Tauro en febrero

Acabamos de comenzar febrero, y como cada principio de mes toca levantar la mirada a los cielos. Febrero no va a ser un mes de gran actividad astronómica en el hemisferio norte. Tendremos, eso sí, lluvia de meteoros, las Alfa centauridas, hasta el 21 de febrero, alcanzando el máximo el día 8.



Durante el mes de febrero los planetas visibles serán:


Venus, que brillará en el horizonte hacia el sureste, en Sagitario.
Júpiter, que se podrá observar durante las primeras horas de la noche en Piscis, hacia el oeste-suroeste.

Saturno, aparecerá por el este en Virgo en la primera parte de la noche.




Recordemos también las fases de la Luna durante este mes:

3 de febrero - Luna nueva

11 de febrero – Cuarto creciente

18 de febrero – Luna llena

24 de febrero – Cuarto menguante
Siendo su apogeo (más lejana a la Tierra) el día 6, y su perigeo (más cercana) el día 19.



Estando en el hemisferio norte, si durante febrero nos orientamos hacia el norte, veremos que la Osa Mayor asciende por el nordeste en su giro perpetuo alrededor del polo. Y dentro de la Osa Mayor, veremos que el Carro Mayor se eleva marcha atrás. La brillante ‘W’ de Casiopea y el Carro Mayor ocupan posiciones opuestas a ambos lados de la Polar. Entre la reina Casiopea y el polo se encuentra el rey Cefeo, su consorte. En lo más alto luce Capella, la más brillante del Áuriga.




Si nos giramos hacia el sur, veremos más estrellas brillantes que en ninguna otra estación. Rectos, veremos al cazador Orión. Si prolongamos hacia abajo la línea que forma el cinturón de Orión, llegaremos a Sirio, la estrella más brillante del firmamento, en el Can Mayor. La misma línea que hemos hecho con el cinturón de Orión, si la prolongamos hacia arriba nos lleva hasta Aldebarán, el ojo de Tauro. En lo alto del cielo oriental brillan dos estrellas muy similares, Cástor y Pólux en Géminis. Entre ellas y Sirio luce Proción en el Can Menor.



En la imagen tomada del programa Stellarium podemos observar a Orión en el centro, el Can Mayor a su derecha, y Tauro a su izquierda. Por encima del hombro izquierdo de Orión, se encuentra el Can Menor, a la izquierda de Géminis. (Pulsar en la imagen para ampliar)
Este mes nos detendremos a mirar con más detalle la constelación de Tauro, una de las maravillas del cielo invernal. La encontramos al noroeste de Orión. Su estrella más brillante es Aldebarán. A simple vista, Aldebarán se muestra amarillo anaranjada. Esta estrella gigante y fría parece encontrarse en el interior del cúmulo de las Híades, pero se trata de una mera ilusión, ya que dista sólo 65 años luz, la mitad de la distancia que hay hasta las Híades.



La misma imagen de las constelaciones, con su representación.

Las Híades, ese cúmulo con forma de ‘V’ que forma la cara del animal, contiene unas 200 estrellas situadas a una distancia de 150 años luz, tan cercana, que cubren un área 10 veces más ancha que el diámetro aparente de la Luna.



M45, las Pléyades, es el cúmulo abierto más bello y famoso. Las Pléyades destacan sin ayuda óptica y se muestran maravillosas con prismáticos. Este cúmulo joven situado a 400 años luz contiene decenas de estrellas azules recién formadas.



La M1, la nebulosa del Cangrejo, se muestra como una mancha difusa y grisácea al telescopio, representa el extremo opuesto a las Pléyades en el ciclo vital de las estrellas. Tiene los restos en expansión dejados por una explosión de supernova que se observó en el año 1054.




En el centro, las Pléyades, pertenecientes a la constelación de Tauro


Podemos imaginarnos a Orión, el cazador, junto a sus dos perros, Can Mayor y Can Menor, peleando con el Toro por atrapar a las Pléyades. Éstas siete vírgenes, hijas de Atlante y Pléyone, huyeron por las praderas de Beocia hasta que los dioses, habiéndolas transformado en palomas, pusieron sus imágenes entre las estrellas. La palabra Pléyades viene de la raíz "plei", navegar, ya que aparecen en el cielo en la estación que se aproxima el buen tiempo para navegar, pues el orto helíaco de las Pléyades en mayo marcaba el inicio de la temporada de navegación, y su puesta el final.


Una imagen ampliada de las Pléyades con el programa Stellarium
Vale la pena aprovechar estos fríos meses de invierno y detenerse a observar el cielo para encontarse con las estrellas y constelaciones más espectaculares del año. Sólo hay que levantar la vista.

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Fuentes
:



Astronomía, guía del cielo nocturno - R. Burnham, A. Dyer, J. Kanipe.


Los mitos griegos - R. Graves


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