Aprovechando que hoy es el día de la Tierra he salido al campo a disfrutar de la naturaleza y buscar un poco de inspiración. Estas son algunas de las fotografías que he tomado esta mañana de este pequeño rincón del mundo.






Leo esta mañana en el diario El Mundo:
  • Grifols pide que se permita vender plasma como un ingreso extra para parados

     

  • "El presidente de Grifols, Víctor Grífols, cuya compañía es el tercer productor mundial de hemoderivados, ha pedido al Gobierno que permita el pago por donaciones de plasma -que se extrae de la sangre- en España, como forma incluso de que los desempleados tengan unos ingresos extra".
  • "En una conferencia en la escuela de negocios Esade, el directivo de esta multinacional ha afirmado que si se permitiera el pago de donaciones, Grifols podría pagar "60 o 70 euros por semana" a un posible donante, que, "sumado al paro, es una forma de vivir", ha añadido".



Y curiosamente ayer, releyendo 'Freakonomics', el libro de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, me encontré con lo que contaban sobre los incentivos económicos:

"En los años sesenta, varios investigadores llevaron a cabo un experimento que enfrentaba un incentivo moral a un incentivo económico. En este caso, querían averiguar la motivación tras las donaciones de sangre. Descubrieron que cuando la gente recibe un pequeño estipendio por donar sangre en lugar de un simple elogio por su altruismo, las donaciones decrecen. El estipendio convirtió un noble acto de caridad en una dolorosa forma de ganarse unos dólares, y no merecía la pena.

¿Y si a los donantes de sangre se les hubiese ofrecido un incentivo econmómico de 50, 500 o 5.000 dólares? Sin duda el número de donantes habría cambiado drásticamente.

Pero algo más habría cambiado drásticamente, porque todo incentivo posee un lado oscuro. Si medio litro de sangre valiese 5.000 dólares, podemos estar seguros de que mucha gente lo tendría en cuenta. Más de uno robaría sangre a punta de cuchillo, literalmente. Intentaría hacer pasar sangre de cerdo por su propia sangre. Burlaría los límites de donación utilizando documentos de identidad falsos. Ante cualquier incentivo, cualquier situación, la gente deshonesta tratará de obtener un beneficio sin importar los medios a emplear.

O como W.C.Fields dijo en una ocasión: algo que merece la pena tener es algo por lo que merece la pena engañar"








"No hay mucha discusión posible: Argentina llegó a su peak oil particular en 1998 y su ritmo de declive es bastante considerable. Peor aún, en una terrible confirmación del Export Land Model el ritmo de declive de sus exportaciones es el doble de rápido que el de la producción. De hecho, los datos no lo muestran porque Flujos de Energía aún usa los datos del BP Statistical Review de 2011 referidos a 2010, pero en realidad Argentina ha pasado ya a ser un país importador de petróleo, como se mostraba en la última revista de prensa. Tal transición es un mazazo para el país andino y un fuente de fuertes desequilibrios en su balanza de pagos, y origen de múltiples disputas con las empresas de explotación de hidrocarburos en suelo argentino, no sólo Repsol. De hecho, la acusación recurrente a Repsol es la de no invertir lo suficiente para revertir esta situación de declive, sin comprender que el declive tiene una fuerte componente geológica y es difícil, si no imposible en términos económicos, de revertir. En esta tesitura el Gobierno Argentino ha optado por incautarse la totalidad del pastel petrolero, en un intento desesperado de retener un poquito más de esa riqueza que se le escapa de entre los dedos a pasos agigantados".


Causa y efecto - Antonio Turiel, The Oil Crash



Una cosa que me llamó la atención cuando estudié Historia de España en BUP fue que el programa de la asignatura no incluía acontecimientos anteriores a la creación de la Marca Hispánica, ya saben, la frontera político-militar del Imperio Carolingio con al-Ándalus al sur de los Pirineos a finales del siglo VIII. No obstante, he de aclarar que estudié en Cataluña y los planes de estudios por entonces (no quiero imaginarme cómo serán ahora) estaban pensados para ensalzar el catalanismo e ignorar por tanto acontecimientos  que no entrasen dentro de sus interés doctrinales. Así, en el plan de estudios  la verdadera historia comenzaba con la creación de los Condados Catalanes.  Es cierto que la asignatura de historia se complementaba con la de cursos anteriores, donde habíamos tratado algunas de las primeras civilizaciones., hasta llegar a los visigodos. Pero en todo caso se ignoraba la historia de al-Ándalus, una parte de la historia de la que también formaba parte Cataluña. Alguna mención a las distintas batallas, comentarios como que los árabes fueron tolerantes con los cristianos o su maravillosa arquitectura, así como a la protección de la cultura y a sus grandes conocimientos. Y punto. Y la verdad, no sé hasta qué punto todo este desinterés por la historia de Al-Ándalus (que  me imagino que también se produce en los planes educativos de otras regiones) viene de la época franquista, donde está claro que se realzaron los valores de la Reconquista por parte de los Reinos Cristianos. Creo que esta visión de la historia ha calado tanto en nuestra sociedad que sigue ignorándose este periodo histórico extraordinario y cuando se recuerda es para hablar exclusivamente de fechas y batallas, destacando el valor y virtud  de los cristianos. (Siempre me he preguntado por qué a los niños se les habla  más de guerras y batallas  que de otros acontecimientos fundamentales como los descubrimientos científicos). Pero como dijo en 1933 Daniel González Linacero: “la historia no la han hecho los personajes, sino el pueblo todo, y principalmente el pueblo trabajador, humilde y sufrido que, solidario y altruista, ha ido empujando la vida hacia horizontes más nobles, más justos, más humanos” (Por este atrevimiento este profesor fue fusilado por el ‘Movimiento Nacional existente’ en Ávila en agosto de 1936). Así que me ha parecido bien traer al blog algunos hechos y personajes de aquella época.  Aunque es cierto que viviendo en Córdoba debería tenerlos muy a mano, también es cierto que cuesta encontrar datos. De hecho, dado que no conocía al personaje tanto como se merece, he tenido que extraer información adicional de varios artículos y blogs. Por tanto para este primer post sobre la ciencia andalusí he escogido al que muchos consideran el mayor astrónomo de la historia de España: Azarquiel. 



   Califato de Córdoba, año 1000

De Azarquiel o al-Zarqali (su nombre completo es Abu Ishäq Ibrahim Ibn Yahyà al-Zarqalluh) se sabe que nace probablemente en Toledo el 1029 d.C. y muere en el 1087 d.C. en Sevilla. (Los datos sobre su lugar de origen y fallecimiento no están suficientemente claros). Sí que sabemos que residió en Toledo y a consecuencia de las distintas invasiones cristianas que sufría la ciudad se trasladó a Córdoba.  Aunque en ocasiones se producían estas ‘guerras de civilizaciones’ como las llamaríamos ahora, estamos hablando de una época posterior al acceso al trono de Abd al-Rahman III, que con él como califa el territorio de al-Ándalus conoció una paz y una prosperidad hasta entonces desconocidas, situación que permitió desarrollar la vida intelectual hasta alcanzar la supremacía sobre el resto del mundo civilizado. Según Carra de Vaux, a Azarquiel se le dio el nombre de ‘al-Nekkach’, el grabador de metales, pues según la tradición, Azarquiel era hijo de un cincelador, y fue en su taller donde empezó a trabajar el metal desde muy joven, convirtiéndose en un artesano y mecánico de renombre. Parece ser que su padre recibía distintos encargos de los astrónomos de Toledo, y probablemente fue así como el joven Azarquiel aprendió algunas nociones de astronomía. Si tenemos en cuenta que seguramente era analfabeto, es más que sobresaliente el hecho que destacara de tal manera  en la fabricación de instrumentos astronómicos, hasta tal punto que llegó a entrar al servicio de Ibn Said, Cadí de Toledo. Sin haber tocado un libro en su vida,  bajo la protección del Cadí tuvo la oportunidad de aprender toda la astronomía de la época.  Después de dos años de estudios, en 1062, se unió al grupo de sus maestros, llegando a convertirse con el tiempo en director del grupo de astrónomos y en maestro de aquellos que antes le habían enseñado.  

                                     

Según palabras  del propio Cadí de Toledo, Azarquiel fue “el hombre de nuestro siglo más versado en las observaciones celestes, en el conocimiento de la naturaleza de las esferas y en el cálculo de los movimientos estelares, el cual domina como nadie las tablas astronómicas y los procesos de construcción de los aparatos astronómicos”.  Además de ser un ingenioso inventor y constructor de aparatos astronómicos,  fue un gran astrónomo y matemático, y dejó varios tratados sobre la construcción y manejos de sus aparatos. Azarquiel es sobretodo conocido por ser el inventor de la azafea, un tipo de astrolabio universal. Recordemos que el astrolabio era por entonces la herramienta fundamental para explorar el cielo y una herramienta fundamental para los musulmanes para calcular el horario de la oración y la dirección de la Meca. Conocido por los griegos, el astrolabio servía para calcular la altura de las estrellas, fijar la hora o realizar los calendarios. El problema que presentaba por entonces es que era imprescindible utilizar una placa de coordenadas distinta para cada latitud. Azarquiel  diseñó un astrolabio mejorado que permitía la observación astronómica en cualquier latitud terrestre. Escribió también un Tratado sobre la azafea, donde se describía el manejo, del que se conservan traducciones al latín, castellano, persa y hebreo. 



  Sello con la imagen de Azarquiel y su azafea

Pero Azarquiel fue algo más que un ingenioso inventor de astrolabios. Junto al resto de matemáticos y astrónomos con los que trabajaba adaptó las tablas astronómicas que entonces se usaban, las indo-persas de al-Jwarazmi que tenía numerosos errores por las imperfecciones del sistema tolemaico, a las coordenadas de Toledo, creando junto a sus ayudantes al-Juarismi y al-Battani un almanaque ( del árabe  al-manākh, "el clima") que proporcionaba las posiciones del sol, la luna y los planetas conocidos durante 4 años, desde 1088 hasta 1092. Como curiosidad, en su almanaque Azarquiel usaba senos, cosenos y secantes, una prueba más del dominio de los árabes de la trigonometría. El almanaque fue rebautizado como ‘Tablas Toledanas y fueron mejoradas en tiempos de Alfonso X el Sabio (siglo XII), para pasar a convertirse en las ‘Tablas Alfonsíes, las más empleadas en Europa hasta la aparición de las de Kepler. Las Tablas Toledanas servían para posicionar cuerpos celestes y predecir fenómenos tales como eclipses. Se cree que incluso podrían predecir la aparición de cometas, cosa que de demostrarse supondría que se adelantó a Edmund Halley en casi 700 años. 


                                             Tablas Alfonsíes 
(para más información visitar el Libro de las tablas alfonsíes de la Biblioteca Digital Mundial)

Por si no fuera suficiente, además de las Tablas Toledanas (cuyo texto original en árabe se ha perdido) y el Tratado sobre la azafea, Azarquiel dedicó su tiempo a estudiar otros fenómenos astronómicos, investigaciones que plasmó en forma de tratados, entre los que tenemos:


Suma referente al movimiento del Sol, obra perdida tanto en árabe como en latín, donde se pretende definir la duración del año solar. Solo con pensar que el astrónomo andalusí dedicó 25 años a estudiar los movimientos del Sol, unas 402 observaciones, nos queda claro la dedicación y la pasión de este hombre. Así, Azarquiel midió valores como la variación del apogeo solar, estimando que su valor era 12.04” (cuando su valor es 11.8”).


Tratado de las láminas de los siete planetas, que indicaba que la órbita del planeta Mercurio no era circular sino ovalada. Esto es un hecho trascendental, pues aunque los griegos ya habían sugerido algo así, era la primera vez que un astrónomo proponía que las órbitas planetarias no eran tan ‘perfectas’ como se suponía hasta entonces, y aunque no fue tomado en cuenta, fue con los descubrimientos de Kepler cuando se demostró que las teorías de Azarquiel eran ciertas.


 Tratado relativo al movimiento de las estrellas fijas, obra que escribió en Córdoba donde estudiaba por qué las estrellas fijas tenían un movimiento y donde se describen cómo podían producirse los equinoccios. 


 Y tampoco podemos olvidarnos uno de sus mayores artificios:  la construcción de dos grandes relojes de agua (clepsidras) a la orillas del río Tajo en Toledo. Estos relojes consistían de dos contenedores que de modo gradual se llenaban mientras la luna crecía, y se vaciaban según la luna menguaba. Según parece aún estaban en uso cuando Toledo  fue conquistado en 1085 por los castellano-leoneses, y uno de ellos aún funcionaba más de medio siglo después.  La descripción de estas clepsidras y el destino de una de ellas nos ha llegado gracias a las palabras de al-Zuhrí y al-Maqqari

 
«Lo que hay de maravilloso y sorprendente en Toledo, tanto que no creemos que haya en todo el mundo habitado ciudad alguna que se le iguale en esto, son dos recipientes de agua (al-billitan) que fabricó el célebre astrónomo Abu-1-Qasim b. Abd al-Rahman conocido con el nombre de Azarquiel (bi-l-Zarqal). Cuentan que este Azarquiel oyó hablar de cierto aparato que hay en la ciudad de Arin, en la India (y del cual dice al Masudi que señalaba las horas por medio de unas aspas o manos, desde que salía el Sol hasta que se ponía), y se propuso construir un artificio parecido por medio del cual supiera la gente qué hora del día o de la noche era y pudieran conocer la edad de la Luna. Para ello construyó grandes estanques en una casa, en las afueras de Toledo, a orillas del Tajo, cerca del sitio llamado Puerta de los Curtidores, haciendo que se llenaran de agua ó se vaciaran según el crecimiento y menguante de la Luna.

»Según nos han informado personas que vieron estas clepsidras funcionaban así: en cuanto aparecía el novilunio, el agua empezaba a afluir a los estanques por tuberías invisibles de tal modo que al anochecer del día siguiente había la mitad de un séptimo justo de agua. De este modo iba aumentando el agua en los estanques, así de día como de noche, hasta que al fin de una semana los estanques estaban llenos hasta la mitad y la semana siguiente se veían llenos del todo, hasta el punto de rebosar el agua. Luego, a partir de la decimoquinta noche del mes, la Luna empezaba a decrecer y también menguaba el agua del estanque a razón, también, de la mitad de un séptimo cada día, y en el día vigésimonoveno del mes quedaban vacíos del todo los estanques.

»Si durante este ciclo de aumento y disminución del agua alguien extraía parte de ella, aumentaba el flujo de las tuberías de abastecimiento de tal modo que no se alteraba el ritmo del ciclo. Lo mismo ocurría en el caso de que alguien aumentase el caudal de los estanques, pues lo que sobraba salía inmediatamente. De tal modo que el aparato de Azarquiel superaba en maravilla al de la ciudad de Arin porque en esta ciudad las noches y los días son siempre iguales. 

»Estas clepsidras duraron hasta que el rey Alfonso (VII) quiso saber cómo y de dónde llegaba el agua de los estaques y cómo se efectuaba el movimiento y mandó que se desmontara una de ellas.  

»El despiece y la destrucción de la misma tuvo lugar el año 528 de la hégira (1134 d.C.) y el causante del daño fue el astrónomo judío Hamis b. Zabara... pues solicitó al Rey que fuera él el encargado de desmontar la clepsidra a fin de estudiar su artificio y poder mejorarlo, llenándose de día y vaciándose de noche, prometiendo volver a instalarla; pero luego no supo y quedó uno de los relojes inutilizado.» 


 
Es tal la importancia de la figura de Azarquiel que Copérnico, en su famoso libro 'De Revolutionibus Orbium Clestium' expresa su agradecimiento a Azarquiel y al-Battani, nombrando sus trabajos varias veces.

 
Incluso la NASA se acordó de Azarquiel y le dedicó uno de los cráteres de la luna. Si pensamos que uno de los objetos astronómicos más exhaustivamente estudiado por Azarquiel fue la Luna, que estuvo más de 37 años realizando observaciones continuadas de las posiciones y fases lunares, estoy seguro que si este gran sabio andalusí pudiera vivir en nuestra época, muchas noches las pasaría embelesado observando el cráter con su nombre. Un rincón del universo dedicado a uno de los mayores astrónomos.
 


   En la imagen la hilera central de cráteres está formada por los de Ptolomeo (superior), Alphonsus, por Alfonso X el Sabio (cráter central) y el de Azarquiel (inferior).   



Referencias:

El reino de Granada - Juan Vernet
Azarquiel, el pionero olvidado - Jesús Salvador Giner
Clepsidras y horologios musulmanes - Antonio Fernández-Puertas


 
 
 
Escuchando el final del programa de 'Economía directa' de ayer de Colectivo Burbuja, donde hablaban de la actual crisis, de los límites del crecimiento y de la deuda impagable en un mundo finito, y en relación a una noticia que se producía en estos días en donde expertos de la ONU sugieren políticas gubernamentales destinadas a incentivar el bienestar de los ciudadanos, independientemente del PIB, lo que llaman 'Indice de Felicidad Bruta', he recordado este vídeo sobre Bután y el índice de la Felicidad Nacional Bruta.




Según la revista Time, aunque naciones ricas como Dinamarca, Noruega, Finlandia o los Países Bajos encabecen el ranking de los países más felices, mientras que las naciones más pobres, como Togo, Benin o Sierra Leona, se encuentren entre las menos felices, los informes que se presentaron en la ONU sugieren que factores sociales, como la fortaleza del apoyo social, la ausencia de corrupción y el grado de libertad personal en realidad son más importantes para la felicidad de la población que la riqueza.  En el transcurso de la conferencia, el viceministro de Asuntos Exteriores japonés incidió la misma idea, al señalar que diversos estudios recientes han demostrado que, en muchos países desarrollados, entre ellos Japón, la felicidad no es proporcional a la riqueza económica. (Recordemos lo que decía  la 'paradoja de la felicidad de Easterlin')

 El informe de la ONU lanza una serie de sugerencias prácticas para los gobiernos, destinadas a promover la felicidad de los ciudadanos. Entre ellas: cubrir las necesidades básicas de la población, reforzar los sistemas sociales, implementar las políticas activas de trabajo, mejorar los servicios de salud mental; promover la compasión, el altruismo y la honestidad; y ayudar a la gente a resistir el exceso de mercantilismo.

 Me parece una idea acertada. La felicidad debería convertirse en un objetivo político y estudiarse tanto como otros factores económicos.


Una divertida canción sobre los beneficios de una nutrición saludable y la práctica habitual de ejercicio escrita por los niños de Proyecto Itzaes junto a Tom McFadden. La obesidad y la diabetes son problemas graves en todo el mundo. La solución es sencilla: tomar menos azucar, comer más frutas y verduras, y moverse más.



Empezamos el mes de abril echando un vistazo a los cielos. Primero, las fases de la luna en este mes:

6 de abril - luna llena (a 359078 Km)
13 de abril - cuarto menguante (a 380021 Km)
21 de abril - luna nueva (a 405877 Km)
29 de abril - cuarto menguante (a 387013 Km)

Y los planetas visibles en abril:

Mercurio podrá observarse antes de los amaneceres, con una magnitud de 0,4.
Venus se podrá observar en los atardeceres. Alcanzará una magnitud de -4,2.
Marte será observable casi toda la noche, alcanzando una magnitud de -0,4.
Júpiter se podrá observar durante las dos primeras horas de la noche, alcanzando una magnitud de -1,6.
Saturno se podrá observar casi toda la noche, con una magnitud máxima de 0,4. El día 15 se hallará en oposición (en posición contraria al Sol en el cielo terreste), y también estará en el punto más cercano a la Tierra.

Otros acontecimientos destacables en abril:

22 de abril - máximo de la lluvia de meteoros de las  Líridas. Tendrá actividad desde el 16 al 25, siendo el máximo el 22 de abril a las 11h. Cometa: Thatcher. Radiante en Lyra.

23 de abril - máximo de la lluvia de meteoros de las Pi-Púppidas. Tendrá actividad desde el 15 al 28, con máximo el 23 de abril. Cometa: 26P/Grigg-Skjellerup. Radiante en Puppis.



Si estando en el hemisferio norte nos orientamos las noches de abril hacia el norte, podremos observar que la Osa Mayor se distingue muy alta, con el asterismo del Carro Mayor cabeza abajo. Los 'punteros', estrellas del Carro opuestas al pértigo, señalan hacia abajo en dirección a la Polar, el astro más brillante de la Osa Menor o Carro Menor. Si se prolonga el arco del pértigo del Carro Mayor (cola de la Osa Mayor) se llega a la estrella más brillante del cielo primaveral, Arturo. Esta alineación se recuerda con la fórmula 'arco hacia Arcturus'. Arturo yace en la constelación del Boyero (Bootes), figura en forma de cometa que se alza por el este. Según asciende Arturo, localícese Capella bajando hacia el noroeste, en la constelación del Auriga.

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Si nos orientamos hacia el sur, veremos que las estrellas más brillantes del invierno se hunden deprisa en el crepúsculo por occidente. Las reemplazan las constelaciones muchos menos llamativas de la primavera. A cierta altura en dirección sur descansa la figura regia del león que representa Leo, con su brillante estrella Régulo (Regulus). Para localizar esta constelación basta seguir la alineación de los 'punteros' de la Osa Mayor en dirección opuesta a la que conduce la Polar. Para encontrar otras estrellas brillantes del cielo primaveral hay que prolongar el arco que conduce de la cola de la Osa Mayor hasta Arturo, lo que nos guía hasta la Espiga (Spica) en Virgo. Al oeste de ésta se distingue la figura trapezoidal del Cuervo (Corvus).




Aunque es en mayo cuando esta zona tiene mejor visibilidad, ya podemos en abril empezar a fijarnos en la región de Virgo, la Cabellera de Berenice y Leo, que alberga miles de galaxias dispersas. Este distinguido club de sistemas estelares lejanos se conoce como el cúmulo de galaxias de Virgo y la Cabellera. El polo norte galáctico cae en la Cabellera




Denébola (Denebola, beta Leonis): El nombre de Denébola procede del árabe dhanab al-asad, que significa "la cola del león", en referencia a su posición en el penacho que remata la cola de Leo. Esta estrella blanca azulada de magnitud 2.1 situada a 36 años luz sirve como punto de partida para nuestra ruta entre galaxias que distan millones de años luz.



M98, M99, M100 (NGC 4192, 4254,4321): En la región entre Leo y la Cabellera de Berenice. A partir de Denébola, nos moveremos hacia el este alrededor de 6.5 grados y nos podremos centrar en la estrella más brillante de la zona, 6 Comae, de quinta magnitud. Junto al oeste de 6 Comae, aparece una astilla luminosa, M98. Se trata de una espiral vista de perfil. Hacia el sudeste se encuentra M99, una espiral vista de frente. M100 se tratará con más profundidad el mes que viene. Toda esta terna nos sirve de entrada al cúmulo de Virgo y la Cabellera.



M84 y M86 (NGC 4374 y 4406): Si nos volvemos a centrar en M99 y seguimos moviéndonos en la misma dirección, al traspasar la frontera de Virgo, llegamos a un par de galaxias elípticas, M84 y M86, de magnitud 9. A partir de aquí vale la pena moverse hacia el nordeste a lo largo de la acumulación de galaxias más rica del cielo, la cadena de Markarian.



M87 (NGC 4486): Nos centramos nuevamente en M84 y M86, y de ahí nos desplazamos hacia el sudeste. La mancha de luz aislada que aparece es M87, una galaxia elíptica descomunal que ocupa el centro del cúmulo de Virgo y la Cabellera. También la trataré con más profundidad el mes que viene.



Cúmulo estelar de la Cabellera de Berenice (Mel 111): Este débil cúmulo de estrellas está al nordeste de Débola. Conocido como Melotte 111, se ve a simple vista y ofrece un bonito espectáculo con prismáticos. su aparente gran tamaño se debe a que dista sólo 270 años luz. 



Porrima (gamma Virginis): Con un telescopio habría que aplicar grandes aumentos para resolver esta estrella doble apretada en dos focos celestes, un par de estrellas amarillentas casi iguales.



La Cabellera de Berenice debe su nombre a la melena ondulante de la reina Berenice, que gobernó Egipto junto a su marido, el rey Tolomeo Evergetes (Tolomeo III), en el siglo III a.C. Cuenta la leyenda que Berenice se cortó el pelo para sacrificarlo a la diosa Venus después que su marido volviera ileso del campo de batalla en su guerra contra Siria. La cabellera fue dejada en el templo, pero un sacerdote egipicio decidió robarla disgustado porque la ofrenda fuera hecha a una diosa griega. Conon, el astrónomo oficial de la corte, decidió intervenir y declaró que la diosa había aceptado el regalo y se había llevado la cabellera al cielo, formando como hemos visto la constelación que brilla en el polo norte galáctico. 

    Nota: Todas las imágenes han sido tomadas del programa Stellarium.   Para terminar, vale la pena ver este vídeo realizado por el equipo de Hubblesite y traducido al español, que muestra lo que podemos ver en el cielo el mes de abril, concentrándose en la Osa Mayor (que vimos el mes pasado en detalle) y en la constelación de Leo.         Fuentes: Astronomía, guía del cielo nocturno - R. Burnham, A. Dyer, J. KanipeEl cielo del mes    Entradas relacionadas:   La región circumpolar en marzoTauro en febrero
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