de la India, el cual no está tan rígidamente constituido como la música occidental. Nuestros compositores entregan ciertos márgenes que lo definen, un sistema de arreglos de melodía y ritmo, y con un cierto límite el interprete puede improvisar sobre este. Debe ser uno con la ley de esa particular melodía. y luego puede dar espontánea expresión a su sensibilidad musical al interior de la regulación previamente escrita. Alabamos al compositor por su genio en crear una base con una estructura de melodías, pero nosotros esperamos del intérprete su propia habilidad en la creación de variantes de ornamentación melódica. En la creación seguimos la ley central de la existencia, pero si no nos cortamos en su deriva, podemos tener suficiente libertad al interior de los límites de nuestra personalidad para una máxima expresión propia.


EINSTEIN: Eso es posible sólo donde hay una fuerte tradición artística que guía la mente de las personas. En Europa, la música se ha alejado demasiado del arte y sensibilidad populares volviéndose algo así como un arte secreto con convenciones y tradiciones propias.


TAGORE: Ustedes han de ser absolutamente obedientes a esa música tan compleja. En India, la medida de libertad de un cantante está en su propia personalidad creativa, él puede cantar la canción del compositor a su antojo, si posee el poder creativo para expresarse a sí mismo en su interpretación de la ley melódica general que le ha sido dada para interpretarla.


EINSTEIN: Se requiere un nivel artístico muy elevado para realizar completamente la gran idea de la música original, de manera que uno pueda hacer variaciones sobre ella. En nuestro país, las variaciones son frecuentemente escritas previamente.


TAGORE: Si en nuestra conducta nosotros podemos seguir la ley de la bondad, podemos alcanzar una auténtica libertad de expresión propia. El principio de la conducta está ahí, pero el carácter que le hace verdadero e individual es nuestra propia creación. En nuestra música hay una dualidad de libertad y orden prescrito.


EINSTEIN: ¿Son las palabras de la canción también libres? Quiero decir ¿está el cantante en libertad de agregar sus propias palabras a la canción que está cantando?


TAGORE: Sí. En Bengala tenemos un tipo de canción la cual entrega libertad al cantante para introducir comentarios entre paréntesis, frases que no estaban en la canción original. Esto ocasiona gran entusiasmo, ya que la audiencia está constantemente siendo estimulada por algo hermoso, sentimientos espontáneos agregados por el cantante.


EINSTEIN: ¿Es algo severo el sistema métrico?


TAGORE: Sí, algo. No puedes excederte de los límites de versificación; el cantante en todas sus variaciones debe mantener el ritmo y el tiempo, en que ha sido compuesta la canción. En la música Europea posees una libertad comparable en el tiempo, pero no con la melodía.


EINSTEIN: ¿Puede la música India ser cantada sin palabras? ¿Puede uno concebir una canción sin palabras?


TAGORE: Sí, tenemos canciones con palabras sin significado, sonidos que contribuyen actuando como portadores de las notas. Al Norte de la India, la música es una arte independiente, no así la interpretación de palabras y pensamientos, como en Bengala. La música es muy intrincada y sutil, es un mundo completo de melodía en sí mismo.


EINSTEIN: ¿No es polifónica?


TAGORE: Los instrumentos son usados, no por la armonía, sino que para mantener el tiempo y agregar el volumen y la profundidad ¿Ha sufrido la melodía en su música la imposición de la armonía?


EINSTEIN: A veces su sufrimiento es enorme. A veces la armonía absorbe la melodía en su conjunto.


TAGORE: Melodía y armonía son como las líneas y colores en las pinturas. Una pintura de simples líneas puede ser absolutamente hermosa; la introducción del color puede hacerla vaga e insignificante. Pero también el color puede combinarse con líneas dando origen a grandes pinturas, mientras eso no aminore o destruya su valor.


EINSTEIN: Es una bella analogía; la línea es mucho más antigua que el color. Parece que su melodía es mucho más rica en estructura que la nuestra. La música japonesa también parece serlo.


TAGORE: Es difícil analizar el efecto de la música de oriente y occidente sobre nuestras mentes. La música occidental me atrae mucho; siento que es grandiosa, que es vasta en su estructura y grande en su composición. Nuestra música propia me toca de una manera más profunda por su súplica lírica fundamental. La música europea es épica en carácter; tiene un amplio fondo y su estructura es gótica.





EINSTEIN: Esta es una pregunta que nosotros los europeos no podemos responder apropiadamente, estamos tan acostumbrados a nuestra música propia. Deseamos saber si nuestra propia música es una sensación humana convencional o fundamental, si sentir consonancia y disonancia es natural, o una convención que aceptamos.


TAGORE: De alguna manera el piano me confunde. El violín me complace mucho más.


EINSTEIN: Sería interesante estudiar los efectos de la música Europea en un Indio que nunca la ha escuchado en su juventud.


TAGORE: En cierta ocasión le pedí a un músico inglés que analizara cierta música clásica para mí, y que me explicara cuáles eran los elementos que constituían lo bello de la pieza.


EINSTEIN: La dificultad es que la música realmente buena, sea esta del oriente u occidente, no puede ser analizada.


TAGORE: Sí. ¿Y cuáles son los efectos profundos tras el auditor?


EINSTEIN: La misma incertidumbre persistirá siempre respecto a todo lo fundamental de nuestra experiencia, en nuestra reacción frente al arte, sea en Europa o en Asia. Incluso la flor roja que veo frente a mí sobre su mesa puede no ser la misma para usted que para mí.


TAGORE: Y aún ahí persiste el proceso de reconciliación entre ellos, el gusto individual conforme a la norma universal.


Visto en:

School of wisdom





"Tenemos el ejemplo de los líquenes, que es muy clarificador. Son una simbiosis de hongos y algas, una fusión en la que el liquen no tiene ningún parentesco con sus especies de origen. La simbiogénesis forma esas nuevas especies, y la selección natural las escoge y las mantiene. Esta teoría no está en contra de Darwin. La selección natural mantiene, pero no es generadora de cambios. Los que dicen que la evolución se basa en mutaciones al azar se equivocan. También existe una especie de caracoles que ha adquirido genes fotosintéticos. Se alimentan de algas sin digerir nada y en verano se vuelven verdes; no necesitan comer porque realizan la fotosíntesis, una propiedad adquirida de las algas. Cuando acaba el verano, ponen sus huevos y cambian su color a naranja y amarillo hasta que finalmente mueren. Las características de dos organismos diferentes convergen en uno para formar una nueva especie. Sin embargo hay gente muy ignorante que aún así no quiere cambiar su forma de pensar".



Lynn Margulis, bióloga estadounidense, y unas de las principales figuras del evolucionismo





Está muy bien eso de seguir adelante, siempre y cuando se pueda regresar (Montaigne) . Y de regreso, también podemos empezar de nuevo. He pensado que sería interesante volver al blog recuperando aquella sección de astronomía que quise hacer en su día: recorrer el año observando los cielos. Una buena manera de aprender en el viaje del tiempo. Hay quienes son felices ignorando el cosmos. Otros, más atentos a las estrellas, las hacen parte de sus vidas. Así que esto va dirigido a quienes se interesan por el universo (y de manera muy especial a los fumadores, que a partir de ahora disfrutarán más de las estrellas).


Ya llego tarde para hablar del eclipse parcial de sol que hemos tenido esta semana, visible desde prácticamente todo el continente europeo, y que las nubes suspendidas impidieron gozar. También llegamos tarde para contemplar las cuadránticas, lluvia de meteoros, que aunque estarán presentes hasta el día 12, el mejor día para observarlas era el mismo día del eclipse. Así que por lo que resta de mes de enero, podemos destacar los planetas:



Mercurio; visible en los amaneceres de la primera quincena de enero por el sureste.
Venus; inconfundible. Resplandece con su mayor brillo del año por el sureste desde el inicio del alba, desplazándose por Libra, Escorpio y Ofiuco.
Júpiter; visible las primeras horas de la noche en Piscis.
Saturno; lo podemos contemplar en la segunda mitad de la noche en Virgo, durante 8 horas.

 
En cuanto a la Luna, el día 10 estará en su apogeo (más lejana a la Tierra), el día 12 será creciente, el 19 estará llena, el día 22 estará en su perigeo (más cercana a la Tierra), y el 26 en cuarto menguante.En las noche de enero del hemisferio norte, orientados hacia el sur, podemos ver a Orión aparecer rodeado de estrellas brillantes por el este. Aldebarán en Tauro muestra su tonalidad anaranjada cerca del cúmulo de las Pléyades. Y Sirio en el Can Mayor reluce como la estrella más brillante de la noche al sudeste, por debajo de la estrella blanca azulada Proción.



Aquí podemos observar Orión (en el centro), Tauro (a la derecha de Orión), y Sirio (por debajo, a la izquierda de Orión). La imagen tomada del programa Stellarium. (Pulsar sobre la imagen para ampliar)


Orión, el cazador, es una zona de formación estelar. Las imágenes infrarrojas muestran que toda la constelación se halla envuelta en nebulosidades, material del que se forman nuevas estrellas. Esta fabulosa factoría dista a 1.500 años luz. En la constelación, sobre el hombro de la figura del cazador, tenemos a Betelgeuse, una supergigante roja cuyo nombre procede de las palabras árabes que significan ‘la mano de al-jauza’, que podría referirse a un personaje femenino de la mitología árabe antigua. Para localizar a Orión, lo primero que haremos será buscar su cinturón, formado por tres estrellas brillantes en línea recta, las tres Marías, muy próximas y equidistantes. Un poco más abajo de cinturón del cazador tenemos una de las maravillas del cielo nocturno, la nebulosa de Orión, M 42, que resulta visible bajo un cielo oscuro sin ayuda de óptica como una estrella borrosa en la espada de Orión.De todas las historias que se cuentan sobre Orión, la que siempre más me ha gustado es aquella que relata el viaje de Orión a Creta, donde conoció a la diosa Artemisa, con quien compartía su pasión por la caza, y de la que se enamoró. Apolo, celoso de que su hermana correspondiese el amor de Orión, convocó a un escorpión para que persiguiera al cazador. Orión se enfrentó al escorpión de Apolo disparándole sus flechas, usando también su espada, pero no consiguió matarlo al ser invulnerable a las armas de los mortales. No pudiendo hacer otra cosa, Orión decidió escapar tirándose al mar. Apolo llamó a su hermana, que nada de todo esto sabía, y la engañó diciéndole que quien nadaba era un enemigo de ambos. Artemisa no dudó y le disparó sus flechas divinas, y cuando se acercó a recoger su presa del mar, descubrió que la víctima era su amado. La diosa, llena de dolor, decidió colocar la imagen de Orión entre las estrellas, donde el Escorpión aún le persigue. Ambas constelaciones se encuentran en posiciones opuestas en el cielo, no pudiendo verse al mismo tiempo.

Imagen de Orión. Fuente Wikipedia.


Las frías noches de invierno en el hemisferio norte suelen ofrecer excelentes cielos para observar. Abrigo y ánimo bastan para poder disfrutar de la huida del cazador. Esperemos que el mal tiempo nos dé una tregua. Buena cacería

Fuentes:

- Los mitos griegos. R. Graves
- Astronomía, guía del cielo nocturno. R.Burnham, A. Dyer, J.Kanipe.- Orión, enlace Wikipedia