un artista del hambre

Es cierto. En más de una ocasión he pensado que los que dedicamos parte de nuestro tiempo a escribir en un blog nos parecemos cada vez más al protagonista de aquel cuento de Kafka, 'un artista del hambre'. En nuestro caso el ayuno será metafórico, pero nuestro mérito, al igual que le ocurría al 'artista', también es la insatisfacción. Al igual que él practicamos el exhibicionismo. Y también nosotros perdemos la cuenta de los días con la costumbre.. Hasta que llega un día, como el de hoy, en que un mirón se detiene ante la jaula en la que hemos decidido meternos, y sonríe, incrédulo, al ver el número que aparece escrito en la tablilla. Pues en mi tablilla hoy se podía leer: 199 post.. Ha sido el mirón el que me ha recordado que éste será mi post número 200. Y yo ni siquiera lo sabía..


Y entoces surgió la pregunta: ¿de qué hablar en una entrada tan significativa como la número 200? Después de darle algunas vueltas, llegué a la conclusión que estaría bien volver a recordar algo que publiqué en su momento y que a más de uno os puede interesar. Por entonces lo titulé: “el valor terapéutico de los blogs”. Decía así:


"En un artículo publicado recientemente en Scientific American se pone de relieve los beneficios terapéuticos de escribir en un blog. El proceso de escribir sobre experiencias personales, pensamientos y sentimientos, además de servir como mecanismo anti-estrés (algo de sobra conocido por científicos y escritores), produciría más beneficios fisiológicos, entre ellos mejoraría el sueño, la memoria, estimularía la actividad celular, aceleraría la recuperación de operaciones quirúrgicas, e incluso se reducirían las cargas virales en pacientes con VIH. Estudios presentados por oncólogos hablan de una mejoría mental y física en aquellos pacientes con cáncer que practican escritura creativa justo antes de un tratamiento, en comparación con aquellos que no lo hacen.


Según la doctora Alice Flaherty, experta en el tema, entre otros procesos neurológicos, en el acto de la escritura liberaríamos dopamina, produciendo las mismas sensaciones placenteras que tenemos al practicar un deporte, realizar actividades artísticas o escuchar música... Eso sí, también nos cuenta que en el extremo opuesto el bloguero puede llegar a caer en la ‘hipergrafia’, o deseo incontrolable de escribir. El mal del bloguero compulsivo... No todo iba a ser bueno".


Así que ya sabéis. A escribir.. mejor o peor.. Aunque sea con receta médica... Después de todo, no se está tan mal en esta jaula.


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PD: Recordando a Kafka, no puedo cerrar este post sin poner un video de “els joglars”.. ¿Recordáis? Se trata de aquella parodia sobre los intelectuales..


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