Cisternas romanas de Monturque


Después de un tiempo de parón en el blog volvemos a ponernos manos a la obra. La verdad es que tenía ganas. Y no es que haya estado ocioso precisamente. De hecho, he aprovechado mi tiempo libre para realizar algunas visitas por lugares de interés desde el punto de vista histórico en el sur de Córdoba. Aunque la ruta fundamentalmente ha consistido en visitar algunos museos arqueológicos, de los que iré dando debida cuenta, quizá fue la visita a las cisternas romanas de Monturque la que más me sorprendió. Hacía mucho que había oído hablar de ellas, y sin embargo el fallo por mi parte de considerarlas como una simple obra de ingeniería hidráulica de los romanos, fue lo que me llevó a no interesarme mucho por ellas. De ahí una vez en su interior me quedase maravillado de contemplar tanto el ingenio como la historia que conllevan sus muros, así como el sorprendente lugar en el que se encuentran. Si estáis preparados, comencemos la visita, conociendo en primer lugar algo sobre Monturque.



Monturque, mons urk, monte de la roca, según dice una teoría sobre su nombre, es un pequeño municipio de apenas 2000 habitantes situado al sur de la provincia de Córdoba (a 61 km de la capital) que como bien indica su nombre se asienta sobre una gran roca caliza, que por su estratégica posición de dominio visual (tiene una altitud de casi 400 m) en plena vía Corduba-Anticaria (Córdoba-Antequera), debió alcanzar una gran importancia durante la dominación romana. Así lo demuestra la cantidad de restos arqueológicos localizados de esta época, aunque no solo de ella, pues también se han encontrado evidencias de asentamientos de épocas anteriores, tanto del periodo calcolítico como de la cultura tartésica e íbera, y también posteriores, ya que hubo población musulmana instalada sobre el asentamiento romano, y más tarde llegaría a ser un pueblo de señorío, hasta su desvinculación señorial en pleno siglo XIX. Pero lo que nos trae aquí es justamente su pasado romano, del que por desgracia sabemos muy poco. Ni siquiera su nombre. Para algunos Monturque fue Spalis, Meurera, Tucci-Vetus, Castrum-Lucci, Soricaria.. e incluso la mítica Munda, que nadie acaba de situar exactamente. De su esplendoroso pasado romano nos quedan varios testimonios, siendo las cisternas el más sobresaliente, pues es uno de los mejores ejemplos de ingeniería romana de la Península Ibérica. Las cisternas, destinadas aprovechar el agua de lluvia, son además las únicas visitables en España. Y lo más curioso de todo es que se encuentran en el interior del antiguo cementerio de la localidad. Así que para bajar hasta ellas antes tendremos que visitar el cementerio de San Rafael.

Imagen del cementerio. Debajo del suelo están las cisternas. Podemos ver los respiraderos. A la derecha, la entrada.

Según parece, las cisternas romanas de Monturque se descubrieron por casualidad en 1885, mientras se hacía una fosa común para enterrar los muchos fallecidos de la localidad a causa de una terrible epidemia de cólera. Los trabajadores se tropezaron de pronto con una serie de galerías que enseguida se presumió musulmanas y que llevaron incluso a parte de la población a colaborar en su descubrimiento esperando quizás encontrar algún tesoro escondido. Visto que allí no estaba el oro musulmán, 'las minas', como así se conocen popularmente en Monturque, se utilizaron como osario del cementerio e incluso como almacén del ayuntamiento de la localidad, dejándolas casi en el olvido, hasta que a finales del siglo pasado se le empezó a dar la importancia que tenían. Datadas del siglo I d.c., estas doce cámaras abovedadas fueron declaradas Bien de Interés Cultural en 1996.


Plano de las cisternas

Todo parece indicar que en este lugar del cerro de Monturque, en donde se asienta el antiguo cementerio de la localidad, debió situarse el foro de la ciudad. Así podemos ver alrededor del cementerio los restos de algunas termas privadas y un criptopórtico. La distribución urbanística fue claramente planificada. Y por debajo del suelo de la ciudad se situaron las cisternas, que recogían toda el agua de lluvia del foro. La construcción de estas doce cámaras cubiertas con bóvedas de medio cañón y distribuidas en tres naves es sorprendente. Los obreros tuvieron que excavar un hueco enorme para posteriormente levantar sus paredes usando un sistema de encofrado y después enlucirlas, haciéndolas impermeables. Los componentes por tanto son dos: hormigón (opus caementicium) y argamasa (opus signinum). Finalmente la obra se recubriría con tierra, nivelando el terreno. Para hacernos una idea de su grandeza pensemos en un simple dato: las cisternas tenían una capacidad de 850.000 litros.


 Distinas imágenes de las cisternas romanas


Aquí podemos ver el hormigón y la argamasa romana

Criptopórtico de Monturque

 El ayuntamiento de Monturque ha hecho una gran apuesta por su patrimonio como motor de desarrollo económico, algo que es de aplaudir. Con una fantástica iluminación, distinta en cada una de las cisternas, no se hace cansina la visita. Además encontraremos una gran cantidad de información en los distintos paneles del recorrido. Desconozco si se pueden hacer visitas por libre. Yo la hice con un guía de la localidad, algo muy recomendable para conocer todas las curiosidades del lugar, tanto de las cisternas como del cementerio. No obstante, y aunque suene muy tétrico, el antiguo cementerio de Monturque se encuentra dentro de la Ruta Europea de los Cementerios por tener un yacimiento arqueológico en su interior. Una visita imperdible.

En esta imagen se puede observar el sistema de enconfrado que usaron



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2 comentarios:

Manuel Garcia Arcos dijo...

Una pequeña incidencia hay una errata la capacida de las cisternas es de 850.000L y son las 4 mas grande a nivel mundial tan solo hay 7 en el mundo.

Miguel Roar dijo...

Gracias Manuel, se me pasó. Ya está corregido. Un saludo.