miércoles, 12 de febrero de 2014

Aborto y descenso de la delincuencia

En estos días, en los que en España estamos retrocediendo en derechos por la política ultraconservadora que está desarrollando el actual gobierno con su mayoría parlamentaria, imponiéndonos a todos su hipócrita moral, su miseria material y su pretendida superioridad espiritual, muchos no podemos dejar sentir rabia e impotencia por tardes como la de ayer, en la que se volvieron a pisotear los derechos de las mujeres a la vez que se acababa con la Justicia Universal, decidiendo no perseguir internacionalmente a torturadores, asesinos, genocidas, dictadores y fascistas, llevándonos por tanto a todos a un retroceso absoluto en Derechos Humanos. Todos los días nos escandalizamos ante las noticias de abusos que se están produciendo por la falta de separación de poderes, vemos como se indulta a delincuentes, se hace la vista gorda ante la corrupción, se realizan amnistías fiscales para que los defraudadores no paguen por sus delitos, se carga todo el peso de la crisis económica en las clases bajas mientras se protege con todos los instrumentos a los más poderosos, se muestran fuertes con los débiles y cobardes con los fuertes, muestran una absoluta falta de compasión por los más desfavorecidos, alardean de datos macroeconómicos (ilusos ellos) mientras desprecian las alarmantes cifras de cierre de empresas, paro y pobreza. Esta derecha, carca y antigua, heredera ideológica de la dictadura, que se proclama liberal pero que no renuncia a seguir mamando de lo público, es un hazmerreír en toda Europa y está arrastrando a la tan proclamada por ellos "marca España" al mayor de los ridículos. 

No me extenderé más con la crítica. Resultan tan vergonzosas las declaraciones que se están produciendo estos días en todos los ámbitos por dirigentes y representantes del Partido Popular que se califican por sí mismas.

Pero volvamos a lo que nos traía aquí, al tema del aborto, que durante estos días vuelve a la palestra por la reforma que pretende imponer el actual gobierno. Sé que el aborto es un tema delicado. Para los que se califican de pro vida es en el momento de la concepción cuando comienza una vida, equiparando el valor de un feto al de un recién nacido. Para los pro elección, el derecho de la mujer a abortar supera a cualquier otro factor.. Podemos considerar también un tercer grupo, que no cree que el feto sea totalmente equivalente a un recién nacido, aunque considera que debería tener ciertos derechos. ¿Dónde quedaría la línea? Realmente es un tema complicado con muchas sensibilidades de por medio y que se debe debatir desde muchos puntos de vista. Y lo digo bien claro, se debe debatir, y no dejar a un lado la opinión de expertos y afectados.



Hace unos años ya traje aquí un lúcido artículo de Carl Sagan sobre el tema: entre la vida y la elección.

Hoy traeré otra reflexión, la que Steve D. Levitt y Stephen J. Dubner plantearon en su best-séller internacional Freakonomics. En un capítulo del libro los autores se propusieron demostrar que existía una relación entre el aborto y el descenso de la delincuencia. Os dejo con su reflexiones.

El perjuicio que el Estado ocasionaría a la mujer embarazada al denegar su elección resulta evidente... La maternidad, o el aumento de la descendencia, pueden imponer a la mujer una vida y un futuro angustioso. El daño psicológico puede ser inminente. El cuidado de un hijo puede poner a prueba la salud mental y física. También la angustia, para todos los involucrados, asociada al niño no deseado, y el problema de criar a un hijo en una familia que ya es incapaz, psicológicamente o de otra forma, de cuidad de él.

En Estados Unidos, a finales de los 70, varios estados comenzaron a permitir el aborto en circunstancias extremas, como violación, incesto o peligro para la madre. El 22 de enero de 1973, la legalización del aborto se extendió a todo el país gracias al fallo del Tribunal Supremo en el caso "Roe contra Wade". Como se ha podido ver en el párrafo anterior, el veredicto se basaba especialmente en las dificultades de la madre potencial. El Tribunal dio voz a lo que muchas madres sabían desde mucho tiempo atrás, a saber, que cuando una mujer no desea tener un hijo, generalmente cuenta con buenas razones para ello. Existen mil razones para que sienta que no puede proporcionar un ambiente familiar adecuado en ese momento.

El primer año después del caso "Roe contra Wade", en Estados Unidos abortaron cerca de 750.000 mujeres (un aborto por cada cuatro nacimientos). En 1980, el número de abortos alcanzó la cifra de 1,6 millones (uno por cada 2,5 nacimientos), momento en que la cifra se estabilizó. 

Antes de "Roe contra Wade", las mujeres que podían concertar y permitirse un aborto ilegal eran mujeres de clase media y alta. Ahora, en lugar de un procedimiento ilícito que podía costar quinientos dólares, cualquier mujer estaba en situación de abortar con facilidad, a menudo por cien dólares.

¿Qué tipo de mujer tenía más probabilidades de beneficiarse del precedente creado por "Rose contra Wade"? Con frecuencia se trataba de mujeres solteras, adolescentes o pobres, y en ocasiones, las tres cosas al mismo tiempo. ¿Qué tipo de futuro podría haber tenido su hijo? Según un estudio el hijo típico que no nació en los primeros años tras la legalización del aborto habría tenido un 50% más de probabilidades de vivir en la pobreza que la media; también un 60% más de crecer con un solo progenitor. Estos dos factores se encuentran entre los principales que permiten predecir que un niño tendrá un futuro criminal. Crecer en una familia monoparental aproximadamente duplica la propensión de un niño a cometer un delito. Al igual que tener una madre adolescente. Otro estudio ha demostrado que entre los factores que conducen a la criminalidad, el más determinante es el bajo nivel educativo materno.

No cabe duda de que la legalización del aborto en Estados Unidos tuvo miles de consecuencias. El infanticidio disminuyó de manera radical. También lo hicieron los matrimonios "de penalti" y el número de niños entregados en adopción (lo que condujo al auge de adopciones de niños extranjeros). Las concepciones aumentaron casi un 30%, pero los nacimiento descendieron un 6%, lo cual indica que muchas mujeres utilizaban el aborto como método radical de control de la natalidad. 

No obstante, tal vez el efecto más drástico de la legalización del aborto, y que tardaría años en salir a la luz, fue su impacto en la criminalidad. A principios de los 90, cuando la primera generación de niños que nacieron tras "Roe contra Wade" dejaba atrás la adolescencia -la edad en que los hombres jóvenes se introducen en el mundo de la delincuencia- el índice de criminalidad comenzó a descender. Lo que faltaba en esta generación, por supuesto, eran los niños con mayores probabilidades de convertirse en delincuentes. Y el índice de criminalidad continuó descendiendo cuando toda una generación alcanzaba la mayoría de edad sin aquellos niños cuyas madres no habían querido traer un nuevo ser al mundo. La legalización del aborto supuso menos hijos no deseados, los hijos no deseados suponen un alto índice de criminalidad; por consiguiente, la legalización del aborto supone menos crímenes.

  

 Fuente: Freakonomics. S.D Levitt y S. J. Dubner. Ediciones B.


1 comentario:

Antonio Espejo dijo...

El partido popular tiene de liberal lo que yo de católico.