La Villa romana de Fuente Álamo

Recuerdo que hace años un amigo me contó que un agricultor conocido suyo había encontrado en medio de su olivar lo que podía ser los restos de un mosaico romano, y su primera reacción al verlo fue volver a enterrarlo no fuera que alguien se enterase y aquello se empezase a llenar de curiosos, investigadores o políticos, que acabasen por arruinar su olivar o que llegasen incluso a expropiarle las tierras. No sé si la historia es verídica o no, aunque tampoco sería tan extraño viendo la cantidad de yacimientos arqueológicos que se pueden encontrar en tierras de Andalucía. En ocasiones los restos son tan evidentes que aunque se pretendan ocultar es imposible, siendo de conocimiento público su existencia, sin que eso implique su intervención. Según tengo entendido algo así ocurrió con la Villa romana de Fuente Álamo. Aunque era conocido por la sabiduría popular y por cronistas e historiadores, el yacimiento era un terreno de cultivo que también servía de basurero, y que acabó siendo recuperado en 1999 para convertirse en lo que hoy es, uno de los yacimientos más significativos de la arqueología rural romana de la península ibérica.


Podemos encontrar la Villa romana de Fuente Álamo aproximadamente a 3 km de la localidad cordobesa de Puente Genil, cerca de la aldea de Los Arenales, en el paraje de Fuente Álamo, por donde pasa un arroyo del mismo nombre. Como ocurre con la mayoría de las Villas romanas la presencia de agua en las proximidades fue determinante para su poblamiento. Aunque seguramente no solo eso. En este caso también pudo ser decisivo el hecho de encontrarse cerca de una desviación de la Vía Augusta hacia Málaga, lugar próximo por tanto a las principales redes de comunicación de la época. Sea como fuere en este paraje de Fuente Álamo se han encontrado pruebas de presencia íbera en la zona, pero no es hasta el siglo I. d.C. cuando podemos hablar de una Villa romana como tal, Villa que alcanzó su máximo esplendor entre finales del siglo IV y principios del siglo V d.C. Posteriormente sería abandonada (siglo VI d.C.) para ser recuperada en parte en época Califal, pasando a usarse como lugar de almacenamiento e incluso como necrópolis. A partir de ahí el enclave se abandona a uso agrícola, llegando incluso a verse en riesgo a mediados el siglo XX por la actuación de agricultores de la zona. Aunque por otro lado, quizás sea este abandono el que permitió ocultar sus increíbles mosaicos, llegando así a salvo hasta nuestros días y permitiendo ahora su contemplación y disfrute. Hoy haremos un recorrido desde este blog por este impresionante yacimiento.

Parte del folleto de Fuente Álamo donde se indican los distintos sitios de interés

Si nos decidimos a visitar el lugar, lo primero que encontraremos al entrar en el recinto será su Centro de Visitantes, de reciente construcción, donde muy amablemente nos informarán sobre la situación de la Villa romana así como el tipo de visita que podemos realizar, bien sea por nuestra cuenta, con audio-guía o en determinados días con la compañía de un guía. Una vez que salgamos hacia el yacimiento, y con el folleto en mano, comenzaremos nuestra visita por el mirador, desde donde podremos contemplar tanto el recinto como el bello paisaje de fondo: un mar de campos de olivos que rodean a las localidades de Puente Genil y Estepa.


Entrada al centro de visitantes

 Vista desde el mirador del yacimiento. Al fondo el castillo árabe de Anzur.

Desde el mirador bajaremos por la ruta indicada hacia el yacimiento, donde en primer lugar conoceremos las termas romanas, del siglo I. d.C., unas piscinas que se abastecían del agua del arroyo que pasaba por ambos lados de la edificación. En su interior encontraremos lo que fue un balneario de planta curva que presenta el primer mosaico del recorrido: un conjunto de formas geométricas entre las que podemos observar una especie de laberinto. 

 Parte del balneario de planta curva.

Mosaico de motivos geométricos en el balneario

Si seguimos el recorrido marcado a continuación podremos contemplar lo que fue la Villa romana en sí, con sus distintas dependencias dedicadas tanto a la vida familiar como al culto, al ocio, al almacenamiento o a los negocios, con numerosas salas llenas de mosaicos que muestran de una manera ostentosa el poder de sus habitantes.






Pero si en algo destaca la Villa romana de Fuente Álamo es en su conjunto de mosaicos. Debido a los trabajos de restauración e investigación que se están realizando actualmente, en mi visita apenas pude contemplar desde la distancia la recreación del que es el mosaico más famoso de todos: un mosaico nilótico de inspiración egipcia que representa a dos ibis enfrentados, así como un dios río, un cocodrilo y un hipopótamo, junto a unas escenas que recrean una lucha entre pigmeos y grullas, y que actualmente podemos ver en su versión original en el Museo Arqueológico de Córdoba.

Mosaico nilótico procedente de Fuente Álamo. Museo arqueológico de Córdoba. Fotografía: Rafael del Pino.

Realmente en esta Villa tuvo que vivir gente importante en su época. Sólo hay que mirar los mosaicos que hay en todas las habitaciones. El primero de ellos lo encontraremos en una antesala y representa distintas escenas mitológicas. Así veremos a las Tres Gracias (Áglae, Eufrosine y Talía; belleza, hechizo y alegría) a punto de comenzar su baile, a un Pegaso bebiendo agua de las manos de una ninfa o a un sátiro persiguiendo a otra.

 Los tres mosaicos:

 Pegaso y ninfa

 Las tres Gracias


 Sátiro y ninfa

Por encima podemos encontrar otra serie de mosaicos espectaculares en el interior de una habitación semicircular dedicada a actos sociales, habitación que se conoce como oecus. Aquí veremos dos escenas del dios Baco, donde por un lado se representa la conquista de la India y por otro el triunfo del dios del vino. En las escenas representadas veremos entre otros a oscuros indios, tigres, ménades, a Sileno, Ariadna, a varios sátiros o al mismísimo dios Pan. La estancia se encuentra coronada por un precioso mosaico en forma de abanico con flores de lis.



 Mosaicos con motivos del dios Baco





Quizá el lugar que más me llamó la atención fue el Mitreo, un pequeño templo en el interior de la vivienda donde se rendía culto a Mitra, dios védico de origen indio o iraní que representa al dios solar. Este templo de pequeñas dimensiones no tendría iluminación natural, estando a oscuras para imitar a una cueva y se encontraría en una zona muy discreta de la vivienda, casi oculto a la vista, depositándose en el espacio más elevado de la estancia una representación del propio dios Mitra. Los testimonios arqueológicos de este culto son muy escasos y según estudiosos esta misteriosa práctica religiosa se realizaba entre el estamento militar, por lo que se cree que el señor de la Villa fue un militar de alta graduación que se retiró a estas tierras trayendo el culto al dios indio.

Mitreo

Después de terminar de contemplar todas estas maravillas, algo que nos puede llevar más de una hora, abandonaremos el recinto por un camino por el que pasaremos por al lado de una necrópolis de la época Califal, para volver a continuación al Centro de recepción, donde finalizará la visita.

 Vista exterior del yacimiento

 Necrópolis

Durante este verano se han llevado a cabo distintas actividades en la Villa, desde prácticas arqueológicas a visitas teatralizadas o conferencias, destacando sobretodo la visita nocturna al recinto, lo que se conoció como "Noches en la Villa", actividad que ha sido todo un éxito en cuanto a su asistencia. En una conversación con los trabajadores del yacimiento estuve comentando la falta de información y de publicidad que hay sobre este lugar; yo mismo supe del yacimiento por casualidad mientras buscaba información en internet. "No hay dinero", me comentaban, algo que uno está acostumbrado a escuchar en estos tiempos. Podemos ver que tanto las instalaciones como algunos medios de los que se disponen, como la audio-guía, son fantásticos, y sin embargo es triste ver la poca afluencia que tiene actualmente. Sigo pensando que no es una cuestión de dinero, sino de interés, y que todos somos un poco culpables, tanto políticos, como ciudadanos o los propios trabajadores. No es una cuestión de dinero el que no haya un horario puesto en la entrada, informando por ejemplo si están de vacaciones. O que no haya indicaciones visuales (aunque sea unos simples folios imprimidos) en el recorrido para que los visitantes no se desorienten mientras escuchan el audio. Sé que existe una página de facebook donde se informa de las actividades, pero aún así la difusión me parece escasa. No se potencia suficientemente la visita de colegios y tampoco se da a conocer a otras localidades cercanas. Al menos por lo que he podido ver. Está claro que no lleva tanto tiempo abierto al público como para que se haya podido dar conocer suficientemente, pero como digo hay que informar más y mejor sobre este espacio. Es posible que no se recupere nunca la inversión realizada, pero si consideramos que seguramente se ha descubierto tan solo un 40% de lo que se esconde en Fuente Álamo, vale la pena hacer un esfuerzo por sacar a la luz este tesoro. Por mi parte pongo mi granito de arena dándolo a conocer desde este rincón. Espero que aquellos que no conozcan la Villa romana de Fuente Álamo se animen a visitarla. Vale la pena.


 Fuentes:

Puente-Genil.es: Villa romana de Fuente Álamo en Puente Genil  
Cordobapedia: Villa romana de Fuente Álamo
Ayuntamiento de Puente Genil
 
Más información:
Oficina de turismo de Puente Genil
C/ Susana Benítez, 46 – 14500 Puente Genil (Córdoba)
e-mail: turismo@imsc.aytopuentegenil.es
http://www.turismopuentegenil.es/

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