Hoy, 16 de octubre de 2013, los blogueros de todo el mundo celebramos el Blog Action Day. Desde el año 2007 se nos moviliza cada año para participar en esta actividad que pretende resaltar la importancia de un determinado tema global. Así, desde nuestros blogs, escribiendo todos sobre un mismo tema, los participantes intentaremos despertar conciencias y abrir un debate en la red. Este año el Blog Action Day trata sobre los Derechos humanos.



Hace varios años que no participo en esta actividad. Y dada la importancia del tema de este año, nuevamente he decidido sumarme. Como siempre, lo enfocaré desde la perspectiva científica, y en esta ocasión he pensado que estaría bien traer algunas reflexiones interesantes que seguro os harán pensar.. 



"Si no somos capaces de pensar por nosotros mismos, si somos renuentes a cuestionar la autoridad, entonces somos sólo marionetas en las manos de quienes están en el poder. Pero si los ciudadanos están educados y son capaces de formarse su propia opinión, entonces los que están en el poder trabajarán para nosotros. En todos los países, deberíamos enseñar a nuestros hijos e hijas el método científico y las razones por las que existe una Declaración de Derechos. Y con ello, una cierta dosis de honestidad, humildad y espíritu comunitario. En el mundo acosado por los demonios donde vivimos por el mero hecho de ser humanos, esto puede ser todo lo que se interponga entre nosotros y la oscuridad." - 

Carl Sagan, astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense. 



"La existencia y la validez de los derechos humanos no están escritas en las estrellas. Los ideales sobre el comportamiento mutuo de los seres humanos y la estructura más deseable de la comunidad, los concibieron y enseñaron individuos ilustres a lo largo de toda la historia. Estos ideales y creencias derivados de la experiencia histórica, el anhelo de belleza y armonía, han sido aceptados de inmediato en teoría por el hombre... y pisoteados siempre por la misma gente bajo la presión de sus instintos animales. Una gran parte de la historia la cubre por ello la lucha en pro de esos derechos humanos, una lucha eterna en la que no habrá nunca una victoria definitiva. Pero desfallecer en esa lucha significaría la ruina de la sociedad." - 

Albert Einstein, físico alemán de origen judío, nacionalizado después suizo y estadounidense. Es considerado como el científico más importante del siglo XX.



"La vigilancia gubernamental sin justificación es una intromisión en derechos humanos básicos que amenazan elementos fundamentales de una sociedad democrática. Llamo a todos los usuarios de la red a demandar mejor protección legal y garantías de debido proceso para la privacidad en sus comunicaciones online, incluyendo su derecho a ser informado cuando alguien solicite o guarde su información." - 

Tim Berners-Lee, científico de la computación británico, conocido por ser el padre de la Web. 


"Millones de personas en todo el mundo están tratando de poner fin a la pobreza. Desprecian la opresión, el dogmatismo y la demagogia (y sus manifestaciones más extremas - el racismo, el fascismo, el estalinismo y el maoísmo). Creen en el progreso basado en el uso, en condiciones de justicia social y libertad intelectual, de toda la experiencia positiva acumulada por la humanidad." - 

Andrei Sakharov, físico nuclear ruso, socialista y activista en favor de los derechos humanos y las libertades. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1975.




“Ahora que hemos hecho que Internet funcione, la siguiente tarea es detener la vigilancia masiva y hacer que Internet funcione de manera que respete los derechos humanos, incluyendo la privacidad." - 

Richard Stallman, programador estadounidense y fundador del movimiento por el software libre en el mundo.




"En ausencia de respeto de los derechos humanos, la ciencia y la tecnología se han utilizado en este siglo como instrumentos brutales de opresión." - 


John Charles Polanyi, químico canadiense, de origen húngaro, galardonado con el Premio Nobel de Química del año 1986







"Los regímenes autoritarios dan lugar a que se alcen fuerzas que se oponen a ellos al trabajar contra la voluntad individual y colectiva hacia la libertad, hacia la verdad y la autorealización. Los planes que asisten al dominio autoritario, una vez descubiertos, inducen a la resistencia. Por tanto estos planes son ocultados por los poderes autoritarios exitosos. Esto es suficiente para definir su conducta como conspirativa." - 

Julian Assange, programador, periodista, hacker y activista de Internet australiano, conocido por ser el fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks.



La ruta arqueoturística de este fin de semana nos ha llevado a uno de los lugares más interesantes del sur de Córdoba: el paraje de los Castellares. Este espacio natural que se encuentra junto al río Genil, próximo a la laguna de Tíscar (de la que ya hemos hablado anteriormente), y a escasos 5 km de la localidad de Puente Genil, es conocido, además de por su tajo, que sigue el curso del río por el meandro que forma aquí el Genil, es conocido también digo, por ser el hábitat de un poblamiento protohistórico en la parte alta de la meseta, y que bien pudiera ser la localización de una ciudad mítica. Como veremos, no solo esto hace interesante este lugar, pues también pruebas fósiles que podemos encontrar nos muestran que toda esta zona del valle del Guadalquivir era un Golfo que comunicaba el Mediterráneo con el Atlántico.


Nos ponemos en marcha. Después de estudiar la información y decidirnos a visitar el lugar, vemos que para llegar al paraje de los Castellares podemos tomar una desviación de la carretera que va de Herrera a Écija, o como en mi caso, salir desde Puente Genil y cruzar por la aldea de la Ribera Baja. Por este último camino, en el que podemos practicar senderismo, circularemos por un carril entre membrillares y olivos, siempre cerca del río Genil, hasta llegar a un bosque de olmos desde donde ya podremos empezar a divisar la meseta de los Castellares, que hace un impresionante contraste con la horizontalidad de la campiña (aunque solo tenga unos 200 m de cota máxima). El tajo también nos llama la atención por su color, propio de la calcarenita de la que está formado.

A través de la información que podemos encontrar sobre el lugar, descubrimos que la parte superior de la meseta es conocida como "plaza de armas", nombre por otro lado poco original pues suele ser frecuente en otras ciudades antiguas. Y es que, como he mencionado, los restos arqueológicos indican que aquí hubo una ciudad íbera. Así lo atestiguan los hallazgos que se han producido, aunque lamentablemente no se hayan hecho suficientes investigaciones científicas sobre el lugar. Algunos historiadores han querido ver en los Castellares la mítica ciudad de Astapa, ciudad que fue fiel a los cartagineses y no quiso rendirse a Roma, prefiriendo inmolarse antes que caer en las manos de Marcio, según el relato de Tito Livio. La cuestión es polémica, pues mientras que para algunos investigadores Astapa se sitúa aquí, para otros sería la que después se llamaría Ostippo, y que es en la actualidad la ciudad sevillana de Estepa. Esta disputa lleva a curiosidades como observar por ejemplo que en los mapas topográficos oficiales se coloca a las ruinas de Astapa en los Castellares, cuando no está demostrado. El debate continúa a falta de una prueba contundente, aunque parece que los historiadores cada vez se posicionan más por Estepa para situar a la heroica ciudad. (Al final del post incluyo más información sobre el sacrificio de Astapa.)


Mapa de la zona. A la izquierda podemos ver como se menciona a las ruinas de Astapa.

El río Genil a su paso por la zona de los Castellares

Zona boscosa junto al arroyo de la Vizcaína

La "plaza de armas" de los Castellares

Lo que si que está claro es que en la meseta de la Castellares hubo un gran ciudad. Se han encontrado un buen número de piezas significativas del periodo que va desde finales de la Edad de Bronce hasta época íbera, y que incluyen fundamentalmente piezas de cerámica y objetos metálicos, así como algunas sepulturas romanas. Por desgracia poco se puede observar cuando se visita, pues el lugar ha sido muy desmantelado tanto por agricultores como por "cazatesoros" y buscadores de monedas, por lo que apenas queda material visible.





Aunque no podamos observar restos de la ciudad íbera, la visita nos puede deparar alguna que otra sorpresa. Si miramos bien entre las rocas de calcarenita y las mismas tierras de cultivo se pueden ver muchos fósiles de almejas (bivalvos) de varios millones de años, algunos restos con tamaños espectaculares como pueden verse en la última fotografía. Si tenemos en cuenta que el mar se retiró de esta zona de Andalucía entre el Mioceno Superior y el Plioceno (dando origen a la cuenca del Guadalquivir), esto sería lo que queda de algunos de los pobladores que han dejado testimonio de la presencia de vida marina en la zona.




Fósiles de almeja, algunos enormes

Con los Castellares nuevamente estamos ante un caso sangrante, al igual que sucede con otros yacimientos del sur de Córdoba. Esta zona de Andalucía es una de las más interesantes desde el punto de vista arqueológico, sobretodo en el periodo que va desde la Edad de Bronce a la Romanización, y sin embargo sigue siendo despreciada por investigadores y administraciones. A la espera que se produzca algún hallazgo que cambie la situación, solo nos queda poder seguir disfrutando de estos parajes mientras echamos un buen día de senderismo, siendo conscientes que transitamos por lugares con mucha historia... aunque todavía se encuentre oculta.



Fuentes:
El yacimiento de los Castellares - L.A.López Palomo


Notas:
- "La ciudad de Astapa, de remota antigüedad, fue poblada entre otros pueblos por los cartagineses, enemigos de los romanos. Durante la segunda guerra púnica posesionados los cartagineses de Astapa, tenían en continua alerta a las ciudades romanas de la comarca. Contra estos activos enemigos acudió Lucio Marcio, con ánimo de exterminarlos en el año 206 a. C. Sitiados los astapenses por las legiones, intentaron defenderse pero convencidos de la inutilidad de su empeño, resolvieron antes que rendirse y morir como esclavos hacer una gran pira de leña y colocar en ella a los ancianos, mujeres y niños junto con sus riquezas. Confiaron la custodia de la ciudad a cincuenta mancebos armados que tras la previsible derrota habrían de arrojarse al fuego junto con todos los supervivientes. Ante la inminente contienda se reunieron cuantos eran capaces de llevar armas, jurando darse muerte antes que dejarse vencer. Llenos de arrojo y desesperación salieron al campo de batalla con tal violencia que hicieron vacilar y retroceder a las legiones. Pero los romanos repuestos de la intimidatoria bravura astapense se rehicieron trabando rudo combate hasta acabar con todos ellos. Los romanos furiosos entraron en la ciudad contemplando asombrados como los astapenses se arrojaban y consumían entre las llamas antes que perecer bajo la espada de Roma. Fue tomada la ciudad, pero sin botín de guerra ni cautivos. " - Alejandro del Barco




Siguiendo con la ruta arqueoturística por el sur de Córdoba hoy nos detendremos en el Museo Histórico de Montilla, uno de esos espacios imperdibles para cualquier amante de la historia y la arqueología que esté interesado sobretodo en profundizar en la prehistoria, mundo íbero, romano, árabe y medieval de la Baetica, y más en concreto de lo que hoy conocemos como Campiña Sur Cordobesa. Conocida por ser tierra de vinos, Montilla destaca históricamente por ser la cuna de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán. En el término de la localidad se han encontrado restos de ocupación humana desde el Paleolítico inferior, y todo parece indicar que hubo un núcleo íbero-romano en lo que hoy son los restos de su castillo. Algunos historiadores han querido ver en Montilla la antigua Munda de la que hablan las crónicas, lugar conocido por ser el escenario de la última batalla de la 2ª Guerra Civil Romana entre Julio César y los hijos de Pompeyo, pero sin embargo aún no se han encontrado pruebas convincentes. Montilla cuenta con numerosos lugares de interés tanto civiles como religiosos, como pueden ser los restos del castillo de los señores de Aguilar y marqueses de Priego, la Iglesia de Santiago o la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, así como varios museos, como el del Vino, el Garnelo y el Museo Histórico Local, que se encuentra en la Casa de la Cultura de localidad y que es nuestro destino de hoy.

Es conocido el interés de mucha gente de esta parte de Andalucía por indagar en el pasado arqueológico. Así fue que en Montilla durante los años 70 varios vecinos aficionados a la arqueología decidieron crear un grupo para fomentar su afición, grupo que en los 90 acabó convirtiéndose en la Asociación de Arqueología Agrópolis. Poco después, y gracias al trabajo y empeño de la asociación, se acabó creando en Montilla el Museo Histórico Local con el objetivo de proteger, conservar, difundir e investigar el patrimonio arqueológico de la zona, siendo registrado como Museo de Andalucía en 1997. Con varias salas de exposición permanente, el museo resulta sumamente educativo y didáctico, ya que usan tanto textos explicativos como dibujos y maquetas con la intención de acercar la historia tanto a pequeños como mayores. Dispone de cuatro salas que de derecha a izquierda iremos recorriendo, y que  desde la prehistoria hasta la época moderna, nos permitirá contemplar toda la historia del lugar.


Sala principal del museo

Para empezar, nada más entrar, encontraremos una primera vitrina dedicada a material paleontológico, con fósiles vegetales, trilobites, ostras, vieiras, etc, destacando un conjunto de "bellotas de mar" fósiles, crustáceos conocidos como Megabalanus, de cuando estas tierras de Andalucía eran zona costera. No podemos encontrar sin embargo la que podría ser la pieza estrella del museo, los restos de una ballena fosilizada encontrada en 1957, y que fue entonces el primer cetáceo fósil español descubierto. Los restos de aquel increíble descubrimiento fueron trasladados para su estudio y catalogación, pero por desgracia nunca volvieron. Todo parece indicar que está acumulando polvo en alguno de los sótanos del Museo Nacional de Ciencias. Una verdadera pena.

Vitrina con material paleontológico

Una vez vista esta primera y sorprendente vitrina, cruzaremos la representación de un dolmen, para adentrarnos en la primera sala del museo: la prehistoria. Entre sonidos de animales y representaciones de pinturas rupestres tanto de Andalucía como de la zona cantábrica, podremos encontrar desde cantos rodados a flechas de sílex, raederas o raspadores del Paleotítico Inferior y periodo Musteriense, recipientes y utensilios del Neolítico, vasos y cuencos de cerámica, así como puntas de flecha del Calcolítico, o bien hachas y fragmentos cerámicos de la Edad de Bronce. Por espacio solo pondré algunas fotografías que tomé de las muchas piezas que hay.

Vista de la sala dedicada a la prehistoria






A continuación seguiremos por la sala central, dedicada al mundo ibérico, romano y árabe. Por orden cronológico en primer lugar podremos observar los restos arqueológicos del periodo orientalizante, de los misteriosos tartesios y de los íberos. Fragmentos cerámicos con dibujos geométricos, monedas turdetanas, representaciones de armas (como la mítica falcata), adornos.., destacando entre todas las piezas un exvoto ibérico de bronce del que hablaré posteriormente, pues es la colección de exvotos del museo lo que me pareció más interesante de la visita.






La parte dedicada al mundo romano es la más extensa. Por desgracia una de sus piezas más destacada no se encuentra aquí. Se trata de una estatua de Diana cazadora que actualmente está expuesta en el Museo Arqueológico de Córdoba. En su lugar se ha puesto una representación de la misma. De la época imperial romana, que incluye dos salas, se pueden encontrar adornos personales, cerámica, vidrios, instrumental médico, así como un reloj de sol romano, ajuares, molinos de piedra, monedas, lápidas, sepulturas, y un largo etcétera de piezas de la vida cotidiana que nos permitirán comprobar el paralelismo de esta época con la nuestra.

Diana cazadora








Me ha llamado la atención el poco material que hay tanto visigodo, como musulmán y medieval, justamente de lo que más esperaba encontrar. Esto vendría a demostrar lo poco poblada que estuvo esta zona durante ese periodo. Del periodo musulmán podemos ver monedas, cerámica, candiles, algún capitel, pero de todas las piezas me quedo con los relojes de sol. Aquí una muestra..

Reloj de sol árabe

La última sala del museo va desde la época medieval a la moderna. Como digo, llama mucho la atención el poco material que hay de esta época. Veremos un par de escudos de armas, una preciosa colección de campanas, una espada de ceremonias, así como algunos objetos religiosos.

Colección de campanas

Escudo de los Marqueses de Priego

Como he comentado, lo que considero más interesante es su conjunto de exvotos o pequeñas figuras de ofrenda tanto humanas como zoomorfas de la época íbera y romana, la mayoría realizadas en barro cocido, destacando entre todas una figura de un jinete ibérico realizada en bronce, pieza emblemática del museo. Suponemos que es la representación de un jefe de un poblado ibérico, quizá un héroe, prueba una vez más de la existencia de una aristocracia íbera.

Jinete ibérico

Extraños exvotos ibéricos


Exvotos romanos

Representación de la diosa Juno

Casi siempre que hago una visita a algún yacimiento o museo suelo ser algo crítico en esta parte de la publicación. La dejadez y el desinterés es lo que más me molesta y es de lo que suelo dejar constancia a la hora de hablar de mi impresión sobre un espacio. Sin embargo en esta ocasión no es así. Aunque quizá le vendría bien modernizarse algo, el museo tiene realmente mucho encanto. Desde el primer momento que entré me sentí muy bien atendido por su personal, con quien tuve oportunidad de comentar el panorama de la difusión de la historia entre los vecinos de la localidad. El museo está muy bien pensado desde un punto de vista didáctico, enfocado sobretodo a las visitas escolares. Desde sus vitrinas podemos hacer un gran recorrido por toda la historia de la zona; y en su conjunto presenta algunas piezas realmente fantásticas. Sin duda un espacio que vale la pena conocer. Aquí tenéis más datos:

Dirección: Casa de la Cultura. C/ Padre Miguel Molina, 2
Ciudad: Montilla, Córdoba
Teléfono: 957 655981 
Email: museohistorico@montilla.es
Asociación Agrópolis: asc.agropolis@hotmail.com

Horarios:

Sábados y domingos de 11 a 13:30 h
Martes a viernes de 10:30 a 14:00 h

Entrada gratuita

Durante los 70 y los 80 Isaac Asimov colaboró como asesor científico de la serie de ciencia ficción Star Trek. Hay muchas anécdotas sobre la relación ente Asimov y Gene Roddenberry, el creador de la serie. En sus memorias Isaac Asimov nos cuenta algunas de ellas:


He actuado de “asesor” en varios ocasiones. Gene Roddenberry, famoso por Star Trek, me pidió algunos consejos en relación con la primera película de Star Trek y lo hice con mucho gusto porque es amigo mío. No le pedí dinero, pero me envió un cheque y me dijo que aparecería en los títulos de créditos. Nunca había aparecido mi nombre en una película, así que fui a verla. Al final, todo el mundo empezó a salir, mientras una interminable lista pasaba por la pantalla. Janet y yo esperamos tozudamente mientras el cine se vaciaba y por fin, lo último que se leía era: “Asesor científico: Isaac Asimov.” Naturalmente aplaudí ruidosamente, y pude oír una voz que con toda claridad, desde el pasillo, decía: “Es Asimov que aplaude a su propio nombre". Acababa de nacer otra anécdota sobre mi vanidad.

 Isaac Asimov y Gene Roddenberry

En el punto 118 de sus memorias Asimov dedica un capítulo entero a hablar de las convenciones de Star Trek:


   Puesto que ya he mencionado Star Trek en el capítulo anterior, explicaré algunas cosas sobre esta serie. Concebida y producida por Gene Roddenberry, se emitió por primera vez en 1966 y constituyó un gran éxito entre los aficionados a la ciencia ficción. Fue la primera obra de este género que apareció en televisión.


    Al final del primer año, los mandamases decidieron cancelar la serie. La decisión fue recibida con una protesta instantánea y masiva de los aficionados que cogió a esos señores por sorpresa. Los pobres imbéciles no sabían lo claros y apasionados que llegan a ser los aficionados a la ciencia ficción. Se revocó la decisión y Star Trek siguió dos años más antes de dejar de emitirse.

Grabación de la serie original de Star Trek

    Sin embargo, nunca murió. Se sigue reponiendo. Luego, se hicieron cinco largometrajes con el antiguo reparto durante los ochenta (aunque los protagonistas ya habían envejecido bastante) y en 1988 empezó una nueva serie de televisión con un nuevo reparto, Star Trek: The Next Generation (Star Trek: la nueva generación.)


    Janet es una gran entusiasta de Star Trek. De vez en cuando escribo un artículo corto sobre algún tema de televisión para TV Guide y allá por 1966 me pidieron un comentario sobre esta serie y algunos de los otros programas (muy inferiores) de ciencia ficción que también se emitían en esa época. Decidí ser divertido y mencioné unos pocos errores científicos de los programas sin perdonar del todo a Star Trek. De inmediato recibí una carta furiosa de Janet y no me quedó más remedio que escribir un nuevo artículo que alababa las virtudes de Star Trek. Dicho sea de paso, esto inició mi amistad con Gene Roddenberry.

 Grabación de Star Trek: La nueva generación


    Janet formó parte de la protesta contra el fin de la serie después de su primer año. Desde entonces, ha visto todas las reposiciones una y otra vez hasta que -bromeo- sus labios se mueven mientras repite el diálogo con los protagonistas.


    No se perdió ni una reposición hasta que se compró todos los vídeos para poder verlas sin los anuncios. Por supuesto, conoce todos los largometrajes y sigue las nuevas series con entusiasmo. No puedo interrumpirla. Sin embargo, no me deja llamarla trekkie. No sé por qué me lo impide.

  Leonard Nimoy pasando por maquillaje para convertirse en Mister Spock


    Otros, muchos otros, eran tan entusiastas como Janet y uno de ellos era una joven dama llamada Elyse Pines, que tuvo la idea de organizar una convención de Star Trek en la que los entusiastas de la serie se reunirían para hablar de ella, se venderían recuerdos de Star Trek y a la que, a lo mejor, se invitaría a algunos de los actores. También quería mi promesa de que asistiría. Puesto que se iba a celebrar en Manhattan, acepté.

    Cuando Elyse concibió la convención, en 1972, todavía no se había comprobado la popularidad de la serie a largo plazo y no esperaba a más de cuatrocientas personas. Fueron dos mil quinientas. Por supuesto, Elyse (y también otros) tuvo que organizar otras convenciones a lo largo de los años setenta. Asistí prácticamente a todas las que se celebraron en Manhattan, y en tales ocasiones siempre di una charla. Estuve presente en una que tuvo un éxito clamoroso. Había tanta gente en el hotel para asistir a la convención que se “cristalizaron”. Los salones y las escaleras estaban tan llenos que nadie (literalmente) podía moverse. Por fortuna, me di cuenta de ello antes de que la cristalización fuera completa y me las arreglé como pude para salir a la calle.


   Isaac Asimov firmando autógrafos en lo que parece una convención de Star Trek

    Siempre me agrada hablar y firmar libros (dentro de un límite razonable), es halagador y contribuye a las relaciones públicas. Sin embargo, era consciente de que el foco de atención era la gente de Star Trek y yo era un extraño. La mayoría de los asistentes podían muy bien no saber siquiera quién era yo. El desencanto fue completo cuando, en cierta ocasión, el propio William Shatner (el Capitán Kirk de la magnífica nave Enterprise) mantuvo embelesada a una enorme audiencia con una charla constituida sobre todo por una sesión de preguntas y respuestas, pero finalmente terminó y se tenía que marchar.

Esto creaba un gran problema: cómo salir del hotel sin ser avasallado por la multitud y, probablemente, ahogado por sus admiradores. Había un grupo de guardias destinados a protegerlo y a abrirle camino, pero si la multitud se abalanzaba, sería arrolladora. 

Leonard Nimoy y William Shatner en la convención de las Vegas de 2006


    Así que los organizadores de la reunión (no Elyse, que había dejado el campo a otros) me pidieron que retuviera a la multitud mientras Shatner salía. Yo no sabía lo que iba a suceder, pero me puse de pie y empecé a hablar. Todo iba muy bien hasta que llegó la noticia de que Shatner había alcanzado su coche y se había largado; en ese momento, me echaron del estrado a mitad de una frase.


    Me adula que piensen que soy el único capaz de mantener a una audiencia pegada a sus asientos, pero no aprecio que me utilicen de manera tan descarada. Podrían haberme dejado terminar mi charla. Después de esto, sigo el ejemplo de Shatner. Cuando tengo ganas de ir a una convención local, llego justo antes de empezar una charla y desaparezco justo después de finalizarla.

     Por supuesto, nunca he estado en peligro de que me asalten los admiradores.

Imagen de la convención de 2011en las Vegas