El yacimiento de los Castellares

La ruta arqueoturística de este fin de semana nos ha llevado a uno de los lugares más interesantes del sur de Córdoba: el paraje de los Castellares. Este espacio natural que se encuentra junto al río Genil, próximo a la laguna de Tíscar (de la que ya hemos hablado anteriormente), y a escasos 5 km de la localidad de Puente Genil, es conocido, además de por su tajo, que sigue el curso del río por el meandro que forma aquí el Genil, es conocido también digo, por ser el hábitat de un poblamiento protohistórico en la parte alta de la meseta, y que bien pudiera ser la localización de una ciudad mítica. Como veremos, no solo esto hace interesante este lugar, pues también pruebas fósiles que podemos encontrar nos muestran que toda esta zona del valle del Guadalquivir era un Golfo que comunicaba el Mediterráneo con el Atlántico.


Nos ponemos en marcha. Después de estudiar la información y decidirnos a visitar el lugar, vemos que para llegar al paraje de los Castellares podemos tomar una desviación de la carretera que va de Herrera a Écija, o como en mi caso, salir desde Puente Genil y cruzar por la aldea de la Ribera Baja. Por este último camino, en el que podemos practicar senderismo, circularemos por un carril entre membrillares y olivos, siempre cerca del río Genil, hasta llegar a un bosque de olmos desde donde ya podremos empezar a divisar la meseta de los Castellares, que hace un impresionante contraste con la horizontalidad de la campiña (aunque solo tenga unos 200 m de cota máxima). El tajo también nos llama la atención por su color, propio de la calcarenita de la que está formado.

A través de la información que podemos encontrar sobre el lugar, descubrimos que la parte superior de la meseta es conocida como "plaza de armas", nombre por otro lado poco original pues suele ser frecuente en otras ciudades antiguas. Y es que, como he mencionado, los restos arqueológicos indican que aquí hubo una ciudad íbera. Así lo atestiguan los hallazgos que se han producido, aunque lamentablemente no se hayan hecho suficientes investigaciones científicas sobre el lugar. Algunos historiadores han querido ver en los Castellares la mítica ciudad de Astapa, ciudad que fue fiel a los cartagineses y no quiso rendirse a Roma, prefiriendo inmolarse antes que caer en las manos de Marcio, según el relato de Tito Livio. La cuestión es polémica, pues mientras que para algunos investigadores Astapa se sitúa aquí, para otros sería la que después se llamaría Ostippo, y que es en la actualidad la ciudad sevillana de Estepa. Esta disputa lleva a curiosidades como observar por ejemplo que en los mapas topográficos oficiales se coloca a las ruinas de Astapa en los Castellares, cuando no está demostrado. El debate continúa a falta de una prueba contundente, aunque parece que los historiadores cada vez se posicionan más por Estepa para situar a la heroica ciudad. (Al final del post incluyo más información sobre el sacrificio de Astapa.)


Mapa de la zona. A la izquierda podemos ver como se menciona a las ruinas de Astapa.

El río Genil a su paso por la zona de los Castellares

Zona boscosa junto al arroyo de la Vizcaína

La "plaza de armas" de los Castellares

Lo que si que está claro es que en la meseta de la Castellares hubo un gran ciudad. Se han encontrado un buen número de piezas significativas del periodo que va desde finales de la Edad de Bronce hasta época íbera, y que incluyen fundamentalmente piezas de cerámica y objetos metálicos, así como algunas sepulturas romanas. Por desgracia poco se puede observar cuando se visita, pues el lugar ha sido muy desmantelado tanto por agricultores como por "cazatesoros" y buscadores de monedas, por lo que apenas queda material visible.





Aunque no podamos observar restos de la ciudad íbera, la visita nos puede deparar alguna que otra sorpresa. Si miramos bien entre las rocas de calcarenita y las mismas tierras de cultivo se pueden ver muchos fósiles de almejas (bivalvos) de varios millones de años, algunos restos con tamaños espectaculares como pueden verse en la última fotografía. Si tenemos en cuenta que el mar se retiró de esta zona de Andalucía entre el Mioceno Superior y el Plioceno (dando origen a la cuenca del Guadalquivir), esto sería lo que queda de algunos de los pobladores que han dejado testimonio de la presencia de vida marina en la zona.




Fósiles de almeja, algunos enormes

Con los Castellares nuevamente estamos ante un caso sangrante, al igual que sucede con otros yacimientos del sur de Córdoba. Esta zona de Andalucía es una de las más interesantes desde el punto de vista arqueológico, sobretodo en el periodo que va desde la Edad de Bronce a la Romanización, y sin embargo sigue siendo despreciada por investigadores y administraciones. A la espera que se produzca algún hallazgo que cambie la situación, solo nos queda poder seguir disfrutando de estos parajes mientras echamos un buen día de senderismo, siendo conscientes que transitamos por lugares con mucha historia... aunque todavía se encuentre oculta.



Fuentes:
El yacimiento de los Castellares - L.A.López Palomo


Notas:
- "La ciudad de Astapa, de remota antigüedad, fue poblada entre otros pueblos por los cartagineses, enemigos de los romanos. Durante la segunda guerra púnica posesionados los cartagineses de Astapa, tenían en continua alerta a las ciudades romanas de la comarca. Contra estos activos enemigos acudió Lucio Marcio, con ánimo de exterminarlos en el año 206 a. C. Sitiados los astapenses por las legiones, intentaron defenderse pero convencidos de la inutilidad de su empeño, resolvieron antes que rendirse y morir como esclavos hacer una gran pira de leña y colocar en ella a los ancianos, mujeres y niños junto con sus riquezas. Confiaron la custodia de la ciudad a cincuenta mancebos armados que tras la previsible derrota habrían de arrojarse al fuego junto con todos los supervivientes. Ante la inminente contienda se reunieron cuantos eran capaces de llevar armas, jurando darse muerte antes que dejarse vencer. Llenos de arrojo y desesperación salieron al campo de batalla con tal violencia que hicieron vacilar y retroceder a las legiones. Pero los romanos repuestos de la intimidatoria bravura astapense se rehicieron trabando rudo combate hasta acabar con todos ellos. Los romanos furiosos entraron en la ciudad contemplando asombrados como los astapenses se arrojaban y consumían entre las llamas antes que perecer bajo la espada de Roma. Fue tomada la ciudad, pero sin botín de guerra ni cautivos. " - Alejandro del Barco


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