Historias de Poldavia

Este ‘post’ se lo dedico con afecto a Prudencio Salces, Silvestre Marín Cañete y Juan Luciano Jiménez, autores de la bitácora “Historias Fabulosas de Talbania’. Para aquellos que no la conozcáis os la recomiendo con fervor.

Su dirección: http://talbania3.blogspot.com


La siguiente historia comienza en París, a mediados de los años 30. Numerosos intelectuales de la sociedad francesa deciden convocar un mitin en apoyo de la sublevación del pueblo poldavo, que en esos momentos se encuentra sometido a una terrible tiranía. Circulan por París cartas dirigidas a personalidades de la política y la cultura animándoles a participar. Esas cartas comienzan así: “Seguramente Vd. no ignora las desventuras de la nación poldava...”.

Gracias a esta iniciativa, el pueblo poldavo recibió numerosos testimonios de apoyo y simpatía cuando más lo necesitaba, y en el momento oportuno se convocó el acto público de solidaridad, que terminó con un emotivo discurso en el que el principal orador finalizó con estas palabras: “Y yo, Presidente del Parlamento poldavo, vivo ahora, pobre exiliado, en una miseria tal que ni siquiera puedo comprarme pantalones”. Y, efectivamente, el Presidente, subiéndose a la mesa, mostró al público asistente lo cierto de sus palabras...

Entre los convocantes del mitin destacaba el prestigioso matemático Nicolás Bourbaki, antiguo miembro de la Real Academia de Poldavia, y que en esos momentos residía en Nancy, Francia. Pocos nombres han tenido una mayor influencia en la Matemática del Siglo XX como Bourbaki. Este francés con nombre griego se hizo popular a partir de los años 30 cuando comenzó a publicar una serie de artículos sobre estructuras matemáticas en las más prestigiosas revistas de ciencias. Su obra más importante ‘Elements de Mathematique’ ha sido una de las más importantes contribuciones al desarrollo y evolución de la matemática contemporánea.

Nicolás Bourbaki luchó como nadie para conseguir recuperar el prestigio que había tenido la Matemática francesa. Después de la sangría que supuso la I Guerra Mundial, la Matemática francesa, que había sido exponente mundial, había caído en la mediocridad y el provincialismo. Se decía que en aquella época no había nadie en Francia que supiera algo de representación de grupos. La vida cientıfica francesa estaba dominada por académicos más preocupados por conservar sus parcelas de poder que por el desarrollo de la investigación. Hasta que apareció Bourbaki.


Pero lo mejor de esta historia es que... Nicolás Bourbaki no ha existido nunca... Al igual que nunca ha existido Poldavia (probablemente algunos os habréis dado cuenta de la similitud de su historia a la de Ruritania de ‘El prisionero de Zenda’). Aunque también he de decir que en ningún caso he contado algo que no sea cierto...

Nicolás Bourbaki es el seudónimo de un colectivo de jóvenes matemáticos, la mayoría franceses, que allá por los años 30 decidieron superar la crisis que sufría la calidad de la investigación matemática en Francia. Su origen se produce en una conversación entre Andre Weil y Henri Cartan. El mismo Weil en su autobiografía recuerda el momento: “Somos cinco o seis amigos, encargados del mismo curso en distintas Universidades.” - le dijo a Cartan “Reunámonos y arreglemos esto de una vez por todas.” En ese momento, aunque ninguno de los dos lo sabía, nació Bourbaki. Cartan y Weil se pusieron en contacto con otros compañeros, y comenzaron a tener reuniones periódicas en un restaurante del bulevar Saint Michel de París. Lo siguiente fue la participación en congresos en distintas Universidades y la publicación de tratados sobre matemáticas con el nombre de Nicolás Bourbaki.

La elección del nombre de Bourbaki se debe a un general francés de origen griego, Charles Denis Sautier Bourbaki, que participó en la guerra franco-prusiana, y que en 1871 sufrió una humillante derrota y fue hecho prisionero. Según parece alguien utilizó ese nombre en la Escuela Superior para un teorema que se inventó y que más bien resultó ser un trabalenguas matemático.

El origen de Poldavia también es producto de una broma de los estudiantes de la Escuela Normal Superior. En 1910 los estudiantes se dedicaron a recoger diversos individuos en los bares de Montparnasse y, a cambio de vino, les hicieron pasar por representantes de la “Nación Poldava”. Poldavia acabó convirtiéndose en la patria de origen de muchos de los personajes inventados por los bromistas normalianos. Entre ellos está Bourbaki.

El colectivo Bourbaki sigue presente hoy día. En París cada año se desarrolla el Seminario Bourbaki , donde se exponen los principales avances en matemáticas. También se encuentran presentes en Internet. Su dirección, por si os interesa, es la siguiente: http://www.bourbaki.ens.fr .. Y su lema “todos deben interesarse en todo” sigue siendo un estímulo para muchos. Los nombres de sus miembros, como entonces, sigue siendo uno de los secretos mejor guardados (aunque en su página web aparecen referencias a los miembros fundadores).

Para cerrar este tema, traigo un episodio narrado por Weil en su ya citada autobiografía: Hacia 1948, la mujer de Henri Cartan (uno de los miembros fundadores como he comentado) pasó el teléfono a su marido diciéndole: “Bourbaki quiere hablar contigo”.

Al otro lado, Cartan oyó una voz que le decía: “Mi nombre es Bourbaki, y deseo entrevistarme con Vd.”

“Sin duda tiene Vd. una gran barba blanca, ¿no?” (así era como los miembros del grupo representaban al personaje en sociedad).

“No, no tengo barba, y quiero encontrarme con Vd. cuanto antes”.

Cartan, escamado, concertó una cita. A la hora prevista apareció un caballero de porte distinguido, que puso sobre la mesa un pasaporte diplomático a nombre de Nicolaides Bourbaki, consejero del embajador de Grecia. Explicó que la familia Bourbaki era muy conocida. Había rastreado su árbol genealógico hasta llegar a dos hermanos que se distinguieron en Creta en el siglo XVII, en la resistencia contra los turcos.

En la expedición a Egipto, Napoleón tuvo por piloto un Bourbaki. Su hijo llegó a ser oficial francés, y de él descendía el general de Napoleon III que acabó siendo hecho prisionero, como cita la historia. Nicolaides Bourbaki creía tener el árbol genealógico completo de la familia. Pero en él no aparecía ningún matemático. ¿Cómo era posible que no conociera a ese Bourbaki que había publicado con su nombre tantas obras de matemáticas?

Cartan se lo explicó todo y, desde entonces, y durante bastante años, el auténtico Nicolaides Bourbaki se convirtió en miembro honorario del grupo y participó a menudo en las cenas con las que terminaba cada Congreso.


Y esta es la historia de Poldavia y de su más ilustre embajador, Nicolás Bourbaki, el único matemático con varios cerebros ...


Fuentes:

Sociedad Andaluza de Educación Matemática Thales
Nicolás Bourbaki - wikipedia


6 comentarios:

fernando dijo...

Interesante historia. Yo no habría formado parte de ese grupo pues soy un patán en temás matemáticos. Simpre se me dieron fatal.

un abrazo.

Bitácora compartida por Prudencio Salces, Juan Luciano Jiménez y Silvestre Marín Cañete dijo...

Gracias, Miguel Ángel, por el fervor y por hallar y exponer las concomitancias existentes, si bien que con diferentes bases y enfoques, entre Poldavia y Talbania. Algún día, probablemente, crearemos las distinciones de “Rey de la República de Talbania o “Talbanero de Honor” o “Hijo Ilustre de Talbania”, y para uno de esos méritos tienes ya ganados unos cuantos de votos. Eso por no callarte y mandar callar a nadie.

Con nuestro aprecio

orejonkz dijo...

El grupo hace la fuerza.
El efecto multiplicador de agruparse varias personas siempre da un resultado inimaginable para un sólo elemento.

En este caso hicieron que tuviera relevancia un pueblo que nunca llegó a existir. ¿O si...?

BUDOKAN dijo...

Muy interesante este relato que nos traes en esta pcasión. Se lee con mucha intriga y entusiasmo hasta el final. Saludos y muy bueno el posteo!

Ulysses dijo...

Interesante historia,siempre aprendo algo nuevo.
Saludos

Rodi dijo...

Dos grandes historias, como siempre, otro gran descubrimiento por tu parte.

Saludos.