Ilustraciones geográficas y astronómicas realizadas por John Philipps Emslie a mediados de 1800.
Espectaculares.












Vía Wellcome Images 

 
La necesidad de cambiar de gafas

  
 Hasta hace bien poco, cuando se les preguntaba a las personas mayores de los países desarrollados si creían que sus hijos e hijas vivirían mejor que ellas, la gran mayoría respondía que sí. Desde hace poco, cuando se le pregunta a la gente no tan mayor si cree que sus hijos e hijas vivirán mejor que ellos casi nadie se atreve a decir que sí. Quizá porque empiezan a intuir los daños que la civilización está causando al planeta. A pesar de las constantes alabanzas a la tecnología y al progreso, realizadas sobre todo en los medios de comunicación, existe la sospecha, cada vez más extendida, de que no se puede continuar con este modelo de producción y consumo por mucho tiempo. Comienza a atisbarse la idea de que se están superando límites que nunca tendrían que haberse ignorado ni traspasado.

Las percepciones básicas sobre el deterioro de los ríos, los valles, los pozos, los suelos, las costas, el aire, los bosques, los animales, los ecosistemas, chocan con la celebración de la tecnología y el desarrollo, creando un sombra de inquietud en los países enriquecidos y un desgarro en los empobrecidos.

Las soluciones que se proponen suelen ser siempre las mismas: construir más infraestructuras, desarrollar tecnologías complejas, aumentar la producción, estimular el crecimiento... Con ello tal vez se podrán resolver, según se dice, algunos de los daños. El resultado, sin embargo, es que el deterioro ecológico crece a una velocidad cada vez mayor.

Quien ha tenido que caminar sobre el barro cada vez que llovía está encantado con el asfalto y verá siempre bien nuevas ampliaciones de la superficie asfaltada, porque hasta hace poco lo que sobraba era tierra. Quien ha tenido que acarrear a sus espaldas leña desde lejos todos los días, está encantado con su camión y verá con complicidad que haya cada vez más camiones acarreando objetos de acá para allá. Quien ha lavado pañales en un lavadero con temperaturas próximas a la congelación estará encantada con la caldera de gas, y no le parecerá mal que esté todo el día encendida.

Las mejoras vividas o percibidas han afianzado los esquemas (las gafas) con las que miramos la realidad. Si algo es bueno, pensamos, entonces más de lo mismo será mejor. Desde esta lógica es posible ver con buenos ojos la movilidad creciente, la producción creciente, el consumo creciente, el comercio internacional creciente, y por supuesto el crecimiento continuado.

Pero la Tierra no es creciente sino dinámicamente estable. Y ya ha enseñado sus límites. Las dificultades para extraer petróleo en las mismas cantidades que en el pasado, la fuerte reducción de la biodiversidad, el cambio climático generado por el ser humano, la contaminación de los océanos, la cementación y desertificación de una parte creciente del territorio son signos de los límites de la biosfera.



Lo que quizá era bueno en pequeñas cantidades puede no serlo si las cantidades son grandes. Casi nada sigue la regla del cuanto más mejor. Hay un momento en que el exceso de lo bueno se convierte en malo. En la naturaleza muy pocas funciones son lineales. Asfaltar un poco quizá sea bueno, pero asfaltar mucho se convierte en un problema. Moverse un poco está bien, pero moverse mucho está resultando letal para la supervivencia de los ecosistemas. Cortar leña es útil para calentarse, pero si se corta demasiada tal vez desaparezca el bosque del que se sacaba la leña. Hoy la movilidad, la extracción de materiales, el exceso de producción y buena parte de la agricultura industrial están incapacitando progresivamente a la biosfera para que pueda seguir dando cobijo al ser humano.

Lo que era bueno en un mundo abundante puede convertirse en malo en un mundo esquilmado y escaso. Lo que era insignificante o indiferente en un planeta sano puede ser muy perjudicial para un planeta enfermo. El cáncer es el crecimiento en exceso de determinadas células. Tal vez el llamado desarrollo sea un crecimiento en exceso.

Estamos presos de nuestra propia cultura, de nuestra manera de entender el mundo, de las categorías mentales con las que organizamos la percepción. Somos hijos e hijas de los supuestos que aprendimos heredados de la primera industrialización.

Al igual que el elefante adulto del circo permanece atado a un minúscula estaca porque aprendió de pequeño que no se podía mover, así permanecemos atados a las categorías culturales y mentales que aprendimos cuando la industrialización era pequeña en magnitud y todavía no era suficientemente destructora. Cuando una categoría cultural o esquema mental funciona tiende a reforzarse. Sin embargo una vez que se ha reforzado resulta muy difícil desprenderse de ella aunque en la práctica resulte incorrecta o contraproducente. Si se desprendiera de su mirada aprendida de pequeño el elefante podría darle una patada a la estaca. Nosotros y nosotras también.

Se denomina efecto borde al fenómeno que nos hace incapaces de ver un cambio sustancial debido a que se ha alcanzado mediante pequeños incrementos. La rana se muere incapaz de apreciar los cambios cuando se calienta poco a poco el caldero en el que se encuentra. Una persona entra en un concesionario de coches con la idea de comprarse un modelo que, aún con esfuerzo, se ajuste a sus ingresos económicos. El vendedor, conocedor de este efecto, le va proponiendo pequeñas mejoras (llantas, climatizador, tapicería, etc.) y cuando ya la tiene convencida le dice: “claro que por un poco más puede usted llevarse un modelo superior, que ya es un verdadero coche”. “Un pequeño esfuerzo más y tengo un verdadero coche”, piensa la persona compradora. Finalmente sale del concesionario un poco preocupada, pero satisfecha. Acaba de comprar algo que no había previsto y que sin embargo no podrá pagar o le mantendrá atado durante los próximos cinco años. “Por un poco más”. Los pequeños incrementos han impedido ver la modificación en términos absolutos. Es posible que tenga que vender el coche para comprar la gasolina.

Poco a poco, pero cada vez a mayor velocidad, se ha ido destruyendo la base biológica sobre la que poder vivir. La capacidad de carga de la Tierra ha sido traspasada, pues hemos pasado de vivir del interés a esquilmar el capital natural.





Los pequeños incrementos han hecho posible que cambios enormes pasaran casi desapercibidos. El efecto borde ha dificultado ver el balance global en muchas de las variables imprescindibles para la vida.

A menudo las categorías culturales y mentales alcanzan un campo de visión pequeño y nos impiden ver la totalidad. Cuentan de un borracho que buscaba desesperado las llaves perdidas alrededor de una farola. Un pareja que pasaba por allí le animó a que buscara más lejos, por ejemplo debajo de los coches aparcados o entre los contenedores y él contestó que no, pues allí no había bastante luz. En ocasiones las categorías culturales se quedan cortas. Sólo dejan ver la parte de la realidad que enfoca la farola. Se mira sólo en el campo que queda delimitado por la categoría. Por eso muchas personas piensan que las ciudades de la India son más sucias que las europeas. Simplemente contabilizan la suciedad que se ve. La basura generada en las urbes europeas, aunque es muy superior, se ve menos.

Mancha y contamina más lejos, más abajo o más arriba. Lo mismo pasa con la higiene compulsiva: mientras limpias tu cuerpo ensucias el planeta con productos químicos, pero esta segunda parte no queda iluminada por la farola. En buena medida esto le pasa a la economía convencional. Sólo permite ver aquello que es comercializado y contabilizado en dinero. Lo que cae fuera de sus cuentas son externalidades: la calidad del suelo, la diversidad biológica, el orden radiactivo, el afecto, la identidad de una comunidad, la vida de quienes tienen poca renta, la de las siguientes generaciones o el trabajo de muchas mujeres, no son aspectos iluminados por la luz de la economía. Y sin embargo desde este estrecho campo de visión, materializado en el PIB o en los indicadores de la bolsa, se elaboran las políticas y se toman las decisiones más importantes de los gobiernos y las empresas.


Muchas de estas categorías mentales operan como supuestos no discutibles. Configuran nuestra cultura sin ser puestas en tela de juicio. Parece fuera de toda duda que la historia siempre va de peor a mejor, que la gente común maneja cada vez más información, que el progreso tecnológico nos va a hacer vivir mejor, que es deseable aumentar la producción, que el desarrollo de los países ricos es bueno para todos los países, que el crecimiento económico nos hará tener menos dificultades. Muchos supuestos fueron instalados en la base de la cultura bastantes años atrás: “creced y multiplicaos”. Otros son más recientes: “lo más importante es la economía” o “el crecimiento económico es un bien”.

Muchas de estas categorías mentales permanecen en nuestros cerebros por inercia aún cuando estén desadaptadas, pero otras han sido y están siendo intencionalmente implantadas. Son funcionales al mantenimiento de los privilegios del poder. Son parte de la ideología dominante.

A estas alturas debería verse como un sinsentido que los gobiernos subvencionen a quienes cambian rápidamente de automóvil. Sin embargo a muchas personas les parece razonable que los fondos públicos se usen para apoyar a las empresas más grandes del planeta porque esto sirve, dicen, para mantener los puestos de trabajo. Las empresas más grandes del planeta sin embargo son las que proporcionalmente menos mano de obra acogen, por eso, entre otras cosas, son las más grandes. Puestos a subvencionar empleos, los fondos podrían destinarse por ejemplo a la recuperación de ecosistemas imprescindibles o la producción artesanal, más intensivas en mano de obra que las cadenas de montaje.

Del mismo modo carece de toda lógica que cada mañana se crucen en las carreteras camiones de galletas en recorridos opuestos de muchos kilómetros. Desde un punto de vista ecológico no tiene sentido realizar estos transportes de larga distancia para poder ingerir unos pocos hidratos de carbono venidos de lejos, en la cocina de tu casa. Un automóvil todo-terreno es una máquina que mueve 2.500 kilos para transportar 90. No parece el colmo de la eficiencia. Sin embargo todas éstas son cosas que se nos antojan normales.

No da igual aficionarse a correr en rallies que hacer puenting (tirarse desde un puente con una cuerda semielástica). Para la cultura normal son dos maneras de hacer deporte, dos hobbies, dos formas legítimas de entretenerse. Una cultura de la sostenibilidad, sin embargo, las ve de forma muy diferente. Si bien es cierto que ambas distraen y producen satisfacción poniendo el sistema nervioso al límite, la primera requiere una fuerte cantidad de energía, aísla los ecosistemas, ahuyenta a los animales –a algunos de forma definitiva– produce residuos y contaminación, sólo puede practicarse con una fuerte dependencia tecnológica, es incompatible con que otras personas realicen otras actividades... mientras que la segunda, el puenting, aprovecha una construcción que se ha realizado para otros fines, utiliza la energía del propio cuerpo, apenas contamina y es compatible con la vida de los ecosistemas. Un cambio de gafas hacia una cultura de la sostenibilidad permitiría ver la diferencia. Hoy este cambio cultural es ya una cuestión de supervivencia.

Siguiendo con los ejemplos de gafas con las que comprendemos el mundo, no es lo mismo hablar de producción que hablar de extracción. La economía que se estudia en las universidades y se difunde en los medios de comunicación confunde ambos conceptos. Por eso utiliza denominaciones tales como “países productores de petróleo” o “producción neta de minerales”, cuando en realidad debería decirse “países extractores de petróleo” o “extracción irreversible de minerales”. Extraer lleva a la categoría mental más genérica de restar, mientras que el concepto de producción lleva a la de sumar. Esta confusión es fatal para hacer las verdaderas cuentas del progreso. Una buena parte del progreso no es otra cosa que sustraer los recursos de sus depósitos y esquilmarlos para siempre.


  
El pensamiento único propone la economía como el eje central de percepción y valoración de la realidad y descarta aquello que no se traduce en beneficios monetarios, que para este reducido campo de visión son externalidades. Lo que la economía llama externalidades muchas veces son, desde el punto de vista de la cultura de la sostenibilidad, las cosas esenciales o centrales. El trabajo de reproducción de la naturaleza es marginal en la economía, excepto cuando se le puede sacar provecho comercial, sin embargo nos abre la posibilidad de seguir viviendo. El trabajo de muchas mujeres del planeta dedicado a la alimentación, crianza y cuidado de las personas, no se contabiliza, e incluso puede llegar a no considerarse trabajo o actividad. Los trabajadores asalariados, para la economía convencional, llegan a la puerta de la oficina sanos y alimentados como por arte de magia.

Los indicadores de la economía neoclásica no distinguen entre producción de cosas necesarias y producción de cosas superfluas y con frecuencia dan más valor a las que, además de innecesarias, son contraproducentes desde un punto de vista ecológico. Ir y volver en avión en el día, desde París o Barcelona, para comer con los amigos en Venecia, es valorado por la economía como un signo de buena vida. Sin embargo para una cultura de la sostenibilidad es un signo de muerte. Pero todavía no hemos incorporado las categorías esenciales necesarias para darnos cuenta de ello.




 


Primer capítulo de ‘Cambiar las gafas para mirar el mundo’. 
Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual (Coords.). 
Colección Cartografías del vivir, nº1. Libros en acción.
En un enfrentamiento entre Albert Einstein y Darth Vader, ¿quién vencería? Estas son las cosas que se plantea Patrick Boivin, y que hace realidad con las técnicas de stop-motion que domina.


Patrick también hace vídeos tan impresionantes como los que podéis ver en su canal de youtube


PD: Por cierto, siempre he sabido que Bruce Lee vencería a Iron Man



Visto en Boing Boing
Preocupante. Así podemos calificar la deriva que está tomado la Unión Europea en los últimos días con respecto a sus políticas medio ambientales. Lo que se ha vendido a bombo y platillo como un gran éxito de las aspiraciones ecologistas europeas tiene trampa. Veamos. El pasado miércoles los responsables de Cambio climático y Energía de la UE presentaron los objetivos medio ambientales para los próximos 15 años. En principio todo pintaba bien para los que defendemos una mayor regulación medioambiental: para 2030 las emisiones de los 28 países deberán reducirse un 40% respecto al nivel que tenían en 1990. Además, también proponían que el 27% de la energía producida sea renovable. Lo que parecía una serie de buenas medidas (aunque muy insuficientes a mi parecer) en nombre de salvar el planeta, tiene letra pequeña..

 Por lo que sabemos la UE ha decidido que no se apostará de manera decidida por las renovables. Ese 27% exigido para 2030 compromete al conjunto de la UE, por lo que no habrá objetivos de reducción de emisiones contaminantes para los Estados. Y ya sabemos lo que eso significa conociendo como funciona la Unión Europea. En los próximos años veremos a los distintos Estados miembros disputar entre sí para ver quién debe hacer más para llegar al 27% del conjunto.



Además todo parece indicar que la reducción de un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990 será insuficiente. Grupos como Greepeace piden una reducción del 55%, ya que consideran que incluso si no se aplicase ninguna política medioambiental las emisiones caerían en torno al 32% en 2030. 

Por otro lado la UE ha dejado claro que es favorable a que el fracking avance en Europa. Se ha decidido proponer leyes que regulen de una manera vaga el más que posible daño al medio ambiente así como la seguridad durante la extracción de gas esquisto en el controvertido proceso de fracturación de la roca de manera hidáulica, lo que se conoce como fracking. La Comisión insta a los países miembros a que busquen este tipo de gas y anuncia que está estudiando fijar las condiciones políticas y jurídicas para regular el proceso de extracción a la vez que se preserva el medio ambiente, algo que es un absurdo por mucho que se empeñen. Sabemos del riesgo que corren los acuíferos con este tipo de prácticas, por no hablar de la alteración del subsuelo y aumento de riesgo de seímos, todo para obtener una energía costosa en un proceso ineficiente comparado con otros medios sostenibles. Sin embargo todo esto parece no tener importancia al ver como Estados Unidos ha reducido sus costos de energía gracias al fracking. Como si fuese comparable un territorio con el otro.




Durante años Europa ha querido liderar la guerra contra el cambio climático y ha sido en algunos aspectos un ejemplo que deberían seguir muchos otros países. La Unión Europea ha intentado establecer el estándar mundial de regulación climática, el desarrollo de políticas duras sobre emisiones y el impulso de las renovables, pero todo esto parece irse al traste por el persistente debate económico. Las tesis de Gran Bretaña y Francia fundamentalmente (aunque no dudo del papel del actual gobierno español en todo esto) se han impuesto, siempre pensando en los mercados. El insostenible desarrollo económico que propician nuestros líderes cortoplacistas vuelve una vez más a ganar la partida. Ignoran que detrás de este crisis económica hay otras más terrorífica, la energética y la medio ambiental. Esta Unión Europea injusta y egoísta vuelve a ser irrelevante una vez más. Eso sí, dentro de unos meses nos bombardearán con propaganda para elijamos en las urnas a los próceres de la ineficacia y la corrupción. Yo ya tengo claro a quien no votaré.



 


La última de las rutas arqueoturísticas del pasado 2013 me llevó hasta la entrañable localidad cordobesa de Almedinilla para conocer parte de los muchos tesoros que guarda en su término. Tal es así que dedicaré a Almedinilla dos entradas en el blog, esta primera, donde hablaré del poblado ibérico de "El Cerro de la Cruz" y sus piezas expuestas en la sala de la Cultura Ibérica del Museo Arqueológico de la localidad, y una próxima publicación, que la dedicaré a la Villa Romana de "El Ruedo" y su sala en el Museo. Así que de entrada ya podemos ver que el pueblo de Almedinilla posee una gran oferta cultural para el curioso, a la que podemos sumar un excelente patrimonio medioambiental, constituyendo ambos un medio sostenible de desarrollo para una localidad que hasta hace bien poco tenía casi como único sector económico el olivarero.  

 Almedinilla, en la ladera del Cerro de la Cruz

«El viaje es interesante. Se llega a Almedinilla con bastante dificultad, sea por Alcaudete (estación de la línea Puente Genil, Espeluy y Alcalá La Real), sea por Cabra y Priego. Y para llegar allí hay que tragar mucho polvo en penosas diligencias, pero el hospitalario pueblo está agradablemente situado en un repliegue de Sierra fecunda en bosques de olivares, regado por un torrente que no se seca jamás y que fertiliza una huerta fructífera; El agua fresca y sana corre abundantemente de sus claras fuentes en pleno verano y las noches son soportables allí en lo más fuerte de la canícula».

 Así hablaban de Almedinilla en 1906 los arqueólogos Pierre Paris y Arthur Engels, pioneros del estudio de la Cultura Íbera, cuando llegaron a la localidad para investigar el yacimiento de El Cerro de la Cruz. Aunque ha pasado más de un siglo de estas palabras, todavía hoy nos parecen válidas. Por supuesto que ahora hay mejores comunicaciones y un mayor desarrollo económico y social en la localidad que a principios de siglo XX, pero su hospitalidad y la belleza de su paisaje habrá variado poco desde entonces. Almedinilla sigue siendo un pequeño municipio, de apenas poco más de 2.500 habitantes, situado en el extremo suroriental de la provincia andaluza de Córdoba, en la comarca de la Subética Cordobesa, limitando con los municipios de Priego de Córdoba, Alcalá la Real (Jaén) y Montefrío (Granada). Cuesta por tanto entender como un lugar apartado relativamente de las principales vías de comunicación de la antigüedad disponga que tanto pasado. Quizás esto se explique si tenemos en cuenta que toda la Sierra Subética Cordobesa se encuentra en lo que podemos considerar el centro geográfico de Andalucía, y que tuvo que ser por tanto una zona de paso entre las tierras jienses, malagueñas, granadinas y cordobesas. La cuestión es que aunque no se dispone de mucha información sobre la prehistoria de la localidad (existen algunas evidencias, poco estudiadas, que se remontan al Paleolítico Medio), lo cierto que es en estas tierras se asentó una villa romana (de la que hablaré en otra ocasión como ya he comentado) y un pueblo prerromano en lo alto de lo que se conoce como El Cerro de la Cruz, perteneciente a la compleja y misteriosa cultura íbera. 

Está clara la situación estratégica del Cerro de la Cruz

 Cuando hablamos de los íberos lo hacemos de uno de los pueblos más sofisticados y relevantes del Mediterráneo de la antigüedad. Fue un pueblo de guerreros, artesanos, comerciantes y mercenarios, que habitaron el levante y sur de la Península Ibérica durante varios siglos hasta que cayeron bajo dominio romano. Es difícil definir una entidad cultural ibérica homogénea, pues fueron muchos los diferentes pueblos que constituyeron esta comunidad y jamás tuvieron unos rasgos culturales unitarios, ya sea lengua, historia, religión, etc. Por si esto fuera poco, por un lado tendríamos a los pueblos indígenas de las costas y valles del levante peninsular, y por otro lado a los pueblos del sur, fundamentalmente en el territorio del Valle del Guadalquivir (Turdetania) y el sureste peninsular (Bastetania). En el caso del poblado ibérico de El Cerro de la Cruz personalmente tengo mis dudas sobre si a sus habitantes los podemos catalogar como Turdetanos o Bastetanos (aunque en la propia localidad nos informan que pertenecieron a estos últimos). En todo caso este pueblo se encontraba en zona fronteriza, y llama por eso la atención que no se hayan encontrado murallas en lo que se ha excavado hasta ahora, algo muy corriente en las poblaciones íberas (aunque como veremos quizás no fueron necesarias).  

 Vistas del yacimiento


El poblado ibérico de El Cerro de la Cruz es uno de los pocos poblados de la Baja Época Ibérica (siglos II-III a.C.) que hemos encontrado hasta ahora en Andalucía. Al igual que otros muchos asentamientos dentro del mundo ibérico, se trata de un poblado en alto, construido en una ladera, aprovechando así las ventaja estratégica que ofrece su visibilidad y defensas naturales. De planta compleja, con terrazas escalonadas en la parte alta del cerro, parece que aunque no se han constatado murallas (como he comentado anteriormente), los propios muros del poblado pudieron servir como defensa. En sus calles podemos observar edificios con zócalos de piedra y paredes de ladrillos de adobe. Incluso existen pruebas de edificios de dos plantas. Se diferenciaban además los lugares de hábitat de los lugares de trabajo. Almacenes, talleres de artesanía, molinos, aljibes,.., todo esto y más se encuentran a lo largo de la extensión del yacimiento, lo que nos hace pensar en lo desarrollada que estaba la organización social del poblado. Para realizar todas estas obras es preciso que hubiera una autoridad que ordenara y coordinara el esfuerzo del grupo de personas necesarias para una obra así, con una planta urbanística tan homogénea. Y como suele ser habitual en la arqueología, esto lo podemos comprobar en las necrópolis. En el caso del Cerro de la Cruz éstas se excavaron durante los años 1866 (Maraver y Alfaro) y 1903 (Paris y Engels). Fueron 253 en total las que se encontraron, que incluían un impresionante ajuar bélico, siendo su colección de "falcatas" lo más destacado. Recordemos que la falcata es la arma típica de la aristocracia ibérica y que como pueblo guerrero que era los miembros más poderosos de esta sociedad se hacían enterrar con sus armas. La necrópolis íbera de Almedinilla presenta varios tipos de tumbas, desde la más monumental, perteneciente a la aristocracia del lugar, a la más sencilla, un simple hoyo, donde se enterrarían los vecinos más desfavorecidos. Y en el caso de los íberos siempre hablamos incineración, pues era el ritual funerario generalizado. 





 Queda mucho por descubrir todavía en el Cerro de la Cruz. Sabemos sin embargo como fue su final. Durante las excavaciones se documentó un gran incendio en el poblado y se cree que se debió a un ataque de los romanos que llegaron hasta allí. El poblado no fue posteriormente reconstruido, pasando al olvido. No sabemos prácticamente nada de su historia, tampoco su nombre. No fue hasta 1866 cuando Luis Maraver y Alfaro comenzó las excavaciones. Como suele ocurrir en estos casos, seguramente las historias de encuentros casuales por los vecinos del lugar tendrían la culpa de que llegasen noticias hasta los que sí que vieron aquí un lugar de interés. Después llegaron Pierre Paris y Arthur Engels y siguieron con las excavaciones en la necrópolis. Por desgracia por entonces el patrimonio arqueológico no estaba protegido por ninguna ley, por lo que buena parte del material de Almedinilla se encuentra hoy día disperso. Si os fijáis, quizás os lo encontréis en algún museo importante del mundo. Aún así, y gracias al empeño de los vecinos, este pequeño pueblo de la Subética cordobesa posee su propio Museo Arqueológico Local. Pequeño, pero con una colección fantástica, sencillo, pero con mucho encanto, entre sus vitrinas podemos contemplar algunas piezas espectaculares, como la colección de armas y cerámicas íberas, o la impresionante escultura del Dios Griego del Sueño, Hypnos.. Pero de esto hablaré en una próxima ocasión cuando trate la Villa Romana de El Ruedo. 



Parte de la colección de cerámica íbera del Museo Arqueológico

Para finalizar, os vuelvo a dejar con Engels:

«El Cerro de la Cruz domina Almedinilla con sus rocas enormes cuyo aspecto salvaje se suaviza bajo la cabellera de los olivos, y rudos senderos escalan las pendientes abruptas entre la más rica floración de plantas agrestes que nos hallan sido dado admirar. La ascensión que es larga es sin embargo encantadora por el dulce de los perfumes, la variedad de los puntos de vista y la extensión pintoresca de los panoramas».   




 Magnífica la colección de falcatas de Almedinilla

 Detalles de una falcata con empuñadura en forma de cabeza de caballo



Más información:

Almedinilla Turismo. Ctra. A- 339 km. 37, 14812 Almedinilla. 

Teléfono: 606 97 20 70
 Dirección de correo electrónico: info@almedinillaturismo.es
Fuentes:
Guía del Museo Municipal de Almedinilla


Como sabéis de vez en cuando me gusta traer cuentos de ciencia ficción al blog. Me atraen especialmente este tipo de historias cortas tan imaginativas y con finales tan sorprendentes. Pero siempre que decido publicar alguno de estos relatos surge la duda de hasta qué punto hago mal, aunque sean pequeños cuentos publicados en alguna recopilación. Están los derechos de autor. Claro. En alguna ocasión, después de leer algún relato aquí, alguien se ha llegado a preguntar si estos derechos han caducado. Y tiene razón. Pero por otro lado, también sé de casos que después de leer los cuentos se han dirigido a la librería más cercana a encargar alguna obra del autor, pues gracias a esta exposición se ha llegado a interesar y ha querido profundizar aún más. De ahí las dudas. ¿Divulgar o no? Yo me decido por seguir divulgando. Pero supongo que la clave estará en hacerlo en su justa medida.

Así que reflexionando sobre esto, y recordando el comentario de mi amigo J.M. sobre su interés por las historias de la ascensión al Everest, he pensado que estaría bien traer al blog la parte final (y entiéndase que no está al completo) de un cuento corto de Isaac Asimov titulado 'Everest', publicado por primera vez en 1953 en la revista Universe Science Fiction y reimpreso en 1975 para la recopilación de cuentos 'Compre Júpiter'. Lo interesante de este relato es que fue escrito meses antes de la primera ascensión con éxito del alpinista neozelandés Edmund Hillary y del sherpa nepalí Tenzing Norgay. Según parece Asimov vendió el relato a la revista el 7 de abril de 1953. Unos 52 días después, el 29 de mayo de 1953, Hillary y Norgay llegaban a la cima. Sin embargo el relato no fue publicado en la revista hasta diciembre del 53. Desconozco porqué no fue publicado antes siendo en un tema tan de actualidad aquellos días. Asimov se reiría años después de lo experto futurista que era al recordar este relato. Sólo tenéis que seguir leyendo para entenderlo. Y por supuesto, después de este aperitivo, os animo a que conozcáis mejor la obra de Isaac Asimov.



Everest. Fragmento final.

«La postdata del cuento incluye una visita al hospital la semana pasada para verle. Se restablecía muy despacio. Los médicos hablaban de un shock y de agotamiento; pero los ojos de Jimmy decían muchísimo más.

—¿Qué tal la aventura, Jimmy? —le pregunté—. No has hablado con los periodistas; tampoco has hablado con el Gobierno. Muy bien, ¿Que te parece si hablaras conmigo?

—No tengo nada que contar —susurró él.

—Claro que tienes —repliqué—. Has vivido en la cumbre del Everest dos semanas enteras, bajo una nevisca. Y no lo conseguiste por ti solo, ni siquiera con la gran cantidad de provisiones que arrojamos al lanzarte. Vamos, Jimmy, muchacho, ¿quién te socorrió?

Imagino que comprendió la inutilidad de tratar de embaucarme. O acaso estuviera ansioso por descargar aquel peso de su mente.

—Son inteligentes, jefe —dijo—. Comprimieron aire para que yo pudiera respirar. Montaron una centralilla generadora de energía para conservarme el calor. Y cuando vieron que el aeroplano regresaba, elevaron la señal de humo.

—Comprendo. —No quería darle prisa—. Ha sido tal como imaginábamos. Se han adaptado a las condiciones de vida del Everest. Y no pueden descender por sus laderas.

—No, no pueden. Como tampoco nosotros podemos subir. Aun suponiendo que la meteorología no nos lo impidiera, ¡nos lo impedirían ellos!

—Por lo que dices parecen criaturas bondadosas; entonces, ¿por qué habrían de oponerse? A ti te socorrieron.

—No tienen nada contra nosotros. Hablaron conmigo, ¿sabe? Por telepatía.

Yo arrugué la frente.

—Pues, entonces...

—Pero no quieren que se les moleste. Nos están observando, jefe. Se ven obligados. Nosotros tenemos la energía atómica. Estamos a punto de disponer de astronaves. Se inquietan por nosotros. ¡Y el Everest es el único sitio desde el que pueden observarnos!

Las arrugas de mi frente se acentuaron. El sudaba; las manos le temblaban.

—Calma, muchacho —le dije—. Tómalo con calma. ¿Qué diablos son esas criaturas?

Y él respondió:

—¿Qué ser cree usted que podría estar tan adaptado a una temperatura de diecisiete grados bajo cero y a una atmósfera tan tenue como la del Everest para que ése fuera el único lugar de la Tierra en el que pudiera sobrevivir? He ahí el meollo de la cuestión. Esas criaturas no proceden de ningún lugar de la Tierra. Son marcianos.»


 Everest .1953.



Un mapa es una representación gráfica y métrica de una porción de territorio generalmente sobre una superficie bidimensional, pero que puede ser también esférica como ocurre en los globos terráqueos. El que el mapa tenga propiedades métricas significa que ha de ser posible tomar medidas de distancias, ángulos o superficies sobre él y obtener un resultado que se puede relacionar con las mismas medidas realizadas en el mundo real.


Iniciados con el propósito de conocer su mundo, y apoyados primeramente sobre teorías filosóficas, los mapas constituyen hoy una fuente importantísima de información y una gran parte de la actividad humana está relacionada de una u otra forma con la cartografía.

La cuestión esencial en la elaboración de un mapa es que la expresión gráfica debe ser clara, sin sacrificar por ello la exactitud.

Wikipedia

(Pulsar en las imágenes para ampliar)

Países en los que no se utiliza el sistema métrico:

 

Celsius vs Fahrenheit:

 

Sistemas operativos más utilizados:



Resultados de pruebas de cálculo del cociente intelectual:



Formación académica de los líderes mundiales:



Lugares más fotografiados:



 Cultivos más generalizados:



Riesgo de sequía:



Explosiones nucleares desde 1945:





El nacionalismo, esa manía de los primates  
- J.L. Borges 




Y luego están los que intentan rizar el rizo, los que no muerden la mano, los que hablan del nacionalismo (o internacionalismo, como quieren llamarlo ahora) como una nueva etapa evolutiva a lo "new age". Léase por ejemplo a Eudald Carbonell aquí

Parece ser que el escritor de ciencia ficción Robert A. Heinlein era muy dado al brainstroming, a la tormenta de ideas. Según se puede leer en su biografía algunas de sus obras fueron creadas usando este método, como es el caso de "Forastero en tierra extraña", en la que participó su esposa. Heinlein iba tan sobrado de ideas que incluso llegó a "donar" algunas de ellas a los amigos que pasaban por largos periodos de sequía creativa, como fue el caso de Theodore Sturgeon

Poneros en situación. Un día os llega la carta de un amigo que os cuenta que está en tal momento de bajón creativo que incluso está perdiendo la esperanza de volver a escribir. Con ánimo de ayudar, decidís compartir parte de vuestro repertorio de ocurrencias, sugiriéndole cosas como estas:

Un gatito fantasma, vagando pacientemente en el limbo, intentando encontrar el regazo familiar y amistoso...

 Una historia sobre dos países que combaten, pero no con hombres, ni con robots, sino con animales mutados como soldados. Gatos pilotos de combate (todo el instrumental automatizado, pero el pilotaje hecho por el supergato), rinocerontes tanque, monos paracaidista, leones marinos 'hombre rana', etc.

Un doble de Hollywood se mata consiguiendo un efecto en verdad muy bueno. Pero lo cortan de la película. ¿Rondará al productor con su fantasma?

Un hombre está en problemas por los topos en su jardín. Cava en el escondrijo, encuentra un nido con topos bebé, los mata. Los topos ahora se vuelven contra él, socavando su casa, inundándola, hundiéndola completamente, mientras intenta salvarla.

Fulano vende sueños, en pastillas. La euforia, junto con la fantasía favorita, está garantizada. Las pastillas no son tóxicas, ni peligrosas como los narcóticos, pero crean hábito dado que los sueños de la euforia son mucho mejores que la realidad. ¿Puede actuar la gente de la oficina de Alimentos & Drogas?

Una congregación fundamentalista, convencida de que la fe puede mover montañas, se concentra en el Monte Rushmore en Black Hills y la mayor escultura neoegipcia jamás esculpida desaparece, con montaña y todo. ¿ La administración pública debería demandar a la iglesia? ¿O está procesando a Dios? ¿O debería pedirles que oraran para traerla de regreso? ¿O deberían sistematizar esto en una nueva forma de teoingeniería? Si fuera así, los ingenieros civiles tendrían grado de divinidad en el futuro. '¿Qué es la fe sin obras (públicas)?'

Hay algo más importante que el resto en la noción de dormir. Al dormir, casi atrapamos el secreto, casi comprendemos de qué proviene todo. Podría ser posible abolir el sueño; podríamos desarrollar una raza de personas capaces, listas, trabajadoras, eficientes que nunca necesitaran dormir. Sólo que ya no tendrían alma.

Hubo una vez un hombre que no podía soportarlo. Primero perdió el poder para leer y entonces los titulares de los diarios ya no lo perturbaron más. Luego perdió el poder para comprender el habla y entonces la radio no lo molestó más. Llegó a ser bastante feliz y las arrugas se suavizaron sobre su cara y dejó de estar tenso y pintó y modeló en arcilla y bailó y escuchó música y disfrutó de la vida.

Entonces un inteligente psiquiatra penetra su fuga y lo sana otra vez. Ahora puede leer, y escuchar la radio, y se ha vuelto consciente otra vez de la Guerra Fría y de la delincuencia juvenil y las violaciones y la rapacidad y etcétera ad nauseam. 

Sin embargo, no pudo soportarlo. Mató un montón de personas antes de que lo atraparan.
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 Img: Theodore Sturgeon y Robert A. Heinlein

 Esto es parte de lo que le escribió Robert A. Heinlein a su amigo Theodore Sturgeon en 1955. La carta no tiene desperdicio. Podéis leerla completa y traducida en la siguiente dirección:
Estos días distintos medios se hacen eco de una investigación llevada a cabo por neurocientíficos de la Universidad de Emory (Atlanta) que afirma que cuando nos sumergimos en una novela se producen cambios en nuestro cerebro debido a un aumento de la conectividad neuronal. La verdad es que no entiendo la sorpresa por el descubrimiento. Ya sabíamos que los lectores realizan simulaciones mentales, que nuestro cerebro es un órgano adaptativo que cambia con cada experiencia (algo que parece que los autores del estudio no han tenido en cuenta, por no hablar del método empleado). En el estudio que se ha publicado estos días y al que podéis acceder aquí, se cuenta que al poner a un grupo de estudiantes a leer una novela durante varias noches seguidas se registraron cambios tanto en las zonas del cerebro vinculadas a la comprensión del lenguaje como en la región sensomotora, algo que podría relacionarse con neuronas espejo y que indicaría que la lectura de una novela "puede transportarnos al cuerpo del protagonista", según palabras del profesor Gregory Bens, autor del estudio. Algo que todo buen lector ya sabe.

'Don Quijote', Adolf Schrödter (1834)




Uno de los temas que más me apasionan desde niño son las historias de los pioneros de la exploración, y más en concreto todo lo que rodea a la carrera hacia el Polo Sur. Recuerdo que cuando mis profesores mandaban trabajos escolares sobre algún tema que nos interesase para después exponerlo en voz alta delante de todos, los míos siempre iban sobre la exploración espacial o sobre las historias de Amudsen, Scott y Shackleton, los inmortales héroes de la exploración antártica a inicios del siglo XX. Aunque siempre que nos referimos a la conquista del Polo Sur acabamos hablando de ellos, del triunfo de Amudsen, de la muerte de Scott a su regreso y de la desastrosa expedición transantártica de Shackleton, no debemos olvidar que también hay otros que no son tan conocidos, como Richard E. Byrd, Otto Nordenskjold, Julián Irizar o Luis Pardo, que merecen ser conocidos. Ha pasado un siglo de todas estas aventuras y todavía nos fascina esa etapa heroica, llena de rivalidades que, pese a los años, siguen existiendo a día de hoy. Por eso cada vez que sale una noticia sobre algún hallazgo de la era heroica todos los medios fijan su interés en estos hombres, y también muchos (los británicos fundamentalmente) vuelven a ensalzar aquellas actitudes imperialistas que perviven entre otras cosas gracias al exclusivismo del Tratado Antártico. Lo podemos ver estos días con el revuelo que han causado el revelado de hasta 22 fotografías de la expedición imperial Transantártica de Ernest Shackleton, revelado realizado por la fundación Antartic Heritage Trust (Fundación del Patrimonio de la Antártida). Al parecer los negativos de estas fotografías se encontraban congelados en la cabaña del cabo Evans que en su día usó Robert Scott como campamento base en la carrera hacia el Polo Sur y que posteriormente también fue usada por Shackleton en su odisea. Entre las latas de galletas y botellas de licor, se encontraba una caja que guardaba un pequeño tesoro: 22 placas de nitrato de celulosa, congeladas y pegadas entre sí, que después de un año de trabajo nos permiten contemplar escenas del día a día de la expedición, así como paisajes que se iban encontrando.

Iceberg y tierra. Mirando hacia el sur a lo largo de la península Punta Hut (Hut Point) a la isla de Ross.
Foto:Antarctic Heritage Trust, nzaht.org

Isla de Ross, en la Antártida. Alexander Stevens, jefe científico y geólogo mira al sur desde el Aurora.
 La península Hut Point al fondo.
Foto:Antarctic Heritage Trust, nzaht.org

Alexander Stevens, a bordo del Aurora (segundo barco con equipo de apoyo).
Foto:Antarctic Heritage Trust, nzaht.org

En los últimos años Shackleton se ha convertido en protagonista de muchos manuales sobre liderazgo. La historia de la expedición transantártica (1914-1916) que se vio condenada al fracaso cuando su barco, el Endurance, quedó atrapado en el hielo, y como "el Jefe" Shackleton se las apañó para que tanto él como su tripulación regresasen a casa sanos y salvos tras casi dos años en el hielo, se estudia en numerosas escuelas de negocios para aprender a gestionar una crisis. A través de esta historia los alumnos descubren la importancia de la perseverancia, la resiliencia, la capacidad de adaptación o la perspectiva. Seguro que estas fotografías se sumarán al material que emplean las escuelas de los futuros líderes empresariales para motivarlos. Esperemos que del ejemplo de Shackleton los alumnos aprendan sobretodo la responsabilidad, el no lavarse las manos ante sus errores, algo que por desgracia parece que han olvidado muchos políticos y empresarios de hoy en día. Una lección fundamental que nunca debería olvidarse y que podemos aprender del ejemplo de estos grandes aventureros.

Más información:
Antartic Photo Gallery (Antartic Heritage Trust)

Fuentes:
Fundación Antartic Heritage Trust
Wikipedia
 
Comenzamos nuevo año. Y para no peder las buenas costumbres, lo hacemos mirando el cielo del mes, y también, por qué no, echaremos un vistazo rápido a lo que nos depara astronómicamente este 2014.

Empecemos el recorrido por lo más cercano.

Fases de la Luna:

Luna nueva: El 1 de enero, a las 11:14 TU. Distancia: 357089 Km.
Cuarto creciente: El 8 de enero, a las 03:39 TU. Distancia: 383803 Km.
Luna llena: El 16 de enero, a las 04:52 TU. Distancia: 406527 Km.
Cuarto menguante: El 24 de enero, a las 05:18 TU. Distancia: 383177 Km.
Luna nueva: El 30 de enero, a las 21:38 TU. Distancia: 357316 Km.

La Luna estará en perigeo el 1 de enero a las 20:59 TU (distancia: 356923 Km) y también el 30 de enero a las 09:58 TU (distancia: 357080 Km), y en apogeo el 16 de enero a la 01:52 TU (distancia: 406532 Km).

 Planetas visibles:

Mercurio: Visible desde el día 14 de enero al amanecer
Venus: Visible desde el día 14 antes del amanecer
Marte: Visible prácticamente toda la noche
Júpiter: Visible prácticamente toda la noche
Saturno: Visible durante la segunda mitad de la noche

Durante el mes de enero en el hemisferio norte es particularmente interesante la observación de Orión, Tauro y el Auriga (orientadas hacia el sur). También podemos observar el triángulo de iniverno, formado por: Sirio (Canis Major), Procyon (Canis Minor) y Betelgeuse (Orión). En el hemisferio sur son Orión y Canis Minor (hacia el sur) y las Nubes de Magallanes (hacia el norte), los más destacados.


El triángulo de invierno. Imagen tomada con Stellarium.
 
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 Bien. Ahora repasemos algunas de las efemérides y también fenómenos astronómicos relevantes para este 2014 que acaba de comenzar.

Inicio de las estaciones en 2014:

20 de marzo, primavera hemisferio boreal/otoño hemisferio austral. 17:57 TU.
21 de junio, verano hemisferio boreal/invierno hemiserio austral. 12:51 TU.
23 de septiembre, otoño hemisferio boreal/primavera hemisferio austral. 04:29 TU.
22 de diciembre, invierno hemisferio boreal/verano hemisferio austral. 00:03 TU.

Órbita de la Tierra:

Distancia mínima al Sol: 4 de enero,147.104.613 km.
Distancia máxima al Sol: 4 de julio, 152.093.626 km.

Eclipses de Sol:

Eclipse anular: 29 de abril. El eclipse anular será visible en la Antártida. Visible como parcial en el sur del Océano Indico y en Australia.

Eclipse parcial: 23 de octubre. Visible en el norte del Océano Pacífico, Norteamérica y el extremo noreste de Asia.

Eclipses de Luna:

Eclipse total: 15 de abril. Visible para toda América, Pacífico Sur, oeste de Europa y África.

Imagen: Wikipedia

Eclipse total: 8 de octubre. Visble sobre Asia, Australia, el Pacífico y América.

 Imagen: Wikipedia

Lluvias de estrellas:

Cuadránticas: máximo: 2-3 de enero. Constelación: Bootes.
Líridas: máximo: 22-23 de abril. Constelación: Lira.
Eta Acuáridas: máximo: 5-6 de mayo. Constelación: Acuario.
Ariétidas: máximo 27-28 julio. Constelación: Aries. 
Delta Acuáridas: máximo 27-28 de julio. Constelación: Acuario.
Perseidas: máximo 12-13 de agosto. Cosntelación: Perseo.
Oriónidas: máximo 20-21 de octubre. Constelación: Orión.
Leónidas: máximo 16-17 de noviembre. Constelación: Leo.
Gemínidas: máximo 13-14 de diciembre. Constelación: Gémini.

Otros acontecimientos a seguir:

Superluna: 10 de agosto. 356.896 km.

Conjunciones más interesantes:
Conjunión Venus-Júpiter:  18 de agosto.
Conjunción Luna-Marte: 7 de junio.

En oposición:
 Júpiter, el 5 de enero
 Marte, el 8 de abril
 Saturno, el 10 de mayo
 Neptuno, el 26 de agosto
 Urano, el 7 de octubre

Y el 19 de octubre estaremos pendientes de la aproximación al planeta Marte del cometa C/2013 A1 (Siding Spring). Algunas fuentes indican que podría impactar sobre el "planeta rojo" y quizás causar una lluvia de meteoros en Marte.



Por último os dejo un vídeo de La costa de la estrellas del cielo de enero de 2014. Que tengáis un Feliz y próspero 2014.





Fuentes:
El cielo del mes
wikipedia
Instituto geográfico nacional